sábado, 10 de octubre de 2026

El amor no termina nunca

Muchos acontecimientos relevantes han ocurrido este año. Yo sabía que el amor dolía, pero este año he estado sufriendo más de la cuenta con un amor que comenzó siendo mucha ilusión y acabó siendo mucha mentira. Sin embargo también me he percatado de que el amor no termina nunca, porque si termina, no era amor. El deseo y el sexo tienen fin, al igual que el cuerpo que se deteriora y se extingue. Pero el amor no termina nunca. No importa que te rechacen o que no te valoren; no importa que te engañen sólo para tener el control; ni siquiera importa el sexo, no hace falta tenerlo para comenzar a sentir amor. El amor es eterno en mi corazón. Creo que mi corazón se parará pero el amor seguirá existiendo. No importa que amara una ilusión, una mentira, porque el amor es mucho amor y, además, no termina nunca.

Estable

Vuelvo a estar. Mi alegría interna ha despertado con ciertos sudores de pesadilla emocional. Una ducha de lecturas y meditación me ha proporcionado la catársis que precisaba. La confianza ha salido de la unidad de cuidados intensivos y un enfermero del tuétano le ha dado un bote de vitaminas estoicas para que se fortalezca de nuevo. Cierta tranquilidad sentimental se impregna a mí como si fuera polen transportado por la brisa. Ahora estoy tranquilo. Las turbulencias veraniegas han desaparecido. Y, aunque estable, estoy ligeramente transformado. Porque el dolor transforma. Y el amor también. Los muertos que amo me han hablado, a su manera, y me han hecho compañía cuando los vivos no han sabido hacerlo. Mis lecturas han aumentado y mi escritura también. Chiribitas de alegría pausada, calma chicha de contento, recorren mi cuerpo y, muchas veces, las sonrisas aparecen en mi cara para hacerme la vida más llevadera. La imaginación vuelve a su trabajo: crear mi realidad de la forma más maravillosa posible.

domingo, 4 de octubre de 2026

Tengo sueños muy raros

A veces sueño que las personas que me quieren ni me mienten y, cuando no tienen más remedio y lo hacen, no es por mala fe sino por ignorancia. Sueño que cuando una persona te dice te amo, es el comienzo de lo más maravilloso de la vida, y no sólo dos palabras sin importancia como hoy llueve, llego tarde o no voy. Tengo sueños muy raros porque veo a las personas que me mandaban millones de besos digitales, dármelos cuando me los encuentro de frente en cualquier calle o lugar. Sueño que paseo con mi amor, que su mano agarra la mía, que disfrutamos del sol y la brisa, que no hay prisa, que me mira y sonreímos de alegría. Desde luego que son sueños muy raros. El doctor me recomendó ver más la televisión para que desaparecieran los sueños raros, pero le dije que eso no era posible. ¡Qué no tiene televisión! Pero hombre de dios, ¿usted de dónde ha salido? No lea tantos libros y escriba poco. Abotarguese lo más que pueda, beba alcohol, vea el fútbol en el bar y grite como si le fuera la vida en ello, discuta por estupideces y ya verá como vuelven a usted los sueños normales: hacerse rico, tener sexo con una máquina o con su mano y unas gafas virtuales, terminar de pagar la casa, cambiar de coche y de móvil. Le di las gracias y dije: adiós doctor. Sigo teniendo sueños muy raros. Hoy, mismamente, soñé que la gente resolvía sus problemas hablando.

Raíz invisible

La mayoría de raíces se esconden bajo tierra, pero de la que yo voy a hablar es de la raíz invisible: el amor. Que aunque a veces duela, como la vida, el amor sana y en volandas me lleva aún teniendo el rostro lleno de lágrimas. Ayer, hablando con un amigo, me dijo que, a pesar de cualquier cosa desafortunada, rechazo, malentendido o simple maldad, que siga amando. Que si estaba cansado, que descansara pero que siguiera amando. Mi amigo conoce a mi raíz invisible, por eso sabe que para seguir viviendo tengo que seguir amando. Porque mi vida es amor y sin amor no hay vida. Y aunque mi raíz esté dolorida, transformaré mi existencia para que tenga una nueva vida.

sábado, 3 de octubre de 2026

Vergüenza

Cuando conoces a alguien, y te gusta mucho, se lo dices, y haces todo lo posible para que venga a verte, ya que vive en otro continente y, cuando lo hace, te da verguenza que te vean con él en los sitios que frecuentas normalmente, piensas en el 'qué dirán' y te abrumas. Y entonces la historia da un giro, y no precisamente el copernicano, y los sentimientos que tenías hacia esa persona desaparecen o, por lo menos, te autoengañas para creer que así es, que el amor se ha ido, cuando en realidad solo ha aparecido la verguenza, el miedo a que descubran quien eres realmente. Porque ese otro que te avergüenza es como tú, y todo el engaño que has difundido en tu entorno se puede ir al traste. La mentira es como una droga, al principio es divertida y la controlas, pero luego es la mentira la que maneja el timón y hace que mientas cada vez más, tú sigues creyendo controlarlo todo cuando en realidad todo el mundo sabe de qué pie cojeas pero disimulan para no herirte, pues son tu familia y gente cercana. Y el otro, tu amigo que ha venido a verte, no entiende nada, pues te ve todo el rato pendiente de todo el mundo menos de él. Luego se da cuenta de que sientes verguenza ajena al estar en su compañía, pero no te dice nada, él ya pasó por eso hace décadas, cuando ni siquiera era adulto y, aunque famiiar, le resulta extraño que tú, con cerca de cincuenta años, sigas en esa tesitura. Porque la verguenza que deberías estar sintiendo es por mentir a otra persona, por decirle que la amas, por crearle ilusiones que enseguida tiras por la borda. La verdadera vergüenza es no ser sincero con las personas que te quieren, ni tampoco contigo mismo. La verguenza es ser un adulto que no ha vivido su propia vida y se ha enquistado en las apariencias. Y esa vergüenza va a ser peor que un cáncer si no modificas tu actitud.

domingo, 27 de septiembre de 2026

Lo que nadie más ve

Hoy encontré la respuesta que buscaba a mi actual situación en la frase de un libro que estoy leyendo: busca lo que tú percibes y nadie más ve. Más que una respuesta es un camino. Debo seguir el camino de lo que nadie más ve. Otra vez he de conseguir que mi mundo interno colonice con suavidad y respeto a mi mundo externo. El brillo de mi mundo, la esencia que he ido perdiendo con los años y con el desgate de formar parte de un sistema podrido que solo sirve para anular individuos y destruir fantasías, ilusiones, sueños, posibles realidades de maravilla. Por eso me uno con devoción y gozo a lo que nadie más ve. Y una cancion hace bailar a mis ojos que se posan en un libro que hace unos días andaba buscando y ya no sé por qué. Abro el libro y hay unas hojas escritas por mí. Las leo. Lloro. Me seco las lágrimas y comienzo a sonreír. Parece que mi yo del pasado ya suponía lo que podría pasar. Ni siquiera me acuerdo de cuándo escribí esas líneas. Y tampoco tiene importancia. Paracen que fueron escritas para este momento exacto. Yo, en vez de adelantar acontecimientos, adelanto textos que se acabarán haciendo realidad. A veces uno no sabe por qué razón escribe lo que escribe y, al instante siguiente, se cree un dios. Así de cambiante es la vida. Las respuestas vienen cuando ellas quieren. A veces, cuando una persona desaparece de tu vida, ves todo el mundo que podría haber sido, todas las historias, toda la vida que podría haber tenido con esa persona que se fue, que murió, que decidió no relacionarse contigo. Y en ese posible mundo paralelo que consigues ver, te das cuenta de que sois felices. Porque allí no decidió el orgullo, el control, las ganas de dominar la situación. Y la felicidad del otro mundo puedo sentirla en este porque percibo lo que nadie más ve. Podrá ser catalogado de locura, pero para mí es la única cordura posible.

jueves, 24 de septiembre de 2026

Potosí

A veces, cuando no me encuentro bien,, y voy rumiando sobre el mismo problema, que da igual que tenga solución o no, la mayoría de veces no la tiene, pues es una situación pasada y, en realidad, no busco solución sono explicación a lo ocurrido; pues, a veces, viene una frase propulsada por una energía liberadora a salvarme del entuerto donde me he metido o, mejor, donde me han empujado. Esta vez ha sido una frase de mi madre que hacía años que no recordaba: vales un potosí, hijo mío. ¿Cómo ha llegado esa frase hasta mí? Mi madre la ha susurrado en mi pensamiento, luego ha sonreído, me ha agarrado la cara con delicadeza y ha estampado uno de sus maravillosos besos, un beso de recompensa, de gratitud, de admiración, un beso de amor desde donde quiera que se enuentre. Pero sus besos siempre llegan en el momento oportuno, esa siempre fue su magia. Alegrarte la vida con sencillez. con una tostada, con un trozo de pimiento crudo, con una fruta jugosa, con el comienzo de un sueño, con abrazos y besos. Mi madre era el potosí que yo he heredado.