sábado, 3 de octubre de 2026

Vergüenza

Cuando conoces a alguien, y te gusta mucho, se lo dices, y haces todo lo posible para que venga a verte, ya que vive en otro continente y, cuando lo hace, te da verguenza que te vean con él en los sitios que frecuentas normalmente, piensas en el 'qué dirán' y te abrumas. Y entonces la historia da un giro, y no precisamente el copernicano, y los sentimientos que tenías hacia esa persona desaparecen o, por lo menos, te autoengañas para creer que así es, que el amor se ha ido, cuando en realidad solo ha aparecido la verguenza, el miedo a que descubran quien eres realmente. Porque ese otro que te avergüenza es como tú, y todo el engaño que has difundido en tu entorno se puede ir al traste. La mentira es como una droga, al principio es divertida y la controlas, pero luego es la mentira la que maneja el timón y hace que mientas cada vez más, tú sigues creyendo controlarlo todo cuando en realidad todo el mundo sabe de qué pie cojeas pero disimulan para no herirte, pues son tu familia y gente cercana. Y el otro, tu amigo que ha venido a verte, no entiende nada, pues te ve todo el rato pendiente de todo el mundo menos de él. Luego se da cuenta de que sientes verguenza ajena al estar en su compañía, pero no te dice nada, él ya pasó por eso hace décadas, cuando ni siquiera era adulto y, aunque famiiar, le resulta extraño que tú, con cerca de cincuenta años, sigas en esa tesitura. Porque la verguenza que deberías estar sintiendo es por mentir a otra persona, por decirle que la amas, por crearle ilusiones que enseguida tiras por la borda. La verdadera vergüenza es no ser sincero con las personas que te quieren, ni tampoco contigo mismo. La verguenza es ser un adulto que no ha vivido su propia vida y se ha enquistado en las apariencias. Y esa vergüenza va a ser peor que un cáncer si no modificas tu actitud.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Lo que nadie más ve

Hoy encontré la respuesta que buscaba a mi actual situación en la frase de un libro que estoy leyendo: busca lo que tú percibes y nadie más ve. Más que una respuesta es un camino. Debo seguir el camino de lo que nadie más ve. Otra vez he de conseguir que mi mundo interno colonice con suavidad y respeto a mi mundo externo. El brillo de mi mundo, la esencia que he ido perdiendo con los años y con el desgate de formar parte de un sistema podrido que solo sirve para anular individuos y destruir fantasías, ilusiones, sueños, posibles realidades de maravilla. Por eso me uno con devoción y gozo a lo que nadie más ve. Y una cancion hace bailar a mis ojos que se posan en un libro que hace unos días andaba buscando y ya no sé por qué. Abro el libro y hay unas hojas escritas por mí. Las leo. Lloro. Me seco las lágrimas y comienzo a sonreír. Parece que mi yo del pasado ya suponía lo que podría pasar. Ni siquiera me acuerdo de cuándo escribí esas líneas. Y tampoco tiene importancia. Paracen que fueron escritas para este momento exacto. Yo, en vez de adelantar acontecimientos, adelanto textos que se acabarán haciendo realidad. A veces uno no sabe por qué razón escribe lo que escribe y, al instante siguiente, se cree un dios. Así de cambiante es la vida. Las respuestas vienen cuando ellas quieren. A veces, cuando una persona desaparece de tu vida, ves todo el mundo que podría haber sido, todas las historias, toda la vida que podría haber tenido con esa persona que se fue, que murió, que decidió no relacionarse contigo. Y en ese posible mundo paralelo que consigues ver, te das cuenta de que sois felices. Porque allí no decidió el orgullo, el control, las ganas de dominar la situación. Y la felicidad del otro mundo puedo sentirla en este porque percibo lo que nadie más ve. Podrá ser catalogado de locura, pero para mí es la única cordura posible.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Potosí

A veces, cuando no me encuentro bien,, y voy rumiando sobre el mismo problema, que da igual que tenga solución o no, la mayoría de veces no la tiene, pues es una situación pasada y, en realidad, no busco solución sono explicación a lo ocurrido; pues, a veces, viene una frase propulsada por una energía liberadora a salvarme del entuerto donde me he metido o, mejor, donde me han empujado. Esta vez ha sido una frase de mi madre que hacía años que no recordaba: vales un potosí, hijo mío. ¿Cómo ha llegado esa frase hasta mí? Mi madre la ha susurrado en mi pensamiento, luego ha sonreído, me ha agarrado la cara con delicadeza y ha estampado uno de sus maravillosos besos, un beso de recompensa, de gratitud, de admiración, un beso de amor desde donde quiera que se enuentre. Pero sus besos siempre llegan en el momento oportuno, esa siempre fue su magia. Alegrarte la vida con sencillez. con una tostada, con un trozo de pimiento crudo, con una fruta jugosa, con el comienzo de un sueño, con abrazos y besos. Mi madre era el potosí que yo he heredado.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El amor es demasiado

No sé lo que pasó, no me explico cómo ocurrió. Y así iba, dando tumbos mentales, rumiando sentimientos, repensando todos los recuerdos, hasta que oí esta frase: el amor es demasiado. Tal vez ese haya sido el problema, que el amor es demasiado para ti. Desconozco tu pasado, solo lo que me contaste, que fue poco y, a lo mejor, ni siquiera era cierto. Pero sé que no te han tratado bien en las relaciones, es evidente, sólo hay que ver como actúas. Por eso el amor es demasiado para ti, porque no es lo habitual, y crees que hay alguna trampa, que la gente no puede tratarte bien porque sí, por amor, y ya está. Desconfías. Pero la vida regala oportunidades. Y hay que saberlas aprovechar pues escasean. No se puede usar el amor para mentir. El amor requiere sinceridad y la máxima ilusión compartida. El amor mantiene el fuego vivo en mi corazón. Nada ni nadie puede apagarlo porque el amor es demasiado. Yo me dejo llevar por el amor, fluyo en el amor, buceo, me sumerjo en él. El amor es demasiado porque cuando amas de verdad te das cuenta de que todo es amor.

En el mismo momento

Sí, en el mismo momento que naces mueres. Y en el mismo momento que mueres naces. En ese lapso de tiempo intermedio, en ese no tiempo, todo debe borrarse. Siempre ha sido así. No debe quedar rastro porque todo debe volver a repetirse de una u otra forma. A veces tengo la sensación de que hay situaciones que ya las he vivido, me resultan familiares y no sé por qué, porque, en teoría, son nuevas, o eso creo yo. Pero no, no lo son. Todo se repite. Puede que cambies de país, de cuerpo, de época, pero lo esencial se acaba repitiendo. Todos tenemos un camino y en ese camino hay una piedra donde siempre tropezamos. No se puede no tropezar; es la salsa de la vida. Y esa piedra con la que tropezamos, la pusimos nosostros antes de nacer para poder tropezar al morir y al volver a nacer. Es difícil salirse del bucle cuando te cambian el decorado, cuando cambias de cuerpo. En el mismo momento que mueres, te das cuenta de lo fácil que era esquivar la piedra. En el mismo momento que naces, lloras aterrado porque sabes que te encontrarás esa piedra. La piedra que tu pusiste. La piedra que te acompña a todos lados. En el mismo momento que te das cuenta de todo esto, desapareces para siempre. Y la piedra sigue ahí. Puede, incluso, que la piedra seas tú.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Tú mismo

Empieza a ser tú mismo cuanto antes. La vida no espera, sólo pasa. Deja de esconderte, de disimular, de parecer alguien que no eres. No intentes caer bien a todo el mundo, eso no es posible y acaba pasando factura. Descúbrete, conócete y ámate. Luego, poco a poco, ya irás mejorando si es necesario. Si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie. Deja de darte cabezazos en la misma pared y de tropezar en la misma piedra siempre. No es que la gente te engañe o te mienta siempre, también eres tú quien los atraes y los eliges. No se puede estirar una relación en el tiempo si no funciona desde el segundo día. Hablar de lo que pasa y de lo que sientes es necesario y, a veces, soluciona muchas cosas; los malentendidos se diluyen, los errores se ven y se rectifican. Hablar es muy importante. Si no se hace, entras en un bucle o patrón o como quieras denominarlo y, más o menos, siempre te ocurrirá lo mismo, con diferencias mínimas en detalles sin importancia. Pero piensa que ser uno mismo no es decir yo soy así y ya está. Hay que corregirse, perder los miedos infundados, tener empatía, saber pedir y, sobre todo, saber dar. El amor es ofrecerse. Pero recibir sin amor, con engaños, es robar; robar la vida y el tiempo del otro. Por eso siempre hay que hablar con total sinceridad. El amor es siempre el mismo, sólo hay que saber bucear en él y ser uno mismo.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Asilvestrado

La mejor forma de volver al amor, de sentirse libre y percibir la vida con plena intensidad es transformarse en asilvestrado. Pasear por los bosques como por tu casa, salir al balcón de esta o aquella montaña, bailar entre las flores, desnudo, para que se me impregnen todos los olores. Hablar con poca gente, solo lo imprescindible, no dar detalles ni explicar absolutamente nada, descentrar con la mirada, no escuchar comentarios ajenos, desentenderse lo máximo posible del sistema, conversar con animales, mirar al cielo a menudo, sentirlo, leerlo, vivirlo. Asilvestrado perdido me hallo, danzando al borde un abismo, con un pie fuera de la sociedad y el espíritu saltando de rama en rama o de nube en nube. Maravillado me tiene este estado asilvestrado. Salvaje como mis ancestros vuelvo a ser el mago de los charcos, el hechicero de las hierbas, la pitonisa de la risa o el dios del universo.

Aprendiendo a ver

No es fácil ver en el inframundo. Llevamos siglos aprendiendo. Según la tradición antigua allí es donde se deciden los destinos y se sellan los futuros. Caminos que se bifurcan para parir nuestra elección, situaciones en donde podríamos ser elegidos o no. Acierto y error, aceptación y rechazo, y un batiburrillo entre las cuatro. Puede ser que tras un error, o tal vez un rechazo, uno recapacite. Y uno comprende que antes de una decisión importante ha habido un juicio, se sopesan pros y contras, y el que juzga luego decide en consecuencia, aparentemente. Pero cuando aprendes a ver en el inframundo te das cuenta de que no es tan sencillo. Las decisiones son como personas, pueden que sean buenas en la niñez y, más tarde, sean malas. Entonces un error puede acabar siendo un acierto, y un rechazo, lo mejor que te haya pasado en la vida. Si el amor desaparece y habla el miedo, la sustancia, la esencia que nos guía determinará nuestras elecciones, aparentemente libres, pero condicionadas por mil cosas diferentes. Por eso un corazón herido debe encontrar el reposo, y no volver a ninguna parte sino transformarse. Aprendiendo a ver en el inframundo creo mi destino como el niño que fui pero con todas las heridas del guerrero. Con amor zurzo el corazón roto que me sonríe de nuevo al comprobar todo lo que he aprendido.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Náufrago

No soy uno vulgar ni típico. Soy un náufrago errático, pues naufrague en un planeta, no en una isla. Muchas personas me rodean, pero todas juntas forman ninguna. A veces un corazón se abre para mí, pero en cuanto me acerco, como una ostra, cierra su concha, se hermetiza. El amor que tengo, a pesar del dolor, me salva del abismo. Soy un náufrago en plena sublevación, revolucionado por el amor, asistido por una inteligencia que genera pocas satisfacciones y muchas tristezas. Porque, muchas veces, hallando explicaciones a los problemas, viendo muy cerca las soluciones, no está en mi mano sino en la del otro. Es complicado ver personas rotas que no puedes recomponer, sólo ellas pueden hacerlo y a lo mejor no se percatarán nunca de ello. Soy un náufrago en un mar de tierra y estrellas, y la espuma de los días se diluye en mis lágrimas y en mis risas. Me doy chapuzones de viento entre los árboles danzarines. Miro a un pájaro que me observa desde una rama. Se deja caer y emprende el vuelo. Dibuja letras en el aire y se posa a casi dos metros de mí para seguir hablándome con sus ojos. No dice nada pero lo entiendo todo. Asiente con la cabeza mientras sus alas se despiden dibujando un corazón en el aire. Adiós náufrago. Ahora el amor está en su vuelo que sigo con los ojos que sonríen al viento.

martes, 15 de septiembre de 2026

¿Nos interesa la verdad?

¿O tal vez solo salirnos con la nuestra? Tengo la sensación de que hemos cambiado la búsqueda de la verdad por le deseo vano del control y el capricho, un nuevo poder sucedáneo. La insustancialidad acuciante del sistema nos ha desbordado. Yo siempre había creído que el sentido de la vida era la búsqueda de la verdad. Y que la verdad más palpitante y esencial es el amor. Pero con el amor ocurre lo mismo que con la fama, cuesta. Y ahora estamos tan abotargados con falsedades y posverdades que, seducidos por el autoengaño, siempre al alcance de la mano, vamos dando tumbos sentimentales y anímicos, picoteando un eros virtual que nos deshumaniza, fingiendo amor, para producir dopamina de mala calidad, que nos acabará transformando en unos resentidos que se lanzarán de cabeza al embuste digital y al victimismo prefrabricado por emoticonos varios. ¿Qué nos importará entonces la verdad si nunca la tuvimos en cuenta? En verdad os digo, dice el dios de las redes, yo soy yo y mis autoengaños. Y vosotros también.

Un camino que no existe

Hay muchos caminos para llegar hasta ti. Yo, sin saberlo, elegí el camino más difícil: un camino que no existe. Una amalgama ficticia compuesta primordialmente por tus mentiras y mis ilusiones me llevaron hacia ese camino irreal, invisible, hacia ese no camino. ¿Cómo poder llegar hasta ti así? Imposible. No hay manera posible. Y cuando tú rompiste la ilusión -todavía no sé si con una nueva mentira o con la única verdad- comprendí que el camino no existía. A pesar de todo, me dije, puedo construirlo, podemos crearlo juntos. Pero tú no estabas por la labor. Así que qué hacer en un camino que no existe, anularte, vaciarte, percibir que no eres nada, que no solo no hay camino, sino que tampoco hay mundo y, que el amor que yo creía que compartíamos y construíamos juntos, sólo lo estaba construyendo yo. En el hueco donde debía estar tu amor apareció el dolor. Pero el amor siempre me maravilla y me di cuenta de que, a pesar del dolor, yo seguía amando, y no estaba dispuesto a dejar de hacerlo. El amor tiene esa libertad maravillosa, esa independencia absoluta, y no necesita correspondencia para existir. Y entonces me puse a crear el camino que aún no existe: será mi nueva creacion de amor.

lunes, 14 de septiembre de 2026

Las rutinas

Este año me fui de vacaciones a otro país en busca de mi amor. Nos conocíamos de hace años, pero este último año la relación y el amor fueron creciendo. Así que preparé el viaje para conocer a la persona de mi vida, la persona que decía que me amaba, que me idolatraba, que quería besarme todo, que sólo pensaba en estar conmigo. Y cuando por fin llegó el día del viaje, yo estaba lleno de ilusión, alegría y amor. Nos conocimos. Un par de días muy buenos. Una cena y una pequeña excursión a una isla. Pero había algo extraño. No pasábamos de ser un turista y su guía. Yo insistí en vernos más, pasar más tiempo juntos, conocer nuestras almas y nuestros cuerpos... pero me contestó que tenía sus rutinas. Y yo también tengo mis rutinas en mi país, pero las he dejado todas sólo para venir a verte, conocerte en persona y demostrarte mi amor, ese amor que nos dimos en la distancia durante más de un año. ¿Qué tendrán las rutinas para poder terminar con el amor? Nunca me gustaron las rutinas, yo soy más de amor, de un amor que crece, se expande, de un amor que sorprende a cada instante, que cambia, que muta, se transforma, evoluciona y se olvida de toda norma. Las rutinas me dan grima y el amor es lo mejor.

viernes, 11 de septiembre de 2026

Morir a plazos

Esa extraña sensación a la que vamos a tener que ir acostumbrándonos poco a poco. El sistema te lleva en la vida a desentenderte de lo importante a traves de sus subterfugios y estratagemas habituales: el éxito, la fama, el dinero... Por eso, cuando deberíamos estar cooperando estamos compitiendo. Es curioso porque, hasta que no ocurre algo drástico, no percibimos nuestra situación con nitidez. Tiene que haber una muerte, un haber estado a punto de morir, para que nos replanteemos la existencia. Y de pronto vemos que tenemos cuarenta, sesenta años o los que sea, que hemos perdido mucho tiempo, que, en definitiva, hemos ido muriendo a plazos, pues sólo hemos sobrevivido en vez de vivir. Se nos escapó el tiempo de amar, que lo cambiamos por una casa o un coche nuevo. Perdimos el tiempo haciendo dinero para gastarlo cuando seamos mayores, para obtener una falsa seguridad que, la mayoría de veces, se ve truncada por una enfermedad inesperada, por una o varias adicciones, por una soledad consumista que sólo nos da segundos de felicidad artifical. Y para vivir de una fomra más o men os desahogada, hemos tenido que pagar muchos plazos de muerte con timepo de vida, inlcuso hem os pagado nuestro ataúd antes de tiempo. Murió el amor, murió la calma, murió el placer natural, murió la sonrisa, murieron los paseos, murió la compañía linda, murió el vivir sin producir y el existir son consumir. Y cuando te quieres dar cuenta, ya estás pagando el último plazo de tu muerte.

jueves, 10 de septiembre de 2026

Infinita soledad de papel

Me encanta escribir. Últimemente no paro. Debido a diversos problemas sentimentales y como uso la escritura como terapia, una cosa me lleva a la otra. Y parece que está funcionando bastante bien. Me encuentro mucho mejor anímicamente, ya se me fueron las ganas de matar, de destruir y de autocastigarme. Escribo regodeándome en mi sufrimiento y en mi dolor, transformando ambos, a través de un largo proceso, en algo cómico, para poder, en definitiva, reírme de mí mismo, y de las estupideces que tengo que transitar en esta vida. Pero bueno, si me hace escribir, todo es bienvenido. Hay vidas que se cruzan contigo para decirte dos cosas: podía haber sido una persona maravillosa que creías, al fin, haber encontrado pero, a la postre, he decidido convertirme en este imbécil inesperado que estás sufriendo. Por eso la infinita soledad de papel me hace tanto bien. Mientras escribo hago terapia, me explico, cuento, creo, construyo la realidad a mi antojo, aquí trincho y corto, y hago de la basura sentimental una buena poesía.

Explicaciones

La gente que no quiere escuchar explicaciones suelen ser los que primero encuentran explicaciones a sus actos o actitudes estúpidas. En realidad todos necesitamos de explicaciones: qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, adónde ir. Pueden, a veces, comenzar siendo eleciones; eliges a dónde ir, pero luego te explicas por qué has decidido eso. A mí me encanta dar explicaciones pero, últimamente, por motivos de guión vital, se me están quitando las ganas de darlas ante tanto idiota cósmico que me sale al paso. Lo que se lleva ahora son explicaciones rápidas, porque sí, porque soy así, porque de pequeño me pasó o me hiceron no sé qué. Cualquier mierda vale para explicar lo inexplicable. La mayoría de gente no quiere explicaciones argumentadas porque destruyen su autoengaño y les ponen un espejo delante donde, obviamente, se percatan de que están en el bando de los imbéciles, y eso no les gusta. Tampoco es bueno dar muchas explicaciones, sobre todo si no te las han pedido y además es tu jefe. Pero intentar explicar y solucionar cosas con amigos y amantes creo, sinceramante, que es más que conveniente para una buena salud mental y un buen transcurso de esas relaciones. Si nos limitamos a las explicaciones de chichinabo, mejor quedarnos callados.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

En mi mente

Tú sólo has existido en mi mente, igual que el amor que siento por ti. Tú, el tú de mi mente, no me fallarás nunca. En mi mente hicimos el amor como nadie lo ha hecho en la vida. En mi mente todas tus promesas se cumplieron. Y allí, en ese espacio extraño que hora me duele, nuestro amor se construía con la mayor alegría. Las ilusiones llenaron mi vida y en el corazón había tantas, que ya casi ni cabían. En mi mente viví nuestro amor, el mejor amor de mi vida. Mi cara, mi piel, todo mi cuerpo y el alma, todos sonreían. La gente admiraba mi alegría y se acercaban a recoger algo del amor que desprendía y, al caminar, iba dejando un rastro con el amor supurado. En mi mente así todo transcurría. Tú que no has existido, en mi mente me amaste noche y día.

Flores invisibles

Traeme flores para el mal de amores. Esas flores invisibles tuyas, tan delicadas, que tanto me gustan. Esa flor que tanto brilla que es tu mirada que siempre va unida a la única flor que me alegra la vida: tu sonrisa. Quiero tener el jardín lleno de tus flores invisibles, que la brisa me acaricie con el tacto de tus dedos cada vez que piense en ti. Regaré tus flores con mis abrazos, con los soñados, con los prometidos y con los imaginados. Y el centro del jardín todos los abrazos dados, sentados en grupo, como los abuelos del pueblo, mirando, recordando, disfrutando de todos sus retoños, de sus hijos y sus nietos, de todos los abrazos que aún no nos hemos dado, pero que ya han nacido. Una calma amorosa me invade en este jardín de flores invisibles, un arcoíris de ensueño entre unas nubes de besos. Sopla el viento y los pájaros lanzan sus cantos pa' que viajen por el tiempo, y van rebotando en las flores, y es el eco encantador del jardín el que me crea el camino, la realidad, mi destino.

lunes, 7 de septiembre de 2026

La idea suicida

Por qué no terminamos con todo si las cosas van cada vez de mal en peor. La idea suicida aparece cuando todo parece derrumbarse. En realidad no es todo, pero el dolor parece haber infectado el resto de la vida. Un fracaso amoroso acaba haciéndote odiar el trabajo, las discusioones por nimiedades adquieren, de repente, una importancia inusual. El rictus de tu cara ha cambiado; ya no sonríes. Un gesto de asco profundo se ha aposentado en tu rostro. La cas está sucia, tu ropa huele mal, sólo ves zarrios inútiles por todas partes y todo te la trae al pairo. La idea suicida se ha sentado en tu sillón y te observa mientras lloras, sucio y despeinado, medio borracho, de rodillas en el suelo, con un montón de cosas desperdigadas a tu alrededor. La idea suicida sonríe y el halo que la ilumina cada vez es más potente. Te mira con un brillo intenso en sus ojos. La miras mientras babeas. Hay ya un pequeño charco de babas debajo de tu barbilla. Hay un duelo de miradas donde ella parece estar ganando. Decides zanjar la cuestión. Va siendo hora de poner fin a esta situación. Y decides acabar con tu vida. Agarras el arma de tu padre y disparas. En tu sillón preferido un agujero humeante que respira. La idea suicida ha muerto. Tu vida ya no es la misma. Sonríes con cierta malicia. Llaman a la puerta. La vecina, asustada, dice que ha oído un disparo. Ve el desorden de tu casa, el charco de babas, y tus pintas de auténtico impresentable. Le dices que no has oído nada, que habrá sido algún crío con un petardo, y que tus pintas se deben a que te acabas de despertar de la siesta. Cierras la puerta. La vecina sigue sin moverse delante de la puerta. La observas unos segundos por la mirilla. Pones música. Te duchas. Te afeitas. Te pones un traje elegante y sales a la calle con la mejor de tus sonrisas.

Todo pasa

Lo sabemos desde el principio, pero no hacemos caso. La juventud pasa, el tiempo corre cada vez más deprisa. El dolor pasa pero nos regodeamos en él. Un percance sentimental, un mal trabajo, una época feliz, incluso un amor. Todo pasa. Incluso este 'todo pasa' también nos pasa desapercibido la mayoría de veces. Y yo me pregunto, si sabemos que todo pasa, por qué dramatizamos tanto, por qué nos enemistamos, por qué echamos por la borda un amor. No sería mejor intentar ser felices, disfrutar del amor, dejarnos de dramas y enemistades, intentar tener una vida armoniosa, procurando no hacer daño a nuestros seres queridos, regalando libros en vez de pensar en venganzas. Si todo pasa y ese todo es la vida, por qué no la disfrutamos más, por qué no tenemos más empatia, por que no sonreímos más. Si todo fuera mejor, aunque acabe pasando, generará buenos recuerdos, buenos hábitos, habremos tenido una vida llena de amor y con buenas decisiones, en vez de una vida absurda controlada por el ego y el orgullo, por pasiones superfluas que sólo provocarán arrepentimientos. Es la vida algo sencillo que insistimos en complicar cuando merece ser disfrutada y compartida con amor. ¿Por qué la estropeamos siempre si todo pasa?

domingo, 6 de septiembre de 2026

El secreto

A quien no le ha pasado alguna vez, a mí, sinceramente, me ha ocurrido muchas, que se acerca un conocido, un compañero de trabajo, un amigo o quien sea, y te dice 'te voy a contar un secreto'. Y yo siempre he desconfiado de esta frase, porque si es un secreto no me lo puedes contar, ya que dejará de ser secreto. Es una forma de ponerte a prueba. Pero yo pienso que si me lo ha contado a mí, se lo pude haber contado a más personas. Y a veces vienen a reclamarte porque dicen que tú has difundido su secreto. ¿Pero quién empezó a difundirlo cuando me lo contó a mí, acaso no fue él? Así que la última vez que vino hacia mí un compañero de trabajo para revelarme su secreto le dije que no. Te voy a contar un secreto, dijo; mejor no, contesté yo. Se sorprendió bastante, pues, por lo visto, el contar secretos es una muestra de confianza entre la plebe y, también, una forma de intentar saber más de ti, pues luego quieren secretos de vuelta. A los mentirosos les encanta contar secretos, por cierto. Entonces mi compañero insistió en contármelo. Y cuando terminó le dije que se lo iba a decir a todo el mundo. Pero por qué, dijo, eres un cabrón, añadió. Pues para que no se me olvide, le dije.

Decisiones y consecuencias

Suelen ir unidas pero no en el mismo instante. Unas decisiones acarrearán unas consecuencias. El autoengaño, tan de moda, contribuye a tomar malas decisiones; el miedo, el egoísmo y la falta de empatía, también. Las técnicamente llamadas personalidades narcisistas que, en mi pueblo, son los hijoputas de toda la vida, no suelen llevar muy bien las consecuencias de sus decisiones. En el amor, muchas personas quieren hacer daño, aprovecharse del otro, controlar, decidir por los dos. A pesar de eso, el autoengaño les ayuda incluso hasta creerse víctimas. Pero las consecuencias siempre acaban llegando. Recuerdo una pareja de amigos que, todos los veranos, uno cortaba y tenía otras relaciones para terminar volviendo al acabar el verano. Pero un verano apareció un tercero en discordia y, cuando quiso volver, ya no había nadie esperando. Se enfureció mucho, pues no era lo acostumbrado. Se suponía que su pareja de siempre debía esperarlo, perdonarlo y volver. Le costó mucho asumir las consecuencias de sus malas decisiones porque llegaron al cabo de los años. Fueran unas consecuencias pacientes, poro hay que pensar que siempre llegan.

viernes, 4 de septiembre de 2026

¿Cuestionar o no?

Cuando dos personas mantienen una relación pueden, por ejemplo, basar ambas esa relación en el respeto pero, a la vez, entender el respeto cada una de una forma distinta. Una cree que respetar es no cuestionar nada, zanjar los problemas enseguida con un 'ha sido culpa mía', y a otra cosa mariposa. La otra persona puede creer que el respeto en una relación consista en absolutamente lo contrario, en cuestionar los problemas, en reflexiónar juntos, en llegar a soluciones reales, en dejar las rutinas y las costumbres, en olvidarse de patrones de respuesta anquilosados y obsoletos. Ambas personas fundamentan la relación en el respeto pero primero habría que llegar, de forma unánime, a definir ese respeto. Los problemas no se zanjan o se solucionan solos. Dependiendo de la gravedad hay que hablar mucho, reflexionar y cuestionarse, intentar no cometer los mismos errores siempre y no solucionar, entre comillas, todos los problemas con un perdona, ha sido culpa mía. El perdón no sirve si se repite constantemente porque no se cambia de actitud. Hablar siempre es la mejor opción. Hablar, conocerse, al otro y, sobre todo, a uno mismo.

Esa excitante sensación

De haber sido elegido para algo. Cuando percibes que todo lo que te pasa está conectado y te das cuenta de lo que, en un principio, parecían problemas, no eran más que puertas abiertas a posibilidades inmensas. Cuando ya no te dejas arrastrar por el falso victimismo ajeno y tampoco haces caso de las personas que buscan el enfrentamiento por cualquier nimiedad. Cuando estás rozando la frecuencia perfecta, ves que parte del entorno te observa con envidia. Esperaban verte hundido y, sin embargo, acabas de despegar hacia lo apabullantemente maravilloso y, obviamente, no les cuadra, se preguntan cómo puede ser posible. Cuando todas las personas que te han puesto palos en el camino te ven flotar no dan crédito a tu nueva realidad. He dejado a un lado las explicaciones que nadie me pedía. El que quiera saber que acuda a los hechos. La acción ha pasado a un primer plano debido a esa excitante sensación de haber sido elegido para algo. Permanezcan atentos a sus pantallas. La maravilla se acerca.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Rompe la red

Deshaz el enredo. Huye de las mentiras, incluso de las piadosas. La mentira es la pandemia eterna que ha sido alimentada y potenciada en la red. Rompe la red y vive sin la superficicalidad de la apariencia. Deja de alimentar el ego digital, mata al avatar y, si hace falta, vuelve a nacer, pero siendo tú. Rompe la red, no dejes que te atrapen tan fácilmente, no des tu apoyo y colaboración para que eso ocurra. Pasea por el parque, visita las bibliotecas, lee, comparte tus lecturas, descubre lo bueno de la vida y difúndelo con la gente que ames. Haz que tu corazón arda, que haya un incendio constante, regala sonrisas a desconocidos, escucha y observa a los pájaros, imita a los perros, vuela, sé intenso, rápido o lento, pero intenso. Ámate y disfrútate como el mayor tesoro del universo. Vive. Rompe la red y vive.

Y sigo

Agradezco poder seguir amando después del dolor. Qué triste debe ser vivir sin poder amar. Eso no es vivir, es sobrevivir. Por eso intento expandir mi amor a pesar de las mentiras del entorno. Internet no es diferente al resto de experiencias del mundo, sólo tiene algunos matices distintos en sus características que las amplífican a las disminuyen. Yo puedo amar por internet aunque, cuando coincides fuera con la persona amada, una niebla espesa de miedo y evitabilidad puede estropear ese amor. Entonces aparece el dolor, sufro pero yo sigo. Y sigo, me digo a mí mismo. Nadie puede estropearte la vida independientemente de las condiciones que tengas. El amor es el único sentido, lo demás es superficial, banalidad y ornamento social. Sólo el amor es eterno porque es lo único más fuerte que la muerte. Cuanto antes uno se dé cuenta, más sentido tendrá su existencia, y, como dije, el único sentido es el amor. No se puede exigir el amor a nadie, pero tampoco es digno y honesto que te digan que te aman no siendo cierto. Y sigo. Sigo empeñado en construir, en crear un mundo lleno de amor, que se expande, en contribuir para que las cosas vayan a mejor. El amor en la vida cotidiana puede cambiar el mundo. Cada pequeño detalle cuenta. La alegría de un perro al verte, la mirada curiosa de un niño que te observa y sonríe al descubrir tu energía, similar a la suya, al sentir tu frecuencia distinta al resto. Y sigo.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

¿Cómo seguir?

Cómo seguir cuando un sueño muere. Y si el sueño era un amor ¿qué hacer con un sueño muerto entre las manos? Puedes seguir hablando con esa persona, sólo ha muerto el amor, el sueño que habías construido durante más de un año. ¿Cómo seguir? Recuerdo a mis padres cuando murió mi hermana en un accidente. Cómo siguieron. Con tristeza, mucha tristeza, sobre todo mi madre. Y yo soy igual que ella, así que ahora estoy triste y con un sueño muerto con el que hablo algunas veces. Recuerdo también cuando intentaron atracarme y me apuñalaron. A mi compañero de habitación en el hospital le iban a amputar una pierna al día siguiente. Me daba consejos para no tener miedo, me mostraba su valentía, pero, cuando le amputaron la pierna le daban ataques y gritaba, decía que le dolía la pierna, le daban calmantes, pero seguía protestando porque le picaba la pierna y no tenía dónde rascarse. A mí me ocurre algo parecido. Tengo un sueño muerto que dentro tiene a mi amor pudriéndose. Y no puedo hacer nada. Cuando hablo con quien yo creía mi amor siento como si se estuviera burlando de mí y veo a mi amor abortado llenándose de moho sentimental dentro de mi sueño muerto. ¿Cómo seguir? Con tristeza y sin pierna, bueno, sin amor. Tengo que enterrar este sueño muerto y volver a sonreír sintiendo amor. Me va a costar bastante, pero estoy en ello. Me niego a estar triste sin pierna y sin amor. Continuará.

martes, 1 de septiembre de 2026

El disfrute

Disfruta de tus libros, pasa tiempo con ellos. Míralos, huélelos, léelos, y vuelve a leer, algunos, no todos, sólo los más intensos, los que son como tú, los que están vivos, los que crecen con el tiempo. Los libros son una maravilla. Siempre tienen reservada para ti la frase perfecta, el consejo que esperabas de alguna persona cercana pero que nadie te daba. Los libros te dan alegría, te procuran emociones, tensión, aventura, conocimiento, compañía, limpian el alma, dan qué pensar, excitan como nada en la vida, encuentran las carcajadas perdidas en tu interior por la insípida rutina. Los libros crean la vida, son espejo y maestro, son claridad compleja y sencillez de vida. Tengo la casa llena de libros porque no hay mayor disfrute que la lectura, viviendo múltiples vidas, atravesando diferentes mundos en un día, viajando en el tiempo que, mientras lees, desaparece, se para, no existe y se vuelve a crear al pasar la sigiente página, y la otra, y la otra, puede que esta sea la última del día, o tal vez la siguiente. El lector nunca termina. Se duerme con el libro abierto y sigue leyendo en el sueño que inventa.

Tal vez un día entienda tu misterio

El porqué de tanto amor efervescente en la distancia, de su sabor amargo en la cercanía, del daño que me provocaste, al principio, sin saberlo, pero después siendo bien consciente. Tal vez un día entienda tu misterio, cuando esté en el lecho de muerte, en el último instante, a punto de esbozar la última sonrisa terrenal. Ahora no quiero saberlo. No quiero saber nada, sólo quiero poder dejar de amarte. Porque ahora veo que no te he estado amando a ti sino a una ilusión, a una expectativa, a una gran mentira bien construida durante más de un año. Tal vez algún día... pero ahora no es el momento, no quiero más lamento ni más mentiras, quiero vivir mi amor con alegría. Sentir el viento en mi cara, dejarme llevar por una simple melodía, escuchar pájaros, acariciar perros, reírme solo y desnudo de tu misterio, del mundo, de esta ingenuidad de la que nunca me desprendo. Voy por la realidad surfeando, esquivando el dolor como esquivo tus fotos, tumbado en una nube y olvidándome de todo fluyo en armonía. No quiero más misterios, ni tampoco saberlo todo. Solo darme un chapuzón en el lago del olvido y renacer como un niño, aquel niño de rubio flequillo que soñaba otro mundo.

sábado, 29 de agosto de 2026

Las alas

Baten las alas todas tus miradas que a mis fotos regalabas y, sin embargo, cuando estoy delante tuyo, se quedan abotargadas. Baten las alas los besos soñados que escapan de una realidad extraña y bailan en el cielo dibujando figuras fantásticas, como los pájaros en sus fiestas de bandadas, que escriben su diario entre nubes donde todos nuestros sueños fueron enterrados. Tal vez en otra vida... no, no la habrá, y si la hubiera, no nos encontraríamos, ¿para qué? Sólo nos queda este batir de alas imaginado que suena igual que todas las caricias que no te di. Mi espíritu sigue entrelazado a algo que, al principio, creía que era el tuyo, pero ahora ya lo dudo. El batir de alas aumenta y mi memoria se quiebra. Se hace la nada. Luego chapotea. Algo se está creando. Puede que una realidad nueva.

viernes, 28 de agosto de 2026

Pequeño bastardo inmaduro

Qué cosas tiene la vida. Cuando crees superados ciertos asuntos, ciertas actitudes, viene un día la vida y te dice ¡aún hay más! Y aparece otro pequeño bastardo inmaduro dispuesto a desestabilizarte. ¿Pero con qué fin? A esta gente no les hace falta ninguno. Todo empieza por querer tener el control. La ineptitud les ha llevado aun patrón que no busca otra cosa. Y el autoengaño ayuda bastante para poder soportarlo con cierta falsa dignidad. A veces se percatan de su inmadurez pero enseguida se les olvida, se victimizan unos segundos y, después, se lanzan de cabeza al patrón, zambulléndose en el bucle rutinario de siempre. No saben por qué, pero adquieren un toque de tristeza y seriedad, perfecto para el disimulo que practican, que les hace pasar desapercibidos, incluso les da un toque interesante; irreal, pero interesante. ¿Habrá mnuchos más? Yo ya me he encontrado unos cuantos y, por lo que se ve, últimamente están proliferando. Mentalidades infantiles en cuerpos de adultos, personas con miedo a confrontar y dialogar, huyen de los problemas que generan con su actitud como si así dejaran de existir. El pequeño bastardo inmaduro ataca de nuevo. Pero se tiene que andar con cuidado porque no todo el mundo responde de la misma forma. La suerte está echada. Hagan sus apuestas. ¿Cuánto tardarán en ser descubiertos? Me temo que falta muy poco.

Estamos solos

En cualquier momento de espera entramos en las redes sociales y nos sentinmos acompañados: hablamos, vemos a supuestos amigos, a futuros amantes, tal vez, incluso, algún amor. Estamos en casa y nos llaman: mantenemos sexo digital con una persona que está a cientos o miles de kilómetros de nosotros. Nos informamos por internet de un mundo que no existe. Comentamos, intervenimos, hacemos una revolución política en calzoncillos y desde el sillón de casa. Nos sentimos bien o eso creemos. Cuando estamos en la realidad y surge algo interesante, el aparato digital interviene, compartimos, recibimos 'me gusta' y comentarios, es el soma del momento. Hacemos fotos, subimos parte de nuestras vidas o tal vez toda. Cuadros, textos, vídeos, directos, cualquier cosa que nos dé algunos segundos de protagonismo y puede que también dinero. Pero estamos solos, completamente solos. Rompe el móvil a martillazos y, antes de cinco minutos, ya te habrá asaltado el arrepentimiento y la congoja. Trabajas o eso crees. Ves a tu familia, risas, fotos y las subes a la red. ¿Cuándo empezó todo esto? El día que nos quedamos solos. El día que hicimos un viaje para conocer al amor de nuestra vida y, al vernos, se le atragantó la cercanía. ¿Por qué? Porque estamos solos. Asúmelo, no hay nadie más. Solo estás tú. Y no estás viviendo la vida sino asumiendo la muerte tan despacio que, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás desaparecido. Y cuando eso ocurra ya no estarás solo: solo habrá nada.

jueves, 27 de agosto de 2026

Amor que se aleja

Huye a la velocidad de una sala de espera, donde nada acontece, sólo hay un sumidero en el centro por donde se cuelan todas esas lindas promesas que se dijeron. Amor que se aleja, como el avión que asciende y surca el cielo entre nubes de algodón sucias de sangre seca y sonrisas rotas. Primero hay un dolor, emocionalmente físico o físicamente emocional, no sé, que te oprime el plexo, el corazón, el pecho entero. Quiere salir: es el amor que se aleja. Luego los recuerdos se hacen un ovillo, se enredan en una madeja que parece un tachón enorme que va desapareciendo con la lluvia de unos ojos intensos que ya no se preguntan nada. Amor que se aleja y otro llamando a la puerta. Aún no lo percibo; intuyo, vislumbro, solo oigo un pequeño ruido que ronronea. Un nuevo amor que surge de las cenizas y en el corazón suenan campanas que despiden al amor que se aleja.

miércoles, 26 de agosto de 2026

¡Arde corazón!

No dejes nunca que te apague nadie. Créeme, hay mucho cabrón suelto. Para todos ellos: indiferencia. ¡Arde corazón!, quema el mundo, ponle luz a toda ilusión, arde en todos mis sueños, arde y se intenso, porque así es como me siento. No dejes de arder nunca, corazón. Quiero verte siempre en llamas porque, así, todo lo haré con amor y estaré mucho mejor. Arde corazón, arde siempre. No dejes que el viento de la mentira apague tu fuego. ¡Arde corazón! Calienta mi cuerpo, alumbra mi pensamiento, vuélveme loco, quiero jugar con tu fuego el juego del amor bonito. Arde aunque sea en soledad. ¡Arde corazón!, yo no quiero más nada ni nadie, sólo te quiero ardiendo a ti, corazón.

martes, 25 de agosto de 2026

Tal vez

Te han hecho así. Te han moldeado con miedos y disimulos. Por eso no amas a nadie. Sólo amas la inmensidad del mar, el aroma salado que desprende, la sal de la vida que no entiendes. Tal vez todo consista en reaprender, en cambiar el formato, en romper el patrón. Desaprender y empezar de nuevo, sin miedos, con pura valentía renovada, olvidando el disimulo, siendo por fin uno mismo, y disfrutando de lo que uno es. Tal vez hay que clonar esos pequeños instantes en soledad donde te sientes verdaderamente libre y extenderlos y plantarlos por todos los momentos de tu vida. Tal vez deberías masticar esa tristeza que te envuelve a todas horas y escupirla o tragarla y esbozar una sonrisa al comprobar que por fin, una catarsis inesperada, ha hecho el milagro y ahora puedes vivir siendo tú. Tal vez.

No hay nadie más triste que nosotros

Creía que no me amabas, pero no puedes dar más de lo que eres, lo que has aprendido. Tu amor es ese envoltorio digital que recibo con cariño que, al principio, me hacía la misma ilusión que a un niño cuando le invitan a un juego nuevo. Los decoradores del destino añadieron la tercera dimensión, y todo lo que había crecido hasta entonces se desintegró en pocos instantes, ilusión tras ilusión. Una guerra de realidad las fue acribillando a todas; no dejó ni una en pie. Pero el amor, de alguna extraña manera, continuaba. No hay nadie más triste que nosotros. No sabemos culminar el amor que en la distancia creció. Los besos que en los mensajes se multiplicaban, los masajes prometidos, la cercanía verbal anuló a la corporal. No hay nadie más triste que nosotros, escondidos en un coche, intentando un beso con miedo y vergüenza, evitando las caricias prometidas, olvidando el goce pactado, abortando el sexo inventado. Uno preocupado por el qué dirán y otro sufriendo por no encontrar la forma de actuar correcta. Somos tristes, los más tristes. Teniéndolo todo a nuestro favor destrozamos el momento, aniquilamos la oportunidad. No hay nadie más triste que nosotros.

lunes, 24 de agosto de 2026

Un poema que me duele

Tengo aquí dentro, moviéndose lentamente, reptando por el pecho, desacelerando el corazón. Tristes arritmias fagocitando ilusorias alegrías que abortó la vida. Se paraliza el instante pero no el dolor; la cosa está jodida, el dolor se eterniza. Estos versos son cuchillas que rasgan mi cuerpo de mantequilla. Un poema que me duele escupe en mis ojos lágrimas de mentira. Saco un verso cruzado del pecho todo sanguínolento. Lo lamo y leo 'pa una vez que dije te quiero'. Un poema que duele me da un beso y yo quiero corresponder creando un verso, pero lloro como un tonto, como un niño indefenso, y me convierto en lágrima, en océano salado. Y tú te das un chapuzón justo en el último verso. Imagino que esto es ser feliz.

Amar es intentarlo

El que ama gana siempre aunque no siempre tenga éxito. Lo más bonito del amor, y de la vida también, es intentarlo. El amor, más que química, es alquimia. Es la esencia de la vida, el arte más maravilloso, y todo arte se aprende, no sale de la nada sino del instante cósmico que catapulta al infinito. Una hormiga me sonríe, un caracol me saluda, la rama de un árbol abanica este instante. Todos parecen intentar algo, es el amor que está actuando. La vida es lo único que nos pide: el intento. No dejes pasar al amor sin zambullirte en él, saboréalo, intenta trascender. Viste tu cuerpo desnudo de besos de brisa que tu piel eriza, sonríele a la vida y a la hormiga, saluda al caracol, baila el baile del abanico con la rama del árbol justo en este instante. Inténtalo antes de que el amor se evapore y todo vuelva a ser como antes.

La niebla

Cuando desaparece la niebla de la ilusión y de las expectativas, uno vuelve a pisar en tierra firme, deja de flotar en ñoñas fantasías y descubre todo lo oscuro de la realidad que, inconscientemente, te estabas ocultando para sobrevivir sin sentir asco y pena. La niebla, al disiparse, te da una bofetada de realidad de despedida. La niebla era sólo la gran mentira vestida con un velo de fantasía que el viento tridimensional hizo añicos. Ahora tendrás que vivir con su recuerdo, con esa gran falsedad que inundó tu corazón, tus pensamientos e incluso tus poros. La niebla te ha desgastado hasta lo indecible y, pequeños grumos, entraron en tu pecho, al respirar con tanta ilusion y, ahora, vas a tener que extirparlos con lágrimas de sangre y dolor. La niebla es mucha niebla. Puta niebla. Pero un sol con cara de niño travieso ha puesto a volar sus cometas de imaginación y, el alma, llena de amor, vuelve a expandirse. Diminutos besos salen de mis poros paridos pòr el amor renacido para infectar este mundo de mierda y acabar con toda la niebla.

viernes, 21 de agosto de 2026

Soledad tranquila

¡Qué nadie me saque de mi soledad tranquila! No quiero besos, ni abrazos, ni mensajes de bienvenida. No quiero palabras bonitas que acaban diluidas en la realidad de la vida. No quiero amor digital que acaba transformado en víctima. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila. De esta paz que es dicha. No quiero más mentiras. Ni aunque las razonen, ni aunque entiendan luego mi postura, no quiero perdones ni falsas culpas. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila.

Atado a la alegría

Estoy firmemente atado a la alegría. Dos ángeles, aprovechando uno de mis múltiples despistes, entre risas, me ataron a la alegría nuevamente. Parecían gemelos, o tendría que decir gemelas, pues tenían ambos la cara y la sonrisa de mi hermana muerta. Podrás escapar de todo menos de la alegría. No te preocupes por lo que pasa. Tu sigue como hasta ahora que lo estabas haciendo muy bien. Que nadie te tuerza el camino que bastante tortuoso es ya. Qué maravilla. Y yo aquí, atado y contento, riendo como en un sueño, feliz por nada y alegre por todo. Leo unos poemas, escucho una sinfonía, bailo sin música, río con el pensamiento y sonríen mis ojos. Los dos ángeles son ahora mi escolta anímica. Una múltiple carcajada sonora nos inunda a los tres. Lágrimas de risa, la alegría me desborda. Sigo atado y contento, se diluyó el último lamento. La alegría ha vuelto a mi vida, no importa cómo, ni por qué. Voy andando por el parque con una sonrisa inesperada, con un corazón libre pero atado a la alegría. Firmemente.

El mundo en el alma

Cuando sientes demasiado tienes el mundo en el alma. No puedes evitar el amor pero tampoco el dolor. El universo se desliza por la mente con sigilo y destreza y puede que, esta rareza, sea el motor de tu vida. Sentirlo todo a la máxima potencia, amar con intensidad embravecida, como un mar revuelto, como tempestad enloquecida. El mundo en el alma y la nada que espera que sucumbas al sistema. Nunca vas a encajar porque siempre vuelas, a veces en lo más alto y, otras, en lo más hondo, pero siempre volando. El mundo en el alma te canta las penas que produjo el amor que te falló tanto. El dolor se estira como la mentira que no termina, ¿para qué engañarme tanto?

miércoles, 19 de agosto de 2026

Algo mejor

Si piensas que encontrarás algo mejor, adelante, ve por ello. No te lo voy a impedir, al contrario, apoyaré tu decisión. Sólo el amor hará que te quedes a mi lado. Mi corazón mantendrá las puertas abiertas un tiempo, pero si crees que la alegría está en las rutinas, adelante, tu elección es libre, no voy a intentar convencerte de nada con palabras después de ver cómo las usas. Si más adelante me ves alegre y feliz, disfrutando de la vida que me sonríe, no pienses que has cometido un error ni que podrías estar conmigo si el pasado hubiese sido distinto porque nuestras acciones y decisiones construyen nuestras vidas, crean nuestra realidad, así que asume las consecuencias de lo que decides e intenta no arrepentirte más adelante. Hagas lo que hagas, cuídate mucho.

El mal consejo

A veces nos puede parecer una solución acertada a algo que no nos atrevemos a afrontar. Una tercera persona influye en la relación de otras dos. El mal consejo asesina la experiencia y creer evitar posibles riesgos, apagar los miedos, el desasosiego. Se trata de usar a una persona como un objeto, ahora te pongo aquí, ahora te quito, ahora te uso, ahora te evito. Después se busca la excusa perfecta pero, oh, qué mala suerte, solo suena bien en nuestras cabezas. Sabemos que estamos haciendo mal porque no es una cosa sino una persona con alma y corazón, un ser sintiente, pero insistimos en este error, el mal consejo, queremos que nos libere, no queremos confrontar, ni descubrir qué sentimos en realidad, no vaya a ser que el mal consejo se desintegre y tengamos que arriesgar, tengamos que vivir algo nuevo, sufrir, amar, sentir este dulce palpitar, este bello latir que es vivir en amor y amar para vivir. Y el mal consejo nos deja con mal cuerpo, sumidos en la rutina, pensando, alguna vez, en los si hubiera de la vida, momentos que no volverán, experiencias fallidas. Podía haber sido todo, pero sólo queda herida.

Qué significa

Que llenen tu cabeza y tu corazón de esperanzas, construyas junto a otra persona un futuro cercano de ensueño con palabras, que te lleven durante un tiempo al cenit de la ilusión para que, desde allí, la persona que tú crees que te ama y a la que amas, de un empujón, te lance al abismo con una frase lapidaria, y sepulte todos tus sueños sin dejar que hayan nacido. Qué significa el autoengaño y para qué sirve, ¿acaso tiene alguna utilidad o solo nos va descomponiendo por dentro? ¿Significa algo no correr riesgos, estar a salvo, que nos domine el miedo, que las decisiones las tome él y no nosotros? Qué significa que busquenmos excusas y explicaciones para nuestro comportamiento sin sentido. ¿Es sólo para sentirnos mejor y olvidarnos más rápido? ¿Qué significa el amor para una persona que no se atreve a vivirlo? Si aún no te has hecho estas preguntas o similares, posiblemente morirás sin haber vivido.

martes, 18 de agosto de 2026

Corazón a pedazos

Ruina de amor, rutina del resquebrajo. Busco yo en el camino del vivir unos lazos para envolver estos trozos y volverlos agasajos. Ya no hay lágrimas en mis ojos por tanto llorar el si hubiera, solo hay roquitas de sal de un llanto seco que espera. Tal vez la sal de la vida, de la vida nueva que crea una realidad distinta, tranquila, alegre y altanera. Corazón a pedazos, puzle de amor, piezas de múltiples regazos, soñados, imaginados, creados para calmar el dolor y, para con la risa, apagar el llanto. Ya basta de este espanto genocida, démonos ya una alegría.

lunes, 17 de agosto de 2026

Cuando creemos

Tengo un amigo que se ve reflejado en muchos de mis textos. Una vez llegó a decirme que siempre hablaba de él y eso no era cierto. Cuando hablas sobre temas de una forma generalizada, la mayoría de gente se ve reflejada en el texto. Ocurre lo mismo cuando un vidente te dice que vas a tener un pequeño accidente y tú, después de oírlo, tropiezas con una silla y piensas, ¡tenía razón, aquí está el accidente! Pero ese accidente hubiera ocurrido igual sin las palabras del vidente, no ha acertado nada porque todos tenemos pequeños accidentes a diario. Somos seres humanos bastante comunes y, muchas veces, diría yo, repetidos. Mis textos mezclan a personas y muchas veces parece que hable de una sola. En realidad hay muy pocos temas y también pocas personas. Yo diría que solo dos temas, amor y muerte, que, si lo piensas bien, van entrelazados. El amor es más fuerte que la muerte, por eso sigo amando a mi madre y a mi hermana. Y en cuanto a las personas, sí, hay pocas, pocas que valgan la pena, pocas a las que amar y, muchas menos, a las que amar y te correspondan. Cuando creemos que las cosas no podían ir peor, siempre ocurre algo que lo desmiente y lo empeora aún más. Y cuando creemos en la suerte, el amor sale de debajo de las piedras. Cuando creemos que hablan de nosotros, en realidad, hablan de todos y de muy pocos. Cuando creemos, creamos.

¿Y si me arranco el corazón?

Amar no puede ser tan complicado. Muchas personas creen que uno elige a quien ama, pero yo creo que no es así. La mayoría de gente, si no es correspondida, dejan de amar al instante. Pero mi concepto de amor es diferente. Puede que el otro no me ame y no me haya amado nunca, aunque me lo haya dicho varias veces. A lo mejor también me ha rechazado por el motivo que sea, da igual, eso no viene al caso. Pero eso no es óbice para que yo siga amando. Puede que el otro haya boicoteado la relación por miedo. Y, a lo mejor, yo la boicoteo por intentar comprender. El caso es que lo que comenzó como una bonita historia de amor ahora solo es dolor por mi parte y, tal vez, rencor por la suya. Y este amor me ha cambiado, ya no me deja ser el mismo. Me sigue a todas partes. Y ya no sé qué hacer. ¿Y si me arranco el corazón? Seguro que ahí dentro veo tu cara.

domingo, 16 de agosto de 2026

Si dudan de ti

No intentes explicarte. Si dudan de ti, espántalos. Si no están seguros de tu amor, desaparece. Si no se fían de tus palabras, habita el silencio. Muchas veces, no importa lo que hagas, siempre vas a ser mal interpretado. Si tu mirada genera desconfianza, date la vuelta y échate a andar. Si los demás no están seguros de los sentimientos hacia ti, corre, haz ejercicio, pasea solo y tranquilo. No busques la compañía de nadie, solo de libros. Si te preguntan por qué estás tan callado, sonríe y sigue en silencio. Las trampas del inepto son múltiples, no sucumbas a ninguna. Si dudan de ti, agradece que sea lo antes posible. No te expliques, no caigas en el error de faltar a tu verdad para agradar, no aguantes faltas de respeto y tomaduras de pelo camufladas en ofensas que nunca has hecho. Huye del victimismo y del triste pasado ajeno, no creas historias agrandadas para confundir al inexperto. Si dudan de ti, di simplemente hasta luego.

sábado, 15 de agosto de 2026

Imprevistos

Os habéis dado cuenta de que hay personas que dicen odiar según qué cosas que, a la postre, son ellos mismos. Por ejemplo, no les gusta esperar pero siempre llegan tarde. Otros dicen odiar los imprevistos y después te ponen excusas para todo. Cuando las excusas son las principales generadoras de imprevistos, pero ellos las usan como un comodín. El problema, siempre, es cuando le das la vuelta a la tortilla. El odiador de imprevistos quiere que salga todo como había planeado y, por eso, cuando dentro de sus planes hay excusas e imprevistos para el resto, para él dejan de serlo. En realidad el problema hoy en día es la definición de conceptos, que la solemos hacer según nos conviene a nosotros, puro auotoengaño en definitiva. Porque si odias los imprevistos no los provocas. La mejor manera de no caer en el imprevisto es cumplir las promesas, ser sincero, hacer que tu palabra tenga validez, y no esa obsesión de los últimos tiempos de creer que se queda bien mintiendo todo el rato. El mayor imprevisto es el autoengaño, usar mentiras con seres cercanos y en asuntos profundos. Y el falso odiador de imprevistos suele caer en un bucle cotidiano: odiar algo que provoca, mentir constantemente en su relato, barnizarlo con autoengaño para no percibir sus mentiras y, por último, hacerse la víctima cuando es descubierto. Sal del bucle, aún estás a tiempo.

Momentos que nunca existieron

Conservo los momentos que nunca existieron en mi memoria. Todas tus promesas e ilusiones a las cuales yo di vida en mi cabeza porque creía en ti, tenía plena confianza en tus palabras porque te amaba. Aún te amo, pero con la confianza muerta entre mis brazos, con sus ojos desorbitados y su cara llena de espanto. El amor ha pasado de ilusionante a doloroso, pero no quiere dejar de existir. Recuerdo cada una de tus frases, cada vez más cercanas y cariñosas, lo atento y cuidadoso que eras, el interés que me hacías creer sentir por mí. Todo eso fue derritiendo todas mis corazas y mi corazón era completamente tuyo. Entonces mi imaginación fue creando los recuerdos más bellos. Recreaba con anticipación todo lo que tus frases prometían y cada día me sentía más feliz. Las ganas de estar a tu lado se acrecentaban. Personas cercanas notaban la felicidad en mi rostro, me veían flotando, con una sonrisa encantadora perpetua, y yo decía que era el amor que en volandas em llevaba. Por eso, esos momentos que nunca existieron, que sólo fueron anunciados, una publicidad de un producto sentimental que nunca existió, pero que duele como una daga clavada en el corazón. Por eso sigo conservando esos recuerdos.

jueves, 13 de agosto de 2026

Lloro y deliro

Sí, lloro y deliro por mi amor. No quiero perderlo. ¿Pero es alguien en concreto? No, no, es el amor en general, ese amor que me hace sentir fenomenal para, al poco rato, verme a rastras buscándolo por todos los rincones de la casa. A veces se esconde, es entonces cuando acudo a la biblioteca y contemplo los libros como si fueran imágenes de santos en un templo. Me asaltan recuerdos, releo algunas líneas, veo un libro nuevo, alguno que aún no he leído y me sorprendo al recordar por qué lo adquirí, cómo llegué hasta él y, si no lo recuerdo, me lo invento, y tan contento. Voy cambiando de libro cada cierto tiempo, de este leo la contraportada, del otro acaricio el lomo y, en el siguiente, paso las hojas con rapidez mientras aspiro ese olor genuino a libro nuevo con una ligera capa de polvo que no veo. Lloro y deliro, leo un libro, empiezo otro, ay el amor, no quiero perderlo.

Visto el panorama

Me vuelvo a mi casa y continúo mandando mensajes de amor. El amor digital es fenomenal cuando no adquiere la tercera dimensión. Me sumerjo en las redes de mentiras sociales, para que me digan lo guapo que soy, lo inteligente que soy y como me aman cuando me desnudo. Deseo de pantalla, conversaciones de teclado, ¿para qué necesitar a nadie a tu lado? Hoy enseñas el pecho, mañana un costado, dejas entrever, entre sombras, parte de tu sexo y los unos y ceros se calientan. La pantalla se llena de babas digitales y una oleada de comentarios, pegajosamente espérmicos hace que tu ego de niño mimado se sienta hinchado. El mundo se masturba con tus fotos mientras tú comes un helado de supermercado. Visto el panorama, puedes ser un rey o una puta, o todo mezclado. Pero llega mañana y suena el despertador. Tienes que intervenir con la tercera dimensión, cumplir tu deber con el estado de chichinabo. Pero llevas un salvavidas para esos momentos en los que no puedes más y sacas el móvil para cotejar reacciones Trece 'me gusta' y seis comentarios. Te sientes aliviado. Valió la pena enseñar carnaza al populacho. Terminas en el trabajo y vuelves a casa. Una ducha, con fotos claro. Un vídeo mientras me seco. Aumentan las reacciones. Ya puedes dormir contento.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Nací sólo para amarte

Media vida buscando un sentido a mi existencia y, cuando lo encuentro, cuando descubro por fin que nací sólo para amarte, voy hacia ti con ilusiones compartidas y, cuando llego, no había ninguna, todas habían muerto vivas. Nací sólo para amarte y, cuando voy a buscarte, te pierdo. Recurro al arte para serenarme, quiero buscar la paz que murió con nuestro encuentro. Quiero entender y no puedo, no veo ningún sentido a este entuerto. Nací sólo para amarte, repite un eco que me sigue a todas partes. Siempre el mismo estribillo, nací sólo para amarte y lo voy a transformar en un arte. Va a ser un juego, y yo un niño. Voy a jugar con el amor en cada guiño. Cada palabra contendrá ternura y, cuando te piense, mi corazón, en paz y alegre, sonreirá con lo que pudo haber sido, con todo lo que imagino, sintiendo que no hay error, pues todo es un juego y yo un niño que nació sólo para amarte y recrearte para vencer al olvido.

¿Qué habrá después?

¿Será todo distinto a lo vivido o será más de lo mismo? Pero si es lo mismo, ¿para qué un ahora y un después? Imagino que, en parte, será distinto, porque tendré todo el tiempo del mundo para crear la diferencia, formando parte de la plena conciencia, siendo esencia de amor y, del espacio, gigante placenta que da a luz nuevos planetas, nuevos universos, nuevas metas. ¿Habrá tranquilidad o tendremos que seguir sufriendo a millones de imbéciles con sus impertinencias? Que no haya nada es algo que me gusta. Siempre he querido estar sin hacer nada, pero nunca lo consigo. Cuando estoy solo pienso y escribo y, la mayoría de veces que alguien me acompaña acaba tocándome las dos bolas de debajo de mi ombligo. La nada me espera y voy hacia ella, con los brazos abiertos y sin niguna promesa. La nada busca imaginación para decorar la habitación donde pasaré la vida eterna.

martes, 11 de agosto de 2026

La falsa perdida

La falsedad está a la orden del día. Noticias falsas, análisis falsos, políticos falsos... Poco a poco ha ido impregnando y contagiando a toda la sociedad. A veces uno cree perder algo que no existe. Y al principio duele igual hasta que percibes que solo era una creencia sin fundamentos, una mera ilusión. A veces crees perder un amigo porque te deja plantado, porque te miente, porque no tiene tiempo para ti, pero eso no es un amigo, es sólo una creencia falsa, los amigos no hacen eso,por tanto no hay tal perdida y el dolor que sentías se difumina. Lo mismo ocurre con el amor. Quien te ama no te miente, ni te rechaza, ni te pone excusas donde antes plantó promesas e ilusiones; entonces no pierdes un amor sino un error, una confusión, un despiste, lo que tu quieras menos un amor. A la larga, con el tiempo, las falsas perdidas acaban alegrándote la vida. Y cuánto antes las tengas, muchísimo mejor te irá todo en la vida.

Dónde me encuentro

Ahora estoy en una calma chicha anímica y descubriendo dónde me ha dejado el último proceso de transformación. El dolor del verano ya se ha disipado, pero, donde residía la confianza ahora hay un vacío total. Cosas que antes me llamaban la atención, ahora me son indiferentes. Actos de personas que me producían crispación ahora me dan risa, pero una risa rellena de pena, como cuando un retrasado mental te cuenta un mal chiste y sonríe antes de terminarlo. Cualquier tipo de disimulo me ha abandonado. Ya no me enfurezco tanto, pero tampoco uso ningún tipo de fingimiento, ni por educación ni por nada por el estilo. Ahora me doy cuenta de que la estupidez lo domina todo, y me da mucha pena. Las redes sociales están llenas de idiotas que no paran de mentir, apoyados por la falsa seguridad de la distancia, o de repetir patrones y actitudes estúpidas que se ponen de moda. Así no vamos a llegar a ninguna parte. En este mundo de aburridos crónicos que insisten en no pensar, en no sufrir y en autoengañarse, en no aprender absolutamente nada de la vida, en dejarse llevar y ser fieles borregos del sistema, en quedar bien con un lenguaje amable lleno de falsedad, con emociones y sentimientos de mentira. Ahí es donde me encuentro, viendo toda esa mierda y siendo yo el raro por no seguir al rebaño, por generar la grieta.

No quiero cuerpos bidimensionales

Cuerpos por internet que se te ofrecen, se muestran, enteros o por partes, que te desean en la distancia, desde la seguridad de sus casas, que te atraen, que dicen amarte, A veces, incluso, sexo digital, sin tacto, sin olor -los aromas hacen pensar, y eso no interesa-, sin la tercera dimensión que, casi casi, ya no nos hace falta para existir. Los mismos cuerpos que ves por la calle y ni se inmutan ni perciben tu presencia, intentan seducirte por internet. Cuerpos que son el cebo de un deseo que no existe, cuerpos que apagan y encienden la ansiedad, cuerpos retocados con IAM -inteligencia artificial de mierda-, cuerpos que ya no quiero ver, ni sus pechos, ni sus barrigas, ni sus sonrisas, cuerpos de mierda, flor de un día, cuerpos que ya están marchitos y, posiblemente, mañana muertos, porque son cuerpos que viven de fantasías de ceros y unos, de fantasias digitales que anulan los cerebros y los vuelven anormales. Cuerpos que repiten las mismas posturas cada tres días, cuerpos con memoria de pez, cuerpos de pacotilla.

La democracia no existe

Los derechos humanos se han ido por el sumidero de cualquier cloaca. La mayoría de conceptos han mutado. La libertad de expresión es solo para el delicuente y el corrupto. Los pobres somos esclavos que nos autovigilamos y algunos, los más tontos, aún se creen de clase media, una clase social fantasma que engulle al estúpido que piensa como le dicta el sistema. Con el voto elegimos entre dos partidos, aparentemente opuestos, pero que hacen las mismas políticas y acaban pactando todo lo importante. Globalmente, un violador y pederasta reconocido hace leyes para llamar al anarquista o al antifascista, terrorista. Y todos los países del primer mundo acatan sin rechistar. Dejamos todos nuestros datos y vidas en cualquier red social que nos manipula las veinticuatro horas del día. Creemos que la libertad es subir fotos, vídeos o hacer directos, cuando en realidad es una jaula mental que nos oprime, nos obliga a estar encerrados en casa para poder hacer este vídeo o para poder verlo. Y nos olvidamos de vivir. Estamos en una autodictadura tiránica y consumista donde comemos cualquier cosa para no perder tiempo y porque es más barato, pero tenemos un móvil de última generación que nos espia, que contabiliza los pedos que nos tiramos, las pajas que nos hacemos y las relaciones que perdemos por estar delante de una pantalla.

lunes, 10 de agosto de 2026

Cuántas personas

Cruzarán miles de kilómetros de mares y cielos para verte. Cuántas personas construirán un templo de amor en su corazón para adorarte a diario. Es difícil saber cuántas personas creen en tus palabras y construyen ilusiones llenas de amor que tú cada vez fomentas más y promueves y amplías, proyectando la aparición de una esperanza soñadora que crece a cada aurora, o mejor, a cada hora. Cuántas personas cuidarían sus palabras para no ofenderte y te escucharían contar tus historias, tus anécdotas más impactantes, tal vez, más íntimas, esos hechos que no los compartes con nadie. Cuántas personas llegarían a entenderte, a cuidarte, a enseñarte al ritmo que mereces, a demostrarte su amor con creces. Cuántas personas no juzgan tu cuerpo ni tu mente, al contrario, los desean, los protegen; cuántas personas tienen la paciencia de que niegues lo evidente, de no decirte nada ante una actitud de desafecto repentino, de desplante negligente. A veces me pregunto, cuánta gente.

Me falta mucho

La soledad me reclama. Y yo a ella. Es una necesidad imperiosa pues aún me falta mucho para conocerme. Estos últimos meses han habido muchos cambios y, algunos todavía, los estoy asimilando. Conocerse uno mismo es esencial para vivir en armonía, libertad, prosperidad y amor. Nos autoengañamos con burdas transformaciones de ego que no dejan de ser simples simulaciones, estrategias vacuas. No es tan sencillo conocerse a uno mismo. La soledad ayuda bastante pues saca todo lo que hay dentro de ti y te lo muestra. En soledad haces autoanálisis, exámenes de conciencia, meditas, creas, ríes y lloras. Y toda va construyendo el conocimiento que necesitas para una existencia plena, libre y creadora.

Hablando con el psicólogo

Tu problema es que intentas buscar una explicación a todo lo que te ocurre y, evidentemente, tú no puedes saberlo todo. El problema no está en ti sino en la otra persona. Tú has hecho lo que tenías que hacer y lo mejor posible, además. Había una atracción mutua, palabras de amor, una relación de más de un año que va creciendo... Es la otra persona la que actúa con un mal patrón que tú desconoces. Se llama apego evitativo. Quiere estar contigo, pero no está acostumbrada a sentir lo que siente y huye. Busca cualquier excusa para separarse, pero sufre y, sobre todo, hace sufrir. Quiere librarse de lo que lleva meses atrayendo. Piensa que es demasiado bueno para ser verdad. Y, cuando vuelvas a estar lejos, volverá a sentirse mejor y volverá la atracción de la que ahora está huyendo. Estas personas no se dan cuenta de su actitud debido al autoengaño repetido de ese patrón, que suele venir de la infancia o adolescencia, donde aprendieron a amar de forma errónea, donde para conseguir afecto tenían que ocultarse y no podían expresar lo que ellas sentían por temor a ser incomprendidas o no respetadas. Tú, sin embargo, curarás tu herida y podrás seguir amando, pero esa persona que te atrajo y luego te rechazó con falsas excusas nunca podrá tener una buena relación, por lo menos no de amor, porque no saben amar. Salí de la consulta, pensando y tal vez un poco más calmado.

domingo, 9 de agosto de 2026

Saudade loca

Que quiere salir de mi boca. El corazón la expulsa a chorros pero la contengo. Y en mi pecho un dolor y, en mis labios, una grieta de los besos que no me dio. Prometió múltiples fantasías que parecían verdad que, cualquiera diría, solas se sostenían; sus ojos eran sinceros y sus palabras de calidad. Y ahora, saudade loca de algo que no pasó, de lo que se dijo muchas veces, de lo que el viento se llevó, saudade loca de lo que nunca pasará, de una pizca de verdad. Y la vida pasa, lenta o rápida, pero nunca entre rutinas, porque las rutinas no la dejan existir. Para vivir hace falta la maravilla, ver el amor en todo, digerir el dolor, transformar el sufrimiento y seguir a la alegría en el día a día, en lo simple, en lo común, en los misterios normales de la vida, en reír por nada, en llorar de alegría. Saudade loca de verte sonreír y, de que un día, me digas: estoy aquí. Saudade loca que vive en mi boca, en la oscuridad de mis lamentos no nombrados, en la humedad de mis deseos contenidos. Pasa la vida y el amor siempre va pero nunca viene. Se contiene, se arrepiente, acrecienta mi dolor silente que ahora está en mi boca llorando saudade loca.

jueves, 6 de agosto de 2026

Devaneo perpetuo

Desvarío constante, locura que crece con todo lo que acontece. Devaneo perpetuo, que no mutuo, pues ahuyenta al inexperto. Qué puedo esperar de la vida, de la rutina social, sino incomprensión y desprecio. Alguien me quiere a su lado para rechazarme luego. Eres muy listo, me dicen, pero no encajan tus pensamientos. Mejor no hables que desordenas el tiempo. Zambúllete en la rutina, cumple con el acuerdo. Pero ya no aguanto más, no puedo. Desgarro mis vestiduras y, en mi desnudez más pura, aparece el devaneo perpetuo. De la maravillas voy libando todo lo que transforma mi cuerpo. Escucho a un árbol, leo en la piel sus más preciados secretos y converso con la aguda mirada de los perros. Bienvenido sea este devaneo perpetuo.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Hoy se está haciendo muy largo

Sólo en el reflejo soy feliz. Intentando no ser yo, perdiendo el contacto con mi corazón. Busco en la locura la evasión del sinsentido del amor, del querer y no poder, del amar y estar callado, busco dejar de lado este sueño repetido que no me deja dormir, que no me dejar ser vivo. Quiero dejar de sentir, matar a la mariposa, ser sólo cosa, que ni ríe ni llora ni vuela, ser un parásito más y olvidarme de esta cantinela. Olvídate de lo que no puedes controlar, me dicen, refiriéndose a decisiones ajenas, pero tampoco puedo controlar el amor que siento ni por quien lo siento. No puedo evitar el dolor y me zambullo en el sufrimiento. Sonrío con los dientes llenos de lágrimas y no quiero sanar. Quiero seguir amando lo que nunca se a dar.

En el núcleo

De una estrella me encuentro, donde tiene lugar la transmutación y se produce la energía. Soy una partícula de amor perdida. Sé que cuando me percibas yo ya me habré ido, sólo quedará un brillo en tus retinas. En el núcleo permanezco, ahora puedes verme pero yo ya estoy tan lejos que ni siquiera existo. Esta estrella que aún brilla para ti murió hace ya tiempo, ni siquiera existe ese destello que te emociona y te recuerda a mi sonrisa, esa pequeña brisa que sentías cuando mis dedos exhalaban cariño con todas las caricias que te regalaba. Sólo queda esta luz viajando por el espacio, de una estrella que ya se fue, que desapareció, se desintegró, que contenía una partícula de amor en el núcleo. Búscame en el brillo.

martes, 4 de agosto de 2026

La semilla

No soy nada, ni nadie tampoco, parte minúscula de un caldo biológíco llamado, erróneamente, humanidad. Pero en mi interior llevo la sensibilidad del universo, la esencia del sentimiento, una pequeña partícula de amor concentrada, como si fuera una semilla, que esconde el potencial del crecimiento y de la vida. Para una persona que no es nada ni nadie es mucho. Por eso un pequeño rechazo me ha destrozado, pero ese dolor ha alimentado a la semilla del amor de mi interior. Lo que todos llaman aprendizaje no ha sido más que crecimiento, un pequeño salto evolutivo, una zancada hacia el futuro. No soy nada, pero de la nada salió todo. El vacío está lleno de cosas y hay cosas y personas que están completamente vacías. La semilla que protejo con la cáscara de mi cuerpo va a dar unos frutos inimaginables en la conciencia cósmica. La revolución del amor se acerca y es imparable.

domingo, 2 de agosto de 2026

Mentiras piadosas S.A.

Recuerdo que, cuando era joven, si oía una mentira en la conversación que mantenía, en seguida encendía todas las alarmas y decía que eso no era cierto. Con la edad me he dado cuenta de que es mucho mejor asentir y hacerse el idiota, y ver hasta dónde puede llegar tu interlocutor, tu supuesto amigo o lo que quiera que haya dicho que sea. Si este mentiroso en potencia además se auotengaña, le será mucho más fácil ir entrelazando las mentiras mientras te mira con dulzura porque, algunas veces, incluso, cree que te está haciendo un favor, que te miente para no hacerte daño. Este tipo de mentiroso busca cualquier excusa para darle valor a su acto de mentir. Miente por nuestro bien, para no hacernos daño, pero en realidad miente por costumbre, por miedo, porque le resulta muy difícil, cada vez más, afrontar la realidad que, detrás de la cortina de su mentira, le está susurrando que es un puto cobarde mentiroso. Pero no puede salir de su patrón de mentiras y, si le das a entender que no le crees, se enfurece y se hace la víctima con más mentiras que tiene en la recámara. No estamos en una matrix generalizada, sino en pequeñas matrix de chichinabo creadas por mentirosos compulsivos que no pueden salir de la creación de su apariencia porque se agobian, y se quedan sin aire, no pueden respirar en la verdad, les escuece, les hace toser, llorar, atragantarse y, cuando ya están convulsionando y cambiando de color, les dices, no pasa nada amigo, yo te creo, te creo. Y todo vuelve a su mentira de siempre, a su normalidad.

Lo bonito de la vida

Tu vida no vale nada, tienes un trabajo de mierda, a veces no llegas a fin de mes, tienes muchos falsos amigos, eres un fracaso ambulante, un error más del sistema (así funciona la cosa), un error con patas. Te quejas de todo y estás asqueado, pero no haces nada o, a lo mejor, te das a la bebida y te hundes más rápido. Un día te levantas con ganas de ver lo bonito de la vida. No ha cambiado nada, la mierda te sigue llegando al cuello, pero ahora sonríes. Tu actitud se ha transformado. Descubres a las personas que te mienten y ya no te importa; no sufres tú, ahora te dan pena ellas. Qué necesidad hay de aparentar y mentir, pudiendo ser feliz con la que ya tienes. La felicidad no está en el otro, está en nuestro interior. La alegría de vivir se encuentra en lo cotidiano, en ver la maravilla donde antes no veías nada. Lo bonito de la vida es sufrir y seguir. Nada ni nadie va a cambiar mi poderosa actitud. El amor es mi vida y, si no puedo compartirlo, amaré mi vida. No me hace falta nada más.

Todo está relacionado

La distancia nos proporciona seguridad, el poder enfrentarnos a nuestros miedos en dos dimensiones y a través de una pantalla lo hace todo más fácil, pero no es real. Nos sentimos atrevidos, dispuestos a desnudarnos ante el mundo, a difundir la imagen que nos gustaría ser de nosotros mismos, pero que, en realidad, no somos, aunque la frecuencia y constancia en internet han contribuido al autoengaño. Las pantallas, aparentemente, destruyen la distancia, pero sin tacto, sin sabor, sin olor, sin tener que culminar lo que decimos. Cuando aparece la tercera dimensión y las personas de la pantalla están a nuestro lado, nos entra el miedo. Miedo a darnos cuenta de que no vamos a poder seguir con la apariencia, miedo a que van a descubrir la verdad, aunque insistimos en el autoengaño. Y comenzamos a postergar, a dar excusas, a creer que todo vale menos la sinceridad. Nos creemos inmortales y vamos dejando todo para otro día, pero la vida es ahora. Y ese miedo no es más que el miedo a la muerte. Hay que afrontar la muerte, hablar de ella, conversar con ella. Es necesario para poder tener una vida plena. El cóctel de rutina, autoengaño, apariencia y redes sociales es el mayor fracaso del ser humano. De nada sirven las apariencias para vivir, las excusas anulan la vida. Quedar bien con todo el mundo es imposible. No existe nadie bueno o malo, todos somos un poco de todo. En eso consiste la vida, en intentar mejorar, en amar cada día un poco más. El amor en internet, como en cualquier otra parte, solo puede funcionar con sinceridad, mostrando nuestras vulnerabilidades y dejándonos de apariencias, filtros y mentiras. La muerte está acechando constantemente, ya va siendo hora de aprender a vivir.

sábado, 1 de agosto de 2026

El amor verdadero

Cuando me decido a buscar, el noventa y nueve por ciento de las veces elijo la peor opción. Tal vez sea cierto eso que dicen que no hay que buscar ni amor ni muerte, que ya te encontrarán ellos cuando sea el momento. El uno por ciento restante, llamémosle el uno por ciento exitoso, es cuando elijo no elegir y me quedo solo con mis libros. Puede que mi verdadero amor sea la lectura o la escritura. Una lectura que me lleva a otra, un escritor que me recomienda a otro, una fiesta de libros. Una fiesta tranquila, sin sobresaltos. Aunque ha habido libros que han sido una auténtica aventura de amor. Leerlo en el momento indicado o, tal vez, su búsqueda, tener que viajar a otra ciudad, ir a una pequeña librería que tenía un único ejemplar, pero cuando llegas ya no está, auque hay un cliente de la librería que te informa de otro sitio donde podrías enconmtrarlo, pero que vas a tener que darte un buen paseo para llegar allí, y llegas y está cerrado, y tienes que volver el lunes pero tu te vas el domingo, así que tienes que esperar a tu siguiente viaje, pasados unos meses y, al fin, consigues el libro que se transforma en un gran tesoro, en tu nuevo amor, el amor verdadero.

viernes, 31 de julio de 2026

Eternos vagabundos

Siempre en busca de una seguridad engañosa, nos vendemos al mundo como seres de luz cuando nuestro corazón es un cristal oscuro. Un golpe emocional nos baja del pedestal social al que creíamos haber ascendido. Todo lo que eras ya no existe. Las apariencias se han hecho añicos, el ego se ha diluido en el asfalto de un nuevo error aún no asumido. El yo llora como un niño de pecho que aún no ha comido. Las lágrimas se secan en tu rostro. Tu piel, ahora salada, recuerda al mar que pertenecías cuando eras un eterno vagabundo. Tu conciencia se expande y tu corazón imprime el ritmo de una canción que cantan al unísono todos tus poros.

Incorpóreo y atemporal

Agotado por imprevistos vacuos y terrenales, mis ansias de trascendencia se han visto frenadas por una doxa cambiante y ajena. A tenor de los últimos acontecimientos, completamente fuera de mi control y sin una pizca de episteme, a pesar de mi exhaustiva e infructuosa búsqueda, unas turbulencias mentales me llevaron a un paroxismo inusual. Ahora, sosegado por un fracaso victorioso, fruto de la vida contradictoria del ser, voy de nuevo en busca de lo incorporeo y atemporal.

jueves, 30 de julio de 2026

Amor en tiempos modernos

Hay gente que es capaz de estar más de un año diciendo que te ama, adorándote, deseándote y, cuando apareces en su vida, cambian de opinión, como si fueras un refresco o una cerveza que ya no les apetece y ahora prefieren cualquier otra cosa. Ahora te amo, ahora te rechazo. La persona que rechaza sigue su vida como si nada, cuántas veces habrá hecho esto ya, pero seguro que no lo habrá sufrido en su propia piel. Y la persona rechazada pasa por diferentes etapas. La primera es el asombro, la incredulidad, comprobar que ha sido un ingenuo y un maldito confiado, creer que no puede ser lo que le está sucediendo, que es una pesadillla y que despertará en cualquier momento. Luego viene el dolor, la angustia física, la tortura mental, el estar todo el rato preguntándose "qué he hecho mal". Más tarde hay estados intermitentes de aceptación, se quiere pasar página aunque el daño recibido lo hace muy difícil. Y, por último, el volver a vivir en paz, amando en soledad y sin esperar nada de nadie. El amor es un sentimiento solitario, no lo olvides.

miércoles, 29 de julio de 2026

Si muriera esta noche

De qué me estaría acordando ahora mismo, ¿de lo que hice o de lo que no hice? Seguramente me estaría arrepintiendo de lo no hecho, de lo aplazado, de todas esas procrastinaciones que se han ido incrementando los últimos tiempos. Si muriera esta noche... ¿Y si no es una conjetura? En realidad es una condición de posibilidad. ¿Y por qué estoy pensando en esto ahora? ¿Y si es una realidad? Me voy corriendo a decirle a tres personas que las quiero, pero antes voy a mirarme al espejo y pedirme perdón por unas cuantas cosas, no por todo lo que debería pues no me queda mucho tiempo. ¿Podré echar un último polvo? Ah, qué más da, hace años que se me olvidó el sexo, el sexo del bueno claro, el sexo con amor, ese que nadie quiere hacer. Si muriera esta noche, ¿debo ceder a algunos de mis antojos soñados, como la última voluntad de un condenando? Un momento. No quiero morir con prisas y aturullado. Lo que a estas alturas no he hecho se va a quedar sin hacer. Quiero morir tranquilo y en paz. Me daré una ducha, beberé algo fresco y esperaré a la muerte con una dulce calma chicha y una sonrisa en los labios. Eso no se lo espera.

El día

Siempre hay un día que uno tiene que cumplir sus promesas, decidirse, lanzarse al abisno del riesgo, cumplir sus deseos más íntimos y escondidos por miedo al qué dirán, al qué pensarán de mí. El día que te decidas a cumplir tus promesas de amor, el día que quieras vivir mejor, ser por fin tú mismo, disfrutar de la existencia, amar sin obstáculos sociales aprendidos con resignada educación, ese día, ese día cuando salgas a la calle con un sol radiante pero con un ambiente fresco, una brisa maravillosa que airea tu cuerpo, que refresca tu piel, la temperatura ideal para ser feliz, la disposición perfecta para cumplir tus planes y promesas, para hacer realidad tus ilusiones y deseos, ese día, te atropellará un camión.

martes, 28 de julio de 2026

El paseo

Hoy he estado muy contento. Me fui de paseo con un único pensamiento que iba viendo como una película mientras caminaba. No iba ni deprisa ni despacio, pero llevaba un ritmo alegre, daba pasos como danzando, con una sonrisa en los labios y, en mis ojos, un brillo que parecía estar cantando. La gente me miraba y se preguntaban ¿en qué estará pensando? Las nubes del cielo seguían el ritmo de mis pasos. De repente recordé el mar y podía oírlo juntando las manos, como dos conchas, a mis oídos. Y ese sonido marino era la banda sonora de la película de mi pensamiento que me había acompañado durante todo el paseo. Estaba tan contento que comencé a notar un gusto salado: eran dos lágrimas de alegría que habían llegado a mis labios. Y en ese pensamiento único estabas tú por todos lados.

Contradictorios

Queremos ser felices y huimos del amor. Compramos cosas que no vamos a usar, comemos y bebemos más de lo que nos hace falta. Toda la vida estamos pensando en cuidar la salud, sobre todo cuando vamos al médico, cuando estamos enfermos, pero cualquier capricho consumista nos hace cambiar de opinión. Deseamos ser buenas personas y no paramos de hacer daño a la gente que nos quiere. Queremos ser felices pero nos da miedo amar. Estoy cansado de este mundo contradictorio y, como no soy de este mundo, me mudo a MundoPoema, el mundo que cree con la sangre de mi corazón, con las palabras de amor que me salvaron y me llevan en volandas y me hacen sentir paz y felicidad, un mundo lleno de creación, sin rutinas, sin agobios, sin ninguna contradicción.

El ruido

Apareció en el interior de mi cabeza, después de las vacaciones. Me levantaba escuchándolo de fondo. Al principio creía que venía de la calle, que solamente era el ruido de algún vecino. Pero ese ruido, a veces, iba acompañado de una extraña sensación en el pecho y, a los pocos segundos, venían imágenes a mi cabeza. Unas veces eran bellos recuerdos, otras sólo fantasías, sueños de un amor perdido en la distancia, sueños construidos de promesas que no se materializaron, que sólo estuvieron en mi cabeza. Hace varias semanas que convivo con ese ruido. No puedo apaciguarlo ni extinguirlo, sólo consigo llevarlo a un segundo plano cuando realizo actividades de mi vida diaria, cuando me zambullo en lo cotidiano, cuando la rutina me inunda. Un día creí que se había ido. El ruido no parecía estar y yo estaba escuchando música, a los Esclarecidos, un grupo que me gustaba hace años y que ya no existe y, de repente, el ruido volvió al escuchar una frase de la canción: "tengo un ruido en la cabeza que no me deja escuchar otra cosa que no seas tú".

domingo, 26 de julio de 2026

Explicación y mentira

Siempre he creído que cuando la gente te da explicaciones sin haberlas pedido, hay un elevado porcentaje de que te estén mintiendo. Cuando un mentiroso cree que ha sido descubierto se enfurece y suele alargar sus explicaciones para dar veracidad a su mentira, con aspavientos y, como no, haciéndose la víctima, pero, cuanto más larga es la expliación, más grande es la mentira. Si quien te miente es una persona a la que aprecias, intentas calmarla, pero muchas veces intentan continuar con su larga explicación, de perdidos al río, que no hace más que certificar su condición de mentiroso. Lo más natural sería que, cuando mientes, si te descubren, dejes de insistir y te salgas de la mentira cuanto antes, no ya por los demás, sino por tu propio bien. Engañarse a uno mismo es una de las peores cosas de la vida porque nos limita y estropea nuestras relaciones.

Harán falta muchos

Intento comprender qué me sucede y por qué respondo como respondo a lo que me pasa, por qué hay personas que ven normal hacer daño para no sufrir ellos. Intento comprender pero me resulta muy difícil. No entiendo por qué hay personas que desconfían de mi amor, por qué, si tú no amas, crees que los demás no pueden hacerlo. Intento entender a las personas en las que puse toda mi confianza y que terminaron mintiéndome, según ellos, para no hacerme daño, pero, evidentemente, con un resultado completamente opuesto. El amor duele a veces, pero duele mucho más el engaño, sobre todo si es continuado. Hay que pasar página, hay que olvidar, pero mi corazón está hecho pedazos y no se reconstruye con consejos. Es imposible olvidar cuando se ama. A medida que escribo mi dolor se va calmando, la herida se cierra, pero la cicatriz es grande. Harán falta muchos besos para sanarla. Besos de verdad, besos sinceros, besos de amor.

El sueño de un momento

Dicen que no eres más que el sueño de un momento, que me olvide de ti, que te perdone pero que me olvide, que lo único que vas hacerme es daño. Y mi corazón herido no quiere olvidarte porque sabe que eres el sueño de un momento eterno. Por eso hago el amor contigo cuando duermo y, si te soy sincero, también te sueño despierto. Tu realidad fue mi dolor, así que mi realidad ahora es un sueño compuesto de bellas palabras que dijiste cuando me querías. El sueño de un momento eterno es mi amor, el amor que te tengo y que siempre voy a tenerte nunca me abandonará. Las personas pueden irse, cambiar de opinión, mentir, pero el amor permanece en mi corazón.

sábado, 25 de julio de 2026

La intensidad

La intensidad que tengo es la intensidad que siento. Una alta sensibilidad, una gran memoria, parecen buenas características que te pueden llevar a la gloria pero, muchas veces, son un lastre que te lanza hacia el desastre. Soy intenso amando y eso provoca miedo en el inexperto. Soy intenso viviendo cuando, los demás, son intensos solo un momento y se angustian por quienes les están viendo. La intensidad es como leer, multiplica todos los instantes de tu vida, no hay rutina porque cualquier cosa nimia se transforma en maravilla. ¡Viva la intensidad! A veces me da dolor pero otras pura felicidad.

No me arrepiento

Sé que no es fácil decir esto después de haber estado sufriendo, pero no me arrepiento de haber perdido mi tiempo y mi dinero porque yo creía en lo que estaba haciendo y, claro está, tenía que intentarlo. Uno no escoge el amor, el amor aparece y, cuando aparece, mi confianza se ensancha. Durante más de un año me fui llenando de ilusiones, generando expectativas, imaginando mi futuro amoroso, amando a distancia, siendo feliz con besos y abrazos tecleados en mensajes, con vídeos que me lanzaban besos y buenas palabras, con fotos eróticas y muchas promesas que nunca se iban a cumplir. Pero como dije, no me arrepiento. He aprendido de mi error, a no confiar en las ilusiones, a entender que la esperanza, muchas veces, es como un super héroe, algo bonito pero que no existe más que en la imaginacion. No, no me arrepiento de amar. Sabía que tarde o temprano iba a doler. He aprendido también a no querer entenderlo todo. Las decisiones de los demás no están bajo mi control, y, en cualquier instante, pueden cambiar de opinión. He aprendido que el miedo obliga a mentir y que el autoengaño, a pesar de las mentiras, te transforma en una víctima que vive en su burbuja fortaleza donde no quiere asumir riesgos y sólo desea zambullirse en sus rutinas. No, no me arrepiento de nada. Y voy a seguir amando. Y no quiero olvidarlo, quiero tenerlo siempre presente para que no me vuelva a ocurrir.

Deseos infinitos

Alguien dijo una vez que somos seres finitos con deseos infinitos. Parece una tontería pero ahí es donde comienza nuestra contradicción. Mortales que no quieren hablar de la muerte, deseamos infinitamente para sentirnos inmortales. Luego, en el lecho de muerte, lloramos como criaturas desconsoladas porque nos damos cuenta de que apenas hemos vivido, de que la vida que hemos vivido ha sido prefabricada por otros, de que nuestras decisiones ni siquiera fueron nuestras, pues deseábamos cosas que luego rechazamos, elegimos cosas que no queríamos, en definitiva, tuvimos una vida que no fue la nuestra. Por eso creo que hay que desear poco pero bien. Ir en busca de lo que se desea y dejar de buscar excusas que se amolden a nuestros caprichos momentaneos. Desear con sinceridad y con amor hará que evitemos el error. Los deseos infinitos son como un pozo sin fondo y, sin embargo, nosotros estamos llenos de límites, muchos impuestos, eso sí, aprendidos con disciplina en nuestra vida social y familiar. Y preferimos no disgustar al entorno, no dar qué hablar, que ser felices. El deseo infinito es propio del adicto y, tristemente, ahora, gracias a las redes sociales, adictos somos casi todos. Adictos, manipulados, borregos aunque, gracias al autoengaño, creemos ser normales, estar bien informados y que nadie nos manipula. Ah, y que siempre hacemos lo que queremos,a pesar de nuestros desos infinitos.

Del mejor modo posible

Hay muchas formas de ver. Por eso hay cosas (y personas) que nos pasan desapercibidas y otras que nos llaman la atención. Pero cuando alguien te pasaba desapercibido y ahora te llama la atención, hay muchas posibilidades de que se haya introducido en la ecuación el amor. Por eso cuando amo, veo del mejor modo posible. Veo ternura en el fondo de una mirada dura. Veo timidez en el postureo artificial de las fotos para redes sociales, descubro a la persona que se esconde en el personaje. Incluso, en un caso extremo, puedo llegar a entender el rechazo ante la intensidad de mi amor. No todo el mundo está preparado para el amor, ni siquiera para el deseo, por eso hemos de escoger bien nuestros deseos. Muchas veces las plegarias atendidas no son bien recibidas. Deseamos tanto a alguien que, cuando está a nuestro alcance, no sabemos qué hacer. Pero si fuéramos capaces de ver del mejor modo posible, seguramente, ahora, estaríamos en la cama disfrutando de nuestro amor.

viernes, 24 de julio de 2026

El jardín mental

Como no tengo mucho espacio en casa -ni siquera tengo un pequeño balcón- he decidido construir un maravilloso jardín mental. En el punto más álgido de un increíble estado de éxtasis que me invadió repentinamente encontré las semillas fantásticas que se hicieron realidad para mí solo de pensarlas. Una luz ancestral y espiritual las iluminaba y, casi casi, podía oírlas hablar. Muchas eran semillas de amor: amor a los amigos, amor a la vida, amor al conocimiento... Me llamó la atención que, una de las semillas de amor, tenía la sonrisa de Robin, mi amigo más tierno y sincero. Así que fue la que primero planté. Luego planté semillas de conocimiento: de lectura, de constancia, de pensamiento crítico. También algunas semillas imaginativas y creadoras. A lo lejos se divisaba una tormenta pero como no tenía miedo no me desesperé y seguí con mi jardín mental y llenándome de emociones maravillosas que provocarán, sin duda, actitudes de la misma índole. Y seguí pensando e imaginando, construyendo mi realidad, poquito a poco, en una mente ajardinada, organizada e imaginada con el mayor cariño del universo.

jueves, 23 de julio de 2026

A los demás les deseo

Que intenten comprenderse a sí mismos, pues, a veces, comprender a los demás es imposible. Un filósofo dijo una vez que el primer problema de los demás es que son otros. La primera vez que lo oí no lo entendía bien, me pareció un comentario estrafalario y esnob, pero ahora lo encuentro acertado. Compartimos un mundo e insistimos en competir en vez de en cooperar. El amor, que debería unirnos, nos separa, a veces, por una lucha de egos, por no salir de lo que los idiotas llaman zona de confort o por elegir la rutina de todos los días en vez de la novedad que, posiblemente, no volverá a darse. Y la vida se va agotando sin haber hecho nada que valga la pena. Por eso debemos comprendernos a nosotros mismos cuanto antes. Y lanzarnos a la revolución del amor sin pensarlo dos veces. Ni siquiera una, diría yo.

miércoles, 22 de julio de 2026

Por fin comprendí que nada comprendí

Por eso voy a vivir intensamente siempre. Amando aunque duela, disfrutando del encanto de la soledad que con libros me acompaña, de las poetas muertas que susurran sus versos a mi oído, y, entre un par de esos versos, bailamos como nunca lo ha hecho nadie antes, dos almas danzantes disfrutando de las palabras de ahora y de las de antes. Aprendo de las poetas suicidas que en sus poemas siguen y seguirán vivas. Puedo ver sus sonrisas dibujando la mía. Sus versos me hacen compañía, me llevan en volandas y, por fin, comprendo que nada comprendía de la vida de los otros y que tampoco he de hacerlo. Sigo dando vueltas, danzando, en un puñado de versos que junto a mil mariposas aletean, generando una fuerza de fragilidad inmensa. No comprendo pero sigo sintiendo, amando como si todo fuera un comienzo.

Colores

Dibujé un arcoiris para llegar hasta ti. Fui saltando de nube en nube al igual que los niños hacen con los charcos, chapoteando de felicidad en cada uno de ellos, salpicándose de una alegría irrepetible que el mundo, más tarde, se encargará de robar. Sin darme cuenta, iba lanzando besos al aire, como las migas del cuento para encontrar el camino de vuelta, pero aún no percibía las sombras de un cielo encapotado que se cerniría sobre mí. Deslizándome por los colores, henchido de felicidad e ilusiones que se iban multiplicando con cada una de las canciones que mi corazón cantaba al pensar en ti. Me costó llegar, atravesé todos los colores y de repente, la oscuridad. Negro sobre blanco. Unas arenas movedizas de incomprensión me iban tragando. Pero los colores son amores. Y en cada color un amigo tiraba de mí. Y hoy puedo decir que es el día que renací.

Dando tumbos

En el amor voy dando tumbos. Y va pasando la vida. No puedo dejar de amar, pero, por lo visto, tampoco de sufrir. Soy capaz de recorrer miles de kilómetros para ir en busca de la persona amada. Pero las personas cambian de opinión, tienen miedo o indecisión, o a lo mejor llegué antes de tiempo o, quién sabe, un poco después de apagarse la llama de amor que creí ver encendida. Pero no puedo decir que nunca acierto porque yo he amado con intensidad y pasión y, para saber amar, hay que darlo todo y, también, saber irse aunque duela. Sigo amando a las personas que amé y me rechazaron. Sigo amando a las personas que amé y dejaron de vivir. Sigo amando a las personas que amé y nunca vivieron y, a pesar de que solo fueron rutina y apariencia, les ofrecí mi amor como una ciencia, de cambio, de transformación, un amor que podía haber sido la chispa de una revolución. No importa, yo sigo amando. Con o sin dolor, el amor es siempre lo mejor.

martes, 21 de julio de 2026

El vaivén del dolor

Cuando todo parece superado, de repente siento una tristeza que crece a pasos agigantados en el interior de mi pecho, una mano infernal agarra mi corazón y se hace puño, un torrente de lágrimas cae de mis ojos, dejando surcos en carne viva en las mejillas. Quiero escapar pero estoy atrapado en mi cuerpo dolorido que llora como un niño abandonado. Paso horas en esta situación que parece inamovible, pero poco a poco, sin apenas percibirlo, me voy tranquilizando, mi corazón vuelve a expandirse pero con un gran charco de sangre sentimental a su alrededor. Pienso en mi madre, en sus abrazos que curaban mi tristeza al momento, en sus besos que sanaban mis heridas, en su "curisín-curisana" si no se cura hoy se curará mañana y, ahora mismo, parece que puedo sentirla a mi lado, acariciándome el rostro y diciendo: mi niño, todo va a salir bien, tú siempre has sido el amor de mi vida.

lunes, 20 de julio de 2026

Las veces suficientes

A lo mejor no te dicho que te amo las veces suficientes. Puede, no sé, que decir mucho algo anule las palabras, pero no es el caso. ¿Cuántas veces son suficientes decir te amo para que alguien se dé cuenta del amor? Te he dicho que te amo con los ojos, con esas miradas llenas de cariño, con unos ojos sonrientes con las pupilas llenas de un brillo encantandor, te he dicho que te amo con cada caricia, con el roce de mis dedos que quieren tocar el amor en todos tus poros, con la miel de mis labios que se mezcla con la dulzura tierna de tu piel. Te he dicho te amo con el silencio y también gritando con el corazón. Te he dicho te amo en la distancia y en la presencia y, también, caminando a tu lado, observándote, intentando memorizar todos tus movimientos, tus gestos, tu olor, tu sabor. Y por eso te digo también con la voz y por escrito: te amo.

domingo, 19 de julio de 2026

Vacaciones interiores

Este año han sido unas vacaciones extrañas porque, al mismo tiempo que volaba a otro país con una maleta, también viajaba al interior de mi ser. Podríamos decir que han sido unas vacaciones cognitivas, unas vacaciones ontológicas, de conocimiento del ser, para entender la mente, las emociones y mi propósito vital. Y también, por qué no, con un ratito para pensar en la muerte. Es curioso porque en las vacaciones interiores te sumerges en una lenta transformación. Uno se da cuenta de ciertos errores que pasaban inadvertidos que, a lo mejor, solo veíamos en otras personas y no en nosotros mismos. Las elecciones y las decisiones tienen consecuencias pero, de lo que me he dado cuenta en estas vacaciones es que, muchas veces, esas decisiones y elecciones que creemos tomar en plena libertad y porque queremos, en realidad no es así. Hay un autoengaño interno, tal vez debido al pasado, a las circunstancias, a nuestras rutinas y nuestra actual forma de vida que, como insistimos en no cuestionarmos, nos pasa completamente desapercibido. Por eso nos ilusionamos de forma mecánica, deseamos de manera digital, amamos algoritmos, amamos unas fotos que, por haber visto muchas veces, se nos hacen familiares, pero son solo fotos. Creemos comunicarnos con personas pero son solo apariencias digitales, disfraces de personas que están en la distancia o que, a lo mejor, ni siquiera existen. Echamos la culpa de todo al exterior o puede que, tal vez, alguna vez, nos sintamos culpables nosotros, pero siempre volvemos de cabeza a sumergirnos en la vorágine digital que tanto daño nos ha hecho. Pero las vacaciones interiores acaban abriéndote los ojos del alma. No son muy agradables al principio pero, cuando terminan, te has descubierto un poco más a ti mismo.

sábado, 18 de julio de 2026

Niebla mental

Se ha aposentado una niebla mental en mi interior y no puedo pensar ni discurrir como deseo. Tengo una bola de engrudo emocional en el centro de mi pecho. Recurro a la metacognición en último extremo y pienso en mis pensamientos, en por qué los tengo, en por qué me torturan, en por qué mi cabeza rumia como una vaca vieja que se ha atragantado con un pasado mal digerido que retorna y que se parece mucho a un presente que no se quiere ir. ¿Por qué le doy tantas vueltas a todo? ¿Por qué intento ser feliz con los demás cuando mi felicidad ha aparecido siempre estando solo? Parece que, desde que empecé a escribir, ha retornado cierto rayo de luz energético que los problemas habían drenado. Mis ojos comienzan a sonreír, siempre lo hacen antes que mis labios. El engrudo del pecho se está diluyendo y una sonrisa de niño travieso se abre camino en mi rostro viejo. El niño que fui sigue vivo, él es el que ha roto el engrudo del pecho a patadas, como si fuera un juego. Y ahora voy a volver a jugar con todos mis amigos imaginarios y con todos mis amigos muertos.

Romper el patrón

La mayoría actuamos a través de patrones adquiridos o aprendidos. Muchas veces no funcionan porque han sido patrones impuestos por las circunstancias sin que nos demos cuenta y, también, porque somos puro cambio: lo que ayer servía, hoy ya no sirve. Cuando repetimos frases como nadie me entiende, todo lo estropeo, todo lo hago mal... no deja de ser un cliché que repetimos, para darnos una explicaión infructuosa, cada vez que actuamos con el patrón equivocado. Por eso hay que romper el patrón. Si hay veces, muchas quizás, que sentimos culpa o arrepentimiento, esa es la señal inequívoca de que debemos romper el patrón, dejar de actuar y responder de la misma forma que hacemos siempre, salir de ese bucle emocional o de respuesta, y crear una nueva realidad que mejore nuestra existencia. Somos lo que repetimos, por eso hablo siempre de amor. El amor, aunque a veces duela -como la vida-, es la respuesta para todo. Y para romper el patrón que nos hace cometer siempre los mismos errores debemos ser sinceros, primero con nosotros mismos y, también, con quien nos relacionamos. Según los estoicos, el sufrimiento aparece ante las interpretaciones erroneas de la realidad y, como intento explicar, esas interpretaciones salen del patrón adquirido o aprendido. Rompamos el patrón, inundemos todo de amor, revolucionemos la vida. La revolucion del amor ha vuelto para ofrecernos la alegría.