jueves, 29 de febrero de 2024

El nuevo oráculo

Esta historia está llena de mentiras que también son verdades. La magia de la ficción es un lago donde uno se ve reflejado, se descubre a través de personajes inventados. Se identifica uno con seres que no existen. Puede que esos personajes inexistentes seamos nosotros mismos. El héroe que lucha y vence en todas las batallas es el obrero que madruga o el artista incomprendido. El héroe es el obrero que lucha por mostrar su arte, el artista que madruga. El nuevo oráculo no está en Delfos, está en el chino a la vuelta de la esquina, comenzó siendo un todo a cien y ahora es la tienda de Chien, un señor de burgos con los ojos rasgados por el conocimiento. Entras en la tienda con decenas de estanterías y miles de artículos y, al fondo, en el rincón más oscuro, hay una cortina donde la gente con dudas se para a preguntar al oráculo. Nadie lo ve directamente, pero todos intuyen que es Chien, pues nadie más entra y sale de la tienda. La gente hace sus consultas temerosa y el nuevo oráculo suelta sus perlas que son como semillas preñadas de sentido: la revolución del amor está al caer; prueba a cambiar tu pasado; mejor mil dudas que una certeza; han abierto un banco de cariño, por fin eres rico. Alguien dijo una vez que los oráculos no son lo que parecen. ¿Pero quién lo es?

Mi cabeza está llena de nombres de perro

Los perros nunca defraudan. Pueden estar años sin verte y se echarán a tus brazos como si fuera ayer, lamiéndote de felicidad por el encuentro. Lola, Lila y Lalo eran los tres perros de mi vecino gitano. Cuando los llamaba parecía estar cantando: Lo-la-li-la-la-lo. Siempre aparecían por el orden de llamada, iban y venían, daban vueltas sobre sí mismos, eran como un estribillo animal, sus nombres eran cantados y ellos bailaban fenomenal. También he conocido a dos perros llamados Kenzo que eran completamente no idénticos. Perros con nombre de persona, Luis, Ramón y un terranova negro y extremadamente brillante llamado Ernesto. Mil y una Lunas de todos los colores y tamaños. Un buen puñado de Blacky, todos negros menos uno de un borracho que me explico que lo llamó Blacky por el color, y cuando le dije que el perro era blanco, él decía que su perro era albino. Pancho, un labrador muy cariñoso que se alegra mucho al verme porque yo no le chillo. Su dueño está sordo y siempre le está chillando, a Pancho y a todo el mundo. Y hay un nombre que va saltando de mi corazón a mi cabeza, el rey de los argonautas, Néstor, mi alma perdida, mi fiel amigo que, a pesar de llevar un año muerto, sigo sintiendo su amor cada día.

miércoles, 28 de febrero de 2024

La clave está en los detalles

Estoy escuchando una canción y la forma de cantar el estribillo, aunque aparentemente no tiene ninguna relación, me recuerda a ti. Me pregunto por qué. Tal vez sea la idea que quiere transmitir la canción y mi cerebro, en su habitual juego de asociaciones, me trae tu imagen. La clave está en los detalles, me decía mi madre, y qué razón tenía. Como cuando un libro me lleva a otro y sufro al no encontrarlos en la estantería, hay tantos, voy hilvanando ideas, y de una canción que me recuerda a ti he pasado a una frase de mi madre. Sus frases eran como sus caricias, auténticos tesoros que se mueven por el tiempo y del pasado se materializan en el presente como una aparición bendita. La clave está en los detalles, me dijo un día, y me regaló una pajarita. Aún la conservo, es preciosa. Es un pequeño detalle que me transforma en poeta sin tan siquiera abrir la boca. La clave está en los detalles, en ese pequeño gesto, en tu sonrisa cuando brota, en esa felicidad invisible que puedo ver en tu boca. El detalle de amarte, el detalle de soñarte, el detalle de quererte en todas partes.

El extraño

Somos extraños para nosotros mismos. Desde que leí esta frase me ha perseguido con insistencia pues he podido constatarla varias veces en mi persona. A veces me descubría diciendo cosas a las que no daba crédito. Una vez dichas pensaba ¿pero cómo he podido decirlas? Con la edad también te das cuenta, recuerdas las ideas que tenías de joven, tus convicciones, tan sólidas y como grabadas a fuego en tu interior, han acabado todas perdiéndose por el sumidero de la rutina y el desencanto. Extraño en mi propio cuerpo. Me observo en el espejo y no me reconozco. Apareces tú y una mínúscula lluvia chispeante de amor cae sobre mi cuerpo y el extraño se diluye en una efervescencia de placer que creía perdida. Tú me reconoces, descubres mi yo o tal vez mi niño interior, tu amor me define, me envuelve, me da la nueva vida, me insufla la vitamina que me realiza. Todas mis palabras tienen sentido y las que no lo tienen ya no me asustan, ahora me da la risa. Gracias al amor el extraño ha desaparecido y lo natural ha venido. Eres mi descubridor y yo el hallazgo, o viceversa mi amor.

martes, 27 de febrero de 2024

Intimidad creadora

Estoy solo, creando un mundo en unas líneas o puede que en unas pinceladas. Mis colores son las palabras y tengo dos pinceles: mi lengua que las escupe y mi mano que las graba. La paleta de colores está en la mente, se nutre de la vida, de lo que siente, del amor por un mundo que a veces apesta pero que, con un pequeño retoque aquí y allá, puede ser maravilloso. Subido en una ola imaginada fantaseo con las burbujas de la espuma, donde veo las historias que estallan en mi cara dejando una humedad relativa donde antes no había nada. Me concentro en las burbujas. En una veo tu cara. Sonríes, lanzas unos besos, llenas de colores unos lienzos, un arcoíris en la cresta de la ola que surfeo mientras estoy escribiendo. Me quito la ropa y desnudo me reflejo en una burbuja que me absorbe. Cruzo mares, paro el tiempo, provoco una tormenta con mi pensamiento. Escribo lento y, al levantar la vista, tu sonrisa me recibe y tus labios me dan la bienvenida. Me das la mano y vamos en busca del ombligo del universo por toda la isla en la burbuja de la ola que compartimos. En la soledad de la intimidad creadora sólo han hecho falta unas líneas para estar contigo. Permanezco en la burbuja contemplando tu rostro y seguimos buscando el ombligo.

lunes, 26 de febrero de 2024

Desarrollar creativamente la personalidad

¿Dónde encontar los ejemplos a imitar? Desde pequeños, sin saberlo al principio, buscamos nuestra personalidad en actos de personas cercanas, familiares, profesores, amigos, pero también en el cine, los libros. Queremos ser aventureros, encontrar un tesoro en una isla, salvar a la princesa prometida, cambiar el mundo en definitiva. Pero la rutina social irá asesinando todas estas ilusiones, acotando nuestra creatividad y, si no nos damos cuenta, matándola o dejando mínimos residuos. Miraremos al futuro y todos nos dirán que escojamos estudios con salidas laborales, que busquemos mejorar, siempre económicamente, en el trabajo, progresar, ascender, el triunfo social lo exige, pero muchas veces, ese triunfo, aniquila la creatividad. Nuestro cuerpo se endurece, se forma una coraza que se adhiere a él y encarcela todo lo creativo. De ahí la importancia de conocerse uno mismo, de tener un pensamiento crítico, de saber qué se quiere hacer en la vida, de que el éxito está en el amor y la riqueza en los amigos. Y ahí aparece la lectura como fuente inagotable porque muchos de esos ejemplos a imitar son personajes de ficción, puede que alguno basado en la realidad, y tengamos que libar características de diferentes personajes que se lanzan a la captura de sus sueños en unas páginas que nos cambiarán la vida si somos capaces de destruir esa coraza que nos oprime. Descubrirnos en otros y crear y encontrar al ser que somos es el arte que debemos ejercer en esta vida.

La importancia revolucionaria de las palabras

Pensar en la palabra amor, por ejemplo. Suena melosa, empalaga, hay temporadas en que la gente, la sociedad dice que está sobrevalorado el concepto que se encierra en ella y cosas por el estilo. Pero si hablamos de la revolución del amor, si hablamos del amor para abolir la guerra, si pedimos amor y no paz porque queremos amar la vida, queremos ofrecer nuestro amor a las personas que nos rodean, deseamos disfrutar del amor de nuestras amistades, entonces, todo lo que empalagaba de la palabra amor desaparece. Porque el amor es una actitud ante la vida, nuestra rutina debe ser llenada de amor. Si cada día hago la comida debo hacerla con amor, mis actividades deben contener amor, he de cambiar el mundo con amor, sentir amor al escuchar música, al leer, al escribir... ahí es donde comienza la importancia revolucionaria de esta palabra, porque revoluciona, altera, transforma, modifica nuestra vida. Hay que dar un giro revolucionario a nuestras palabras más queridas: amigo, amor, arte, risa...Y así transformaremos el mundo desde las palabras, desde la voz, desde el pensamiento, desde el sueño, desde el recuerdo, pues las palabras habitan todo lo importante: pensar en eterno, pensar en silencio.