sábado, 4 de mayo de 2024

Lenguaje caricia

He creado el lenguaje caricia. Producto de mucho esfuerzo y de mil albricias. Puedo hablar de amor con las yemas de mis dedos y, a la vez que recorro tu cuerpo, dejo mi impronta y leo tu historia. Tu piel es el pergamino de cariño que me encuentro en el camino de la vida. Nuestro contacto, el destino. Escribo mi amor y entramos en perfecta sintonía. Disfrutando cada uno de la esencia del otro. Capturando las presencias con caricias. La caricia habla y lee al mismo tiempo. Es el lenguaje perfecto del amor, uno de ellos. En tu piel escribo con mis dedos lo que la memoria te devolverá en recuerdos y pensamientos. Y mis dedos absorben tus encantos que van directos a mi corazón que genera una música interior que me está teletransportando. El lenguaje caricia es una maravilla. Ahora, aquí solo, toco mi piel y son tus dedos, la vuelvo a tocar y ahora es tu piel. ¿Dónde estoy? ¿Es esto el cielo? Sigue hablando lenguaje caricia, cuéntamelo todo, genera más albricias. Sublime roce, placer intenso, amor en benditas caricias, amor supremo.

Seducido

Por el arte de encontrarte, de saber de tu amistad, de percibir tu amor, de soñar tu cercanía y disfrutar tus alegrías. Seducido por las palabras que aún no has dicho, por lo que no has pensado, por tu desnudez soñada, imaginada y, por todo ello, vivida. Seducido por las canciones que aún no me has cantado, por los bailes no bailados, seducido por lo imaginado que, es tan intenso, y en la memoria se ha anclado. Pura seducción en esencia que traspasa límites, que me envuelve, que mantiene mi amor en constante crecimiento, pues vibras en mi corazón y también en mi pensamiento. Seducido por la mirada, por la sonrisa, seducido por todo lo que hay en tu vida. Encantado de ir conociéndote, fascinado de haberte encontrado, cautivado por el amor profesado. Y es esta seducción constante la que me lleva en volandas, como flotando a escasos milímetros del suelo, soy transportado por esta cinta de amor imaginaria que me lleva de un lado a otro, aunque en mi interior siempre estoy a tu lado. Seducido por tu naturalidad, por tu encanto y todas estas maravillas me han vuelto a dar la vida como si un soplo primaveral me hubiera generado alas, voy volando de una fantasía a otra y, es tan real, que estoy seducido todo el rato.

viernes, 3 de mayo de 2024

La renuncia

No quiero serlo todo y, a pesar de haber insistido mucho en ello, tampoco volveré a pretender saberlo todo. Son absurdas estas querencias pero también tengo yo mi toque de absurdo. Sólo me gustaría ser una partícula de amor, flotar en el aire que respiras, hacerte cosquillas con pequeños susurros a la vuelta de la esquina. Renuncio a todo lo demás, a todo consumo inapropiado, a manipulaciones inherentes, al trabajo inadecuado, a esa obsesión por el dinero que me han inoculado. No pretenderé nada, sólo partícula, una partícula de amor, sagrada, venerada por otras partículas con las que forma grupúsculo y, juntas, en un éxtasis de cooperación inopinada, llevar a la revolución del amor a una zona inmaculada. Qué gusto este nuevo estado producto de una renuncia que sincera y alocadamente una nueva vida anuncia. Qué puedo esperar ahora, si ni siquiera soy yo, sólo pequeña partícula activa en la revolución. Hoy el amor es más grande, hoy muchas se sienten mejor, partículas integrantes de la revolución del amor.

La fuente encendida

Estaba en el parque leyendo. Los niños jugaban con sus padres, unos iban en bici, otros se entretenían con pistolas de agua, daban migas de pan a los patos y a las palomas...y yo leía. Los patos nadaban tranquilamente en la fuente. El agua se movía al ritmo de las patas de los patos. De repente apareció el rumor. El sonido del agua. Múltiples chorros de diferentes tamaños borboteando al unísono dibujaban en el aire la alegría de la vida en movimiento. Y entonces comprendí que eso mismo me había sucedido a mí. Mi corazón tranquilo, mi cuerpo pausado, la rutina que me envolvía; todo ha cambiado. Ahora soy la fuente encendida. La sangre bonita, la primavera alterada, el corazón cantando, la mente asimilando alegrías, el alma ubicua, llenándose del amor de todas partes. Llego a casa, me desnudo, me tumbo en la cama y sigo escuchando la fuente encendida.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Me apetecía

Hoy voy a contaros un cuento. Igual que se pasa de la noche al día, yo paso de la soledad a la compañía. Y no por necesidad, sino por pura alegría. He de reconocer que la soledad no es tal pues estoy rodeado de libros, hay música de fondo, a veces sonando en el exterior y otras en mi cabeza. Y dónde está el cuento, estaréis pensando, el cuento es la vida, por lo menos, la mía. Aunque a veces nado entre versos disfrutando en los lagos de la poesía, mi vida es un relato corto que transforman en eterno las compañías. Por eso hay amigos que conozco hace un año pero lo son de toda la vida. Hay conexiones a distancia y amores en la lejanía y si, por casualidad, un día se realiza el encuentro de esas dos vidas amigas, surge la maravilla porque en pocos instantes el amor distante se transforma en chiribitas que transportan el contento acumulado en los ratos de soledad divina. Hoy puedo decirte que te sentí en otra vida y, a los que aún no conozco en persona, mi cara en sus sueños asoma como por una ventana de fantasía, y todo en este cuento de mi vida, a veces sola y a veces en compañía, es la alegría que perdura y moldea mi corazón, y no sólo moldea, también lo amplía. Porque mi corazón es como el universo, se expande cada día. Y este es el cuento y quería contároslo. Me apetecía.

INTRODUCCIÓN

Todo empieza leyendo la novela ‘Los nombres epicenos’ de Amélie Nothomb. ‘El poeta era simultáneamente el poema, la música y el texto. Para pasar a la posteridad, tenía que conocer a otro poeta y este debía transmitir su arte por contagio. La poesía de éxito tenía mucho que ver con una epidemia. El mal poeta sólo creaba un virus inofensivo, no contagiaba a nadie.’ La poesía como una epidemia que influye en tu vida; qué poesía, qué tipo; no para todos es la misma por eso ese virus poético en realidad nos define a nosotros mismos. Mi intención en este pequeño análisis es llegar a cierto tipo de conocimiento, sobre todo de mí mismo, pero sin cometer el error del psicoanálisis de querer analizarlo todo, como si todo tuviera explicación. David Lynch lo explica muy bien cuando dice que por qué buscamos siempre sentido en el arte cuando la vida no tiene sentido, es absurdo, y en el arte pasa igual, hay hermosura pero muchas veces sin sentido, no tenemos explicación para ese algo que nos subyuga, que nos emociona. “El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos.” Marcel Proust. Esa nueva visión es la que aporta el virus poético, por eso tenemos que mirar con sus ojos. “Es cierto que el ADN revela el vínculo sanguíneo, pero no nos cuenta nada sobre las discordias o los rencores, las heridas o los reproches, no cuentan nada sobre el amor dado o nunca recibido”, nos dice Taina Tervonen en ‘Las sepultureras’, y es ahí donde entra el arte del virus poético. Como dice José Jiménez en ‘Teoría del arte’, el arte contemporáneo bebe de las vanguardias. Compromiso estético de la obra con el momento histórico que vive, pero no sólo eso, la poesía, el virus poético tiene un compromiso especial e individual con cada uno que lo disfruta, un compromiso que se ensancha y profundiza en el conocimiento. […] El poeta vive la poesía como una experiencia más de las que, a lo largo de su existencia, lo configuran como persona.

Ataraxia para todos

Sí, ataraxia para todos, pago yo. Era mi deseo preferido cuando entraba en los bares a las tantas de la noche en mis épocas de, ahora escarceos intensos descontrolados y sin sentido, rutina alcohólica desenfrenada. Pero hay cosas que van y vuelven, como el oleaje, vuelve el agua hecha otra ola nueva, parece idéntica pero es completamente distinta, nueva es la espuma, nuevo el sentido, nueva la vida de esta espuma de los días. Y esta ola ha vuelto en un viaje a la costa alicantina. Por diferentes motivos que muy bien podrían ser un jeroglífico, termino en una clase de cerámica, rodeado de gente casi desconocida pero amiga, creando en cooperación dicharachera, manchándome las manos con la vida auténtica, disfrutando del entorno me mimetizo y en estas que viene la ola y, tras la espuma, sale de mi memoria: ataraxia para todos, pago yo. Como dos neuronas que se conectan, dos instantes de mi vida se saludan, vuelve lo mejor de un recuerdo, la serenidad que vivo moldeando el barro, conversando, riendo, a ratos en silencio, pero siempre disfrutando. Hago un pequeño cuenco, todos lo hicieron, para mí una gran obra, para los otros el comienzo. Y la mente se me ilumina al elegir una palabra que pintar en el cuenco: ataraxia. La mejor forma de describir este agradable momento.