martes, 29 de abril de 2025

Tu eco

Hoy me sentía distinto, contento por nada en concreto, alegre por respirar y me preguntaba por qué. Enseguida supe que era tu eco resonando en mi corazón, expandiéndose por todo mi cuerpo, haciéndome esas cosquillas internas que todo lo alegran. Tú a lo mejor no lo sabes, pero haces que mi vida sea verdadera, cobre sentido, que mi vida tenga una poderosa razón de ser. Tu eco me alegra la vida entera y en mi alma reverbera. Es increíble el poder de tu presencia, la fuerza del amor que hasta mi llega. Hoy me sentía distinto porque mi corazón estaba a tu vera. Tu calor bombeaba la sangre de mis venas, tu aroma llenaba mis pulmones y un cúmulo de bonitas sensaciones desbordaba mis sentidos dejándome en una calma chicha de placer inefable. Es tu eco sanador, augurio de buenas nuevas, antesala del amor, esencia de cariño en flor. Envuelto en tu eco, inundado de él, flotando en su murmullo, medito con orgullo, si es que algo así se puede, que este mundo, mío y tuyo, forma parte de tu eco que habita todos mis pensamientos, mis imaginaciones y mis recovecos, y aquí estoy, haciendo brillo en mis pupilas, transportado por tu eco al centro del amor y ahora me siento mejor, al saber que todo este deleite, esta alegría, me lo proprociona saber de tu existencia, pensar en ti cada día.

lunes, 28 de abril de 2025

Señor Dogma

Para los amigos, Don Sentencioso. Todas sus frases quieren abarcar un mundo. Pesan como una losa de plumas compacta que, al poco tiempo, se las lleva un ligero viento disipador de charlatanerías varias. Usa lo que yo denomino generalizaciones inversas. Son, podríamos decir, "individuaciones", frases que suenan bien la primera vez que se dicen o se escuchan pero, poco a poco, van perdiendo el poco sentido que tenían. El Señor Dogma es coqueto y, como tantos otros, a su manera, pretende ser original, dentro de lo que cree sus cánones de su modernidad identitaria, de su flexibilidad neoconceptual, de su infalible y también inefable muchas veces vida sentenciosa color de rosa. Señor Dogma defiende su manera de actuar con coraje pero que la tengan otros le parece un ultraje. Suele pasar por estas y otras lides, yo me tolero lo que no consiento al resto, es la consigna perenne de Don Sentencioso. En su círculo vicioso de supuestas amistades chichinabo sus frases brillan como diamantes, todos se congratulan ahora pero nadie recuerda lo que se dijo antes. Se dan la razón mutuamente, intercambian palmaditas, critican al inocente, al que no entiende su palabrarería que, posiblemente, durará sólo un día. Señor Dogma renueva sus frases a menudo, es indispensable para surfear la ola de la ultimísima modernidad, de lo que se lleva ahora, en este mismo instante, en este milisegundo, no en el de antes. Por eso no le hace falta memoria porque su imaginación escupe frases como el contenido de los bolsillos una noria. Y lo peor de todo, la última hora, Señor Dogma se reproduce por esporas.

domingo, 27 de abril de 2025

Volviendo del loco afán

Domingo de vaivenes, me dedico a limpiar mi mente. Atraigo al pasado escuchando unos discos antiguos que he subido del trastero. Espíritus de hace treinta años llaman a mi puerta a su manera, atravesándola. La casa está llena y, como una abeja literaria, o mejor lectora, voy saltando de libro en libro, buscando en las frases a ese que fui, a ese que creía desaparecido pero que siempre está ahí. Algo se remueve por dentro, como queriendo salir y no pongo ninguna resistencia, al contrario, intento colaborar, cooperar, poner mi granito de arena, y bailo y sonrío al revivir este pasado dormido que vuelve con fuerza, que atraviesa puertas y, visto y no visto, te monta una fiesta. Mi cabeza se llena de ideas, tomo notas poseído por un loco afán creativo que ha hecho pedazos a los eslabones de la rutina. Bailo semidesnudo mientras ciertos recuerdos parecen vivos y oigo diálogos, algunos en los que participo, que creía perdidos, conversaciones resucitadas por estas hadas de domingo. Agarro la pluma y escribo antes de que todo se pierda, de que todo se vaya a la mierda, definitivamente. Escribo volviendo del loco afán y algo me dice, no que todo va a comenzar, sino que resurge esta locura perdida revivida por el amor perdido que sólo estaba dormido, que necesitaba o anhelaba un pequeño empujoncito. Hoy quiero escribir mil libros y guardármelos en el ombligo.

sábado, 26 de abril de 2025

Puede que a diario

Puede que no esté haciendo las cosas como debiera, pero siempre arrastro un cúmulo de dudas, a veces como una carga y otras, como un tesoro. Porque qué haría sin ellas. Me han acompañado siempre, incluso cuando, por fin, tomo mis decisiones. Y, por otro lado, qué es hacer las cosas como se debe. Suelo hacer todo de forma desordenada y, además, me complico la existencia muy a menudo, forma parte de mi idiosincrasia. Siempre leo varios libros al mismo tiempo; intento leer un libro y después otro, pero me resulta imposible y lo mismo me ocurre al escribir cuentos. Ahora mismo tendré más de diez libros comenzados y cuentos, ni lo sé, decenas. Puede que estos pequeños problemas no sean más que las consecuencias del signo de los tiempos. La rapidez, la abundancia de información que, por cierto, mucha no sirve para nada y además es mentira, el individualismo exacerbado, la vida digital llena de anuncios, las distracciones y las cortinas de humo constantes, los amores no correspondidos o que brillan por su ausencia, los años que te caen encima de repente y la estupidez que se hace evidente cuando te das cuenta de que has estado perdiendo el tiempo en banalidades, cuando deberías haber estado paseando, leyendo o meditando, o construyendo ese amor que apareció de la nada, como siempre ocurre con el amor, que brota sin saber por qué, que lanza esas chispas que, si no estás atento, desaparecen igual que vinieron, y te quedas imaginando lo que pudo haber sido y te vas haciendo viejo más rápido ante tanto desconsuelo. Y, a pesar de todo, aún hay gente que te envidia porque te ve feliz o alegre o, como ellos dicen, es que tú siempre estás contento, pero, como dice la canción, uno lleva la amargura por dentro porque de nada sirven los lamentos. Sirven más los errores de la acción e incluso la duda, o hacer lo inesperado, pero no para otro, sino para uno mismo. Porque nunca debemos dejar de sorprendernos. Al contrario, debemos hacerlo a diario.

viernes, 25 de abril de 2025

Desde hoy y para siempre

Estás tumbado, desnudo, puede que pensando, puede que soñando, puede que haciéndote uno con el mundo. Sientes un pequeño escalofrío: es la punta de mi lengua rozando uno de tus pezones. Acaricio tu pecho y dibujo besos en tu cuello. Gimes levemente con los ojos cerrados. Beso tus párpados, tu nariz y aterrizo en tu boca. Nuestras lenguas serpentean: la tuya en mi boca, la mía en la tuya. Estás tumbado, desnudo, puede que meditando con mi cara en tu pecho y mi mano cubriendo tu sexo que respira animadamente, palpitando en la palma de mi mano, como llamando a la puerta invisible de mi corazón. Estoy tumbado, desnudo, pensando en construir un mundo donde no haya distancia entre nuestras pieles, donde tu voz, entre susurros apasionados, me canta hasta que aparece la sonrisa de un niño en mi rostro. Jugamos a ser felices y se nos da bien. Juntos siempre ganamos pues nuestro amor crece a diario. Sigues cantando, seguimos desnudos, pensando, soñando, construyendo un mundo. Mis dedos recorren tu cuerpo pintando todo el amor que siento mientras tú me cantas y yo sigo sonriendo. El tiempo se ha parado o ya no existe. Dos cuerpos desnudos en su mundo soñando todo el amor en un segundo que es la eternidad de nuestra amistad creando belleza con esta alegría compartida. Estás tumbado, desnudo, así te imagino siempre, junto a mí, en mi corazón, siendo uno.

jueves, 24 de abril de 2025

Emanación

Hay momentos en la vida en los que la sabiduría se muestra claramente y todo lo que nos transmite en ese instante se entiende a la perfección. Libamos los concimientos de esa emanación, esa luz que nos despeja la mente, de manera silente pero poderosa. Y descubrimos nuestro amor oliendo una flor, acariciando un perro que nos saluda alegre, o mirando al horizonte fijamente. Y cierta paz me embarga mientras el amor emana de mí sin darme cuenta. Varias personas me miran sorprendidas. No me conocen pero perciben el amor de mi emanación. Me miran, alguno sonríe y, los más atrevidos, intentan entablar conversación. Van pasando los días y la emanación es más fuerte; el brillo de mis ojos, al pensar, genera una aureola que envuelve al entorno mientras el amor sale ya a chorros. De repente una visión. De mi emanación sale otro ser, es como un parto, lo estoy viendo nacer, un ser de amor, va, como de flor en flor, pero de corazón en corazón. Ese nuevo ser sintoniza con todos mis amigos a la vez. Todos sonríen sin saber por qué. Pensamientos habitados por mí acuden a sus cabezas. Hoy brilla el sol en esta mente compartida y el amor de mi emanación cura todas las heridas. Hoy hay alguien besándote desde tu interior, acariciando tu espíritu, haciéndote sentir mejor. Vive, disfruta de la emanación.

miércoles, 23 de abril de 2025

Lo que pienso

Dicen que somos lo que pensamos. Si soy lo que pienso, soy amor, soy un busca soluciones y sentidos, soy absurdo pero, sobre todo, soy una ensoñación. Estoy lleno de ellas, de ilusiones, de imaginaciones varias y de sueños múltiples. Sueño dormido y despierto sueño más. Soy la ensoñación que te ama a cada instante en silencio, que te lleva en el corazón y te cuida y te mima, soy el amor que te doy. Soy lo que soy por ti. Sin ti no sería lo que soy. Tu presencia en mi vida forma parte de una casualidad universal, o del destino divino, o, a lo mejor, solo es una coincidencia de la naturaleza, de la sociedad o de lo que sea, me da igual. Pero tu presencia alimenta mi ensoñación que pienso y que soy, y el amor crece y nunca desaparece. Hay pequeñas moléculas de mi amor flotando por el aire que respiras, como el polen primaveral, por todas partes, viajando por tu interior e intentando hacerte sentir mejor. Te quiero vida mía, quiero tu alegría, quiero la realidad de esta ensoñación divina.