sábado, 20 de diciembre de 2008

La playa y yo

Toda la multitud del verano se ha escondido detrás de algún adorno de un árbol navideño. La brisa marina me acaricia la cara con frescura. Gaviotas, e incluso patos, veo durante mi paseo. A lo lejos un barco, tal vez alguien pescando o quizá sólo sea mi imaginación que busca algo de compañía en este día solitario, pero apacible y tranquilo. Se acerca un perro pequinés muy predispuesto a que le haga unas caricias; parece conocerme, aunque sólo sea por el olor que desprendo de mi trabajo: Nadie más se da cuenta sólo los perros que cada día me quieren más. La soledad no es tal cuando el mar está a nuestro lado. Sigo caminando y recargándome de energía marítima; es estupendo. La playa es toda para mí y yo soy todo de la playa, juntos somos uno nuevo, me introduzco en la brisa y recorro el entorno en un vuelo mágico que despierta mis sentidos y los predispone a todo lo mejor de esta vida.
Feliz playa Navidad.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Un poco de orden

Es lo único que demando dentro de mi caos vital, aunque sea un orden estancado y lleno de polvo; ordenación estática, que diría aquél. Por lo visto, ese señor, aquél, diría muchas cosas o tal vez las dijo alguna vez en no sé dónde, y todos repetimos o ponemos en su boca y en su nombre, ¿o en su pronombre o, tal vez, en su adjetivo demostrativo? Que tengo la cabeza hecha un lío, y creo que la pasa no es higo, y aunque lo dijera aquél, lo hago mío. Y a la par que orden, quiero concierto, una vida sinfónica, una respiración melódica, un paso rítmico, un samba amor, un nuevo estado mejor, sincopado o no, pero a tu lado; sostenido, bemol o asilvestrado. Sostenido en mis brazos y bemol, acostados. Ordenado el sentir, entre tú y yo no hay espacio. Notas mi calor, noto tu calor, notas de calor pausado que cogen ritmo y, con amor, aceleran el paso.
Agitación, sudor, caricias, sexos en flor, fusiones en do, sostenido en mis brazos, sientes mi amor en tu regazo. Soy tu regalo, tú eres el lazo; tú mi pastel, yo la guinda, siempre a tu lado.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Mi flauta mágica

Todavía no soy tan mágico como mi flauta, pero, como me dicen en mi tierra, eres majico, tio; por tanto estoy a un paso de la magia de mi instrumento travesero. Ya me deleito soplando y, la vibración en mis labios, aunque aún no es pura música, acrecienta mi encanto por el arte del sonido, porque vibra hasta mi ombligo; meneando mis caderas cimbreo el alma entera en pos de una única meta: el amor soñado que pronto estará a mi lado. Y la música me alienta apaciguando lo que mi imaginación calienta. Y una nota me susurra que el amor es por ella transportado, y aunque la fusa es confusa a mi corazón ha llegado y, en su medida estipulada, y de la mano de un hada dejó impreso tu amor en mi alma. Y eso que aún no soy tan mágico como mi flauta. Pero es que se acerca la melodía de tenerte entre mis brazos un día y, por eso ahora, soy todo alegría.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Puedo esperar lo que se me antoje

Distinto será que ocurra, pero el que no piensa que puede esperarlo, no se lo curra. Y la recompensa que creíamos que venía después, es el mismo esfuerzo, de ahí la satisfacción del trabajo bien hecho. Y si digo lo que se me antoja que espero será también porque quiero, quiero que el deseo cobre vida, se me antoja esperar tan simple hecho, que siempre debería ser de mi provecho o, sino, llamarlo capricho y no deseo. Espero que no se confundan más conceptos, se me antoja esperar la diafanidad de la vida; espero que lo que quiero sea como pienso y, de no ser así, que sea capaz de querer lo que veo, de disfrutar de los cambios, entre mi recreación y el verdadero. Se me antoja que no puede esperar lo que se me antoja, ¿puedo esperar que no puedo esperar? Espero no tener que esperar para saberlo.

jueves, 9 de octubre de 2008

Habitáculo de vida

Conjunto de habitaciones donde poder hacer algo con lo que disfruto en esta vida durante más de cinco minutos seguidos o interrumpido única y exclusivamente por mi perro. Espacio donde mi ordenado caos sea mi paisaje, donde mi ritmo cardiaco pueda aposentarse y estabilizarse, sólo por variar, para ver cómo es, nada más. Parte especial del mundo donde converso hasta con las plantas. Querido habitáculo de vida te necesito, sigo teniendo la esperanza de encontrarte algún día, pero me gustaría encontrarte en esta vida.

domingo, 5 de octubre de 2008

Dragón desesperado

En una nube de rosas vivía flotando, haciendo rimas amorosas cuando apareció el dragón desesperado. Otras veces me había enfrentado a él, pero en diferentes formas. Porque el dragón puede estar en cualquiera, igual que el amor, sólo hay que frotar las dos piedras que harán que surja la chispa del comienzo de todo, dependiendo de qué piedras se hayan elegido. Pero el dragón no sabe que yo tengo las dos piedras mágicas del San Jorge que hay en mí y que, sus palabras, sus insultos, escupidos con alta dosis de rabia, serán la chispa de mi principio y su fin, que, aunque nunca las haya frotado, hoy ha llegado el día, y no habrá nadie que me hunda con su pedantería, con sus malas artes en la vida, con sus mentiras.
Llegó el dragón y, tras unos abrazos, empezó su sermón, su puesta en escena, su conversación, supuestamente aleccionadora, le puso nervioso y, ahora, ataca con más violencia, gestos duros, manos que acechan, arrebato repentino, empujones, un ataque vigoroso, en apariencia, pero sin intensidad ni fuerza, a fogonazos desesperados, las últimas convulsiones de un ser perdido en su propia mentira, vividor de un mundo irreal que, más que fantástico, resulta ser bastante dramático.
Este texto es para ti dragón, que no dejas de ser mi hermano.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Milagro

Sin duda tiene que serlo, todo lo que estoy sintiendo, el amor que profeso por alguien que sólo he visto en fotos pero que, cada vez que las miro, siento que añoro sus caricias y sus besos, imaginados todos, pero ya sentidos, soñados, y por mí añorados. ¿Qué será de mí cuando viva esos besos y esa caricias? ¿Lo podré resistir? ¿Moriré de felicidad tal vez? ¿Me fundiré o nos fundiremos en un sólo ser? ¿Nos hará el amor desaparecer? Bendito milagro que me hace recordar lo no vivido, añorar lo no pasado, sentir lo que imagino y vivir lo soñado. El amor es un tornado que en mí ha entrado, me ha trastornado pero, elevado, observo el mundo desde otro lado, desde el lado del amor, soñado, querido, vivido, aquí a mi lado, en mi interior, siempre conmigo, mi milagro.
Mañana clase de portugués o quizá haya otro milagro, que me enseñe esos sonidos que creo que ya estoy amando.