lunes, 10 de agosto de 2026

Cuántas personas

Cruzarán miles de kilómetros de mares y cielos para verte. Cuántas personas construirán un templo de amor en su corazón para adorarte a diario. Es difícil saber cuántas personas creen en tus palabras y construyen ilusiones llenas de amor que tú cada vez fomentas más y promueves y amplías, proyectando la aparición de una esperanza soñadora que crece a cada aurora, o mejor, a cada hora. Cuántas personas cuidarían sus palabras para no ofenderte y te escucharían contar tus historias, tus anécdotas más impactantes, tal vez, más íntimas, esos hechos que no los compartes con nadie. Cuántas personas llegarían a entenderte, a cuidarte, a enseñarte al ritmo que mereces, a demostrarte su amor con creces. Cuántas personas no juzgan tu cuerpo ni tu mente, al contrario, los desean, los protegen; cuántas personas tienen la paciencia de que niegues lo evidente, de no decirte nada ante una actitud de desafecto repentino, de desplante negligente. A veces me pregunto, cuánta gente.

Me falta mucho

La soledad me reclama. Y yo a ella. Es una necesidad imperiosa pues aún me falta mucho para conocerme. Estos últimos meses han habido muchos cambios y, algunos todavía, los estoy asimilando. Conocerse uno mismo es esencial para vivir en armonía, libertad, prosperidad y amor. Nos autoengañamos con burdas transformaciones de ego que no dejan de ser simples simulaciones, estrategias vacuas. No es tan sencillo conocerse a uno mismo. La soledad ayuda bastante pues saca todo lo que hay dentro de ti y te lo muestra. En soledad haces autoanálisis, exámenes de conciencia, meditas, creas, ríes y lloras. Y toda va construyendo el conocimiento que necesitas para una existencia plena, libre y creadora.

Hablando con el psicólogo

Tu problema es que intentas buscar una explicación a todo lo que te ocurre y, evidentemente, tú no puedes saberlo todo. El problema no está en ti sino en la otra persona. Tú has hecho lo que tenías que hacer y lo mejor posible, además. Había una atracción mutua, palabras de amor, una relación de más de un año que va creciendo... Es la otra persona la que actúa con un mal patrón que tú desconoces. Se llama apego evitativo. Quiere estar contigo, pero no está acostumbrada a sentir lo que siente y huye. Busca cualquier excusa para separarse, pero sufre y, sobre todo, hace sufrir. Quiere librarse de lo que lleva meses atrayendo. Piensa que es demasiado bueno para ser verdad. Y, cuando vuelvas a estar lejos, volverá a sentirse mejor y volverá la atracción de la que ahora está huyendo. Estas personas no se dan cuenta de su actitud debido al autoengaño repetido de ese patrón, que suele venir de la infancia o adolescencia, donde aprendieron a amar de forma errónea, donde para conseguir afecto tenían que ocultarse y no podían expresar lo que ellas sentían por temor a ser incomprendidas o no respetadas. Tú, sin embargo, curarás tu herida y podrás seguir amando, pero esa persona que te atrajo y luego te rechazó con falsas excusas nunca podrá tener una buena relación, por lo menos no de amor, porque no saben amar. Salí de la consulta, pensando y tal vez un poco más calmado.

domingo, 9 de agosto de 2026

Saudade loca

Que quiere salir de mi boca. El corazón la expulsa a chorros pero la contengo. Y en mi pecho un dolor y, en mis labios, una grieta de los besos que no me dio. Prometió múltiples fantasías que parecían verdad que, cualquiera diría, solas se sostenían; sus ojos eran sinceros y sus palabras de calidad. Y ahora, saudade loca de algo que no pasó, de lo que se dijo muchas veces, de lo que el viento se llevó, saudade loca de lo que nunca pasará, de una pizca de verdad. Y la vida pasa, lenta o rápida, pero nunca entre rutinas, porque las rutinas no la dejan existir. Para vivir hace falta la maravilla, ver el amor en todo, digerir el dolor, transformar el sufrimiento y seguir a la alegría en el día a día, en lo simple, en lo común, en los misterios normales de la vida, en reír por nada, en llorar de alegría. Saudade loca de verte sonreír y, de que un día, me digas: estoy aquí. Saudade loca que vive en mi boca, en la oscuridad de mis lamentos no nombrados, en la humedad de mis deseos contenidos. Pasa la vida y el amor siempre va pero nunca viene. Se contiene, se arrepiente, acrecienta mi dolor silente que ahora está en mi boca llorando saudade loca.

jueves, 6 de agosto de 2026

Devaneo perpetuo

Desvarío constante, locura que crece con todo lo que acontece. Devaneo perpetuo, que no mutuo, pues ahuyenta al inexperto. Qué puedo esperar de la vida, de la rutina social, sino incomprensión y desprecio. Alguien me quiere a su lado para rechazarme luego. Eres muy listo, me dicen, pero no encajan tus pensamientos. Mejor no hables que desordenas el tiempo. Zambúllete en la rutina, cumple con el acuerdo. Pero ya no aguanto más, no puedo. Desgarro mis vestiduras y, en mi desnudez más pura, aparece el devaneo perpetuo. De la maravillas voy libando todo lo que transforma mi cuerpo. Escucho a un árbol, leo en la piel sus más preciados secretos y converso con la aguda mirada de los perros. Bienvenido sea este devaneo perpetuo.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Hoy se está haciendo muy largo

Sólo en el reflejo soy feliz. Intentando no ser yo, perdiendo el contacto con mi corazón. Busco en la locura la evasión del sinsentido del amor, del querer y no poder, del amar y estar callado, busco dejar de lado este sueño repetido que no me deja dormir, que no me dejar ser vivo. Quiero dejar de sentir, matar a la mariposa, ser sólo cosa, que ni ríe ni llora ni vuela, ser un parásito más y olvidarme de esta cantinela. Olvídate de lo que no puedes controlar, me dicen, refiriéndose a decisiones ajenas, pero tampoco puedo controlar el amor que siento ni por quien lo siento. No puedo evitar el dolor y me zambullo en el sufrimiento. Sonrío con los dientes llenos de lágrimas y no quiero sanar. Quiero seguir amando lo que nunca se a dar.

En el núcleo

De una estrella me encuentro, donde tiene lugar la transmutación y se produce la energía. Soy una partícula de amor perdida. Sé que cuando me percibas yo ya me habré ido, sólo quedará un brillo en tus retinas. En el núcleo permanezco, ahora puedes verme pero yo ya estoy tan lejos que ni siquiera existo. Esta estrella que aún brilla para ti murió hace ya tiempo, ni siquiera existe ese destello que te emociona y te recuerda a mi sonrisa, esa pequeña brisa que sentías cuando mis dedos exhalaban cariño con todas las caricias que te regalaba. Sólo queda esta luz viajando por el espacio, de una estrella que ya se fue, que desapareció, se desintegró, que contenía una partícula de amor en el núcleo. Búscame en el brillo.