sábado, 12 de enero de 2013

El anticiclón

Tenía cien mil amores; amigos, de los mejores. O eso creía yo. Pero nada valoraba, pues no me costaba nada. Un viento distinto apareció: daba qué pensar. Como de la nada surgió un anticiclón de comentarios que envenenaron mi entorno. Lo que antes no oía en el ahora se hacía importante. Y en manos de los rumores todo fueron errores; sospechas, intrigas, tramas, de cien mil amores a cien mil rencores. Las sospechas me obligaron a mentir y, durante el anticiclón, los amigos comenzaron a huir. El deseo, poderoso, me zarandeaba, y yo, de tenerlo todo, pasé a nada. Solo y cansado, abrí la puerta. Quietud. Un poco de luz. Una sombra luminosa. Un alma como una rosa. No hay rumor, no hay comentario. Solos tú y yo, a diario, y en nuestras propias manos la actitud, la acción, el encanto. Tú y yo, suspendidos en un abrazo.

jueves, 10 de enero de 2013

Emoticoño

¿Se puede sentir alguien molesto por algo que no se ha dicho ni tampoco sugerido? Sí, se puede. Sólo hace falta un requisito, y se llama predisposición, predisposición a molestarse, se diga lo que se diga. Las interpretaciones definen a quienes las hacen, y las malas interpretaciones más aún todavía. En cuanto a interpretaciones, mi opinión es muy simple, prefiero las de músicos y actores antes que las de mindundis histéricos de última generación Pero volvamos a la predisposición. Los comentarios en la red predisponen mucho, ya que la tercera dimensión perdida en vericuetos internáuticos y chips de subterfugio, lo que en el diálogo serían la entonación e incluso los gestos, se sustituyen por puntos, puntos y comas y demás chorradas denominadas emoticonos, aunque el andoba que suscribe prefiere renombrar como emoticoños. Y estoy hasta el emoticoño de la Bernarda de analistas de pacotilla e intérpretes de entre líneas. Así que queridos histéricos mindundis de última generación, amigos de la rabieta de comentario, niñatos de chichinabo, personalidades de plexiglás, a vosotros os digo, dejar de interpretar mis palabras y, única y exclusivamente, os limitáis a enterderlas. Neomaño dixit.

lunes, 7 de enero de 2013

Discurso en la ducha

Discurso en la ducha. Mi perro me miro durante escasos segundos. Todo un éxito.: Discurso en la ducha. Mi perro me miro durante escasos segundos. Todo un éxito.
En estado de trance y a través del intercomunicador mágico de la ducha recitaba verdades en idiomas incomprensibles. Y alguien se preguntará que por qué en idiomas incomprensibles, con qué fin. Es bien sencillo. Las verdades no gustan a nadie. Y la mejor manera de propagarlas es como lo he hecho, porque así nadie se siente ofendido, así podemos seguir con esa sonrisa falsa en la boca, saludando a todo el mundo, con ese buenrollismo estúpido que todo lo inunda, porque todos somos muy majos y, si no es así, pues mentimos, que no cuesta nada, gobiernos y jefes de estado lo hacen a diario, y sus ciudadanos arrastradizos les siguen votando, después de años y años de mentiras, que insistimos en creer y propagar, porque somos igual de mentirosos. Ese buenrollismo es el peor cáncer actual que todos tienen porque es necesario para sobrevivir en este mundo actual de mierda absoluta. De ahí mi discurso en la ducha en idiomas incomprensibles, de ahí que ni mi perro me escucha. Todo un éxito.

domingo, 6 de enero de 2013

Carta a los elefantes mágicos

Queridos proboscidios: Quiero que sepáis que jamás he sido monárquico, que mis actos no son reales, son todos imaginados, por eso tengo los bolsillos vacíos pero el corazón lleno. Que nunca, en toda mi vida, se me ha ocurrido cazar nada y que, tal vez, el cazado, algunas veces, haya sido yo. Que la república interplanetaria animal y natural, con florecillas incluida, está al alcance de nuestras manos. Comparto vuestra afición por la memoria aunque a veces simulo ser un desmemoriado. Vuestra magia me congratula y sé, a ciencia cierta, que debajo de esa piel cenicienta se encuentra un arco iris formidable que solo podemos ver los elegidos y algunos chalados sublimes. También sé que podéis hablar como jamás un hombre lo ha hecho pero que preferís no hacerlo por temor a represalias reales de ese homínido que se auto denomina rey, aunque ni vosotros ni yo sepamos de quién ni de qué ni por qué. Sueño con vosotros a diario, y también por la noche. Os veo donde nadie os ve y, a veces, os escondo en mi bolsillo a pesar de vuestro tamaño. Pero la magia es así, no necesita de explicaciones; en eso se parece mucho al amor. Os escribo esta carta para deciros que tengo un regalo para vosotros y se trata de un mundo compartido y lleno de igualdades, donde podréis caminar sin miedo a tarambanas con corona que vayan armados, exhibiendo vuestros múltiples y maravillosos colores. Hasta entonces podéis seguir en mi bolsillo si queréis, que, nadie sabe por qué, está conectado con mi corazón por un pasadizo invisible de amor, donde podréis encontrar el refugio perfecto hasta la llegada del nuevo mundo. Os estrecho la trompa con todo el cariño del mundo y os felicito por ser como sois. ¡Ah, y feliz día de los elefantes mágicos a todos!

viernes, 4 de enero de 2013

Arquitecto de amor

Todo comenzó como todo comienza, sin apenas darse uno cuenta y con la habitación llena de ilusión y otras materias propias del hechizo, para unos enfermizo y, para otros, vigorizador. Sin pensarlo me puse a escribir, como tantas otras veces, adónde me llevarían las palabras y, sobre todo, en qué se transformarían. Y al principio fui constructor, sin orden, sin acierto, comenzando la construcción por el tejado; pero es lo que tiene escribir, que el hado te lleva para un lado, y el estro para el otro, y no sabes ni qué has dicho ni tampoco lo que vas a decir. Pero las palabras siguen apareciendo, como los amigos en una fiesta, y la página se llena. Se hacen parejas, unas bailan, otras comentan, se hacen juegos y se crea. Nadie sabe qué es pero la construcción está en marcha. Y entre tanto barullo de gente, o de palabras, alguien comenta, no sé si en mi cabeza o fuera, que hace falta un arquitecto para ordenar todo esto. Y que mejor que el amor para construir con acierto. El arquitecto sonríe, y escribe, y ahora proyecta palabras que son como pequeñas hadas. Y todo parece fluir aunque en realidad no fluya nada. Todo caos con sentimientos se ordena y toda construcción que con amor se crea, seguro que ahora en la vida, en mi vida, será obra no de un constructor sino del arquitecto del amor.

miércoles, 2 de enero de 2013

La promesa

En esos días en donde todo parece comenzar por lo que sea, por un año, por una amistad o relación, por un curso... surge en el aire un brote voluntarioso, algo que ofrecemos sin pensar que, tal vez, venga del corazón, un sentimiento de cambio, pequeñas dosis de ayuda o de auto ayuda, agitar bien, y ahí la tenemos: la promesa. Aparece sin más y, con la sorpresa de los demás, e incluso con la nuestra, va creciendo a pasos agigantados. Cuando la nombramos por segunda vez ya ha adquirido un peso considerable. Se alimenta del brillo de los ojos provocado por la ilusión y, si no eres capaz de contener la euforia, puede acabar teniendo el peso de una losa; sólo hace falta darle tiempo. Así que estar atentos y cuando, por los distintos avatares de la vida, veáis el brote, pensar cálida, templada o fríamente, eso os lo dejo a vuestro gusto, si vale la pena regar el brote y transformarlo en promesa, si os sale a cuenta hacerla para después incumplirla o abortarla. Pensar que si las promesas están hechas para romperlas, lo mismo podría ocurrir con las caras. Pensar que si la promesa salió del corazón y se transformó en mentira, toda la ilusión que provocó estará perdida, y ya no habrá promesa, sólo política. Ahora que todo parece comenzar, voy a pensar sólo en lo que puedo realizar.

martes, 1 de enero de 2013

La importancia de las cosas

Lo más importante del presente en el futuro acabará haciéndonos reír. La importancia, por lo que la experiencia me revela, jamás está bien asignada en su momento. Pensarlo fríamente. Lo más importante de la vida es vivir y, a veces, es lo que menos hacemos. Hay personas que se pasan la vida vegetando y, otras, en cuanto pueden, haciendo el animal. ¿Qué queda, entonces, de nuestra vida como personas? ¿Dónde está lo importante? Y para vivir plenamente, siempre se ha dicho, hay que amar. Pero jamás oí que lo importante sea ser amado. También dicen que lo bonito es dar y no recibir. Siempre en el buen sentido, claro, que aunque nunca sepamos cuál es, creemos intuirlo, o eso parece. ¿Pero quién ha decidido la importancia de todas estas cosas y por qué? ¿Puede haber excepciones? Siempre me he sentido diferente, aunque, bien mirado, a todo el mundo le pasa; la traducción o conclusión es que somos todos más o menos iguales. Pero, por un momento, he pensado que lo importante es ser amado, pero con un matiz no menos importante, y es darse cuenta de ello. Ser amado y percibirlo. Cuando uno es amado y se percata, y lo valora, y lo acepta, debería ir todo sobre ruedas. Pero no siempre es así. Los conceptos y las dudas se amontonan y sufro la típica resaca de ideas y pensamientos profundos de primeros de año. Una luz brilla al final del túnel y pienso que lo verdaderamente importante es no darle tanta importancia a las cosas.