domingo, 26 de julio de 2009

Domingo de tránsito

Días de fiesta que pasan como horas de siesta. Chicharrina temporal transformada en cerebral. Desértico domingo en ciudad abandonada por período vacacional, pero, no sé por qué, hay algo en el aire que me dice, me susurra, que puede haber algo especial. Decido cumplir mi ya antiguo deseo de ir al acuario fluvial más grande de Europa y, oh Dios mío, qué suerte, está en la misma ciudad en la que vivo, y me congratulo de que ya no tengo que hacer la maleta para la aventura acuática. Cargo las pilas de la cámara, y el acuario que soy se dirige al acuario que va. Muchos papás no tan jóvenes para críos tan pequeños invaden la oscura entrada. Choco dos veces contra los muros de piedra que hacen de paredes para no pisar un niño. Sonidos selváticos en estéreo para mantener la tensión. Se empieza a estabilizar mi visión y compruebo mis suelas: no hay ningún niño pegado, sólo un chicle que acaba de escupir un pez globo del congo belga, aunque tiene toda la pinta de ser de aquí. El pez globo me mira con cierto aire chulesco pero me hago el tonto y continuo mi camino; su chicle sigue pegado en mi suela. Veo el tiburón más pequeño de mi vida, unas tortugas con un cuello de jirafa mientras un enano de dos años chilla desconsoladamente Nemo Nemo a la vez que señala una trucha o un mero, no sabría decir, pero a los dos quiero. Salida espectacular con unos peces en una pecera de lo más real: llena de basura humana. Los peces parecen de lo más acostumbrados, se diría que están en casa. El acuario que soy abandona el acuario en que está. Transitando el domingo.

martes, 23 de junio de 2009

Vida hospitalizada

Y aunque aquí no termina todo tampoco se arregla nada. La vida hospitalizada es mera publicidad regalada, intermedio de esa película privada, realidad presente del sueño viviente, tiempo del funcionario que vegeta a diario. Enfermeras en espera, médicos en punto muerto, enfermedades que corren y vuelan, y, cuando menos te lo esperas, se aposentan en tu entorno y hacen del día un bochorno.

lunes, 13 de abril de 2009

A veces pienso

Que la vida es sufrimiento que intentamos convertir, día a día, en alegría. A veces pienso que el amor es lo más grande, a veces todo es feliz y delirante, y es entonces cuando la muerte se te pone delante. Te sacude y zarandea, te quita lo que más amas de la tierra, y entonces todo te parece una mierda. A veces pienso que, para que haya muerte, ha de haber vida, y esa vida la quiero llenar yo de alegría. A veces pienso que aunque llegue la muerte yo voy a ser más fuerte y, al igual que el amor, correré la misma suerte. Porque el amor es más fuerte que la muerte.
http://www.youtube.com/watch?v=A2RtUv_PgGA

lunes, 16 de marzo de 2009

This is not a love song

Aunque pudiera tratarse de la misma cantinela de siempre, prefiero decir que es, tan sólo, una simple protesta, un pequeño lapsus, ligera incontinencia, llámalo equis; pues equis, ea. Empate, palos cruzados, dos seres delgados unidos en un abrazo; fusión de dos cuerpos, equis, empate en las fronteras. No hay banda sonora, pues no es una canción de amor, es un trozo de vida donde todo cabe. Lo que no se quiere, el dolor; lo que se desea y no se alcanza, el amor. Siempre en mi mente ahora, a veces bullendo, a veces en calma, a veces reposa, a veces te da un abrazo como mamá osa. Y si osa mamá, por qué no osa el amor, por qué masqué el placer que ahora me produce dolor. No, no es una canción de amor, es un texto que, como una flor, palabra a palabra, pétalo a pétalo, pétalos de palabras, tallo de venas donde ideas corren y vuelan, hojas en volandas por sus frases bailan, la razón del amor está en esta flor. No, no es una canción, es sólo redacción de sentimientos inquietos, deseos que ansían lo que un día vieron, o quisieron, o, tal vez sólo soñaron. No, no es una canción, de verdad, es una necesidad. Te necesito, te quiero, no eres canción, pero el amor es lo primero. Quiéreme y yo te canto, cántame como yo te quiero, quiero cantarte te quiero. No es de amor la canción, pero, si quieres, te canto el silencio.

sábado, 27 de diciembre de 2008

En las nubes

Estoy en las nubes, viviendo en ellas; les hago fotos a diario, como si fueran de la familia, me hablan con sus formas y me quieren con su agua y me transportan de una a otra para contarme sus cosas que yo copio en las fotos. Mis sentimientos también están en una nebulosa semi fantasiosa, donde todo puede ocurrir, nada y cualquier cosa. Porque la vida es así de hermosa que, a veces, puede ser maravillosa, y si no lo es, yo me la imagino de color de rosa, y me da la risa, y las nubes ríen o lloran, pero siempre me mojan, me refrescan y renuevan, me dan vida y pasan cosas.

sábado, 20 de diciembre de 2008

La playa y yo

Toda la multitud del verano se ha escondido detrás de algún adorno de un árbol navideño. La brisa marina me acaricia la cara con frescura. Gaviotas, e incluso patos, veo durante mi paseo. A lo lejos un barco, tal vez alguien pescando o quizá sólo sea mi imaginación que busca algo de compañía en este día solitario, pero apacible y tranquilo. Se acerca un perro pequinés muy predispuesto a que le haga unas caricias; parece conocerme, aunque sólo sea por el olor que desprendo de mi trabajo: Nadie más se da cuenta sólo los perros que cada día me quieren más. La soledad no es tal cuando el mar está a nuestro lado. Sigo caminando y recargándome de energía marítima; es estupendo. La playa es toda para mí y yo soy todo de la playa, juntos somos uno nuevo, me introduzco en la brisa y recorro el entorno en un vuelo mágico que despierta mis sentidos y los predispone a todo lo mejor de esta vida.
Feliz playa Navidad.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un poco de orden

Es lo único que demando dentro de mi caos vital, aunque sea un orden estancado y lleno de polvo; ordenación estática, que diría aquél. Por lo visto, ese señor, aquél, diría muchas cosas o tal vez las dijo alguna vez en no sé dónde, y todos repetimos o ponemos en su boca y en su nombre, ¿o en su pronombre o, tal vez, en su adjetivo demostrativo? Que tengo la cabeza hecha un lío, y creo que la pasa no es higo, y aunque lo dijera aquél, lo hago mío. Y a la par que orden, quiero concierto, una vida sinfónica, una respiración melódica, un paso rítmico, un samba amor, un nuevo estado mejor, sincopado o no, pero a tu lado; sostenido, bemol o asilvestrado. Sostenido en mis brazos y bemol, acostados. Ordenado el sentir, entre tú y yo no hay espacio. Notas mi calor, noto tu calor, notas de calor pausado que cogen ritmo y, con amor, aceleran el paso.
Agitación, sudor, caricias, sexos en flor, fusiones en do, sostenido en mis brazos, sientes mi amor en tu regazo. Soy tu regalo, tú eres el lazo; tú mi pastel, yo la guinda, siempre a tu lado.