domingo, 3 de diciembre de 2023

¿Puedo estar constantemente haciéndome preguntas?

¿Por qué tus gestos desprenden bondad? ¿Por qué cuando te miro veo un tesoro? ¿Por qué me lo cuestiono todo? ¿Por qué el amor inunda mi soledad y me alegra? ¿Por qué a veces todo me parece una mierda? ¿Por qué decimos "tengo que cambiar" cuando lo hacemos constantemente? ¿Y por qué ciertos cambios nos pasan desapercibidos? ¿Por qué decimos ser de una manera y somos o actuamos de otra? ¿Para cuándo el fin del auto engaño? ¿Es verdad que el capitalismo está agonizando? ¿Si no hay dios, cómo pudo morir? ¿Y si hay dios, cómo hay gente que mata? ¿A dónde iremos a parar? ¿Será al mismo sitio de donde vinimos? ¿Si puedo hablar con los muertos por qué, muchas veces, no puedo hacerlo con los vivos? ¿Podré abrazarte algún día? ¿Si la ternura está en la mirada, se pueden tener toneladas? ¿Por qué tienes toneladas de ternura en la mirada? ¿Qué hecho yo para enamorarme a cada instante? ¿Es el amor un escudo que me protege del entorno hostil y agonizante? ¿Estaré preguntando hasta el último momento? ¿Hay más preguntas después de mis preguntas? ¿Quién contestará todo esto?

Lo que no se dice de la muerte

Dicen que la muerte deja un vacío, pero hay muertes que nos graban a los seres y no hay día que pase sin que sintamos su presencia en nuestras vidas. Qué contradicción. Los vacíos no suelen generar pensamiento, ni conversación. Dicen que la muerte es extinción, final, un corte que paraliza y anula. Pero llevo toda la vida leyendo obras maestras de personas muertas, escuchando sinfonías de muertos vivientes, pues su música vive y hace vivir y sentir la vida. Siempre me ha interesado la muerte, lo que no se dice de la muerte. He soñado con muertos que me decían que daba igual estar muerto. He conocido a personas que contactaban con los muertos y también a vivos que no contactan con nadie. Es todo tan extraño a veces. Ir andando por la calle, pensando en un problema, y encontrar la solución en un recuerdo, en lo que nos dijo un muerto que, no sabemos por qué, viene a nuestra memoria en ese preciso momento que lo necesitamos, como si el muerto nos viera y activara nuestro recuerdo para ayudarnos. Son casualidades, dicen algunos, cuando otras veces, esos mismos te afirman que las casualidades no existen. Lo que no se dice de la muerte, aunque se intuye y se esconde, es que siempre viene a buscarte: la muerte no tolera el auto engaño por muy de moda que pueda ponerse. Lo que no se dice de la muerte es que su aceptación, tener una vida plena, llena de amor, hacen la muerte más llevadera y, por supuesto, la vida mucho más placentera. Lo que no se dice, muchas veces, es de lo que más hay que hablar.

La sonrisa interior

Un domingo cualquiera, en casa. leyendo. Voy dando brincos de un libro a otro. También limpio la casa y ordeno un poco. Leo dos poemas que van calando poco a poco en mí, como una lluvia ligera, apenas sientes que te mojas, pero está ocurriendo. Una acción me lleva a un recuerdo. El recuerdo toma vida de nuevo, renace, se muestra ante mí como algo vívido y cercano. Primero, mi corazón sonríe, después los ojos y, finalmente, los labios. Una sonrisa interior se ha creado. Profunda, resurge de las entrañas, nadando por el interior de mi cuerpo hasta llegar a la orilla de mis labios. Todo un viaje. La aventura de un recuerdo que renace, la vida que vuelve, el pasado en el presente: el futuro se vislumbra en este parpadeo anímico del instante.

sábado, 2 de diciembre de 2023

Dos corazones que se abrazan

Sin pretenderlo, ocurre. Quiebran la distancia, flotan en un mundo donde todo y nada se entrelazan. Un vínculo se genera para que la corriente de amor pueda ir de un corazón a otro, independientemente de a qué distancia se encuentren. Dos corazones que se abrazan y la vida ya no es la misma. Puede que cuando las pieles se tocan, cuando los labios entran en contacto, ciertas chispas invisibles generan una vibración que nos envuelve unos instantes, pero cuando dos corazones se abrazan la comunión es para siempre. Cada uno de nuestros actos individuales se piensa para los dos corazones, cada acción es de los dos corazones. Unidos en una fusión inquebrantable donde la vida ha alcanzado otro nivel. Un jardín se ha creado con el abrazo de los corazones. Es un abrazo que comienza pero no termina, abrazo sempiterno de esta asombrosa vida que, sin querer, aún me maravilla. Un palpito es de un corazón y el siguiente del otro, la armonía del ritmo fusionado, la vida compartida a través del corazón abrazado, sintiendo al otro ser aunque no esté a tu lado.

La ceremonia

Hoy, como muchos otros días, me deshago de mis atuendos y aparezco ante vosotros con la digna desnudez de mi cuerpo. Quiero desprender por todos mis poros el amor que atesoro, que llegue a todos vosotros, acariciaros el alma, el cuerpo, las nalgas del espíritu. Hoy, en esta ceremonia donde el amor dialoga, donde incluso los silencios hablan, las palabras reconfortan y acompañan, nuestro amor se expande, está en el aire, se respira, andes por donde andes llegará hasta ti. Y esta noche una nube invisible se posará sobre tu cama mientras duermas, y habrá tormenta, de besos, y tu sueño será una fiesta. Estiraremos la ceremonia en el tiempo y en el espacio y, cuando te desnudes, notaras mis dedos haciendo pequeños círculos sobre tus poros, sentirás mis labios rozando tu cuello, la punta de mi lengua contactando con tu pezón, conversando a su manera en esta liturgia amorosa. Y esta es la ceremonia rosa que vengo a ofreceros a diario, a través de las palabras, de su contacto y de su diálogo, del amor que proyecto y del que me estáis dando.

viernes, 1 de diciembre de 2023

Viaje astral sexual

Es un viaje único y también híbrido. En el viaje astral convencional no podemos actuar en el plano físico. Pero en el viaje astral sexual, como siempre, intervienen otros factores, materiales esenciales que transforman las características del viaje. El amor y la creatividad son los principales. Me desnudo para emprender el viaje. Froto mis pezones para entrar en un estado de trance semihipnótico y una corriente de sensaciones recorre mi piel como si fuese un circuito, dando vueltas de manera incesante y continuada. Me pongo en órbita. Salgo del cuerpo con la mochila del sexo y voy en tu busca. Te encuentro en la cama, retozando tranquilamente, y deslizo mi alma por tu piel. Cierras los ojos y crees que te estás tocando tú, pero tus manos están debajo de la almohada. Comienzas a emitir unos leves gemidos que van aumentando en intensidad y frecuencia. Nos amamos. Aún no te explicas qué es lo que está pasando pero estás disfrutando como nunca. Llegas al éxtasis, varias veces. Ha sido uno de mis mejores viajes. Volveré pronto.

El amor y el futuro

Siento el amor a diario. Algunas de las personas que amo están muertas y otras a miles de kilómetros, pero eso no parece importarme. El amor es como el nido de un pájaro que, poco a poco, con pequeñas briznas secas de paja, hierbas y lo que se estime oportuno, materiales aparentemente endebles, se va construyendo un habitáculo compacto donde cobijar a la familia del frío. El amor va creciendo de la misma manera, sin apenas darnos cuenta, crece constantemente. Y cada vez se van añadiendo nuevas características y propiedades que desconocía. Ciertas visiones que creo tener y que, en un principio, achacaba al producto de mi imaginación, no es más que la bola de cristal del amor. Puedo verme en otros países dando abrazos, disfrutando del amor pensado tantas veces. Recorriendo calles en las que nunca he estado pero que ya me resultan familiares. El poder del amor me trae imágenes del futuro próximo, sensaciones que ya puedo sentir, me adelanta hechos con su magia. No se trata solo de esperanza, lo sé, es el futuro lo que me muestra y, aunque he visto más bien poco, es maravilloso. Nuevos sabores están ya en mi paladar, visiones de futuro han construido recuerdos, el tiempo se ha hecho flexible y, junto al amor, lo surfeo.