jueves, 1 de enero de 2026

La sabiduría nos transforma

El amor contiene la esencia de la sabiduría que nos transforma. Y con esa esencia vamos generando nuestra realidad, porque nuestra realidad la creamos nosotros, vamos encontrando el sentido a la vida que habitamos. Con una barca de empatía y un remo de paciencia, vamos navegando por el lago del amor. Aún no se ve tierra en el horizonte, pero vamos construyendo el sentido y el destino con cada movimiento del remo. La calma nos hace ir más deprisa, y la prisa nos frena. El tiempo nos desborda hasta que nos damos cuenta de que no existe. En volandas me lleva el amor por el mundo y, en esta transformación, constante y fluida, voy saboreando la esencia que me acerca a tu vida.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

La celebración

Hay días comunes de celebración. El fin de año, por ejemplo. Parece como si dejáramos atrás lo malo simplemente cargándonos de buenos deseos que, la rutina, se encargará de disipar con su gracia habitual, sin que apenas nos demos cuenta. Pero podemos tener otro tipo de celebración. No hay por qué comer más o beber hasta la madrugada. La festividad va por dentro. Y no tiene que ser un día, puede ser todo el año. Pasar de un año a otro leyendo o escribiendo, una novela, un cuento, una canción. Celebrar el amor a tus amigos, el cariño recibido, las conversaciones sanadoras o los besos y las caricias en la distancia. Pienso que la celebración debe ser constante pues celebramos la vida. Y la mejor manera es amando. Lo que haces, lo que comes, a tus amistades, a esa persona o personas especiales que te hacen feliz siempre con su existencia. Celebrar el amor en cada palabra, en cada mirada, en cada sonrisa. Por eso quiero celebrarte amor. Celebrar haberte encontrado, celebrar que te quiero, celebrar tu cuidado, celebrar que te amo. La vida es celebrarte a cada instante y toda la eternidad.

Si puedo hacerte sonreír

La vida muchas veces es complicada. Está llena de agobios, incluso las fiestas navideñas, para muchos, son un infierno; aunque puedas fingir, el cuerpo se resiente. Por eso soy de los que piensa que es mejor estar solo que fingir. Y empiezas a cuidarte y a amarte a ti mismo. De pronto llega un día que te sientes mejor y hablas con dulzura a los demás. La gente te busca, se han habituado a tu compañía, aunque solo sea unos minutos, incluso los perros se alegran de verme y desean mis caricias. Y yo pienso que un día ha valido la pena si puedo hacerte sonreír. Ayer me encontré a una mujer mayor que va con un andador porque sus piernas se resienten, me recuerda a mi madre, y le dije que iba muy elegante y ella decía que no, pero yo insistí, dije que el color de su chaqueta era precioso y le quedaba muy bien y me encantaba, al final conseguí que se dibujara una sonrisa en su cara y ya me sentí satisfecho. Después mi vecino me llamó por teléfono para contarme sus problemas cotidianos. Y siempre le digo alguna tontería en medio de la conversación para que se disipe su amargura vital. Hoy me ha confesado que le encanta hablar conmigo porque termina riéndose. Y ya me he acostumbrado tanto a esto que, cuando hablo con alguien, pienso: si puedo hacerte sonreír habrá valido la pena.

martes, 30 de diciembre de 2025

Lo simple

Siempre resulta más difícil. Sí, sé que suena raro, pero es que nos gusta complicarnos la existencia. Los humanos somos así. Y el sistema no contribuye a nada bueno porque nos embota, nos distrae, nos manipula. A mí me gusta escribir, siempre me ha gustado. Cuando uno comienza a escribir ocurre como en la vida, quiere ser original y termina por escribir de una forma rebuscada, complicada, que se hace pesada para el resto. Con el tiempo te vas dando cuenta que lo simple, lo directo, es lo acertado. Pero también es más difícil porque no estamos acostumbrados. Nos obligan a competir cuando deberíamos colaborar, cooperar con nuestro entorno. Y en el amor ocurre lo mismo. Se miente por placer, por conseguir estar con una persona. Pero si unimos amor y sinceridad todo se soluciona. Por eso el amor verdadero es lo que todos buscan, pero, en realidad, el amor siempre es verdadero porque sino no es amor, es otra cosa. Yo he encontrado la ternura, la belleza, la inteligencia, la amabilidad y el amor en la misma persona. Con detalles creativos entrañables, con una sencillez que me desborda. Lo simple siempre resulta difícil, pero es lo único que vale la pena. Lo simple es amar sin esperar respuesta, y lo maravilloso es que ese amor que das, vuelva.

lunes, 29 de diciembre de 2025

Empaparme de ti

El amor que siento me incita a empaparme de ti. En una tarde tranquila me dejo llevar por una melodía que me envuelve. Voy andando sin saber hacia dónde, miro al cielo y una nube con tu rostro me sonríe. Me quedo hipnotizado con tu belleza mientras el sol se esconde y comienza a llover. La gente corre a guarecerse de la lluvia pero yo me quedo quieto para empaparme de ti. Tu sonrisa hecha gotas recorre mi cara. Mi piel, excitada, disfruta de tus encantos. Toda la humedad que contengo es fruto de este sentimiento. Vuelve a salir el sol y brilla intensamente en un cielo hermoso y despejado. Siento un abrazo, creo que estoy soñando, pero son tus brazos los que me envuelven y tus labios los que me besan. Y no intento buscar explicaciones a este hecho tan extraño, solo me dejo llevar y me empapo de ti.

Las almas que contengo

Son las personas que amo. Algunas fuéronse ya sus cuerpos pero sus almas habitan en mí. Es mi cuerpo su cobijo, su forma de permanecer aquí. Y en mi corazón hacen fiestas, se entrelazan y bailan a su manera, y mi cuerpo se estremece con una sonrisa altanera. Otras veces salen y dan una vuelta y me siento como un frasco vacío, un poco perdido, un poco más ligero y con ganas de comerme el mundo entero. Pero siempre acaban volviendo. Presiento su llegada que, la mayoría de veces, es precedida por una corte de hadas. Las almas que contengo me transforman en un puzzle, en un pequeño universo, donde las almas estrella brillan y me transforman en esencia. Mi personalidad está hecha de retazos de esas almas que, unidos, componen el manto de lo que soy. Y el amor de cada una de esas almas ha estallado a la vez dentro de mí, por eso voy supurando amor, me desborda. A veces no se comprende bien pues es muy intenso, es como un caballo desbocado cabalgando en mi corazón, y no lo puedo sujetar, el amor me supera y ha transformado todo mi ser. Las almas que contengo sonríen todas juntas, revolotean, se fusionan en una danza cósmica generando más amor del que puedo absorber. Y por eso escribo y lleno cada una de estas palabras de puro amor, para que exploten en su destino, cuando este texto sea leído y, como si fueran fuegos artificales sin sonido, llene de colorido amor las vidas de mis amigos.

domingo, 28 de diciembre de 2025

Ciclos

Dicen que la vida se divide en ciclos. La infancia, si nadie lo impide, es el ciclo de la felicidad y el aprendizaje. La adolescencia es el de la rebeldía, terminamos de crecer, aparece el sexo en escena y estamos rozando la edad adulta que tanto se desea, erróneamente, para ser más libre. Aunque podemos aprender toda la vida, intentar ser felices siempre y no dejar de ser rebeldes nunca. Cuando eres adulto te das cuenta que cada año es una etapa que pasa siempre por los mismos ciclos. Comienzas el año con promesas que, la mayoría, irán a saco roto y no se cumplirán; tendrás un auge anímico dependiendo del tiempo o de la luna, luego un bajón; entrarás en un ciclo de monotonía y lo único que te salvará serán las vacaciones. Luego vendrá un síndrome depresivo posvacacional. Otro ciclo de monotonía que será roto por esas fechas tan entrañables llamadas navideñas, donde se dispara el consumo y se recupera a la familia perdida para, lo más seguro, volverla a perder durante todo el año por una discusión en una cena de nochebuena, por ejemplo. Pero no sé gracias a qué o quién, hace años que perdí estos ciclos anuales. Mis años de aprendizaje no terminan nunca y, con los años, tengo ganas de aprender más, pues cuanto más aprendes, más te das cuenta de lo poco que sabes. No tengo ciclos de consumo generalizados ni sufro la manipulación y abotargamiento de la televisión y sus programas de incultura y adoctrinamiento solapado. No conozco ningún síndrome ni me afectan los que al resto. Y la navidad es un ciclo de nulo consumo y apariencia para mí; solo es una temporada de estudio pues los exámenes se acercan y mi ciclo de aprendizaje es sempiterno.