viernes, 31 de julio de 2026

Eternos vagabundos

Siempre en busca de una seguridad engañosa, nos vendemos al mundo como seres de luz cuando nuestro corazón es un cristal oscuro. Un golpe emocional nos baja del pedestal social al que creíamos haber ascendido. Todo lo que eras ya no existe. Las apariencias se han hecho añicos, el ego se ha diluido en el asfalto de un nuevo error aún no asumido. El yo llora como un niño de pecho que aún no ha comido. Las lágrimas se secan en tu rostro. Tu piel, ahora salada, recuerda al mar que pertenecías cuando eras un eterno vagabundo. Tu conciencia se expande y tu corazón imprime el ritmo de una canción que cantan al unísono todos tus poros.

Incorpóreo y atemporal

Agotado por imprevistos vacuos y terrenales, mis ansias de trascendencia se han visto frenadas por una doxa cambiante y ajena. A tenor de los últimos acontecimientos, completamente fuera de mi control y sin una pizca de episteme, a pesar de mi exhaustiva e infructuosa búsqueda, unas turbulencias mentales me llevaron a un paroxismo inusual. Ahora, sosegado por un fracaso victorioso, fruto de la vida contradictoria del ser, voy de nuevo en busca de lo incorporeo y atemporal.

jueves, 30 de julio de 2026

Amor en tiempos modernos

Hay gente que es capaz de estar más de un año diciendo que te ama, adorándote, deseándote y, cuando apareces en su vida, cambian de opinión, como si fueras un refresco o una cerveza que ya no les apetece y ahora prefieren cualquier otra cosa. Ahora te amo, ahora te rechazo. La persona que rechaza sigue su vida como si nada, cuántas veces habrá hecho esto ya, pero seguro que no lo habrá sufrido en su propia piel. Y la persona rechazada pasa por diferentes etapas. La primera es el asombro, la incredulidad, comprobar que ha sido un ingenuo y un maldito confiado, creer que no puede ser lo que le está sucediendo, que es una pesadillla y que despertará en cualquier momento. Luego viene el dolor, la angustia física, la tortura mental, el estar todo el rato preguntándose "qué he hecho mal". Más tarde hay estados intermitentes de aceptación, se quiere pasar página aunque el daño recibido lo hace muy difícil. Y, por último, el volver a vivir en paz, amando en soledad y sin esperar nada de nadie. El amor es un sentimiento solitario, no lo olvides.

miércoles, 29 de julio de 2026

Si muriera esta noche

De qué me estaría acordando ahora mismo, ¿de lo que hice o de lo que no hice? Seguramente me estaría arrepintiendo de lo no hecho, de lo aplazado, de todas esas procrastinaciones que se han ido incrementando los últimos tiempos. Si muriera esta noche... ¿Y si no es una conjetura? En realidad es una condición de posibilidad. ¿Y por qué estoy pensando en esto ahora? ¿Y si es una realidad? Me voy corriendo a decirle a tres personas que las quiero, pero antes voy a mirarme al espejo y pedirme perdón por unas cuantas cosas, no por todo lo que debería pues no me queda mucho tiempo. ¿Podré echar un último polvo? Ah, qué más da, hace años que se me olvidó el sexo, el sexo del bueno claro, el sexo con amor, ese que nadie quiere hacer. Si muriera esta noche, ¿debo ceder a algunos de mis antojos soñados, como la última voluntad de un condenando? Un momento. No quiero morir con prisas y aturullado. Lo que a estas alturas no he hecho se va a quedar sin hacer. Quiero morir tranquilo y en paz. Me daré una ducha, beberé algo fresco y esperaré a la muerte con una dulce calma chicha y una sonrisa en los labios. Eso no se lo espera.

El día

Siempre hay un día que uno tiene que cumplir sus promesas, decidirse, lanzarse al abisno del riesgo, cumplir sus deseos más íntimos y escondidos por miedo al qué dirán, al qué pensarán de mí. El día que te decidas a cumplir tus promesas de amor, el día que quieras vivir mejor, ser por fin tú mismo, disfrutar de la existencia, amar sin obstáculos sociales aprendidos con resignada educación, ese día, ese día cuando salgas a la calle con un sol radiante pero con un ambiente fresco, una brisa maravillosa que airea tu cuerpo, que refresca tu piel, la temperatura ideal para ser feliz, la disposición perfecta para cumplir tus planes y promesas, para hacer realidad tus ilusiones y deseos, ese día, te atropellará un camión.

martes, 28 de julio de 2026

El paseo

Hoy he estado muy contento. Me fui de paseo con un único pensamiento que iba viendo como una película mientras caminaba. No iba ni deprisa ni despacio, pero llevaba un ritmo alegre, daba pasos como danzando, con una sonrisa en los labios y, en mis ojos, un brillo que parecía estar cantando. La gente me miraba y se preguntaban ¿en qué estará pensando? Las nubes del cielo seguían el ritmo de mis pasos. De repente recordé el mar y podía oírlo juntando las manos, como dos conchas, a mis oídos. Y ese sonido marino era la banda sonora de la película de mi pensamiento que me había acompañado durante todo el paseo. Estaba tan contento que comencé a notar un gusto salado: eran dos lágrimas de alegría que habían llegado a mis labios. Y en ese pensamiento único estabas tú por todos lados.

Contradictorios

Queremos ser felices y huimos del amor. Compramos cosas que no vamos a usar, comemos y bebemos más de lo que nos hace falta. Toda la vida estamos pensando en cuidar la salud, sobre todo cuando vamos al médico, cuando estamos enfermos, pero cualquier capricho consumista nos hace cambiar de opinión. Deseamos ser buenas personas y no paramos de hacer daño a la gente que nos quiere. Queremos ser felices pero nos da miedo amar. Estoy cansado de este mundo contradictorio y, como no soy de este mundo, me mudo a MundoPoema, el mundo que cree con la sangre de mi corazón, con las palabras de amor que me salvaron y me llevan en volandas y me hacen sentir paz y felicidad, un mundo lleno de creación, sin rutinas, sin agobios, sin ninguna contradicción.

El ruido

Apareció en el interior de mi cabeza, después de las vacaciones. Me levantaba escuchándolo de fondo. Al principio creía que venía de la calle, que solamente era el ruido de algún vecino. Pero ese ruido, a veces, iba acompañado de una extraña sensación en el pecho y, a los pocos segundos, venían imágenes a mi cabeza. Unas veces eran bellos recuerdos, otras sólo fantasías, sueños de un amor perdido en la distancia, sueños construidos de promesas que no se materializaron, que sólo estuvieron en mi cabeza. Hace varias semanas que convivo con ese ruido. No puedo apaciguarlo ni extinguirlo, sólo consigo llevarlo a un segundo plano cuando realizo actividades de mi vida diaria, cuando me zambullo en lo cotidiano, cuando la rutina me inunda. Un día creí que se había ido. El ruido no parecía estar y yo estaba escuchando música, a los Esclarecidos, un grupo que me gustaba hace años y que ya no existe y, de repente, el ruido volvió al escuchar una frase de la canción: "tengo un ruido en la cabeza que no me deja escuchar otra cosa que no seas tú".

domingo, 26 de julio de 2026

Explicación y mentira

Siempre he creído que cuando la gente te da explicaciones sin haberlas pedido, hay un elevado porcentaje de que te estén mintiendo. Cuando un mentiroso cree que ha sido descubierto se enfurece y suele alargar sus explicaciones para dar veracidad a su mentira, con aspavientos y, como no, haciéndose la víctima, pero, cuanto más larga es la expliación, más grande es la mentira. Si quien te miente es una persona a la que aprecias, intentas calmarla, pero muchas veces intentan continuar con su larga explicación, de perdidos al río, que no hace más que certificar su condición de mentiroso. Lo más natural sería que, cuando mientes, si te descubren, dejes de insistir y te salgas de la mentira cuanto antes, no ya por los demás, sino por tu propio bien. Engañarse a uno mismo es una de las peores cosas de la vida porque nos limita y estropea nuestras relaciones.

Harán falta muchos

Intento comprender qué me sucede y por qué respondo como respondo a lo que me pasa, por qué hay personas que ven normal hacer daño para no sufrir ellos. Intento comprender pero me resulta muy difícil. No entiendo por qué hay personas que desconfían de mi amor, por qué, si tú no amas, crees que los demás no pueden hacerlo. Intento entender a las personas en las que puse toda mi confianza y que terminaron mintiéndome, según ellos, para no hacerme daño, pero, evidentemente, con un resultado completamente opuesto. El amor duele a veces, pero duele mucho más el engaño, sobre todo si es continuado. Hay que pasar página, hay que olvidar, pero mi corazón está hecho pedazos y no se reconstruye con consejos. Es imposible olvidar cuando se ama. A medida que escribo mi dolor se va calmando, la herida se cierra, pero la cicatriz es grande. Harán falta muchos besos para sanarla. Besos de verdad, besos sinceros, besos de amor.

El sueño de un momento

Dicen que no eres más que el sueño de un momento, que me olvide de ti, que te perdone pero que me olvide, que lo único que vas hacerme es daño. Y mi corazón herido no quiere olvidarte porque sabe que eres el sueño de un momento eterno. Por eso hago el amor contigo cuando duermo y, si te soy sincero, también te sueño despierto. Tu realidad fue mi dolor, así que mi realidad ahora es un sueño compuesto de bellas palabras que dijiste cuando me querías. El sueño de un momento eterno es mi amor, el amor que te tengo y que siempre voy a tenerte nunca me abandonará. Las personas pueden irse, cambiar de opinión, mentir, pero el amor permanece en mi corazón.

sábado, 25 de julio de 2026

La intensidad

La intensidad que tengo es la intensidad que siento. Una alta sensibilidad, una gran memoria, parecen buenas características que te pueden llevar a la gloria pero, muchas veces, son un lastre que te lanza hacia el desastre. Soy intenso amando y eso provoca miedo en el inexperto. Soy intenso viviendo cuando, los demás, son intensos solo un momento y se angustian por quienes les están viendo. La intensidad es como leer, multiplica todos los instantes de tu vida, no hay rutina porque cualquier cosa nimia se transforma en maravilla. ¡Viva la intensidad! A veces me da dolor pero otras pura felicidad.

No me arrepiento

Sé que no es fácil decir esto después de haber estado sufriendo, pero no me arrepiento de haber perdido mi tiempo y mi dinero porque yo creía en lo que estaba haciendo y, claro está, tenía que intentarlo. Uno no escoge el amor, el amor aparece y, cuando aparece, mi confianza se ensancha. Durante más de un año me fui llenando de ilusiones, generando expectativas, imaginando mi futuro amoroso, amando a distancia, siendo feliz con besos y abrazos tecleados en mensajes, con vídeos que me lanzaban besos y buenas palabras, con fotos eróticas y muchas promesas que nunca se iban a cumplir. Pero como dije, no me arrepiento. He aprendido de mi error, a no confiar en las ilusiones, a entender que la esperanza, muchas veces, es como un super héroe, algo bonito pero que no existe más que en la imaginacion. No, no me arrepiento de amar. Sabía que tarde o temprano iba a doler. He aprendido también a no querer entenderlo todo. Las decisiones de los demás no están bajo mi control, y, en cualquier instante, pueden cambiar de opinión. He aprendido que el miedo obliga a mentir y que el autoengaño, a pesar de las mentiras, te transforma en una víctima que vive en su burbuja fortaleza donde no quiere asumir riesgos y sólo desea zambullirse en sus rutinas. No, no me arrepiento de nada. Y voy a seguir amando. Y no quiero olvidarlo, quiero tenerlo siempre presente para que no me vuelva a ocurrir.

Deseos infinitos

Alguien dijo una vez que somos seres finitos con deseos infinitos. Parece una tontería pero ahí es donde comienza nuestra contradicción. Mortales que no quieren hablar de la muerte, deseamos infinitamente para sentirnos inmortales. Luego, en el lecho de muerte, lloramos como criaturas desconsoladas porque nos damos cuenta de que apenas hemos vivido, de que la vida que hemos vivido ha sido prefabricada por otros, de que nuestras decisiones ni siquiera fueron nuestras, pues deseábamos cosas que luego rechazamos, elegimos cosas que no queríamos, en definitiva, tuvimos una vida que no fue la nuestra. Por eso creo que hay que desear poco pero bien. Ir en busca de lo que se desea y dejar de buscar excusas que se amolden a nuestros caprichos momentaneos. Desear con sinceridad y con amor hará que evitemos el error. Los deseos infinitos son como un pozo sin fondo y, sin embargo, nosotros estamos llenos de límites, muchos impuestos, eso sí, aprendidos con disciplina en nuestra vida social y familiar. Y preferimos no disgustar al entorno, no dar qué hablar, que ser felices. El deseo infinito es propio del adicto y, tristemente, ahora, gracias a las redes sociales, adictos somos casi todos. Adictos, manipulados, borregos aunque, gracias al autoengaño, creemos ser normales, estar bien informados y que nadie nos manipula. Ah, y que siempre hacemos lo que queremos,a pesar de nuestros desos infinitos.

Del mejor modo posible

Hay muchas formas de ver. Por eso hay cosas (y personas) que nos pasan desapercibidas y otras que nos llaman la atención. Pero cuando alguien te pasaba desapercibido y ahora te llama la atención, hay muchas posibilidades de que se haya introducido en la ecuación el amor. Por eso cuando amo, veo del mejor modo posible. Veo ternura en el fondo de una mirada dura. Veo timidez en el postureo artificial de las fotos para redes sociales, descubro a la persona que se esconde en el personaje. Incluso, en un caso extremo, puedo llegar a entender el rechazo ante la intensidad de mi amor. No todo el mundo está preparado para el amor, ni siquiera para el deseo, por eso hemos de escoger bien nuestros deseos. Muchas veces las plegarias atendidas no son bien recibidas. Deseamos tanto a alguien que, cuando está a nuestro alcance, no sabemos qué hacer. Pero si fuéramos capaces de ver del mejor modo posible, seguramente, ahora, estaríamos en la cama disfrutando de nuestro amor.

viernes, 24 de julio de 2026

El jardín mental

Como no tengo mucho espacio en casa -ni siquera tengo un pequeño balcón- he decidido construir un maravilloso jardín mental. En el punto más álgido de un increíble estado de éxtasis que me invadió repentinamente encontré las semillas fantásticas que se hicieron realidad para mí solo de pensarlas. Una luz ancestral y espiritual las iluminaba y, casi casi, podía oírlas hablar. Muchas eran semillas de amor: amor a los amigos, amor a la vida, amor al conocimiento... Me llamó la atención que, una de las semillas de amor, tenía la sonrisa de Robin, mi amigo más tierno y sincero. Así que fue la que primero planté. Luego planté semillas de conocimiento: de lectura, de constancia, de pensamiento crítico. También algunas semillas imaginativas y creadoras. A lo lejos se divisaba una tormenta pero como no tenía miedo no me desesperé y seguí con mi jardín mental y llenándome de emociones maravillosas que provocarán, sin duda, actitudes de la misma índole. Y seguí pensando e imaginando, construyendo mi realidad, poquito a poco, en una mente ajardinada, organizada e imaginada con el mayor cariño del universo.

jueves, 23 de julio de 2026

A los demás les deseo

Que intenten comprenderse a sí mismos, pues, a veces, comprender a los demás es imposible. Un filósofo dijo una vez que el primer problema de los demás es que son otros. La primera vez que lo oí no lo entendía bien, me pareció un comentario estrafalario y esnob, pero ahora lo encuentro acertado. Compartimos un mundo e insistimos en competir en vez de en cooperar. El amor, que debería unirnos, nos separa, a veces, por una lucha de egos, por no salir de lo que los idiotas llaman zona de confort o por elegir la rutina de todos los días en vez de la novedad que, posiblemente, no volverá a darse. Y la vida se va agotando sin haber hecho nada que valga la pena. Por eso debemos comprendernos a nosotros mismos cuanto antes. Y lanzarnos a la revolución del amor sin pensarlo dos veces. Ni siquiera una, diría yo.

miércoles, 22 de julio de 2026

Por fin comprendí que nada comprendí

Por eso voy a vivir intensamente siempre. Amando aunque duela, disfrutando del encanto de la soledad que con libros me acompaña, de las poetas muertas que susurran sus versos a mi oído, y, entre un par de esos versos, bailamos como nunca lo ha hecho nadie antes, dos almas danzantes disfrutando de las palabras de ahora y de las de antes. Aprendo de las poetas suicidas que en sus poemas siguen y seguirán vivas. Puedo ver sus sonrisas dibujando la mía. Sus versos me hacen compañía, me llevan en volandas y, por fin, comprendo que nada comprendía de la vida de los otros y que tampoco he de hacerlo. Sigo dando vueltas, danzando, en un puñado de versos que junto a mil mariposas aletean, generando una fuerza de fragilidad inmensa. No comprendo pero sigo sintiendo, amando como si todo fuera un comienzo.

Colores

Dibujé un arcoiris para llegar hasta ti. Fui saltando de nube en nube al igual que los niños hacen con los charcos, chapoteando de felicidad en cada uno de ellos, salpicándose de una alegría irrepetible que el mundo, más tarde, se encargará de robar. Sin darme cuenta, iba lanzando besos al aire, como las migas del cuento para encontrar el camino de vuelta, pero aún no percibía las sombras de un cielo encapotado que se cerniría sobre mí. Deslizándome por los colores, henchido de felicidad e ilusiones que se iban multiplicando con cada una de las canciones que mi corazón cantaba al pensar en ti. Me costó llegar, atravesé todos los colores y de repente, la oscuridad. Negro sobre blanco. Unas arenas movedizas de incomprensión me iban tragando. Pero los colores son amores. Y en cada color un amigo tiraba de mí. Y hoy puedo decir que es el día que renací.

Dando tumbos

En el amor voy dando tumbos. Y va pasando la vida. No puedo dejar de amar, pero, por lo visto, tampoco de sufrir. Soy capaz de recorrer miles de kilómetros para ir en busca de la persona amada. Pero las personas cambian de opinión, tienen miedo o indecisión, o a lo mejor llegué antes de tiempo o, quién sabe, un poco después de apagarse la llama de amor que creí ver encendida. Pero no puedo decir que nunca acierto porque yo he amado con intensidad y pasión y, para saber amar, hay que darlo todo y, también, saber irse aunque duela. Sigo amando a las personas que amé y me rechazaron. Sigo amando a las personas que amé y dejaron de vivir. Sigo amando a las personas que amé y nunca vivieron y, a pesar de que solo fueron rutina y apariencia, les ofrecí mi amor como una ciencia, de cambio, de transformación, un amor que podía haber sido la chispa de una revolución. No importa, yo sigo amando. Con o sin dolor, el amor es siempre lo mejor.

martes, 21 de julio de 2026

El vaivén del dolor

Cuando todo parece superado, de repente siento una tristeza que crece a pasos agigantados en el interior de mi pecho, una mano infernal agarra mi corazón y se hace puño, un torrente de lágrimas cae de mis ojos, dejando surcos en carne viva en las mejillas. Quiero escapar pero estoy atrapado en mi cuerpo dolorido que llora como un niño abandonado. Paso horas en esta situación que parece inamovible, pero poco a poco, sin apenas percibirlo, me voy tranquilizando, mi corazón vuelve a expandirse pero con un gran charco de sangre sentimental a su alrededor. Pienso en mi madre, en sus abrazos que curaban mi tristeza al momento, en sus besos que sanaban mis heridas, en su "curisín-curisana" si no se cura hoy se curará mañana y, ahora mismo, parece que puedo sentirla a mi lado, acariciándome el rostro y diciendo: mi niño, todo va a salir bien, tú siempre has sido el amor de mi vida.

lunes, 20 de julio de 2026

Las veces suficientes

A lo mejor no te dicho que te amo las veces suficientes. Puede, no sé, que decir mucho algo anule las palabras, pero no es el caso. ¿Cuántas veces son suficientes decir te amo para que alguien se dé cuenta del amor? Te he dicho que te amo con los ojos, con esas miradas llenas de cariño, con unos ojos sonrientes con las pupilas llenas de un brillo encantandor, te he dicho que te amo con cada caricia, con el roce de mis dedos que quieren tocar el amor en todos tus poros, con la miel de mis labios que se mezcla con la dulzura tierna de tu piel. Te he dicho te amo con el silencio y también gritando con el corazón. Te he dicho te amo en la distancia y en la presencia y, también, caminando a tu lado, observándote, intentando memorizar todos tus movimientos, tus gestos, tu olor, tu sabor. Y por eso te digo también con la voz y por escrito: te amo.

domingo, 19 de julio de 2026

Vacaciones interiores

Este año han sido unas vacaciones extrañas porque, al mismo tiempo que volaba a otro país con una maleta, también viajaba al interior de mi ser. Podríamos decir que han sido unas vacaciones cognitivas, unas vacaciones ontológicas, de conocimiento del ser, para entender la mente, las emociones y mi propósito vital. Y también, por qué no, con un ratito para pensar en la muerte. Es curioso porque en las vacaciones interiores te sumerges en una lenta transformación. Uno se da cuenta de ciertos errores que pasaban inadvertidos que, a lo mejor, solo veíamos en otras personas y no en nosotros mismos. Las elecciones y las decisiones tienen consecuencias pero, de lo que me he dado cuenta en estas vacaciones es que, muchas veces, esas decisiones y elecciones que creemos tomar en plena libertad y porque queremos, en realidad no es así. Hay un autoengaño interno, tal vez debido al pasado, a las circunstancias, a nuestras rutinas y nuestra actual forma de vida que, como insistimos en no cuestionarmos, nos pasa completamente desapercibido. Por eso nos ilusionamos de forma mecánica, deseamos de manera digital, amamos algoritmos, amamos unas fotos que, por haber visto muchas veces, se nos hacen familiares, pero son solo fotos. Creemos comunicarnos con personas pero son solo apariencias digitales, disfraces de personas que están en la distancia o que, a lo mejor, ni siquiera existen. Echamos la culpa de todo al exterior o puede que, tal vez, alguna vez, nos sintamos culpables nosotros, pero siempre volvemos de cabeza a sumergirnos en la vorágine digital que tanto daño nos ha hecho. Pero las vacaciones interiores acaban abriéndote los ojos del alma. No son muy agradables al principio pero, cuando terminan, te has descubierto un poco más a ti mismo.

sábado, 18 de julio de 2026

Niebla mental

Se ha aposentado una niebla mental en mi interior y no puedo pensar ni discurrir como deseo. Tengo una bola de engrudo emocional en el centro de mi pecho. Recurro a la metacognición en último extremo y pienso en mis pensamientos, en por qué los tengo, en por qué me torturan, en por qué mi cabeza rumia como una vaca vieja que se ha atragantado con un pasado mal digerido que retorna y que se parece mucho a un presente que no se quiere ir. ¿Por qué le doy tantas vueltas a todo? ¿Por qué intento ser feliz con los demás cuando mi felicidad ha aparecido siempre estando solo? Parece que, desde que empecé a escribir, ha retornado cierto rayo de luz energético que los problemas habían drenado. Mis ojos comienzan a sonreír, siempre lo hacen antes que mis labios. El engrudo del pecho se está diluyendo y una sonrisa de niño travieso se abre camino en mi rostro viejo. El niño que fui sigue vivo, él es el que ha roto el engrudo del pecho a patadas, como si fuera un juego. Y ahora voy a volver a jugar con todos mis amigos imaginarios y con todos mis amigos muertos.

Romper el patrón

La mayoría actuamos a través de patrones adquiridos o aprendidos. Muchas veces no funcionan porque han sido patrones impuestos por las circunstancias sin que nos demos cuenta y, también, porque somos puro cambio: lo que ayer servía, hoy ya no sirve. Cuando repetimos frases como nadie me entiende, todo lo estropeo, todo lo hago mal... no deja de ser un cliché que repetimos, para darnos una explicaión infructuosa, cada vez que actuamos con el patrón equivocado. Por eso hay que romper el patrón. Si hay veces, muchas quizás, que sentimos culpa o arrepentimiento, esa es la señal inequívoca de que debemos romper el patrón, dejar de actuar y responder de la misma forma que hacemos siempre, salir de ese bucle emocional o de respuesta, y crear una nueva realidad que mejore nuestra existencia. Somos lo que repetimos, por eso hablo siempre de amor. El amor, aunque a veces duela -como la vida-, es la respuesta para todo. Y para romper el patrón que nos hace cometer siempre los mismos errores debemos ser sinceros, primero con nosotros mismos y, también, con quien nos relacionamos. Según los estoicos, el sufrimiento aparece ante las interpretaciones erroneas de la realidad y, como intento explicar, esas interpretaciones salen del patrón adquirido o aprendido. Rompamos el patrón, inundemos todo de amor, revolucionemos la vida. La revolucion del amor ha vuelto para ofrecernos la alegría.

viernes, 17 de julio de 2026

Todas las historias

Las que no he contado y las que sí. No hay que decirlo todo, ni tampoco callarlo todo. Tanto hablar como el silencio son decisiones con consecuencias. Por eso hay historias que uno no debe contar porque los protagonistas ya las conocen. Uno puede decidir olvidarlas, pero hay historias que siempre vuelven, que ni el tiempo se puede llevar. Podemos autoengañarnos, pero siempre será peor para nosotros, porque las volveremos a repetir, con los mismos errores de siempre y no conseguiremos avanzar. Todas las historias forman la vida. Cuando las podemos revivir sin dolor, sin engaños, es que forman parte de una buena vida. Cuando no conseguimos olvidarlas a pesar de nuestro empeño pasan a ser una lección que aún no hemos aprendido. Las historias nos construyen, nos crean, al igual que nosotros construimos nuestra realidad con nuestros pensamientos.

La filosofía

Decía Hegel que la filosofía es el arte de no ser engañado por las palabras. Si eso es verdad, he de reconocer que todavía soy un mal filósofo, pues soy un ingenuo, confío en las palabras, sobre todo si son de amor, creo en la sinceridad de las personas, abro mi corazón ante las miradas que me apasionan. El amor va más allá que la filosofía, pues es el arte de no sucumbir ante las caricias, ante los besos, no sólo ante las palabras, es el arte de comprender que, lo importante del amor, es amar, no ser amado, que no hay que buscar reciprocidad, sino esperar que surja y, si no surge, aceptarlo, con dolor, sí, pero aceptarlo. Podríamos llamarlo filosofía del amor, ese sería el nombre perfecto. Comprender que en el amor uno no es engañado porque no le amen, sino que es engañado, la mayoría de veces por uno mismo, por no saber amar. Porque a amar se aprende amando. Y a filosofar, según Hegel, no dejándose engañar con las palabras. Hoy quería filosofar sobre el amor, sobre mi vida, sobre mis últimas experiencias, sobre mis errores del día a día. La filosofía es el amor por el conocimiento, amor por la sabiduría, es descubrir el engaño antes de que destroce tu alegría. Yo he llegado tarde, pero de los errores se aprende, el dolor enseña y el amor perdura. Por eso pongo siempre mi actitud en duda, para pensar, para poder amar con mayor facilidad y gratitud.

jueves, 16 de julio de 2026

Maestro dolor

Vamos llenos de ilusiones en busca del amor. Somos capaces de recorrer miles de kilómetros creyendo solo en palabras, simplemente porque creemos que las usarán igual que lo hacemos nosotros. Generamos expectativas de la nada pensando que son una roca pero no son más que un castillo de papel que, un poco de viento, destroza en pocos segundos. Ay, pero los demás no son yo, son otros. Siguen patrones de compartamiento completamente diferentes y, muchas veces, sin ni siquiera saberlo, sin darse cuenta. Y esa esperanza de amor que uno tenía se pulveriza con un rechazo inesperado. ¿Cómo es posible?, me pregunto sumido en una tristeza repentina. Y el dolor me envuelve, me pisa, me hunde, me deja tirado como una colilla. Intento razonar y preguntarme el por qué, qué he hecho mal. Respiro hondo e intento relajarme. Sé que va a ser difícil, pero lo intento. Siento el dolor dentro de mí y pienso en preguntarle por qué está ahí. Y el dolor me contesta que está donde está porque yo lo he traído. Que este dolor emocional ha sido invitado por mi actitud ante cosas que yo no puedo controlar, como las acciones ajenas, como la respuesta de los otros a mi amor, a mi forma de ser. Me quedo tumbado un rato en silencio y luego doy un paseo. Ya me siento mejor El dolor es mi maestro. Y sigo amando, porque quiero que el amor siempre me acompañe, quiero ser amor y llevarlo a donde vaya. Expandirlo a pesar del rechazo, a pesar de la incomprensión. El maestro dolor ya se ha ido y ahora vuelvo a sonreír como un niño, como un niño herido que, a pesar de todo, quiere seguir jugando, quiere seguir amando y crecer, aunque sea como un hombre solitario.

lunes, 13 de julio de 2026

El deseo ficticio

Creemos desear tantas cosas y, sin embargo, muchas de ellas no las queremos, son solo caprichos, cosas que, al comprarlas o conseguirlas, ya ni siquiera queremos usar, o, tal vez, son solo deseos ficticios. Creemos amar a alguien, o por lo menos lo deseamos, y ese deseo ficticio lo generan mucho las redes sociales. Porque deseamos a alguien que está lejos pero, cuando se acerca, nos preocupa o nos incomoda; no sabemos cómo quitárnoslo de encima, y vamos postergando los encuentros. Eso es a lo que yo llamo el deseo ficticio. Querer tener sexo con alguien cuando está a miles de kilómetros, pero buscar excusas cuando lo tienes al lado. Ese podría ser un ejemplo de deseo ficticio. Las apariencias nos provocan muchos deseos ficticios y, las redes sociales, han potenciado las apariencias a niveles enfermizos. Llamamos amistades a personas que no hemos visto nunca y con las que nunca hemos hablado, deseamos cuerpos desconocidos, fantaseamos con aventuras sexuales que nunca se van a producir y creemos que son sueños alcanzables, nos autoengañamos, y, cuando todo puede ocurrir, el deseo ficticio se vuelve excusa, rechazo inconsciente o procrastinación morbosa. El deseo tiene que ser verdadero, igual que el amor, porque sino vamos a sufrir más de la cuenta: sufrir por un deseo que no se puede realizar y luego, sufrir porque se puede realizar.

Ser y estar

Dos verbos tan cercanos y, a la vez, tan diferentes. Uno puede estar enamorado pero también puede ser amor. Para estar enamorado hace falta alguien más, para ser amor no, porque el amor es quien eres, no con quien estás. El amor permanece y la gente cambia. Por eso nunca se deja de amar aunque creamos lo contrario. Sigues amando a la persona que conociste, a la que se te mostró, pero, tal vez, ya no amas a la persona en que se ha transformado. Ser amor y estar enamorado a la vez implica una transformación mutua. Cuando dos personas se aman hay un crecimiento interno. El amor no se puede fingir o, mejor dicho, el amor sólo se finge para uno mismo. Porque aunque des amor falso, la otra persona lo recibe como verdadero; es la magia del amor. El mentiroso es el sale perdiendo siempre. Ser amor es la esencia de la vida, la maravilla. Cuando uno es amor puede amar, enamorarse, tener compañía o no tenerla, pero siempre está rodeado de amor, flotando en amor, respirando amor. Por eso uno se enamora de la vida, de las cosas, del paisaje, del olor del mar, de la brisa matutina, de la lluvia refrescante, del bochorno del verano y del gélido invierno, porque ser amor es disfrutar del entorno, de la simpleza cotidiana, de los pequeños detalles, del silencio que nos acompaña a todas partes. Soy amor, amo el amor y amo a mi amor.

domingo, 12 de julio de 2026

El tiempo y el amor

Parece ser que todo tiene un tiempo. Y, por lo visto, yo me confundo siempre. Hay un tiempo para amar, pero yo quiero amar siempre. La distancia hace que el amor sea efervescente: chisporrotea mucho al principio pero desaparece enseguida. Yo amo en la distancia con la misma intensidad que en la presencia pero sólo yo lo percibo así. Hay un tiempo para el amor pero mi tiempo es la vida, es ahora, es siempre. Las personas están ocupadas con sus rutinas pero yo salto constantemente para alcanzar la maravilla. Pienso que no existe el tiempo, solo hay amor. Amor que se siente, amor que se comparte, amor que se disfruta. Amo de lunes a domingo, amo como un niño, no necesito que se me corresponda, solo quiero que, alguna vez, alguien me entienda, alguien respire mi aire, alguien se transforme conmigo y, tal vez, poder amar juntos.

sábado, 11 de julio de 2026

¿De dónde sale la fuerza para seguir?

Llegas lleno de ilusiones, con ciertas promesas o proyectos compartidos que tienen que comenzar pronto. Pero todo se dilata en el tiempo. Ciertas nubes de desánimo ocultan el sol de tus sueños y los pájaros del arrepentimiento revolotean la entrada de tu casa como los antiguos malos augurios. Pero no sabes por qué, pero no estás dispuesto a dejar que nada te hunda. Y el mismo amor que decide no llegar es el que te da las fuerzas para seguir. ¿Cómo es eso posible? Hay cierta locura en todo ello, pero es maravillosa. El amor que tienes, que derrochas, que vas repartiendo allá donde vas, va dejando sus semillas. Pero nunca vuelve como lo habías planeado. Aparece en un paseo solitario, en un cielo que te canta para que lo observes, en un paisaje lleno de calma, de una paz tan densa que casi puedes tocar. Respiras hondo tranquilamente y piensas: lo que tenga que ser, será. No quiero que se cumplan mis sueños, solo quiero vivir alguno que se cree en el mismo momento de vivirlo. Tengo el corazón lleno de amor, una sonrisa en el rostro y los ojos llenos de lágrimas. Puede parecer contradictorio pero así soy, así somos muchas veces. Las olas que nos golpean nos descubren y dejan ver cómo realmente somos. Estoy lleno de amor, así que voy a quererme como no me ha querido nadie.

viernes, 3 de julio de 2026

Las palabras que colecciono

Son todas maravillosas. Tienen un agujero por donde entro y miro a través de ellas. Por eso entro siempre en la palabra amor, para mirar con dulzura, para ver las cosas de otro color. Otra de las palabras que uso mucho, sobre todo desde que te conozco, es poros. Me cuelo por cada uno de tus poros para ver y acariciar tu alma. Además, la palabra poros, con esas dos oes como dos soles, la uso como unas gafas y, desde cualquier poro tuyo, observo el mundo mientras te siento, te huelo, te lamo y te beso. También está en mi colección la palabra pancita que, para mí, es como un trono, sí, tu pancita, pues me siento en tu ombligo y te miro a los ojos mientras duermes, mientras sueñas conmigo, y veo como tus labios se arquean y esbozan una placentera sonrisa mientras yo me duermo acurrucado en tu ombligo. Y así, con esta colección de palabras, difumino la distancia que hay entre nosotros y, nuestras almas entrelazadas, van juntando a nuestros cuerpos hasta el inevitable abrazo que nació en nuestros sueños y despertará en nuestro futuro encuentro.