viernes, 20 de marzo de 2026

Política de frases bonitas

La misma persona que ha firmado el 5% del producto interior bruto, un buen puñado de millones, para que un descerebrado que dirige la OTAN pueda gastarlo en armas y destrozar medio planeta mientras lo pagan otros, ha dicho NO A LA GUERRA, sí, con mayúsculas. Una gran frase, no hay duda, muy pacificadora y que todo el mundo deseaba escuchar. Pero si estas frases no se traducen en hechos se diluyen en el agua de la banalidad y la charlatanería como una efervescencia política de última generación, solo mantenida por medios que perpetúan la mentira con analistas y críticos de gestos vacuos y posicionamientos inútiles. Los hechos que faltan para potenciar esa frase grandilocuente de no a la guerra no son muchos, pero sí contundentes. Salirse de la OTAN, cerrar y quitar las bases militares de los yankis en nuestro país, enmtre otras. Pero claro, todo el facherío, mediático y judicial, por mar, tierra y aire, se le echaría encima, y no está el horno para bollos pacifistas. Los políticos no quieren ser héroes, solo quieren decir frases bonitas, que gusten, en el momento apropiado, y que se traduzcan en votos de desinformados. Decir y no hacer o hacer lo contrario de lo dicho, pero eso ya les renta, bro; frase estúpida que resuena en sus cabezas dicha por uno (o tal vez todos) de los asistentes del político de turno.

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