domingo, 6 de septiembre de 2026

Decisiones y consecuencias

Suelen ir unidas pero no en el mismo instante. Unas decisiones acarrearán unas consecuencias. El autoengaño, tan de moda, contribuye a tomar malas decisiones; el miedo, el egoísmo y la falta de empatía, también. Las técnicamente llamadas personalidades narcisistas que, en mi pueblo, son los hijoputas de toda la vida, no suelen llevar muy bien las consecuencias de sus decisiones. En el amor, muchas personas quieren hacer daño, aprovecharse del otro, controlar, decidir por los dos. A pesar de eso, el autoengaño les ayuda incluso hasta creerse víctimas. Pero las consecuencias siempre acaban llegando. Recuerdo una pareja de amigos que, todos los veranos, uno cortaba y tenía otras relaciones para terminar volviendo al acabar el verano. Pero un verano apareció un tercero en discordia y, cuando quiso volver, ya no había nadie esperando. Se enfureció mucho, pues no era lo acostumbrado. Se suponía que su pareja de siempre debía esperarlo, perdonarlo y volver. Le costó mucho asumir las consecuencias de sus malas decisiones porque llegaron al cabo de los años. Fueran unas consecuencias pacientes, poro hay que pensar que siempre llegan.

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