miércoles, 19 de noviembre de 2014

El consuelo

Suele ser exclusivamente para los tontos hasta que un día lo adquirimos nosotros. Por eso cuando alguien habla mal de nosotros, prescindiendo de que sea con razón o no, decimos que lo que importan son los hechos. Pero la historia nos demuestra constantemente que las mentiras, o sea lo dicho, pasan con más frecuencia a la posteridad que los hechos, como se suele decir, cuajan más. La verdad se escurre por los sumideros del destino mientras el auto engaño brilla en cada hijo de vecino: signo de los tiempos. A los hechos me remito, a los hechos que yo digo, y aunque diga que lo he hecho no recorrerá su trecho si no lo repites conmigo. El consuelo es una creencia, y también una tradición, a veces no se le encuentra sentido, pero ni falta que hace si todos repiten conmigo que hace mucho tiempo que se hace. El consuelo es esa frase que se dice para que los demás callen y asientan y se termine esa contienda interna que es el pensar más de la cuenta. La vida es así, te dicen, no hay más que hablar, comentan. Y no importan ya los hechos cuando el consuelo se asienta. Y en esta trifulca de vida alguien te susurra: olvídalo, no vale la pena. Y ese es el consuelo, digan lo que digan, pura filfa, pero es lo que nos queda.

lunes, 17 de noviembre de 2014

La máquina

Se construyó para realizar una función. Cuando estuvo lista se puso en marcha. Cada cierto tiempo se paraba para que no se sobrecalentara. Cuando estaba parada, la máquina soñaba que se iba a casa, con su familia, que disfrutaba de sus aficiones, que no eran pocas. Vivía un intenso amor con su pareja: lo compartían todo. Sus amigos eran una fuente inagotable de alegría. La vida estaba llena de sonrisas. Cuando la máquina estaba parada, soñaba. Un día empezó a imaginar en pleno funcionamiento y saltaron las alarmas. La máquina fue desconectada. Las otras máquinas tenían miedo. De vez en cuando, entre susurros casi imperceptibles, se oía un cuchicheo entre las máquinas: cuando la máquina estaba parada, soñaba.

viernes, 14 de noviembre de 2014

La condición invisible

Podría decirte lo que siento pero prefiero mirarte a los ojos en silencio. El sonido de fondo es tu respiración seduciéndome como olas de mar en la playa de tu ser. Podría decirte lo mucho que te quiero pero prefiero escucharte, compartir tus sonrisas, contemplarte mientras duermes, imaginar tus sueños y verme reflejado como en un espejo, como en el espejo de tu alma. Podrías comprarme el último tesoro de moda pero prefiero leer junto a ti, sentir tu presencia me recuerda lo maravilloso de existir; a tu lado siento tu calor y soy feliz y en tu presencia quiero vivir. Podría seguir siendo yo pero adoro ser nosotros dos. La esencia de mi ser está en tu corazón y mis actos tiene en ti su única razón.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

El baile

Mis manos bailan en tu cuerpo creando melodías de caricia. Buscan mis dedos en tus poros tus más escondidos tesoros, tal vez el amor aún dormido esté entre tus pelos escondido, pero con la magia de mis movimientos hallaré la forma de despertarlo de ese sueño en el que parece sumido. Bailan en tu cuerpo mis manos, zapateando como un bailaor gitano, buscando el ritmo de tu cariño, seduciendo con el guiño de unos besos imaginados que lanzo al aire y flotan por tus costados. En tu cuerpo mis manos bailan y mi sexo canta en tus entrañas, hay un eco de un coro que rebota directamente de mi corazón hacia tu boca, y puedo oír con tu voz mis pensamientos, y este baile de mis manos en tu cuerpo ha generado en nosotros increíbles nuevos sentimientos.

martes, 11 de noviembre de 2014

Cuando los sentimientos crecen

Se acortan las distancias. Cuando el amor se intensifica no importan los kilómetros, puedo acariciarte con mis palabras. Cuando la amistad se expande, qué importa un mar o un océano, si al lanzar un beso al aire puedo sentir tus labios conversando con mis párpados y ver tu lengua surfeando por mi piel creando versos de cariño que comparto. Tú de noche y yo de día, pero puedo saborear tu piel con mi alegría. Voy corriendo al centro de mi corazón a acariciarte; te abrazo, me besas, noto tu tacto en todas partes. Y si me duermo puedo soñarte: te acaricio, nos amamos y, cuando despierto, puedo aún rozarte. Cuando el amor se expande, vaya donde vaya, mire donde mire, te veo en todas partes.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Llegados a este punto

Floto en una calma chicha anímica. Mis labios dibujan media sonrisa constante que comparto incluso con las miradas de asombro y también con las que interpelan mi gozo. Llegados a este punto disfruto de lo cotidiano: me alimento de lecturas tan variopintas como enriquecedoras, de ejercicio matinal, de paseos con mascota, hago la compra, cocino cada día con innovador deleite; respiro mientras trabajo y pienso en mis pasos. Llegados a este punto todo es razonable y asombroso. Prefiero amar a reclamar. Descubro el placer del silencio. A veces puedo oír los pensamientos. El viento mueve las flores, las ramas de los árboles y, en medio de ese vaivén, de ese contoneo natural, puedo ver frases que con amor leo. Llegados a este punto ya no soy un individuo, ahora soy parte del conjunto; la naturaleza me ha adoptado. Sale el sol, las nubes me saludan despacio, voy caminando con el día y, llegados a este punto, creo que siento alegría.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Sólo soy un verso

Sin ti. A mi lado te quiero para formar el pareado perfecto. La rima aparece cuando tu cuerpo se arrima, por eso quiero ser caricia flotando en tu piel, llenar con mis besos tu boca de miel. El perfecto pareado ha llegado cuando el acto se ha consumado. Sólo soy un verso, y tú, mi amor, serás mi converso cuando los dos en un abrazo estemos inmersos. Cada día nuestro amor se hará poesía, será un regalo, será alegría. Y por mímesis compositiva crearemos el mayor poema de la vida. Sólo soy un verso con la ilusión de melodía. Canta a mi lado tesoro, sígueme el ritmo, ponme el acento que yo te sigo y rimo contigo. Baila entre líneas y entre sábanas ama, yo soy tu verso que entrará por tu ventana, tú la luz de mi mañana. Ríe conmigo, vísteme con tus carcajadas, desnúdame con la mirada, charla con mi ombligo y dile cuánto me amas. Lame las nalgas previamente perfumadas de caricias y, cuando estén enhiestos todos mis acentos, bésame el alma. Soy sólo tu verso y, junto a ti, pareado perfecto. Acércate mi cielo, soy también la nube que tu poesía atrapa.