sábado, 3 de octubre de 2026

Vergüenza

Cuando conoces a alguien, y te gusta mucho, se lo dices, y haces todo lo posible para que venga a verte, ya que vive en otro continente y, cuando lo hace, te da verguenza que te vean con él en los sitios que frecuentas normalmente, piensas en el 'qué dirán' y te abrumas. Y entonces la historia da un giro, y no precisamente el copernicano, y los sentimientos que tenías hacia esa persona desaparecen o, por lo menos, te autoengañas para creer que así es, que el amor se ha ido, cuando en realidad solo ha aparecido la verguenza, el miedo a que descubran quien eres realmente. Porque ese otro que te avergüenza es como tú, y todo el engaño que has difundido en tu entorno se puede ir al traste. La mentira es como una droga, al principio es divertida y la controlas, pero luego es la mentira la que maneja el timón y hace que mientas cada vez más, tú sigues creyendo controlarlo todo cuando en realidad todo el mundo sabe de qué pie cojeas pero disimulan para no herirte, pues son tu familia y gente cercana. Y el otro, tu amigo que ha venido a verte, no entiende nada, pues te ve todo el rato pendiente de todo el mundo menos de él. Luego se da cuenta de que sientes verguenza ajena al estar en su compañía, pero no te dice nada, él ya pasó por eso hace décadas, cuando ni siquiera era adulto y, aunque famiiar, le resulta extraño que tú, con cerca de cincuenta años, sigas en esa tesitura. Porque la verguenza que deberías estar sintiendo es por mentir a otra persona, por decirle que la amas, por crearle ilusiones que enseguida tiras por la borda. La verdadera vergüenza es no ser sincero con las personas que te quieren, ni tampoco contigo mismo. La verguenza es ser un adulto que no ha vivido su propia vida y se ha enquistado en las apariencias. Y esa vergüenza va a ser peor que un cáncer si no modificas tu actitud.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Lo que nadie más ve

Hoy encontré la respuesta que buscaba a mi actual situación en la frase de un libro que estoy leyendo: busca lo que tú percibes y nadie más ve. Más que una respuesta es un camino. Debo seguir el camino de lo que nadie más ve. Otra vez he de conseguir que mi mundo interno colonice con suavidad y respeto a mi mundo externo. El brillo de mi mundo, la esencia que he ido perdiendo con los años y con el desgate de formar parte de un sistema podrido que solo sirve para anular individuos y destruir fantasías, ilusiones, sueños, posibles realidades de maravilla. Por eso me uno con devoción y gozo a lo que nadie más ve. Y una cancion hace bailar a mis ojos que se posan en un libro que hace unos días andaba buscando y ya no sé por qué. Abro el libro y hay unas hojas escritas por mí. Las leo. Lloro. Me seco las lágrimas y comienzo a sonreír. Parece que mi yo del pasado ya suponía lo que podría pasar. Ni siquiera me acuerdo de cuándo escribí esas líneas. Y tampoco tiene importancia. Paracen que fueron escritas para este momento exacto. Yo, en vez de adelantar acontecimientos, adelanto textos que se acabarán haciendo realidad. A veces uno no sabe por qué razón escribe lo que escribe y, al instante siguiente, se cree un dios. Así de cambiante es la vida. Las respuestas vienen cuando ellas quieren. A veces, cuando una persona desaparece de tu vida, ves todo el mundo que podría haber sido, todas las historias, toda la vida que podría haber tenido con esa persona que se fue, que murió, que decidió no relacionarse contigo. Y en ese posible mundo paralelo que consigues ver, te das cuenta de que sois felices. Porque allí no decidió el orgullo, el control, las ganas de dominar la situación. Y la felicidad del otro mundo puedo sentirla en este porque percibo lo que nadie más ve. Podrá ser catalogado de locura, pero para mí es la única cordura posible.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Potosí

A veces, cuando no me encuentro bien,, y voy rumiando sobre el mismo problema, que da igual que tenga solución o no, la mayoría de veces no la tiene, pues es una situación pasada y, en realidad, no busco solución sono explicación a lo ocurrido; pues, a veces, viene una frase propulsada por una energía liberadora a salvarme del entuerto donde me he metido o, mejor, donde me han empujado. Esta vez ha sido una frase de mi madre que hacía años que no recordaba: vales un potosí, hijo mío. ¿Cómo ha llegado esa frase hasta mí? Mi madre la ha susurrado en mi pensamiento, luego ha sonreído, me ha agarrado la cara con delicadeza y ha estampado uno de sus maravillosos besos, un beso de recompensa, de gratitud, de admiración, un beso de amor desde donde quiera que se enuentre. Pero sus besos siempre llegan en el momento oportuno, esa siempre fue su magia. Alegrarte la vida con sencillez. con una tostada, con un trozo de pimiento crudo, con una fruta jugosa, con el comienzo de un sueño, con abrazos y besos. Mi madre era el potosí que yo he heredado.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

El amor es demasiado

No sé lo que pasó, no me explico cómo ocurrió. Y así iba, dando tumbos mentales, rumiando sentimientos, repensando todos los recuerdos, hasta que oí esta frase: el amor es demasiado. Tal vez ese haya sido el problema, que el amor es demasiado para ti. Desconozco tu pasado, solo lo que me contaste, que fue poco y, a lo mejor, ni siquiera era cierto. Pero sé que no te han tratado bien en las relaciones, es evidente, sólo hay que ver como actúas. Por eso el amor es demasiado para ti, porque no es lo habitual, y crees que hay alguna trampa, que la gente no puede tratarte bien porque sí, por amor, y ya está. Desconfías. Pero la vida regala oportunidades. Y hay que saberlas aprovechar pues escasean. No se puede usar el amor para mentir. El amor requiere sinceridad y la máxima ilusión compartida. El amor mantiene el fuego vivo en mi corazón. Nada ni nadie puede apagarlo porque el amor es demasiado. Yo me dejo llevar por el amor, fluyo en el amor, buceo, me sumerjo en él. El amor es demasiado porque cuando amas de verdad te das cuenta de que todo es amor.

En el mismo momento

Sí, en el mismo momento que naces mueres. Y en el mismo momento que mueres naces. En ese lapso de tiempo intermedio, en ese no tiempo, todo debe borrarse. Siempre ha sido así. No debe quedar rastro porque todo debe volver a repetirse de una u otra forma. A veces tengo la sensación de que hay situaciones que ya las he vivido, me resultan familiares y no sé por qué, porque, en teoría, son nuevas, o eso creo yo. Pero no, no lo son. Todo se repite. Puede que cambies de país, de cuerpo, de época, pero lo esencial se acaba repitiendo. Todos tenemos un camino y en ese camino hay una piedra donde siempre tropezamos. No se puede no tropezar; es la salsa de la vida. Y esa piedra con la que tropezamos, la pusimos nosostros antes de nacer para poder tropezar al morir y al volver a nacer. Es difícil salirse del bucle cuando te cambian el decorado, cuando cambias de cuerpo. En el mismo momento que mueres, te das cuenta de lo fácil que era esquivar la piedra. En el mismo momento que naces, lloras aterrado porque sabes que te encontrarás esa piedra. La piedra que tu pusiste. La piedra que te acompña a todos lados. En el mismo momento que te das cuenta de todo esto, desapareces para siempre. Y la piedra sigue ahí. Puede, incluso, que la piedra seas tú.

domingo, 20 de septiembre de 2026

Tú mismo

Empieza a ser tú mismo cuanto antes. La vida no espera, sólo pasa. Deja de esconderte, de disimular, de parecer alguien que no eres. No intentes caer bien a todo el mundo, eso no es posible y acaba pasando factura. Descúbrete, conócete y ámate. Luego, poco a poco, ya irás mejorando si es necesario. Si no te amas a ti mismo no puedes amar a nadie. Deja de darte cabezazos en la misma pared y de tropezar en la misma piedra siempre. No es que la gente te engañe o te mienta siempre, también eres tú quien los atraes y los eliges. No se puede estirar una relación en el tiempo si no funciona desde el segundo día. Hablar de lo que pasa y de lo que sientes es necesario y, a veces, soluciona muchas cosas; los malentendidos se diluyen, los errores se ven y se rectifican. Hablar es muy importante. Si no se hace, entras en un bucle o patrón o como quieras denominarlo y, más o menos, siempre te ocurrirá lo mismo, con diferencias mínimas en detalles sin importancia. Pero piensa que ser uno mismo no es decir yo soy así y ya está. Hay que corregirse, perder los miedos infundados, tener empatía, saber pedir y, sobre todo, saber dar. El amor es ofrecerse. Pero recibir sin amor, con engaños, es robar; robar la vida y el tiempo del otro. Por eso siempre hay que hablar con total sinceridad. El amor es siempre el mismo, sólo hay que saber bucear en él y ser uno mismo.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Asilvestrado

La mejor forma de volver al amor, de sentirse libre y percibir la vida con plena intensidad es transformarse en asilvestrado. Pasear por los bosques como por tu casa, salir al balcón de esta o aquella montaña, bailar entre las flores, desnudo, para que se me impregnen todos los olores. Hablar con poca gente, solo lo imprescindible, no dar detalles ni explicar absolutamente nada, descentrar con la mirada, no escuchar comentarios ajenos, desentenderse lo máximo posible del sistema, conversar con animales, mirar al cielo a menudo, sentirlo, leerlo, vivirlo. Asilvestrado perdido me hallo, danzando al borde un abismo, con un pie fuera de la sociedad y el espíritu saltando de rama en rama o de nube en nube. Maravillado me tiene este estado asilvestrado. Salvaje como mis ancestros vuelvo a ser el mago de los charcos, el hechicero de las hierbas, la pitonisa de la risa o el dios del universo.