domingo, 25 de febrero de 2018

Lo aparentemente insignificante

Va más allá del deseo. Es lo que quiero porque, sin quererlo, me habla de ti, del amor, del mundo entero. El detalle que capta mi atenta mirada, esa mirada del niño que habita en mí, que observa y aprende con todo, que mi mente amplifica y lee, que mi corazón traduce. Lo aparentemente insignificante es lo que mejor define. El mínimo gesto que me arropa con el cariño que nace en el instinto, es lo que busco, es lo distinto, que hace bello el instante que a otros pasa desapercibido. El detalle insignificante surgido del amor se hace un gigante y torna el mundo mejor. Por eso un mínimo gesto anima, una mirada sincera el horizonte ilumina, una caricia las dudas despeja, un abrazo no solo al cuerpo alimenta, también reconforta el alma, la calienta. Ese insignificante detalle, como el destello de sol que me ilumina en la sombra, que me alienta.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Llegados a este punto

Después de años de soñar con un equilibrio ilusorio, estoy subido en uno real, cual tabla de surf, y voy deslizándome por la vida, entre pasión y dolor, donde la fantasía crece cuando el dolor aparece y el mayor momento creativo es estar contigo. Descubro que la creación es estar tumbado a tu lado, casi dormido, casi soñando con las caricias de un hado, pero son tus manos las que mi piel han erizado. Y sí, llegados a este punto sonrío, suelto una carcajada de equilibrio que despiertan mis sentidos, y varios recuerdos se aglomeran en mi lengua y en mi ombligo. Ese dolor antiguo ahora es un poema contigo. Y en esta danza del pensamiento, mientras en tu pecho mi cabeza reposa, susurro rosas en tus poros mientras respiro. Y te ríes, dices que mi lengua te hace cosquillas, pero son dos lágrimas que se me escapan y se deslizan por tu barriga. Y es que a veces soy tan feliz que lloro de alegría. Quién lo diría. Llegados a este punto, todo el dolor sentido es ahora arte compartido. Los aplausos son mudos y el gran premio estar contigo.

domingo, 19 de noviembre de 2017

El corazón me pide

Una ciencia que me convenza para adquirir más paciencia y conseguir que crezca mi amor hasta conseguir tu presencia. El corazón me pide cierta armonía que compagine tristeza y alegría para que viva feliz mi vida todos los días. También me pide caricias, dadas y recibidas; abrazos, cortos y largos; achuchones, esporádicos y a montones, y muchas conversaciones, y pensamientos e ideas, y días tranquilos y también de juerga. El corazón me pide lo que mi piel desea, y para que no cometa un error lo quiere siempre forrado de amor.

domingo, 13 de agosto de 2017

Busco un lector

Que lea lo que escribo cuando camino en el folio blanco del presente de la vida, y también entre líneas, pero que sobre todo lea mi mirada. Busco un lector que sea un amor. Que sepa interpretar mis pasos y, más que interpretar, que dé el significado correcto a mis gestos cuando lo tengan. Un lector que no se canse de releer mis sonrisas y mis besos. Que lea a diario mis caricias. Busco un lector que entienda los versos de mi corazón y que recapacite sobre ellos y que sepa dejarlos reposar en una nube que la brisa balancea como un columpio de amor eterno. Busco un lector que disfrute con las narraciones de mis sueños y los cuentos de mi día a día. Que acepte mis ensayos y mi filosofía; que converse, que replique, que argumente, que relea si no entiende. Busco un lector de silencios, que sepa callar y atragantarse con carcajadas. Busco un lector que me escriba con sus manos la historia de mi vida, que llene de alegría mi piel y de lindos versos mi comida. Busco un amor que lea y un lector que sea un amor.

lunes, 31 de julio de 2017

El homúnculo

Un día, en una conversación airada, me descubrí escuchándome y sorprendiéndome a mi mismo con lo que decía. Me di cuenta de que me escuchaba para poder pensar en lo que decía. ¿Acaso no tendría que ser al revés, pensar para hablar después? Lo comenté con un conocido y, mientras sonreía malévolamente con cierto brillo peculiar en los ojos, dijo: por fin has descubierto a tu homúnculo. Me dijo que todos tenemos uno en el interior, que dirige, ordena y decide por nosotros y, de alguna manera, se las arregla casi siempre para pasar desapercibido, escondido bajo un manto mágico al que denomina yo o ser individual. En un principio no le di mucho crédito pues, mientras me decía esto, vació dos vasos de güisqui como si fuera agua. Pero una duda comenzó a generarse en mi interior, no sé si al lado de mi homúnculo o, tal vez, dentro de él. Ahora mis monólogos y pensamientos los veo como diálogos. Cuando voy al teatro, por ejemplo, al finalizar la obra, ya no pienso ¿te ha gustado? sino que es mi homúnculo el que lo pregunta o yo el que le pregunto a él. Todo nao consulto con el homúnculo, incluso el sitio y momentos idóneo de una masturbación. Solemos discutir casi todo, aunque, no sé por qué, en el tema de las masturbaciones coincidimos bastante. Con el tiempo me he dado cuenta d que el homúnculo, por mucho que discuto, decide por mí. Luego me convence de que la decisión ha sido tomada a medias. Es un auténtico manipulador al cual no consigo aplacar. Así que he empezado a meditar. El homúnculo interfiere todo que puede y más, pero mi insistencia ha hecho que medite conmigo. Mientras el homúnculo medita, yo tomo algunas decisiones, y después felicito al homúnculo como si las decisiones hubieran sido suyas. Al principio estaba u tanto desconcertado, pero ahora ha aceptado la situación por voluntad propia. En definitiva, no deja de ser lo mismo; antes decidía el homúnculo, ahora debido yo, pero las decisiones son las mismas.

domingo, 2 de julio de 2017

En el corazón habita

La música que dulcifica mi ánimo, el amor de hoy y el de antaño. Porque la buena compañía en el corazón habita. Y aunque uno esté solo se siente en buena compañía. No se hacen distinciones: vivos o muertos, cercanos o lejanos, reales o imaginarios, comunes o legendarios... todos los seres que admiro en mi corazón pusieron su nido. Varias canciones grabaron maravillosas ideas en mí: el hogar está donde está el corazón y el amor es más fuerte que la muerte. Y es la banda sonora que me acompaña porque en mi corazón habita. Y aunque camine solo una multitud me acompaña. Es la mirada de un niño la que surge de mis ojos porque un niño en mi corazón habita. Y mi juego preferido es jugar en los sueños de todo aquel que mi corazón habita. Por eso surco melodías, buceo en mediodías, surfeo en dichas y alegrías, y aunque yo no esté puedes sentirme, porque desde aquel día que te vi y me sonreíste, tu sonrisa en mi corazón habita, y los abrazos que me diste son el motor, y por eso mi corazón palpita.

sábado, 6 de mayo de 2017

Amor

El tiempo pasa dejando pequeños vestigios rugosos, surcos de historias, estrías de dolor y placer. Tal vez el físico haya cambiado en parte, pero el protagonista de mis pensamientos ere siempre tú, amor. Te he ido construyendo con trozos de deseo, modelándote en la imaginación, fantasías que cobraban vida en mi corazón arrobado por tu ansiada aparición física. Y ahora puedo ver tu rostro amor, puedo leer en tus labios preciosos los futuros besos dedicados a cubrir mi piel con las historias de tu pasión. Y si concentro mi mente, mi tacto silente despierta cuando tu piel siente, y todas las luces se encienden, y un canto magnífico nos envuelve, acompaña nuestras caricias y deja paso al ritmo creciente de nuestro jadeos que, por unos instantes, reemplazan a millones de 'te quiero'. El tiempo pasa, dicen, pero siempre perdurará el amor verdadero.