viernes, 23 de octubre de 2026

Todo ha sido un mal sueño

Es lo que me gusta pensar. Últimamente me obligo a creerlo. Sé que no es así, que la vida es una mierda a veces y que todavía hay mucho imbécil que no sabe lo que quiere y va jodiéndolo todo, todo lo que toca o dice querer tocar. Me baño todos los días con el autoengaño de que todo lo sucedido este verano no ha existido e intento seguir con mi vida que nunca ha sido normal. Todo ha sido un mal sueño, me repito, pero me pongo a llorar. He estado tanto rato llorando que se me olvidó por qué empecé. Me lavo la cara pero antes saboreo mis últimas lágrimas. Me gusta la sal del llanto. Todo ha sido un mal sueño y no debes pensar más en ello. Busco la grieta, el intersticio, esa pequeña puerta en el espacio, la ranura tridimensional que me absorba y me haga olvidar la catástrofe emocional vivida y me proporcione una catársis que limpie, incluso mi memoria, de este dolor que se empecina en continuar. Abro la ventana y escucho: todo ha sido un mal sueño. Un pájaro me mira y me guiña un ojo. Ya nada me sorprende, pienso, esbozando un uno por cien de sonrisa de asombro forzada. El pájaro se posa a mi lado, se fía de mi quietud. Le pongo un poco de agua en un pequeño recipiente. El pájaro bebe un poco y me mira, repetidas veces. Me olvide del mal sueño.

La transformación

Todo comenzó con un desplante amoroso. Ese fue el comienzo de mi futuro éxito. Un rechazo en el amor me llevó a tocar fondo. Fueron unas vacaciones horribles. Digamos que este fue el detonante. En el trabajo las cosas tampoco irían mejor, pero allí ya estaba más que acostumbrado. Entonces, casi sin darme cuenta, comenzó mi transformación. Decidí que, todos los días, iría dando un paseo al parque y elegiría un banco en un sitio tranquilo para leer y escribir. Fui ordenando la casa poco a poco, intentando disimular el caos reinante, lentamente, sin prisas. El ordenador usarlo, a ser posible, el mayor rato para escribir y no perder tanto el tiempo con las redes sociales. No hablar tanto de mí, asentir con la cabeza aunque hayan dicho una idiotez, decir sí o no sin ninguna explicación posterior, no dejar que me chupe la energía ningún descerebrado de turno (hay muchos y, por alguna razón que desconozco, los atraigo), no discutir de política (ni de cualquier otra cosa) con la gente que no piensa. Al cabo de unos pocos días comenzaba a sentirme mejor. Escribía y leía más, y todos los días tenía tiempo para limpiar u ordenar algo en casa. El tiempo parecía estirarse y mi cuerpo supuraba ataraxia de la forma más linda.

jueves, 22 de octubre de 2026

En las afueras de mí

Vuelvo a caminar. Estoy en un decorado de ensueño, con un día estupendo, el cielo desprende vibraciones que interpreto como música interior. La gente a mi alrededor pasea tranquila, sin prisa aparente, tal vez sólo un poco en ciertas miradas furtivas que cuestionan mi gesto, mi posición, mi luz, que me observan caminando en las afueras de mí y quieren saber por qué, o mejor, por qué me siento bien. Ilumino lo desconocido con la pluma que escribo. La tinta se desliza más rápido que la de un boli y va creando mi realidad a la velocidad idónea y, ciertas letras, ciertas palabras, dibujan mi armonía con una danza colorista. Veo mi dolor partir o difuminarse. Comienzo a sonreír levemente y desisto preguntarme si alguien me entiende. Hay un pequeño núcleo de felicidad creciendo en mis entrañas. En las afueras de mí termino de sanar al verme de refilón y comprobar que puedo corregir mis últimos errores, el principal es pensar en quien no se lo merece. Así que mucho del tiempo que dedicaba a otros ahora ha vuelto a mí de sopetón. La soledad me acompaña, me lleva en volandas y, además, es siempre creativa. La alegría que se produce en este mismo instante me desborda. Hay ojos que me observan e intentan succionar mi energía aunque dudan y se sienten confundidos. La transformación ha sido lenta pero ha llegado el momento de percibirla para muchos. A veces resulta extraño ver el mismo físico pero saber que es una persona completamente diferente. En las afueras de mí todo son hallazgos. Me repliego, vuelvo a mi interior y escribo desde el corazón, limpio de adversidades y con las heridas recién cicatrizadas. El mundo que me espera va a ser una auténtica maravilla.

miércoles, 21 de octubre de 2026

Lo oculto y lo evidente

Es curioso lo que ocurre en la vida con estas cosas, se separan, se juntan, se entremezclan y, lo que creías seguro y bien oculto, termina por ser lo más evidente y viceversa. Hay personas que creen no haber salido del armario cuando su verdadera condición la conoce todo el mundo, a excepción de él mismo. Abanderados de la sinceridad hilvanan una mentira tras otra con un desparpajo que sólo engañan cinco minutos, hasta que aparece la primera contradicción. Porque la mentira es una adicción que no se sostiene, se descubre enseguida cuando mientes constantemente. En este sistema donde la verdad da vergüenza y es encorsetada con apariencias que definen al personaje que interpretamos, pero que no podemos ocultar siempre, porque el yo verdadero se siente oprimido y quiere escapar, intentar ser él mismo por una vez, un día, en una frase, en un gesto que no sabemos controlar y nos delata. Y si por alguna casualidad bebemos alcohol, la lucha es encarnizada, el yo verdadero emborracha a la apariencia para poder ser él mismo unos instantes. Y lo oculto se hace evidente. Otras veces lo que parece evidente es solo una interpretación hecha con prisas y sin fundamentos. No se puede juzgar a una persona por cada frase que dice y, mucho menos, si apenas la conoces. No sabes si habla en broma o en serio, si es un maestro de la ironía o el rey del autoengaño. Pero la mayoría de veces no hace falta mucho tiempo para descubrir lo oculto o desmontar lo evidente. Si dejas que un mentiroso te mienta aún sabiendo que lo hace, el mentiroso sigue mintiendo con toda tranquilidad y sin mucho esfuerzo pues piensa que siempre le crees. Por eso cuando se te ocurre descubrirles una mentira se enfadan tanto, su orgullo de mentiroso profesional ha sido herido y, algo paradójico, insiste en su sinceridad y acaban victimizándose el doble. Y todo esto genera situaciones incomprensibles: desear algo que mantienes oculto, aparentar placer o amor cuando no es cierto y cosas por el estilo en este mundo de falsedades y mentiras compartidas que se resquebraja pero insistimos en mantener sin saber por qué.

domingo, 18 de octubre de 2026

La relación

Quiero que seas feliz, que encuentres a alguien que te ame como yo o casi, y que tú te des cuenta y lo aprecies y le correspondas. Yo te seguiré amando aunque tú no lo creas y verte feliz será lo que más feliz me haga a mí. Las cosas no salieron como esperaba. No importa la razón ni la circunstancia, sólo el amor. Espero que tú descubras el amor en otra persona y lo disfrutes. Siento no haber sido lo que esperabas, aunque a veces pienso que te equivocaste conmigo, pero eso ya no tiene importancia. Mis mejores deseos siempre serán para ti y tu sonrisa seguirá alegrándome la vida siempre.

sábado, 17 de octubre de 2026

Amar una ilusión

Amo muchas ilusiones, es algo natural y casi siempre se disfruta. Te emocionas, genera esperanzas, haces todo lo posible para que la ilusión se haga realidad. Pero a veces la cosa cambia; interviene otro en tu ilusión, y ese otro te engaña, te miente porque es su naturaleza, pero tú lo desconoces. Entonces la ilusión se crea con mentiras, muy bien construídas, creíbles, pero no comprobables, uno tiene confianza en el otro, en su supuesta sinceridad. Desconoces el sentido y la utilidad de las mentiras del otro porque, para empezar, no sabes que te están mintiendo, por lo menos no todavía, no concibes la mentira cuando comienza un amor. Y, sin saber cómo, ocurre todo. Tú sigues amando, pero no a una persona como creías al principio sino a una ilusión que generaron las mentiras ajenas. Entonces ¿tu amor ha existido? Sí, el amor tiene siempre la misma fuerza. Pero cuando amas una ilusión de este tipo y descubres la verdad, el dolor es mucho mayor. Por eso quieres arrepentirte del amor que sentiste cuando eso no es posible. El amor no necesita que le correpondan o que le digan la verdad, el amor está por encima de todo eso. El amor es superior. Por eso el amor es más fuerte que la muerte. ¿Cómo no iba a ser más fuerte que la mentira?

miércoles, 14 de octubre de 2026

El recipiente apropiado

Me imagino cultivando un campo o un jardín. Preparo la tierra, busco el agua necesaria, me ilusiono con los futuros frutos, activo mi imaginación, pienso, construyo mi realidad. Ese campo o ese jardín soy yo mismo. Intento ser el recipiente apropiado, un cuerpo que, con paciencia, se perfecciona en el amor haciendo que todos los actos de su vida se construyan con él. Todo en el exterior distrae y perturba pero el recipiente apropiado sabe discernir lo importante de lo superfluo. La lucha es constante por eso la mejor arma es la paciencia. Y la meta una armonía pacífica o una paz armónica. Cómo conseguir ser el recipiente apropiado requiere la aplicación del conocimiento adquirido en el día a día, la sinceridad propia e indispensable del amor, la empatía del mejor humano que no deja de ser una empatía animal tamizada por inteligencia, amabilidad y cariño. La característica de apropiado añade un matiz importante: este recipiente no es válido para todo el mundo. Por eso el empecinamiento y la ofuscación deben descartarse, aunque a veces un rechazo prematuro puede cambiar con el tiempo y el reconocimiento del error. Ser el recipiente apropiado no significa la ausencia de problemas sino el poder de convertirlos en aliciente para una mejora futura.