lunes, 25 de agosto de 2025

Las dos formas

Sólo veo dos formas de estar: contigo o sin ti. Y si tengo que estar sin ti, estaré pensándote y queriéndote, para que revolotees por mi cabeza y retoces en mi corazón. Entonces pienso que al quererte y al pensarte es como estar contigo, aunque falta tu cuerpo, tu presencia es latente, en mi corazón hallo tu ritmo. Y al tocarme a mí, te toco a ti, pues estás dentro de mí. Y en este vasto mundo todo se achica al tenerte dentro, no hay distancias, siento tu aliento como mío, y un universo se asoma por mi ombligo. Pienso en la lámpara de Aladino, froto mi ombligo pensando en el tuyo y me diluyo, me hago humo y entro por mi propio ombligo que es también el tuyo. Y tomo tu forma. Y volvemos a las dos formas del principio: tú y yo. Contigo o sin ti. Pero ahora soy yo siendo tú, así que aún estando sin ti estoy contigo. Somos las dos formas, o caras, de la misma moneda, somos del amor el universo, soy tu cariño y tú mi ternura. Soy tú para estar siempre contigo.

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