Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
jueves, 30 de enero de 2025
Ganar es la derrota comprendida
El capitalismo nos incita al éxito. Cualquiera puede conseguirlo, nos dice, solo es cuestión de voluntad, pero nos engañan. Ese supuesto éxito que nos vende no es tal. La felicidad no está donde nos dicen y por eso nos parece efímera. Manipulados por un sistema que nos empuja a ganar lo máximo y de cualquier forma, a costa de lo que sea, va pasando nuestra vida sin comprender nada. Si no hemos alcanzado ese éxito mercantilista nos sentimos unos fracasados. Hasta que un día nos damos cuenta de que ganar es comprender la derrota. Darnos cuenta de que nuestros intentos, de que nuestra lucha en la vida por las cosas que amamos, de que nuestras creaciones, por pequeñas que sean, son la supuesta derrota comprendida, y eso es lo que hemos ganado, disfrutar de nuestra vida. Tener amigos con los que compartir momentos inolvidables viendo una película, tomando un helado, sintiendo un abrazo, el calor del amor cuando más lo necesitamos, una persona que nos escucha, nosotros escuchando, dando cariño en silencio, sanando al mundo en nuestro regazo. Creando con palabras la historia futura, el amor que se acerca, las distancias que se pierden, ganar es compartir amor con los amigos sin importar dónde estén, es hacerles saber de nuestro querer, que sepan de nuestro cariño y, si quieren jugar, darles a entender que aquí, dentro de mí, sigue habiendo un niño, dispuesto a compartir la derrota comprendida con ellos, a ganar.
martes, 28 de enero de 2025
He estado en tu cuerpo
Me alimento de ensoñaciones, voy picando de a poco el amor que hay por los rincones. Lo degusto lentamente, regodeándome en el silencio que se quiebra y aparecen músicas por sus grietas: es la banda sonora de tu cuerpo entrando por la puerta grande de mi vida imaginada. Me dejo llevar por el estribillo y aterrizo en tu ombligo. Al principio está oscuro y parece un planeta desconocido, pero mis dedos lo rozan y sé que estoy contigo. Estoy en el centro del universo y subo por tu barriga, alcanzó tu pecho, sujeto tus pezones con mis manos, acaricio tus pelos y llego a tu cuello. Tus ojos son dos soles que me iluminan y tu boca un imán que atrae a la mía. Conversan nuestras lenguas a escondidas, entre susurros y gemidos se cuentan los secretos de la vida. Mis manos se han hecho caricia perpetua que va rodando por tu piel. Nuestros poros se mezclan, bailan y conversan, son pura dialéctica amatoria y crean un nuevo cariño entre guiño y guiño. He estado en tu cuerpo y puedo decir que lo conozco desde niño, pues llevo años soñándote, te he imaginado tantas veces que, al igual que una cebolla, capa tras capa, fuiste tomando forma. Un día te vi en una foto, otro me hablaste, luego llamaste a mi puerta y ahora, juntos, creamos abrazos, listos para vivir, una eternidad de amor, con sonrisas de regalo. He estado en tu cuerpo y allí me he quedado. Soy un trozo de tu alma, las alas de tu espíritu, la conciencia compartida, soy el pulso y tú la vida.
lunes, 27 de enero de 2025
Eres mi amor
Lo sé. Siempre lo supe. Desde el momento que mis ojos se cruzaron con los tuyos. La pasión es temporal y caprichosa, pero el amor es otra cosa. El amor que te tengo es de continuo. Es un pensamiento que acaricia, una palabra llena de cariño que se acerca a tu órbita y explota, y una sensación magnífica brota y salpica todos tus sentidos. El amor es estar y no estar contigo pero estando siempre: en tus sueños, cuando caminas solo, en silencio, cuando te duchas y te frotas el ombligo, cuando te desperezas y también cuando retozas, cuando estás bien despierto y medio dormido. El amor es que te acuerdes de mí leyendo un libro, que, viendo una película, veas a un actor con cierto parecido. El amor es que entre dos notas, agazapado en un sonido, como un niño que juega al escondite, doy un salto y me planto en tu pecho y un pequeño escalofrío recorra tu piel, un cosquilleo placentero te envuelve por entero y, cierras los ojos sonriendo, y crees oír un te quiero, pero estás solo aunque yo sigo en tu pecho y, con el aliento de mi espíritu, dibujo en tus pezones pequeños corazones que brillan como chiribitas de ilusiones, y con un puñado construyo un beso que dejo caer en tu ombligo como una pluma casi sin peso que hace brotar un gemido que estremece todo tu cuerpo. Eres mi amor porque tu alegría es lo que más feliz me hace, verte hacer lo que te gusta, las pequeñas cosas con las que disfrutas, ser tu amigo, tu acompañante, cuando estoy cerca y en la distancia, cuando saboreo tu fragancia y cuando la imagino, cuando hacemos el amor y porque eres mi destino. Eres mi amor que se expande por el mundo y contigo se hacen eternos todos los segundos.
domingo, 26 de enero de 2025
Casualidad cósmica
Las cosas no son tan claras como parecen ni tampoco tan complicadas como se ven a primera vista. La excesiva claridad, ese entendimiento total que parece tener ahora casi todo el mundo sobre cualquier cosa sin mucha necesidad de conocimientos, solo con datos y, la mayoría de las veces, un teléfono móvil en la mano mientras hablan para corroborar sus insulsas palabras, me sonroja las entrañas. Sufrimos manipulación todos y a diario, pero aceptarlo no parece ir con ninguno de nosotros. Muy pocos se dan cuenta, lo asumen e intentan corregirse. Otros muchos sí se dan cuenta, pero se avergüenzan; haber sido engañado por un imbécil durante muchos años, pongamos por caso, en política, no permite recular y aceptar ante la galería que éramos más tontos que el imbécil que nos engañó. Así que hay una mayoría que sabe que está siendo manipulada pero no quiere volverse estatua de sal y no miran atrás y, como vulgarmente se dice, a piñón fijo, siguen por el carril manipulador del imbécil mencionado. Las casualidades cósmicas también pueden ser oscuras, nefastas y, ahora, estamos viviendo una así. Un grupo de imbéciles está siendo elegido en diferentes países del mundo gracias a la manipulación. Y todos sus seguidores y votantes están cortados por el mismo patrón. Aceptan cualquier majadería que diga el imbécil de turno, la defienden, se evaden de sus verdaderos problemas, no buscan soluciones, solo la eliminación y el descontento de otros y, así, les gratifica ver sufrir al de al lado, como si de alguna manera ellos hubieran mejorado en algo. El hombre ha hecho mucho daño al planeta y a la naturaleza y ambos ahora se están vengando de esta manera, con la nefasta casualidad cósmica.
sábado, 25 de enero de 2025
Hoy soñé que
Me leía. Tenía un libro abierto entre mis manos. Iba a todos los sitios leyendo. Paseaba leyendo, descansaba leyendo, cantaba leyendo, una locura, un sinvivir, pero todo leyendo. Hoy soñé que estaba despierto y leía mi vida que se iba escribiendo mientras sucedía. Y cuando estoy despierto creo que sueño, pues tengo unos amigos hermosos a los que amo y quiero porque me cantan y me felicitan y me alegran la vida con sus palabras, con cosas bonitas, con sus tonterías, con su sola presencia o, simplemente, con saber de su existencia. Hoy soñé que leía que escribía que había viajado difundiendo mi alegría, que a todos mis amigos conocía y viajaba por el mundo sin perder ni un segundo, pues muchos amigos son fenomenales pero tan solo digitales, y en el libro que leía en el sueño que soñaba que pasaba páginas despierto a mi vida novelada, abrazaba a mis amigos aportando la nueva dimensión que faltaba, para sentir su tacto, para que sintieran mis besos, para que ellos y yo nos diéramos abrazos. Y leía todo esto con el libro en mi regazo, en un sueño tan vívido como la vida misma, y no sabía si soñaba despierto o vivía dormido, pero el amor se expandía por el mundo a través de mis amigos. Y leía y leía la maravillosa vida que a la misma velocidad se escribía en este sueño que vivía. Y los recuerdos me daban caricias y la lectura mesaba mi barba, y si leía que llovía, soñaba gotas que me besaban, y si un amigo me abrazaba, leía un viaje a su morada. Hoy soñé que no soñaba y que el libro que leía lo cerré para poder vivir la vida que soñaba y, más tarde, poderla leer, la misma vida que se escribía y que leía cuando soñaba.
jueves, 23 de enero de 2025
Felicidad perenne
Hay personas que dicen que la felicidad no existe, que nunca se alcanza. Otros dicen que la felicidad es el camino, es la búsqueda. Pero con el paso del tiempo me ha dado cuenta de que no sólo existe sino de que puede ser perenne. Y no hablo de éxito o de placeres. La felicidad perenne es espiritual. En la vida vamos a tener carencias y dolores y, el cuerpo, tendrá sus momentos álgidos y su periódico deterioro hasta su total desaparición, pero, a pesar de eso, la felicidad perenne puede estar ahí, acompañándonos. Es el momento en que uno ha perdido el miedo. Es cuando no importan los fracasos y tampoco los éxitos, sino el sentido que le damos a nuestros actos. Es el amor que uno da más que el que recibe. La felicidad perenne es la tranquilidad de no hacer mal a nadie voluntariamente. Es conservar los recuerdos maravillosos de los muertos queridos. Es esa mezcla de pensamiento crítico, cooperación, creación, amor, amistad... con la que hacemos una pócima maravillosa que disfrutamos a diario. La felicidad perenne es no tener prisa ni ir despacio, reír en soledad, disfrutar de los momentos más comunes a diario, intentar mejorar, compartir las pequeñas alegrías, disfrutar de las alegrías del otro, es saber que los amigos a quien amo están bien, son queridos y están disfrutando, es meditar en el parque unos minutos, entre árboles, viento y el sonido del agua de la fuente, es soñar lo más bonito, fantasear, ir creándolo con palabras y hacer que esas palabras se transformen en hechos. Y así transcurre la vida, esos sueños de plastilina adquieren forma, cobran vida, los vamos moldeando y, cuando nos queremos dar cuenta, la felicidad perenne está a la vuelta de la esquina.
miércoles, 22 de enero de 2025
Horizonte imaginado
Intercambio mensajes con amigos. Charlamos con frases entrañables, descubriendo la amistad en cada palabra y el amor entre las líneas. Y un horizonte se dibuja en mi mente: el horizonte imaginado. El tiempo dirá si he acertado, si lo que creí ver era el futuro acercándose, como si fuera el negativo de una fotografía deslizándose en mi cabeza y adelantándome los acontecimientos de alguna manera. El horizonte imaginado suele ser entrañable y gratificante a la vez. Unas palabras que me acarician, unos recuerdos que vuelven a la vida y, el horizonte vacío, se va llenando, poco a poco, del amor que siento en esa charla, en esos mensajes, a veces escritos, a veces orales. Y el horizonte imaginado con tanto amor es tan real como esta flor que tengo al alcance de mi mano. Es como ver en la distancia, un futuro que se acerca y se muestra en una pequeña pantalla insertada tras mis ojos, conectada al alma y al corazón, que producen la visión, las imágenes de lo imaginado que hacen vibrar a mis sentimientos interconectados. Y un día el horizonte imaginado llama a tu puerta y tu corazón da un pequeño vuelco, tus labios se arquean, tu corazón sonríe, lo imaginado no es de cartón piedra, es real, lo vives, el horizonte imaginado se ha transformado en cercanía real, en abrazo compartido, en un beso que se crea cooperando con el otro, con amor, con naturalidad, intercambiando mensajes con las lenguas, charlamos con frases entrañables hechas de miradas, descubriendo la amistad en el tacto, en el roce y, el amor, en cada respiración compartida, gemidos que se mezclan, suspiros del alma que se fusionan. Y un recuerdo alegre se forma: el horizonte imaginado.
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