lunes, 16 de febrero de 2026

La cebolla del amor

El amor es una cebolla de infinitas capas. Por eso cada día y, a veces, a cada instante, voy añadiendo una capa más. El amor va creciendo de manera exponencial. Y, así, solo por el hecho de pensar en mi amor mi cuerpo se inunda de alegría. Una maravillosa calma vital me envuelve y, de repente, el futuro se hace presente y las caricias imaginadas se hacen realidad. Mis manos se deslizan sobre su piel y mis labios saborean los suyos. Y se genera otra capa en la cebolla del amor y el mundo se siente mejor. Llueven sus besos en mi corazón y oigo su voz que proviene de mi interior. Nuestras almas hace ya un tiempo que están unidas y por eso compartimos las alegrías a pesar de la distancia. Mi amor está en todos mis pensamientos, todo el tiempo. La cebolla de nuestro amor es ya más grande que el mundo. Hay mares enteros hechos de nuestros besos y nuestras caricias son las brisas que juegan con nuestros cuerpos. Mi amor es tan maravilloso que, aún sin estar cerca, está siempre presente. Puedo sentirlo. Mi corazón ahora es más grande pues llevo a mi amor en su interior. Y yo paseo por todos sus sueños, todas las noches, y también los días. Le acaricio por fuera y también por dentro. Sumergido en su mirada, veo a través de sus ojos y, en su imaginación, juego entre sus nalgas, duermo en su pecho y acaricio su ombligo. Mi amor siempre está conmigo.

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