martes, 28 de julio de 2026

Contradictorios

Queremos ser felices y huimos del amor. Compramos cosas que no vamos a usar, comemos y bebemos más de lo que nos hace falta. Toda la vida estamos pensando en cuidar la salud, sobre todo cuando vamos al médico, cuando estamos enfermos, pero cualquier capricho consumista nos hace cambiar de opinión. Deseamos ser buenas personas y no paramos de hacer daño a la gente que nos quiere. Queremos ser felices pero nos da miedo amar. Estoy cansado de este mundo contradictorio y, como no soy de este mundo, me mudo a MundoPoema, el mundo que cree con la sangre de mi corazón, con las palabras de amor que me salvaron y me llevan en volandas y me hacen sentir paz y felicidad, un mundo lleno de creación, sin rutinas, sin agobios, sin ninguna contradicción.

El ruido

Apareció en el interior de mi cabeza, después de las vacaciones. Me levantaba escuchándolo de fondo. Al principio creía que venía de la calle, que solamente era el ruido de algún vecino. Pero ese ruido, a veces, iba acompañado de una extraña sensación en el pecho y, a los pocos segundos, venían imágenes a mi cabeza. Unas veces eran bellos recuerdos, otras sólo fantasías, sueños de un amor perdido en la distancia, sueños construidos de promesas que no se materializaron, que sólo estuvieron en mi cabeza. Hace varias semanas que convivo con ese ruido. No puedo apaciguarlo ni extinguirlo, sólo consigo llevarlo a un segundo plano cuando realizo actividades de mi vida diaria, cuando me zambullo en lo cotidiano, cuando la rutina me inunda. Un día creí que se había ido. El ruido no parecía estar y yo estaba escuchando música, a los Esclarecidos, un grupo que me gustaba hace años y que ya no existe y, de repente, el ruido volvió al escuchar una frase de la canción: "tengo un ruido en la cabeza que no me deja escuchar otra cosa que no seas tú".

domingo, 26 de julio de 2026

Explicación y mentira

Siempre he creído que cuando la gente te da explicaciones sin haberlas pedido, hay un elevado porcentaje de que te estén mintiendo. Cuando un mentiroso cree que ha sido descubierto se enfurece y suele alargar sus explicaciones para dar veracidad a su mentira, con aspavientos y, como no, haciéndose la víctima, pero, cuanto más larga es la expliación, más grande es la mentira. Si quien te miente es una persona a la que aprecias, intentas calmarla, pero muchas veces intentan continuar con su larga explicación, de perdidos al río, que no hace más que certificar su condición de mentiroso. Lo más natural sería que, cuando mientes, si te descubren, dejes de insistir y te salgas de la mentira cuanto antes, no ya por los demás, sino por tu propio bien. Engañarse a uno mismo es una de las peores cosas de la vida porque nos limita y estropea nuestras relaciones.

Harán falta muchos

Intento comprender qué me sucede y por qué respondo como respondo a lo que me pasa, por qué hay personas que ven normal hacer daño para no sufrir ellos. Intento comprender pero me resulta muy difícil. No entiendo por qué hay personas que desconfían de mi amor, por qué, si tú no amas, crees que los demás no pueden hacerlo. Intento entender a las personas en las que puse toda mi confianza y que terminaron mintiéndome, según ellos, para no hacerme daño, pero, evidentemente, con un resultado completamente opuesto. El amor duele a veces, pero duele mucho más el engaño, sobre todo si es continuado. Hay que pasar página, hay que olvidar, pero mi corazón está hecho pedazos y no se reconstruye con consejos. Es imposible olvidar cuando se ama. A medida que escribo mi dolor se va calmando, la herida se cierra, pero la cicatriz es grande. Harán falta muchos besos para sanarla. Besos de verdad, besos sinceros, besos de amor.

El sueño de un momento

Dicen que no eres más que el sueño de un momento, que me olvide de ti, que te perdone pero que me olvide, que lo único que vas hacerme es daño. Y mi corazón herido no quiere olvidarte porque sabe que eres el sueño de un momento eterno. Por eso hago el amor contigo cuando duermo y, si te soy sincero, también te sueño despierto. Tu realidad fue mi dolor, así que mi realidad ahora es un sueño compuesto de bellas palabras que dijiste cuando me querías. El sueño de un momento eterno es mi amor, el amor que te tengo y que siempre voy a tenerte nunca me abandonará. Las personas pueden irse, cambiar de opinión, mentir, pero el amor permanece en mi corazón.

sábado, 25 de julio de 2026

La intensidad

La intensidad que tengo es la intensidad que siento. Una alta sensibilidad, una gran memoria, parecen buenas características que te pueden llevar a la gloria pero, muchas veces, son un lastre que te lanza hacia el desastre. Soy intenso amando y eso provoca miedo en el inexperto. Soy intenso viviendo cuando, los demás, son intensos solo un momento y se angustian por quienes les están viendo. La intensidad es como leer, multiplica todos los instantes de tu vida, no hay rutina porque cualquier cosa nimia se transforma en maravilla. ¡Viva la intensidad! A veces me da dolor pero otras pura felicidad.

No me arrepiento

Sé que no es fácil decir esto después de haber estado sufriendo, pero no me arrepiento de haber perdido mi tiempo y mi dinero porque yo creía en lo que estaba haciendo y, claro está, tenía que intentarlo. Uno no escoge el amor, el amor aparece y, cuando aparece, mi confianza se ensancha. Durante más de un año me fui llenando de ilusiones, generando expectativas, imaginando mi futuro amoroso, amando a distancia, siendo feliz con besos y abrazos tecleados en mensajes, con vídeos que me lanzaban besos y buenas palabras, con fotos eróticas y muchas promesas que nunca se iban a cumplir. Pero como dije, no me arrepiento. He aprendido de mi error, a no confiar en las ilusiones, a entender que la esperanza, muchas veces, es como un super héroe, algo bonito pero que no existe más que en la imaginacion. No, no me arrepiento de amar. Sabía que tarde o temprano iba a doler. He aprendido también a no querer entenderlo todo. Las decisiones de los demás no están bajo mi control, y, en cualquier instante, pueden cambiar de opinión. He aprendido que el miedo obliga a mentir y que el autoengaño, a pesar de las mentiras, te transforma en una víctima que vive en su burbuja fortaleza donde no quiere asumir riesgos y sólo desea zambullirse en en sus rutinas. No, no me arrepiento de nada. Y voy a seguir amando. Y no quiero olvidarlo, quiero tenerlo siempre presente para que no me vuelva a ocurrir.