domingo, 6 de septiembre de 2020

Esa incosificable espontaneidad espiritual del yo

Tal vez no haya una mejor definición para un ente, un ser fluido, con características cambiantes, de acciones futuras impredecibles, que no tener definición. Otros mundos que están en este y este solo tiene dos letras: yo. Casualmente las dos letras que compartimos todos. Todos somos yo. Y todos los yo echan la culpa a un tú o un él, o tal vez pluralizados, un vosotros o un ellos. Pero a pesar de eso, todos siguen siendo yo. Y cada cierto tiempo, a mí me pasa, supongo que a vosotros también, ¿no?, claro que sí, vosotros también sois yo, esa incosificable espontaneidad espiritual del yo aparece, y no deja de ser una espontaneidad espiritual compartida que, a su manera, busca la verdad individual y colectivamente a la vez. Por eso, a pesar de la competencia entre diferentes yo, nos sentimos identificados con los logros de otro, los hacemos nuestros y, también, aprendemos a criticarnos a nosotros mismos empezando por los demás. Y esa espontaneidad va saltando de uno a otro, pasando por todos; algunos la olvidan, otros la sienten varias veces, pero eso es otra historia.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Si supieras que yo

Procastino desde antes de que existiera el término. Soy una persona de principios, tengo miles de ellos, pero muy pocos desenlaces y finales. Si supieras que yo nunca termino una relación; aunque las relaciones terminen conmigo, en mi corazón siempre hay un hueco para seguir demostrando mi amor, ya sea a base de recuerdos o con diferentes artilugios de la imaginación. Si supieras que yo guardo todo lo que escribo, que a veces una pequeña frase me acompaña durante años, tal vez décadas, y después acaba formando parte de un texto; son frases con vida propia, que esperan su momento, que tienen paciencia, tal vez la que yo no tengo, y esconden una historia que brota con el tiempo. Si supieras que la mayoría de mis amigos, con los que tengo relación directa, son perros y que, con miradas y caricias, conversamos sobre el mundo, paramos el tiempo, hacemos de pequeños instantes grandes píldoras de felicidad que estallan y se esparcen en nuestro siguiente encuentro. Si supieras que yo quiero escribir un cuento utilizando poemas y poemas que cuenten pequeños relatos. Si supieras que yo hablo con los muertos sin necesidad de verlos y que también mantengo relaciones con diferentes señoras y señores, a través de libros, no solo con los escritores, también con los perosnajes, y que ciertos personajes que cobran vida en mi imaginación acabo cruzándomelos por la calle y, no solo eso, me hacen un pequeño gesto, un guiño, una leve sonrisa, un casi imperceptible movimiento de cabeza, que es la prueba definitiva de este interminable si supieras que yo...

miércoles, 15 de julio de 2020

Solo

Aparentemente todo el tiempo del mundo. Una nueva vida sin nadie alrededor, sin nadie a quien cuidar. Después de un cuarto de siglo cuidando a mis padres ya solo quedan recuerdos, muchos inventados, transformados por el tiempo. Un abismo se abre ante mí, pero también un mundo, o tal vez muchos, maravillosos. Una nueva casa me espera donde crearé la historia que me queda y también las mil y una historias imaginadas mientras mi historia personal permanece estancada. Solo. Puede sonar a abandono, pero no es eso solo. Porque la soledad puede ser la mejor maestra. Si soy capaz de aguantarme a mí mismo, podré aguantar cualquier cosa. Solo, sí, pero con todo el amor por compartir, y también aventuras, y, por qué no, silencios, caricias pensadas, besos soñados, relatos para mostraros la vida, vuestra propia vida, relatos que hacer realidad solo o en compañía. Los libros que me rodean me susurran las nuevas historias entre sus lineas, van dejando sus posos tras su lectura y fermentan en mi cabeza tras una tenue calentura. Solo buscaré la alegría. Solo construiré la caricia, la caricia voladora que llevará mi nombre y podrá llegar al rincón más inhóspito, al amigo más lejano, hasta alcanzar su mano, su torso, su rostro, y dibujar solo la sonrisa que soñé y construí estando solo.

jueves, 21 de mayo de 2020

De maravilla

De maravilla me siento y con tanto amor que creo estar a tu lado. La alegría es tan intensa que, aunque el amado en mi no piensa, me siento reconfortado. El amor es lo que tiene, pura magia en esencia, y aun sin haber correspondencia, te da lo que te conviene. Amo la luz, amo el cielo, amo la tierra, y aunque la vida sea a veces de mierda, el amor hace que nunca la pierda, que la cotidianidad aun me sorprenda. Y no voy a soltar prenda, solo amor, y decirle, cariño, vuela, sueña, busca, encuentra, y cuando ya nadie te comprenda, recuerda, el amor te estará esperando a mi puerta.

martes, 28 de abril de 2020

Huéspedes de la vida

Si estuviéramos en la experiencia que disfruta, con nuestras palabras engarzadas por sentimientos, ese extraño que nos revive en su lectura; si cierta energía durmiera en esos versos paridos en juventud temprana y altanera, dispuesta a despertar ante la atenta mirada futura de un alma en busca de aventuras; si todo lo que cuento vive, si todo lo que es cuento nace o nacerá; entonces, lo soñado, lo trabajado con los sueños que se escriben, las ilusiones versadas, los deseos imaginados que entre líneas caminan, nuestra vida ya perdida que, como el polvo, se aferra a las letras escritas en tiempos pasados, renacería en otras mentes, en otros cuerpos que reabsorben las ideas que deambulan por los siglos, esparciendo su polen de letras como la vida, como un funámbulo, camina por la cuerda floja de la evolución, por esta historia que comienza pero que nunca termina, una historia que a veces da vueltas, se va, vuelve, retorna, es idéntica a otra salvo pequeños matices, una coma, un acento, un adjetivo, un adverbio, una banda sonora, la intensidad de la luz... tantos matices pero siempre la misma historia: la historia generada por nuestras palabras engarzadas por sentimientos que un extraño (una vez fui yo) revive en su lectura.

domingo, 16 de febrero de 2020

Quimera

Quimera que se diluye en la realidad a la manera de una pastilla efervescente, que se despedaza, se desintegra, que, tal vez, deja un leve poso inconsistente en el vaso de una idea, pero que acaba en nada en el barril del pensamiento. Quimera que no escupe fuego, ya ni humo queda, solo una ligera neblina, una cortina de polvo en un rayo de luz recién nacido, un brillo tenue que confunde un instante. Quimera que intenta sobrevivir disfrazada de noticia falsa, quimera aparente, quimera de nada. Y ahora que el conocimiento ha desnudado a la realidad, ahora que los disfraces quiméricos solo engatusan al inexperto, ahora, en este instante presente sin tiempo, puedo ver que lo poco que sé, lo entiendo. Que las palabras han abierto sus puertas a mi conocimiento y descubro que, la mayor parte del hombre, su historia, su progreso, su política, es un invento. Y la quimera que se fue intenta volver, colarse por pequeñas grietas del sistema en el que me encuentro.

jueves, 13 de febrero de 2020

Polvo enamorado

Hace unas semanas que, además de en ti, pienso todos los días en la muerte. Me acompaña en el día a día, me sigue, se infiltra en el aire que respiro, en la vigilia y en el sueño, en cualquier conversación, incluso en el silencio. El miedo a la desaparición que creía extinguido se ha desarrollado a raíz de mis pensamientos. La filosofía me dice que ese miedo es humanamente normal pero también humanamente absurdo. A medida que transcurren los días y, sin dejar de pensar en la muerte, ese miedo absurdo y normal va desapareciendo y va dejando paso a lo importante de la vida, a las maravillas del vivir, esas cosas sencillas que todo lo impregnan, las rutinas que se repiten tantas veces que no sabes si las sueñas o son ya eternas. Y el amor que siento, que siempre he creído que es más fuerte que la muerte, me ha hecho seguir pensando en ti, que vivo para alcanzarte, para conseguir el conocimiento físico del amor psíquico que te profeso. Y si consigo ese amor físico tan deseado, no será eterno y, aún no consiguiéndolo, seguiré amándote. Llegaré a viejo, más de lo que soy, y mis arrugas enamoradas dejarán de latir. Puede que pierda el conocimiento para siempre, que mi memoria se diluya cuando mi cuerpo se descomponga. Pero ese polvo del que venimos y al que volvemos, ese polvo que esconde mis esencias, mis recuerdos, mi cuerpo, mis vivencias, ese polvo será siempre polvo enamorado.