miércoles, 31 de diciembre de 2025

Si puedo hacerte sonreír

La vida muchas veces es complicada. Está llena de agobios, incluso las fiestas navideñas, para muchos, son un infierno; aunque puedas fingir, el cuerpo se resiente. Por eso soy de los que piensa que es mejor estar solo que fingir. Y empiezas a cuidarte y a amarte a ti mismo. De pronto llega un día que te sientes mejor y hablas con dulzura a los demás. La gente te busca, se han habituado a tu compañía, aunque solo sea unos minutos, incluso los perros se alegran de verme y desean mis caricias. Y yo pienso que un día ha valido la pena si puedo hacerte sonreír. Ayer me encontré a una mujer mayor que va con un andador porque sus piernas se resienten, me recuerda a mi madre, y le dije que iba muy elegante y ella decía que no, pero yo insistí, dije que el color de su chaqueta era precioso y le quedaba muy bien y me encantaba, al final conseguí que se dibujara una sonrisa en su cara y ya me sentí satisfecho. Después mi vecino me llamó por teléfono para contarme sus problemas cotidianos. Y siempre le digo alguna tontería en medio de la conversación para que se disipe su amargura vital. Hoy me ha confesado que le encanta hablar conmigo porque termina riéndose. Y ya me he acostumbrado tanto a esto que, cuando hablo con alguien, pienso: si puedo hacerte sonreír habrá valido la pena.

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