Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
martes, 28 de abril de 2020
Huéspedes de la vida
Si estuviéramos en la experiencia que disfruta, con nuestras palabras engarzadas por sentimientos, ese extraño que nos revive en su lectura; si cierta energía durmiera en esos versos paridos en juventud temprana y altanera, dispuesta a despertar ante la atenta mirada futura de un alma en busca de aventuras; si todo lo que cuento vive, si todo lo que es cuento nace o nacerá; entonces, lo soñado, lo trabajado con los sueños que se escriben, las ilusiones versadas, los deseos imaginados que entre líneas caminan, nuestra vida ya perdida que, como el polvo, se aferra a las letras escritas en tiempos pasados, renacería en otras mentes, en otros cuerpos que reabsorben las ideas que deambulan por los siglos, esparciendo su polen de letras como la vida, como un funámbulo, camina por la cuerda floja de la evolución, por esta historia que comienza pero que nunca termina, una historia que a veces da vueltas, se va, vuelve, retorna, es idéntica a otra salvo pequeños matices, una coma, un acento, un adjetivo, un adverbio, una banda sonora, la intensidad de la luz... tantos matices pero siempre la misma historia: la historia generada por nuestras palabras engarzadas por sentimientos que un extraño (una vez fui yo) revive en su lectura.
domingo, 16 de febrero de 2020
Quimera
Quimera que se diluye en la realidad a la manera de una pastilla efervescente, que se despedaza, se desintegra, que, tal vez, deja un leve poso inconsistente en el vaso de una idea, pero que acaba en nada en el barril del pensamiento. Quimera que no escupe fuego, ya ni humo queda, solo una ligera neblina, una cortina de polvo en un rayo de luz recién nacido, un brillo tenue que confunde un instante. Quimera que intenta sobrevivir disfrazada de noticia falsa, quimera aparente, quimera de nada. Y ahora que el conocimiento ha desnudado a la realidad, ahora que los disfraces quiméricos solo engatusan al inexperto, ahora, en este instante presente sin tiempo, puedo ver que lo poco que sé, lo entiendo. Que las palabras han abierto sus puertas a mi conocimiento y descubro que, la mayor parte del hombre, su historia, su progreso, su política, es un invento. Y la quimera que se fue intenta volver, colarse por pequeñas grietas del sistema en el que me encuentro.
jueves, 13 de febrero de 2020
Polvo enamorado
Hace unas semanas que, además de en ti, pienso todos los días en la muerte. Me acompaña en el día a día, me sigue, se infiltra en el aire que respiro, en la vigilia y en el sueño, en cualquier conversación, incluso en el silencio. El miedo a la desaparición que creía extinguido se ha desarrollado a raíz de mis pensamientos. La filosofía me dice que ese miedo es humanamente normal pero también humanamente absurdo. A medida que transcurren los días y, sin dejar de pensar en la muerte, ese miedo absurdo y normal va desapareciendo y va dejando paso a lo importante de la vida, a las maravillas del vivir, esas cosas sencillas que todo lo impregnan, las rutinas que se repiten tantas veces que no sabes si las sueñas o son ya eternas. Y el amor que siento, que siempre he creído que es más fuerte que la muerte, me ha hecho seguir pensando en ti, que vivo para alcanzarte, para conseguir el conocimiento físico del amor psíquico que te profeso. Y si consigo ese amor físico tan deseado, no será eterno y, aún no consiguiéndolo, seguiré amándote. Llegaré a viejo, más de lo que soy, y mis arrugas enamoradas dejarán de latir. Puede que pierda el conocimiento para siempre, que mi memoria se diluya cuando mi cuerpo se descomponga. Pero ese polvo del que venimos y al que volvemos, ese polvo que esconde mis esencias, mis recuerdos, mi cuerpo, mis vivencias, ese polvo será siempre polvo enamorado.
domingo, 29 de septiembre de 2019
Un mundo contigo
Sueño tan fuerte un mundo contigo que los abrazos que sueño protegen mi cuerpo, los besos que imagino se estampan por la piel llenándose de amor eterno, volando hacia ti, posándose en tu lindo cuerpo. Tu mirada profunda brilla y me sumerjo en ella y compruebo que es allí donde guardas todas mis sonrisas, y también mi llanto y mis cosas divertidas. Mis ensoñaciones son las nubes de ti, mi cielo. Será un mundo cálido donde nuestros sentimientos se fundan en una causa mutua. Abrazado a ti veré el cielo en tus ojos y galaxias enteras surgirán de la profundidad de tu mirada para decirme todas que sin ti no soy nada. Un mundo contigo y olvido el tiempo perdido, un mundo contigo y me retiro, sí, me retiro del aburrimiento, de la soledad y del olvido.
domingo, 12 de mayo de 2019
El recuerdo construido
Todos los días muere alguien. Famoso, cercano, importante de alguna manera en nuestras vidas. No queremos perderlo del todo y para eso tenemos el recuerdo. Pero en la vida de todos hay cosas que merecen ser olvidadas. Quédate con lo bueno, se dice como consuelo a los vivos que lloran al muerto. Y con los familiares y amigos normalmente se consigue. ¿Pero qué hacer con las personas famosas, importantes, que tomaron decisiones que disgustaron a muchos? ¿Qué hacer con esas decisiones vitales que después comprobamos que fueron grandes errores? Por convención hemos elegido alabar al muerto. Cuando alguien muere, todas las críticas, e incluso el olvido, se transforman en alabanzas. ¿Nos ayuda o conviene esta actitud? ¿Alabamos por egoísmo, para que hagan con nosotros lo mismo, por miedo quizá? La prueba del algodón en las alabanzas a los muertos siempre es el tiempo. Dejar que los días pasen y comprobar si las alabanzas, aún con el cuerpo caliente, permanecen o ya han desaparecido. Si muchos nos empeñamos en construir un recuerdo hermoso pero falso, pues omitimos los detalles escabrosos, el tiempo hará que ese recuerdo se diluya; a lo mejor el mal uso del recuerdo construido hará que perdure un adjetivo que defina al muerto aún vivo en un recuerdo diminuto, en una sola palabra, en un él era así, siempre alegre, en un recuerdo lleno de engaño que calma nuestro trastorno con la muerte, nuestro miedo a ser el muerto, a no vivir, a no ser ni siquiera recuerdo, falsa alabanza que se pierde por el sumidero de un tanatorio desierto. Pero hemos decidido construir el recuerdo, y si el material elegido no es cierto, el recuerdo construido se descompondrá como el muerto o más rápido. La mecha más corta para que prenda el olvido es la alabanza falaz, ese quedar bien que la mala educación nos ha embutido a todo sin ninguna razón. Ni la verdad verdadera ni la alabanza embustera nos dicen más que el silencio que el tiempo y su transcurso nos da. El recuerdo se crea solo. Si nosotros intervenimos ya no es recuerdo, es solo relato ficticio, es lo que pudo haber sido y no fue, es nuestro recuerdo construido.
sábado, 4 de mayo de 2019
Ver lo que existe en lo que no existe
Hace falta valor, tal vez también filosofía, esto implicaría voluntad de enfrentarse a lo desconocido, fuerza para asumir dudas y despejarlas o mantenerlas, descubrir la historia en el folio en blanco como se descubre la vida con los años. Alguien podrá decir que con imaginación basta, pero creo sinceramente que se equivocará. Ver lo que existe en lo que no existe no es solo imaginar, es también pensar, trascender, traspasar, es estar justo en el momento más inadecuado e inoportuno y sorprenderse con lo que no ve ninguno. Algunos podrán llamarlo locura, pero son los mismos que abogan exclusivamente por la imaginación. Pero para conseguir este milagro son necesarias ciertas confluencias, dosis de paciencia sazonadas con constancia, pensamientos entrelazados de recuerdos, imaginaciones plantadas en la realidad, esa loca abstracción que nos permite fusionarnos con la vida escondida en los recónditos instantes del tiempo. La sonrisa del solitario, la mirada perdida en un horizonte invisible, ese momento de placer generado en una profunda reflexión dominical, el baile espontáneo de una música soñada despierto.
domingo, 28 de abril de 2019
Suspiro cósmico
Que puedo ver en tus ojos cuando estás dormido. Esté o no esté a tu lado. Suspiro cósmico que también es mío. Siempre me veo en los otros, ellos son mi espejo. Te estás haciendo viejo, me dicen, y yo que contesto que siempre fui otro y que me estoy conociendo. Los otros, mi yo, y el alma una, como el mundo. Suspiro cósmico, caricia universal, beso estelar. Abrazando el cielo, te tengo. Y cuando te tengo entre los brazos puedo ver, sentir lo inmenso. Del cosmos a casa y del universo a tu piel no hay distancias. Me pierdo en un pensamiento, barajando recuerdos, revivo el instante del suspiro leve que se mezcló con mi aliento. Y ahora, ya crecido, es el suspiro cósmico que siento. Puedo sentirme entre tus brazos, y, de hecho, lo estoy haciendo. Veo el amor que se genera entre nuestras pieles, con su roce, y, aún separados, lo sigo viendo. Me acompaña con el viento. Las gotas de lluvia, tus besos. Y un suspiro cósmico viene a mi encuentro.
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