jueves, 4 de enero de 2024

No sé dónde ni cuándo

Pero sé que te estoy amando. Mi corazón no sólo se excita cuando veo tu imagen, cuando te pienso, cuando te sueño; también se alegra y sonríe y presiente un encuentro para tenerte aún más cerca de lo que te siento. Mi corazón lleva tu ritmo y mi pulmón, tu respirar intenso. La brisa me trae tu contacto y la lluvia tus besos. Y no, no estoy soñando, es lo que siento. Tu respiración en mi piel, el calor de tu aliento, y en mi paladar tu sabor y en mi cara, el recorrer de tus labios, lento y fiero. La humedad de tu lengua en mi cuello. Tu sonrisa alegrando mi oído, tu presencia mi mundo, tu persona mi universo. No sé dónde ni cuándo pero te estoy amando desde el principio de los tiempos. El origen de la vida fue nuestro encuentro y hacia ti vuelvo con los brazos abiertos. Nuestro amor es eterno por eso te siento en la soledad, en la noche, en lo más profundo del infierno. Nada puede exterminar este amor sempiterno. Es mi universo que se expande hasta tocarte con los dedos. No sé dónde ni cuándo pero, por si acaso, te pienso en todo momento. Mi amor te envuelve, llegó antes que mi cuerpo. Un susurro en el aire cruza entre tus pelos: es un te quiero que te lancé hace un tiempo.

Soy un niño sin descanso

No me dejan, todos quieren controlar mi espanto, moldear mi actitud. Me llueven consejos en una tormenta de ineptos. No imagines tanto, me dicen. Quieren mitigar lo más bonito de mi pensamiento. Por eso no puedo parar, ni dormido descanso. Cuando la tristeza me sigue despierto, sueño que estoy jugando. Voy a seguir creando el ánimo, la predisposición, la forma de continuar amando. No puedo parar pero tampoco quiero ni debo. Soy un niño sin descanso que descifra las reglas del juego y, de pronto, descubre que, la más importante, es saltarse las reglas, atravesar el espejo, mirar hacia dentro, soñar despierto y estar lúcido en el sueño. Voy caminando por el límite del destino a pequeños saltos, a trompicones, parece que bailo y entre lágrimas sonrío y ciertas risas me producen llanto. Voy descubriendo que este juego siempre está cambiando. Ciertas esencias permanecen pero pocos lo perciben, han caído en la trampa del juego no jugado, de la vida seria y con prisas, del amor superfluo y el materialismo práctico. Busco en el mundo otros niños para seguir jugando, pero no me dejan, todos quieren controlar mi espanto. Qué juego tan raro. Soy un niño sin descanso, abro los brazos y abrazo a todo aquel que me está pensando.

miércoles, 3 de enero de 2024

Donde no queda rastro de la muerte

Sin duda, es en la memoria, porque allí los muertos reviven. En la memoria despierta y en la memoria dormida, en esos sueños de almas muertas que renacen en el mundo onírico. Y también en la memoria cultural, donde en las páginas perdura la existencia del pasado, la alegría antigua, el humor lejano. Aquí, en estas memorias, la muerte se disipa, es una niebla tenue que diluye el sol de la memoria. Recordamos con el corazón y nuestros muertos viven en pequeños detalles. Me descubro cantando canciones de mi madre, respondiendo como mi padre a conversaciones intrascedentes, escuchando sinfonías mientras tarareo y simulo que dirijo una orquesta, como hacía mi tío. Estas acciones han pasado a formar parte de mí, han aparecido con la edad, tal vez sea una argucia de la memoria para mantener con vida a la familia. La personalidad se compone de pequeños retales ajenos y algunos propios. Somos repeticiones de repeticiones, especiados con sutilezas ligeramente diferentes, variantes de repeticiones, parecidos entrañables. Nuestra originalidad busca el origen donde no queda rastro de la muerte.

martes, 2 de enero de 2024

Pero ¿qué es ser uno mismo?

Un texto me lleva a otro. Tal vez puede que me descubra un poco más con cada texto. Voy indagando, eso es cierto, pero, ¿qué es ser uno mismo? ¿Reafirmarse como individuo? No lo creo. A lo mejor la solución está en la misma frase, la solución está en las palabras. Ser uno mismo, ser uno y el mismo. Tú, yo, él, todos, siendo uno y el mismo. Puede que ese sea el destino al que nos lleva el descubrimiento personal, a darnos cuenta que todos los individuos somos el mismo, diferentes opciones, diferentes posibilidades de lo mismo, caminos que se bifurcan pero que, al descubrirse de verdad, se vuelven a juntar en un solo camino, el único. Al igual que hay otros mundos pero están en este, hay muchos unos pero todos son el mismo. Son sólo matices los que nos diferencian incluso con otras especies. Y, como siempre, el nexo de unión es el amor. Empatizar con el entorno, con la naturaleza, el verdadero dios del que formamos parte todos que, por cierto, somos uno. Cuando uno no está bien consigo mismo lucha contra los otros, ya sean otras personas, otros países, otras razas...eso no importa. La lucha siempre es contra matices superfluos hinchados con un valor inexistente, falso. Y nunca se encuentra la paz, la calma, la dicha, con la lucha. Por eso, ser uno mismo nos implica a todos. Los sistemas imperantes nos individualizan, nos cosifican, nos hacen competir, y entramos en una guerra interminable, como ratones corriendo en su rueda, sin destino, sin descanso. De ahí que lo verdaderamente revolucionario sea la cooperación, el amor, el ser uno mismo. Uno y el mismo.

Palabras que salvan el alma

En medio del tráfico diario, la ciudad chilla alborotada, la mayoría ha sucumbido a la droga de la prisa, al embrujo metálico, al no parar, a un producir constante que no lleva a ninguna parte. Hechizados por cualquier cosa, no hay que perder ni un segundo, los competidores están al acecho en la selva del éxito. La gente está agotada, pero sigue corriendo. Cada día se duerme menos, no hay descanso verdadero, no hay concentración, se pierde el hilo, las mentes son pulgas saltarinas, la atención muere a los pocos segundos. Todo se quiere al momento y, si no puede ser, ser rechaza deprisa. La masa se mueve como un organismo vivo. Algo me incita a parar. A contracorriente, como un salmón embravecido, me quedo quieto delante de un mendigo. Sé tú mismo, me dice. Enseguida me doy cuenta de que es más rico de lo que parece: es un sabio, tal vez un ombligo, el ombligo de la ciudad en que vivo. Sé tú mismo, me repito. Y mi alma resquebrajada empieza a recomponerse, vuelve a funcionar el mecanismo. Mi mundo se ha detenido, nada me estorba. La prisa que me agobiaba agoniza en el camino. Ser uno mismo es el destino. Descubrirse, desprenderse de lo banal, acariciar la esencia principal, amar con la calma de la eternidad.

lunes, 1 de enero de 2024

Cuando comprendes

Que la vida es empatía y la conciencia colectiva. Que has de generar amor cada día pues el amor es la energía que hace avanzar el mundo, y el odio y la codicia lo paraliza y hace retroceder. Cuando comprendes que la amistad es el fenómeno natural que alivia todas las penas importantes, las del alma, que las alegrías mejoran nuestra calidad de vida. Cuando comprendes que la cultura te ayuda a descubrirte, a saber enfrentarte a los problemas cotidianos, a pensar y meditar, a viajar desde una silla, a otro país, a otra época, a otra vida, a otro planeta, a otro universo, o a la vuelta de la esquina. Cuando comprendes que la esencia de la vida es el sentir, el compartir, el cooperar y el ser feliz o, por lo menos, intentarlo. Cuando comprendes todo eso, esta vida complicada parece más sencilla. Te dedicas a repartir sonrisas, besos y caricias. A compartir lo bueno de este mundo con otras vidas. Y recomiendas un libro, una obra de teatro o una película, cuentas un chiste o escribes un cuento, cualquier cosa con tal de mejorar la vida del resto.

Tu cariño y sus efectos

Si alguien me habla con cariño, parte de mí vuelve a ser un niño. Y todos mis poderes aparecen. Descubro la ternura en las miradas, hay amor en los gestos que me lanzas. Si alguien me habla con cariño, me siento desnudo y protegido, mis poros se abren y los pelos se erizan con sigilo. Siento tus dedos que me hablan, que leen mi piel con tu cariño. Siento tu amor en la distancia como una música interna que me abraza, y tus labios, andan inquietos por mi cuerpo, buscando, saltando, jugando, con la misión de crear un beso.