Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
viernes, 2 de agosto de 2024
Voy a comerme a tus demonios
La purificación a través del amor va a ser catártica a escala estratosférica. Todos los males que queremos olvidar siguen anclados en nuestra memoria, y los tuyos, amor mío, voy a extraértelos yo con este amor revolucionario, con un enorme abrazo. Voy a tragarme a todos tus demonios y, como una máquina recicladora, aprovecharé el poco amor que aún quede en ellos, porque en todas partes hay amor, incluso en el miedo, el amor está ahí agazapado, quieto, esperando que una revolución lo saque de su escondite secreto. Voy a libar todas y cada una de tus lágrimas, a transformar tu dolor en alegrías, vas a sonreír siempre mi vida porque yo voy a comerme a todos tus demonios. No habrá arrepentimientos ni malos recuerdos porque serán sustituidos por el amor que te tengo. Y cada caricia mía te hará brillar de alegría. Llenarás el mundo con tu arte y ya nadie podrá olvidarte. Serás ejemplo de vida, ejemplo de revolucionario amor, serás creador de mundo poema porque estás en mi corazón, formas parte de mi alma, eres consigna y lema, eres todo lo que hay que ser siendo como tú quieras.
La justicia en la que creemos
No es una justicia que exista de verdad. Siempre nos conformamos diciendo que al final se hará justicia o que el tiempo nos dará la razón cuando nos la quitan injustamente. Pero la justicia hay que lucharla. La religión y la ficción nos han inculcado que la justicia, tarde o temprano, siempre llega, y no es cierto. El mal no se auto destruye, al contrario, se regenera y resurge de sus cenizas. No quiero una justicia de película o literaria ni tampoco un paraíso después de que me hayan jodido la vida, la justicia que demando es una justicia terrenal, aquí y ahora, y por esa justicia es por la que hay que luchar. Si callamos ante las injusticias para que no nos salpiquen cometemos un error gravísimo. La revolución del amor ha surgido para combatir el mal y la creación del mundo poema es la aparición de un mundo justo de verdad. Nuestra vida no puede ser un auto engaño e intentar pasar desapercibido para no llamar mucho la atención porque sino seremos cómplices del mal y la injusticia que se están afianzando en los últimos tiempos. No hay que soñar con el advenimiento de la justicia a última hora, o con superhéroes imaginarios, la justicia en la que debemos creer es terrenal, de andar por casa, común a todos, verdadera y actual. Basta de milagros y de karmas y de paraísos que no existen que solo actúan como la sopa boba del conformista. Todo está relacionado, la revolución del amor, la justicia, el mundo poema, la vida filosófica, el espíritu de la utopía, y tiene que ser ahora, en el presente de nuestras vidas.
jueves, 1 de agosto de 2024
El atraco
A todo el mundo nos parece mal un atraco. Y si es a mano armada mucho peor. Y si es a un banco, que parece que nos están robando a todos, empieza a haber diferencias debido a los atracos de ficción. Pero como decía Bertolt Brecht: ¿qué es robar un banco comparado con fundar uno? Da qué pensar. Esos conceptos que en nuestro imaginario permanecen en el lado de las maldades, de repente, debido a una frase, certera, visionaria, que nos hace pensar, que quita los velos a los tópicos anclados en nuestras cabezas, atracar un banco se transforma en algo heroico, en un acto social, ya que cuando lo fundas estás robando todos los días (más o menos esa es la idea de Brecht). Qué supone atracar un día cuando el banco roba todos los días. Pues un acto de justicia social. Para que hubiera igualdad debería de haber un atraco un día sí un día no. Atracos alternos sería el concepto. Pero no debemos atajar el mal con el mismo mal pero proveniente del otro lado. Aunque el verdadero mal sería asumir que el banco nos robe a diario y criticar el atraco de un sólo día. Esto significaría que cuando el mal se ejerce con asiduidad, lo normalizamos y comienza a pasar desapercibido. Y también que el robo personalizado nos parece más malo que el institucional. Además un atraco bien hecho podría cambiar la vida de varias personas, pero que el banco dejara de robar podría cambiar, con menor intensidad, la vida de muchas. Hay que ver lo que puede dar de sí una frase de Brecht.
Signo de los tiempos
No aceptar las derrotas democráticas y pacíficas, querer ganar siempre, creerse mejor que el otro solo porque el otro es distinto en pequeños matices: color de piel, idioma, posición social, país de origen, religión, sexo, identidad... Autoproclamarse poseedores de la verdad, del dios verdadero, amoldar las leyes a nuestros actos y, si no funciona, comprar a los jueces, manipularlo todo: las escuelas, los medios de comunicación, los sentimientos, las ideas...No son tiempos muy buenos cuando este es el signo de ellos. Y las cosas no van a cambiar si no ponemos remedio, debemos actuar cuanto antes, alzar la voz, expandir el amor, crear un nuevo tiempo mejor, pero mejor para todos no solo para unos pocos. Aceptar que hemos sido engañados y, lo peor de todo, que nos engañamos a nosotros mismos, que el andar y vivir dando codazos al prójimo, haciendo zancadillas al vecino, al compañero de trabajo, compitiendo en vez de cooperando, va a hacer que este infierno se siga calentando hasta desaparecer. Nuestros corazones piden grandes cambios pero se requiere la inestimable colaboración de todos los revolucionarios del amor que estén dispuestos a dar lo mejor, a crear escuela, y mundo poema, a compartir los sueños que ahí fuera nos esperan.
Solo escribiendo
'Solo escribiendo puedo pensar las cosas hasta el final', dice Win Wenders. Y tiene razón. Pero a mí también me pasa que solo escribiendo descubro lo que puedo llegar a pensar. A medida que escribo se va generando pensamiento simultáneamente, surgen ideas durante el proceso de escritura que, cuando no escribía, aún no habían aparecido. Habría que inventar una máquina para ver el propio pensamiento. Supongo que es mejor que no esté inventada porque la usaríamos para ver pensamientos ajenos. Y eso podría ser una múltiple catástrofe, ver lo que piensan los demás y que los demás vieran lo que pensamos nosotros sin ningún género de dudas. Escribir te proporciona los efectos de esa máquina en un tanto por cien muy elevado, porque para escribir se necesita observar y, con el tiempo, uno acaba viendo lo invisible, como el pensamiento que se escribe en los rostros observados, imágenes que van surgiendo por los poros del observado, gestos delatores que verifican el acierto de tu observación. Solo escribiendo se da cuenta uno de que es dios. Supongo que para el pintor será solo pintando. Dios en el sentido de creador no de hacedor de milagros pues estos no existen, no hay milagros divinos, todos son humanos. Y escribiendo me he dado cuento de ello, del milagro del amor, de su revolución en pleno funcionamiento, de ideas que se generan con líneas que viajan por el firmamento y también de pensamiento a pensamiento de diferentes personas que a este amor se asoman con el único propósito de poner su pedacito a este mundo poema que se crea con el lema de una vida filosófica llena de serenidad, amor revolucionario y paz cósmica.
Lo difícil es pensar
La desmotivación se ha instalado entre nosotros desde hace mucho tiempo. Años, décadas, creyendo que uno era libre, que elegía sus hábitos que le parecían rebeldes y novedosos cuando siempre han existido. Sustancias, tanto legales como ilegales, que te llevan a una euforia artificial para dejarte caer en una tristeza profunda y deprimente, que te aletargan, no te dejan pensar y, llega un momento que ya no quieres pensar, porque pensar es lo difícil y ya sólo quieres comprometerte con el principio de placer y buscar esa relajación abotargadora y dopante. Pero van pasando los días y cada vez estás peor porque eres más mayor y las cosas no cambian. Leer cuesta, hacerse revolucionario del amor también, construir el mundo poema es difícil e incluso crees que el sexo cansa demasiado si tienes que practicarlo con alguien a quien ames. Pero todo lo maravilloso es complicado, sobre todo al principio. Abandonar el letargo impuesto por el sistema cuesta y ponerse a pensar en una revolución de amor cuesta el doble pero vale la pena. Debemos dejar el balbuceo dopante del capitalismo para dominar al pueblo y rebelarnos con lo más poderoso: el amor. No sólo físico o sentimental, sino también el amor al arte, a la vida, a la cooperación fraterna, el amor a un nuevo mundo que lo cambiará todo, el mundo poema. No hay ninguna sustancia que te haga más creativo, es otra mentira del sistema. Por eso hay que pensar ahora más que nunca, leer, tener calma y serenidad, expandir el amor, cooperar y hacernos fuertes para acabar con la opresión.
Tristeza y alegría
Como dos grandes amigas van caminando por la vida. Y la tristeza que aparece en momentos puntuales, con serenidad, amor y buena compañía, se disuelve hasta transformarse en alegría. No estés triste por aburrimiento, rutina o monotonía, o por los pequeños fracasos de la vida, me dijo una viejecita encorvada que había en una esquina. La tristeza acorta la vida, no la busques, deshazte de ella con amor y cámbiala por la alegría, porque si no tienes motivos para la tristeza, si a pesar de los problemas mundanos hay alguien que te ama, que te escucha, que te regala su tiempo y sus sonrisas, nunca morirás hijo mío, me dijo la abuelita. Toma, me dijo metiendo su arrugada mano en el bolsillo de la bata que la cubría, y me dio unas monedas, compra unos dulces, compártelos con tus amigos, disfruta de sus sonrisas y compañía. No busques la tristeza nunca, ni con el pensamiento, ella ya vendrá cuando le toque y, cuando venga, no la alimentes, antes se irá. Busca el amor de los tuyos, sonríe hasta que se vean tus dientes, sé feliz, haz feliz a los de alrededor y todo irá mucho mejor. La tristeza es una planta que no has de regar, deja que siga su curso, cultiva sin embargo a la alegría cada día, riégala con sonrisas tuyas y de amigos, ponle abono del bueno, de ese amor revolucionario del que hablas a diario y sigue con tu creación del mundo poema para que todos tengan una vida más plena.
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