lunes, 11 de abril de 2022

El propósito

Hoy pensaba en el mío. No es uno cualquiera, de esos que se tienen a primeros de año, pequeños propósitos o tal vez grandes propósitos de pequeños cambios como dejar de fumar, hacer deporte o comer más sano. Se trata del propósito con mayúsculas, del único e inimitable, pues creo que hasta hoy nadie tuvo uno así. Mi propósito es amar como nadie lo ha hecho, amar en lo cotidiano, amar en los pequeños detalles, hacer que el amor se expanda por el universo, provocar que los demás imiten mi propósito, hacer que este enorme propósito se generalice. Esa será mi contribución para dejar un mundo mejor. Poner amor en las cosas más insulsas, en esas leves acciones que hacemos casi sin pensar y también en esas en las que no creíamos que fuera necesario para nada el amor. Impregnar de amor todo pensamiento, cualquier movimiento, incluso un parpadeo. Rociar de amor cada segundo, como si fuera el ultimo segundo del universo. Untar de amor la prosa y también el verso, cada palabra, cada silencio. Generar amor en cada argumento. Que las miradas destilen amor y también cualquier gesto. No es tarea fácil pues es un propósito inmenso. Pero no importa porque el amor es poderoso. Y cada pequeño detalle hecho con amor irá salpicando al siguiente, como en una cadena imparable. El amor irá en progreso y expansión. El amor es más fuerte que la muerte y mi propósito perdurará eternamente.

viernes, 8 de abril de 2022

La magia de lo cotidiano

Quién iba a pensar que hubiera magia allí, aunque, si lo piensas bien, es el mejor sitio para estar. Descubrir la magia de lo cotidiano es rozar la inmortalidad. En el día a día, lo que la mayoría ve es la rutina, nuestros hábitos casi mecánicos, nuestra vida y acciones hechos casi sin pensar, de tan habituales que son. Pero la rutina es una capa que lo impregna todo, es solo apariencia, el envoltorio de la realidad que, si sabemos desprenderlo, si sabemos abrir el regalo de la cotidianidad que nos proporciona la vida, podremos percibir la efervescencia de la magia cotidiana. Vemos como borbotean las pequeñas alegrías diluidas en instantes felices que se eternizan en la mente, esos momentos mágicos donde el tiempo no existe o, si existe, está durmiendo plácidamente para que podamos conocernos a nosotros mismos, tal vez la principal tarea de nuestras vidas aunque también la más olvidada. La magia de lo cotidiano está en una sonrisa que se te regala al azar, cuando crees que nadie mira y ayudas a un pájaro herido, cuando alguien valora una de tus acciones en la rutina diaria que normalmente pasa desapercibida para casi todos, cuando un niño grita tu nombre y se alegra de verte y saludarte, cuando un perro se contonea de felicidad en tu presencia. La magia de lo cotidiano es ese rayo de sol que hace que prestes atención a lo importante. La magia de lo cotidiano es verte mientras te sueño, es amarte sin verte, es tocarte en la distancia.

lunes, 4 de abril de 2022

La lectura

Creía que iba a ser un día como los demás, de apacible lectura y, al principio, así fue. Me aposenté en el sofá, abrí el libro y comencé a leer. Todo pareceía en calma. Iba pasando páginas y la historia seguía tranquila. Me subí las gafas, suspiré cómodamente y reemprendí el camino entre las letras. Un timbrazo estalló en medio de la habitación como una bomba. Di un respingo y me levanté, dejando el dedo índice en el interior del libro, y me dispuse a descubrir quién era el protagonista de tamaña interrupción. Al llegar a la puerta acerqué el ojo a la mirilla. No había nadie. Habrá sido algún bromista, algún crío o alguien que se ha equivocado, pensé. Volví al sofá, me senté, con los pulgares abrí el libro y saqué el dedo índice de su interior y, cuando me disponía a reemprender la lectura, la ventana se abrío de golpe, la pequeña cortina se elevó hasta el techo, ondulante, como una ola en un día de tormenta, las páginas del libro se contagiaron del mismo baile salvaje. Intenté poner el dedo índice otra vez en el interior del libro para no perder la página donde estaba leyendo. Lo puse, pero fue demasidado tarde, lo puse en otra página. Me levanté y cerré la ventana. Abrí otra vez el libro y me percaté de que no era la misma página. No sé por qué leía la primera frase de un párrafo que tenía una pequeña marca o señal, como un asterisco con una pequeña flecha, aunque tambien podría ser solo un tachón involuntario. No te pares ahora que has llegado hasta aquí. Si se vuelve abrir la ventana, no la cierres, deja que entre el aire, intenta ser parte de él, busca la ráfaga de viento propicia y súbete a ella. Fluye, sal al mundo, déjate llevar. Y eso hice. Ahora era aire. Salí por la ventana y atravesé varias nubes. El cielo me inundó de azul. No sentía frío, era como ir flotando en una enorme caricia. Lo que en principio creí una ligerísima brisa, eran como pequeñas burbujas de aire estallando en mi piel, pero tampoco burbujas, pues era una sensación agradable y placentera, eran pequeños besos estampándose en mi piel. Cerré los ojos. Me notaba desnudo pero mi temperatura había ascendido. Cómo era posible que entre las nubes y lanzado al aire por una ráfaga de viento sintiera este calor familiar. Abrí los ojos. Cerré el libro y ahí estaba tu rostro, a escasos dos dedos del mío y, nuestros labios construyendo un increíble beso que puso fin a la lectura.

jueves, 31 de marzo de 2022

Esa bola de nieve llamada deseo

Apareció un día, de repente. Uno no sabe muy bien por qué y, no es que se te plante enfrente, sino que se va incrustando lentamente, lo absorbes y, esa pequeña bola de deseo, va impregnando tus actos, tus pensamientos, tu vida. Si tienes suerte y la condimentas bien, además de crecer, te dará también alegrías, ilusiones compartidas, esperanzas se generarán e irán tomando forma, vida propia. Y, como en una enorme montaña, la bola, el deseo, sigue su curso, su camino, va rodando y haciéndose cada vez más grande. Parece imparable; tal vez lo sea. Y a esa bola de nieve llamada deseo, se me ocurrió condimentarla con amor y, además de expandirse y crecer, se fue iluminando, se hacía tangible en los actos de mi vida. El amor hizo que esa pequeña bola protagonizara mi vida. Y el deseo que por ti siento no es solo sexual, es más que eso, es vital, va más allá, porque mis sueños, mis ensoñaciones, mis pensamientos, todos mis actos, creativos o no, tantas y tantas cosas han sido influenciadas por el deseo de tenerte, de amarte, de sentirte, de compartir contigo todo, el aire y el silencio, la respiración y los pensamientos, el viento, la brisa, esos pequeños momentos donde aparece una sonrisa como la mejor respuesta. El deseo que me provocaste ahora es todo, sí, todo un mundo inmenso por construir a tu lado y, esa bola de nieve llamada deseo, me lleva de la mano, o tal vez en volandas, por un camino incierto y tortuso donde, al final, saldremos victoriosos, pues nuestro amor hará realidad el enorme deseo que nos conquistó, que me conquista cada vez que te veo.

domingo, 20 de marzo de 2022

El hechizo

Voy siguiendo las notas de la melodía que mi mente genera al pensar en ti. Los recuerdos van cogiendo forma sólida, cobran vida de nuevo, invaden el presente; puede que ni siquiera sean recuerdos sino ensoñaciones recién nacidas, pero, sean lo que sean, les doy la bienvenida. Nunca hubo mar aquí aunque ahora siento su brisa y, con ella, llega el murmullo de una sonrisa, se va acercando, puedo sentirla, no es una sonrisa cualquiera pues mi corazón a más velocidad está palpitando, no puede ser pero lo es, es tu sonrisa mi amor la que mi mano está palpando, la que visto a besos mientras tu me estás desnudando. No existen los milagros, me digo, así que debe ser algo mágico y, mientras nos amamos, la melodía va dando vueltas a nuestro alrededor, nos envuelven las notas, nos sentimos mejor. En pocos minutos recuperamos el tiempo perdido y comienzo a creer que siempre he estado contigo. La melodía expulsa su dicha, cala en nosotros dos, y entre gemidos reímos, entre besos respiramos y, con la asombrosa calidez de las caricias perfectas, seguimos amándonos estancados en el tiempo, formando parte de un sempiterno recuerdo placentero.

domingo, 6 de marzo de 2022

La escritura

Antes escribir me calmaba. Ahora se ha transformado en un torbellino donde el motor esencial es el amor, y las palabras, llenas de energía, no sé cómo, me transportan hacia ti y, a pesar de la distancia y zambulléndome en ellas, logro estar junto a ti, en ti, ser el aire que respiras, la brisa que acaricia todos tus poros, y me aposento en ellos, permanezco en ellos y construyo palabras para sentir tus besos, para poder estampar los míos en tu rostro, juntar mis labios a los tuyos, dejar que nuestras lenguas dancen en su salón oscuro y húmedo. Y así voy alargando las frases para poder tocarte. como si fueran un puente mágico que me lleva hacia ti, corro por ellas a tu encuentro, alargando las frases más y más, viendo como crece el párrafo, aunque son tantas las ganas y tanta la fuerza de las palabras que cada vez llego más rapido a ti, con frases más cortas. Y te amo sin un por qué, te amo porque te amo, y ya está, solo eso, te amo. Y en un torbellino amoroso me dejo llevar, en un suspiro mis manos contactan contigo, me lleno de tu electricidad, puedo oír el susurro de tu voz, tu aliento en mi cuello, tus labios húmedos en mi piel, acercas tu boca a mi oreja y me dices que no hay mejor miel. Tu ternura me excita, mi dulzura te asombra, y abrazados entre las sombras nuestro corazones brillan como dos soles, del planeta amor, generando bellos colores a nuestro alrededor. Antes escribir me calmaba pero ahora es mucho mejor.

martes, 1 de marzo de 2022

Te encontré

Sin pretenderlo, sin saber cómo. Como quien caza al vuelo con la palma de la mano el aire, el espacio vacío que hay entre dos gotas de lluvia y, sin mojarme, capturé tu esencia en un instante imperceptible pero subconscientemente sentido. Fue como una semilla depositada en mi corazón. El bombeo constante de mi sangre te hacía crecer, nuestro amor tomaba forma. Empecé a percibir tus sonrisas como delicias de la naturaleza. Me asombraba de tus gestos, de tus formas y, ahora, tus ojos son para mí como dos piedras preciosas, dos bolas de cristal mágico, dos esferas maravillosas que construyen tu espléndida mirada donde me zambullo, y nado en ella, surfeando en tu personalidad exquisita, llego hasta tu corazón y acelero su ritmo, me sincronizo con él, nos hacemos uno y el mismo. Te encontré y descubrí que todavía no sabía nada de las exquisiteces del placer y tú me las fuiste descubriendo a cada instante, con tu mirada, con tu sonrisa electrizante, con tus cautivadores movimientos que me envolvían, que seducían mi alma, con tus palabras sinceras que me acariciaban y generaban un halo de felicidad que achicaba las distancias, transportándome en un momento a tu encuentro y, sin apenas darme cuenta, entre tus brazos me siento. Te encontré, amor, mi cielo, sustento de mi corazón, te encontré y alcé el vuelo a una vida de felicidad sin límites, a una aventura sentimental tan fenomenal que hasta ahora nunca había sido imaginada. Te encontré y la vida cobro sentido, amor.