jueves, 16 de julio de 2026

Maestro dolor

Vamos llenos de ilusiones en busca del amor. Somos capaces de recorrer miles de kilómetros creyendo solo en palabras, simplemente porque creemos que las usarán igual que lo hacemos nosotros. Generamos expectativas de la nada pensando que son una roca pero no son más que un castillo de papel que, un poco de viento, destroza en pocos segundos. Ay, pero los demás no son yo, son otros. Siguen patrones de compartamiento completamente diferentes y, muchas veces, sin ni siquiera saberlo, sin darse cuenta. Y esa esperanza de amor que uno tenía se pulveriza con un rechazo inesperado. ¿Cómo es posible?, me pregunto sumido en una tristeza repentina. Y el dolor me envuelve, me pisa, me hunde, me deja tirado como una colilla. Intento razonar y preguntarme el por qué, qué he hecho mal. Respiro hondo e intento relajarme. Sé que va a ser difícil, pero lo intento. Siento el dolor dentro de mí y pienso en preguntarle por qué está ahí. Y el dolor me contesta que está donde está porque yo lo he traído. Que este dolor emocional ha sido invitado por mi actitud ante cosas que yo no puedo controlar, como las acciones ajenas, como la respuesta de los otros a mi amor, a mi forma de ser. Me quedo tumbado un rato en silencio y luego doy un paseo. Ya me siento mejor El dolor es mi maestro. Y sigo amando, porque quiero que el amor siempre me acompañe, quiero ser amor y llevarlo a donde vaya. Expandirlo a pesar del rechazo, a pesar de la incomprensión. El maestro dolor ya se ha ido y ahora vuelvo a sonreír como un niño, como un niño herido que, a pesar de todo, quiere seguir jugando, quiere seguir amando y crecer, aunque sea como un hombre solitario.

No hay comentarios: