miércoles, 12 de agosto de 2026

Nací sólo para amarte

Media vida buscando un sentido a mi existencia y, cuando lo encuentro, cuando descubro por fin que nací sólo para amarte, voy hacia ti con ilusiones compartidas y, cuando llego, no había ninguna, todas habían muerto vivas. Nací sólo para amarte y, cuando voy a buscarte, te pierdo. Recurro al arte para serenarme, quiero buscar la paz que murió con nuestro encuentro. Quiero entender y no puedo, no veo ningún sentido a este entuerto. Nací sólo para amarte, repite un eco que me sigue a todas partes. Siempre el mismo estribillo, nací sólo para amarte y lo voy a transformar en un arte. Va a ser un juego, y yo un niño. Voy a jugar con el amor en cada guiño. Cada palabra contendrá ternura y, cuando te piense, mi corazón, en paz y alegre, sonreirá con lo que pudo haber sido, con todo lo que imagino, sintiendo que no hay error, pues todo es un juego y yo un niño que nació sólo para amarte y recrearte para vencer al olvido.

¿Qué habrá después?

¿Será todo distinto a lo vivido o será más de lo mismo? Pero si es lo mismo, ¿para qué un ahora y un después? Imagino que, en parte, será distinto, porque tendré todo el tiempo del mundo para crear la diferencia, formando parte de la plena conciencia, siendo esencia de amor y, del espacio, gigante placenta que da a luz nuevos planetas, nuevos universos, nuevas metas. ¿Habrá tranquilidad o tendremos que seguir sufriendo a millones de imbéciles con sus impertinencias? Que no haya nada es algo que me gusta. Siempre he querido estar sin hacer nada, pero nunca lo consigo. Cuando estoy solo pienso y escribo y, la mayoría de veces que alguien me acompaña acaba tocándome las dos bolas de debajo de mi ombligo. La nada me espera y voy hacia ella, con los brazos abiertos y sin niguna promesa. La nada busca imaginación para decorar la habitación donde pasaré la vida eterna.

martes, 11 de agosto de 2026

La falsa perdida

La falsedad está a la orden del día. Noticias falsas, análisis falsos, políticos falsos... Poco a poco ha ido impregnando y contagiando a toda la sociedad. A veces uno cree perder algo que no existe. Y al principio duele igual hasta que percibes que solo era una creencia sin fundamentos, una mera ilusión. A veces crees perder un amigo porque te deja plantado, porque te miente, porque no tiene tiempo para ti, pero eso no es un amigo, es sólo una creencia falsa, los amigos no hacen eso,por tanto no hay tal perdida y el dolor que sentías se difumina. Lo mismo ocurre con el amor. Quien te ama no te miente, ni te rechaza, ni te pone excusas donde antes plantó promesas e ilusiones; entonces no pierdes un amor sino un error, una confusión, un despiste, lo que tu quieras menos un amor. A la larga, con el tiempo, las falsas perdidas acaban alegrándote la vida. Y cuánto antes las tengas, muchísimo mejor te irá todo en la vida.

Dónde me encuentro

Ahora estoy en una calma chicha anímica y descubriendo dónde me ha dejado el último proceso de transformación. El dolor del verano ya se ha disipado, pero, donde residía la confianza ahora hay un vacío total. Cosas que antes me llamaban la atención, ahora me son indiferentes. Actos de personas que me producían crispación ahora me dan risa, pero una risa rellena de pena, como cuando un retrasado mental te cuenta un mal chiste y sonríe antes de terminarlo. Cualquier tipo de disimulo me ha abandonado. Ya no me enfurezco tanto, pero tampoco uso ningún tipo de fingimiento, ni por educación ni por nada por el estilo. Ahora me doy cuenta de que la estupidez lo domina todo, y me da mucha pena. Las redes sociales están llenas de idiotas que no paran de mentir, apoyados por la falsa seguridad de la distancia, o de repetir patrones y actitudes estúpidas que se ponen de moda. Así no vamos a llegar a ninguna parte. En este mundo de aburridos crónicos que insisten en no pensar, en no sufrir y en autoengañarse, en no aprender absolutamente nada de la vida, en dejarse llevar y ser fieles borregos del sistema, en quedar bien con un lenguaje amable lleno de falsedad, con emociones y sentimientos de mentira. Ahí es donde me encuentro, viendo toda esa mierda y siendo yo el raro por no seguir al rebaño, por generar la grieta.

No quiero cuerpos bidimensionales

Cuerpos por internet que se te ofrecen, se muestran, enteros o por partes, que te desean en la distancia, desde la seguridad de sus casas, que te atraen, que dicen amarte, A veces, incluso, sexo digital, sin tacto, sin olor -los aromas hacen pensar, y eso no interesa-, sin la tercera dimensión que, casi casi, ya no nos hace falta para existir. Los mismos cuerpos que ves por la calle y ni se inmutan ni perciben tu presencia, intentan seducirte por internet. Cuerpos que son el cebo de un deseo que no existe, cuerpos que apagan y encienden la ansiedad, cuerpos retocados con IAM -inteligencia artificial de mierda-, cuerpos que ya no quiero ver, ni sus pechos, ni sus barrigas, ni sus sonrisas, cuerpos de mierda, flor de un día, cuerpos que ya están marchitos y, posiblemente, mañana muertos, porque son cuerpos que viven de fantasías de ceros y unos, de fantasias digitales que anulan los cerebros y los vuelven anormales. Cuerpos que repiten las mismas posturas cada tres días, cuerpos con memoria de pez, cuerpos de pacotilla.

La democracia no existe

Los derechos humanos se han ido por el sumidero de cualquier cloaca. La mayoría de conceptos han mutado. La libertad de expresión es solo para el delicuente y el corrupto. Los pobres somos esclavos que nos autovigilamos y algunos, los más tontos, aún se creen de clase media, una clase social fantasma que engulle al estúpido que piensa como le dicta el sistema. Con el voto elegimos entre dos partidos, aparentemente opuestos, pero que hacen las mismas políticas y acaban pactando todo lo importante. Globalmente, un violador y pederasta reconocido hace leyes para llamar al anarquista o al antifascista, terrorista. Y todos los países del primer mundo acatan sin rechistar. Dejamos todos nuestros datos y vidas en cualquier red social que nos manipula las veinticuatro horas del día. Creemos que la libertad es subir fotos, vídeos o hacer directos, cuando en realidad es una jaula mental que nos oprime, nos obliga a estar encerrados en casa para poder hacer este vídeo o para poder verlo. Y nos olvidamos de vivir. Estamos en una autodictadura tiránica y consumista donde comemos cualquier cosa para no perder tiempo y porque es más barato, pero tenemos un móvil de última generación que nos espia, que contabiliza los pedos que nos tiramos, las pajas que nos hacemos y las relaciones que perdemos por estar delante de una pantalla.

lunes, 10 de agosto de 2026

Cuántas personas

Cruzarán miles de kilómetros de mares y cielos para verte. Cuántas personas construirán un templo de amor en su corazón para adorarte a diario. Es difícil saber cuántas personas creen en tus palabras y construyen ilusiones llenas de amor que tú cada vez fomentas más y promueves y amplías, proyectando la aparición de una esperanza soñadora que crece a cada aurora, o mejor, a cada hora. Cuántas personas cuidarían sus palabras para no ofenderte y te escucharían contar tus historias, tus anécdotas más impactantes, tal vez, más íntimas, esos hechos que no los compartes con nadie. Cuántas personas llegarían a entenderte, a cuidarte, a enseñarte al ritmo que mereces, a demostrarte su amor con creces. Cuántas personas no juzgan tu cuerpo ni tu mente, al contrario, los desean, los protegen; cuántas personas tienen la paciencia de que niegues lo evidente, de no decirte nada ante una actitud de desafecto repentino, de desplante negligente. A veces me pregunto, cuánta gente.