Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
martes, 25 de agosto de 2026
Tal vez
Te han hecho así. Te han moldeado con miedos y disimulos. Por eso no amas a nadie. Sólo amas la inmensidad del mar, el aroma salado que desprende, la sal de la vida que no entiendes. Tal vez todo consista en reaprender, en cambiar el formato, en romper el patrón. Desaprender y empezar de nuevo, sin miedos, con pura valentía renovada, olvidando el disimulo, siendo por fin uno mismo, y disfrutando de lo que uno es. Tal vez hay que clonar esos pequeños instantes en soledad donde te sientes verdaderamente libre y extenderlos y plantarlos por todos los momentos de tu vida. Tal vez deberías masticar esa tristeza que te envuelve a todas horas y escupirla o tragarla y esbozar una sonrisa al comprobar que por fin, una catarsis inesperada, ha hecho el milagro y ahora puedes vivir siendo tú. Tal vez.
No hay nadie más triste que nosotros
Creía que no me amabas, pero no puedes dar más de lo que eres, lo que has aprendido. Tu amor es ese envoltorio digital que recibo con cariño que, al principio, me hacía la misma ilusión que a un niño cuando le invitan a un juego nuevo. Los decoradores del destino añadieron la tercera dimensión, y todo lo que había crecido hasta entonces se desintegró en pocos instantes, ilusión tras ilusión. Una guerra de realidad las fue acribillando a todas; no dejó ni una en pie. Pero el amor, de alguna extraña manera, continuaba. No hay nadie más triste que nosotros. No sabemos culminar el amor que en la distancia creció. Los besos que en los mensajes se multiplicaban, los masajes prometidos, la cercanía verbal anuló a la corporal. No hay nadie más triste que nosotros, escondidos en un coche, intentando un beso con miedo y vergüenza, evitando las caricias prometidas, olvidando el goce pactado, abortando el sexo inventado. Uno preocupado por el qué dirán y otro sufriendo por no encontrar la forma de actuar correcta. Somos tristes, los más tristes. Teniéndolo todo a nuestro favor destrozamos el momento, aniquilamos la oportunidad. No hay nadie más triste que nosotros.
lunes, 24 de agosto de 2026
Un poema que me duele
Tengo aquí dentro, moviéndose lentamente, reptando por el pecho, desacelerando el corazón. Tristes arritmias fagocitando ilusorias alegrías que abortó la vida. Se paraliza el instante pero no el dolor; la cosa está jodida, el dolor se eterniza. Estos versos son cuchillas que rasgan mi cuerpo de mantequilla. Un poema que me duele escupe en mis ojos lágrimas de mentira. Saco un verso cruzado del pecho todo sanguínolento. Lo lamo y leo 'pa una vez que dije te quiero'. Un poema que duele me da un beso y yo quiero corresponder creando un verso, pero lloro como un tonto, como un niño indefenso, y me convierto en lágrima, en océano salado. Y tú te das un chapuzón justo en el último verso. Imagino que esto es ser feliz.
Amar es intentarlo
El que ama gana siempre aunque no siempre tenga éxito. Lo más bonito del amor, y de la vida también, es intentarlo. El amor, más que química, es alquimia. Es la esencia de la vida, el arte más maravilloso, y todo arte se aprende, no sale de la nada sino del instante cósmico que catapulta al infinito. Una hormiga me sonríe, un caracol me saluda, la rama de un árbol abanica este instante. Todos parecen intentar algo, es el amor que está actuando. La vida es lo único que nos pide: el intento. No dejes pasar al amor sin zambullirte en él, saboréalo, intenta trascender. Viste tu cuerpo desnudo de besos de brisa que tu piel eriza, sonríele a la vida y a la hormiga, saluda al caracol, baila el baile del abanico con la rama del árbol justo en este instante. Inténtalo antes de que el amor se evapore y todo vuelva a ser como antes.
La niebla
Cuando desaparece la niebla de la ilusión y de las expectativas, uno vuelve a pisar en tierra firme, deja de flotar en ñoñas fantasías y descubre todo lo oscuro de la realidad que, inconscientemente, te estabas ocultando para sobrevivir sin sentir asco y pena. La niebla, al disiparse, te da una bofetada de realidad de despedida. La niebla era sólo la gran mentira vestida con un velo de fantasía que el viento tridimensional hizo añicos. Ahora tendrás que vivir con su recuerdo, con esa gran falsedad que inundó tu corazón, tus pensamientos e incluso tus poros. La niebla te ha desgastado hasta lo indecible y, pequeños grumos, entraron en tu pecho, al respirar con tanta ilusion y, ahora, vas a tener que extirparlos con lágrimas de sangre y dolor. La niebla es mucha niebla. Puta niebla. Pero un sol con cara de niño travieso ha puesto a volar sus cometas de imaginación y, el alma, llena de amor, vuelve a expandirse. Diminutos besos salen de mis poros paridos pòr el amor renacido para infectar este mundo de mierda y acabar con toda la niebla.
viernes, 21 de agosto de 2026
Soledad tranquila
¡Qué nadie me saque de mi soledad tranquila! No quiero besos, ni abrazos, ni mensajes de bienvenida. No quiero palabras bonitas que acaban diluidas en la realidad de la vida. No quiero amor digital que acaba transformado en víctima. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila. De esta paz que es dicha. No quiero más mentiras. Ni aunque las razonen, ni aunque entiendan luego mi postura, no quiero perdones ni falsas culpas. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila.
Atado a la alegría
Estoy firmemente atado a la alegría. Dos ángeles, aprovechando uno de mis múltiples despistes, entre risas, me ataron a la alegría nuevamente. Parecían gemelos, o tendría que decir gemelas, pues tenían ambos la cara y la sonrisa de mi hermana muerta. Podrás escapar de todo menos de la alegría. No te preocupes por lo que pasa. Tu sigue como hasta ahora que lo estabas haciendo muy bien. Que nadie te tuerza el camino que bastante tortuoso es ya. Qué maravilla. Y yo aquí, atado y contento, riendo como en un sueño, feliz por nada y alegre por todo. Leo unos poemas, escucho una sinfonía, bailo sin música, río con el pensamiento y sonríen mis ojos. Los dos ángeles son ahora mi escolta anímica. Una múltiple carcajada sonora nos inunda a los tres. Lágrimas de risa, la alegría me desborda. Sigo atado y contento, se diluyó el último lamento. La alegría ha vuelto a mi vida, no importa cómo, ni por qué. Voy andando por el parque con una sonrisa inesperada, con un corazón libre pero atado a la alegría. Firmemente.
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