sábado, 29 de agosto de 2026

Las alas

Baten las alas todas tus miradas que a mis fotos regalabas y, sin embargo, cuando estoy delante tuyo, se quedan abotargadas. Baten las alas los besos soñados que escapan de una realidad extraña y bailan en el cielo dibujando figuras fantásticas, como los pájaros en sus fiestas de bandadas, que escriben su diario entre nubes donde todos nuestros sueños fueron enterrados. Tal vez en otra vida... no, no la habrá, y si la hubiera, no nos encontraríamos, ¿para qué? Sólo nos queda este batir de alas imaginado que suena igual que todas las caricias que no te di. Mi espíritu sigue entrelazado a algo que, al principio, creía que era el tuyo, pero ahora ya lo dudo. El batir de alas aumenta y mi memoria se quiebra. Se hace la nada. Luego chapotea. Algo se está creando. Puede que una realidad nueva.

viernes, 28 de agosto de 2026

Pequeño bastardo inmaduro

Qué cosas tiene la vida. Cuando crees superados ciertos asuntos, ciertas actitudes, viene un día la vida y te dice ¡aún hay más! Y aparece otro pequeño bastardo inmaduro dispuesto a desestabilizarte. ¿Pero con qué fin? A esta gente no les hace falta ninguno. Todo empieza por querer tener el control. La ineptitud les ha llevado aun patrón que no busca otra cosa. Y el autoengaño ayuda bastante para poder soportarlo con cierta falsa dignidad. A veces se percatan de su inmadurez pero enseguida se les olvida, se victimizan unos segundos y, después, se lanzan de cabeza al patrón, zambulléndose en el bucle rutinario de siempre. No saben por qué, pero adquieren un toque de tristeza y seriedad, perfecto para el disimulo que practican, que les hace pasar desapercibidos, incluso les da un toque interesante; irreal, pero interesante. ¿Habrá mnuchos más? Yo ya me he encontrado unos cuantos y, por lo que se ve, últimamente están proliferando. Mentalidades infantiles en cuerpos de adultos, personas con miedo a confrontar y dialogar, huyen de los problemas que generan con su actitud como si así dejaran de existir. El pequeño bastardo inmaduro ataca de nuevo. Pero se tiene que andar con cuidado porque no todo el mundo responde de la misma forma. La suerte está echada. Hagan sus apuestas. ¿Cuánto tardarán en ser descubiertos? Me temo que falta muy poco.

Estamos solos

En cualquier momento de espera entramos en las redes sociales y nos sentinmos acompañados: hablamos, vemos a supuestos amigos, a futuros amantes, tal vez, incluso, algún amor. Estamos en casa y nos llaman: mantenemos sexo digital con una persona que está a cientos o miles de kilómetros de nosotros. Nos informamos por internet de un mundo que no existe. Comentamos, intervenimos, hacemos una revolución política en calzoncillos y desde el sillón de casa. Nos sentimos bien o eso creemos. Cuando estamos en la realidad y surge algo interesante, el aparato digital interviene, compartimos, recibimos 'me gusta' y comentarios, es el soma del momento. Hacemos fotos, subimos parte de nuestras vidas o tal vez toda. Cuadros, textos, vídeos, directos, cualquier cosa que nos dé algunos segundos de protagonismo y puede que también dinero. Pero estamos solos, completamente solos. Rompe el móvil a martillazos y, antes de cinco minutos, ya te habrá asaltado el arrepentimiento y la congoja. Trabajas o eso crees. Ves a tu familia, risas, fotos y las subes a la red. ¿Cuándo empezó todo esto? El día que nos quedamos solos. El día que hicimos un viaje para conocer al amor de nuestra vida y, al vernos, se le atragantó la cercanía. ¿Por qué? Porque estamos solos. Asúmelo, no hay nadie más. Solo estás tú. Y no estás viviendo la vida sino asumiendo la muerte tan despacio que, cuando te quieras dar cuenta, ya habrás desaparecido. Y cuando eso ocurra ya no estarás solo: solo habrá nada.

jueves, 27 de agosto de 2026

Amor que se aleja

Huye a la velocidad de una sala de espera, donde nada acontece, sólo hay un sumidero en el centro por donde se cuelan todas esas lindas promesas que se dijeron. Amor que se aleja, como el avión que asciende y surca el cielo entre nubes de algodón sucias de sangre seca y sonrisas rotas. Primero hay un dolor, emocionalmente físico o físicamente emocional, no sé, que te oprime el plexo, el corazón, el pecho entero. Quiere salir: es el amor que se aleja. Luego los recuerdos se hacen un ovillo, se enredan en una madeja que parece un tachón enorme que va desapareciendo con la lluvia de unos ojos intensos que ya no se preguntan nada. Amor que se aleja y otro llamando a la puerta. Aún no lo percibo; intuyo, vislumbro, solo oigo un pequeño ruido que ronronea. Un nuevo amor que surge de las cenizas y en el corazón suenan campanas que despiden al amor que se aleja.

miércoles, 26 de agosto de 2026

¡Arde corazón!

No dejes nunca que te apague nadie. Créeme, hay mucho cabrón suelto. Para todos ellos: indiferencia. ¡Arde corazón!, quema el mundo, ponle luz a toda ilusión, arde en todos mis sueños, arde y se intenso, porque así es como me siento. No dejes de arder nunca, corazón. Quiero verte siempre en llamas porque, así, todo lo haré con amor y estaré mucho mejor. Arde corazón, arde siempre. No dejes que el viento de la mentira apague tu fuego. ¡Arde corazón! Calienta mi cuerpo, alumbra mi pensamiento, vuélveme loco, quiero jugar con tu fuego el juego del amor bonito. Arde aunque sea en soledad. ¡Arde corazón!, yo no quiero más nada ni nadie, sólo te quiero ardiendo a ti, corazón.

martes, 25 de agosto de 2026

Tal vez

Te han hecho así. Te han moldeado con miedos y disimulos. Por eso no amas a nadie. Sólo amas la inmensidad del mar, el aroma salado que desprende, la sal de la vida que no entiendes. Tal vez todo consista en reaprender, en cambiar el formato, en romper el patrón. Desaprender y empezar de nuevo, sin miedos, con pura valentía renovada, olvidando el disimulo, siendo por fin uno mismo, y disfrutando de lo que uno es. Tal vez hay que clonar esos pequeños instantes en soledad donde te sientes verdaderamente libre y extenderlos y plantarlos por todos los momentos de tu vida. Tal vez deberías masticar esa tristeza que te envuelve a todas horas y escupirla o tragarla y esbozar una sonrisa al comprobar que por fin, una catarsis inesperada, ha hecho el milagro y ahora puedes vivir siendo tú. Tal vez.

No hay nadie más triste que nosotros

Creía que no me amabas, pero no puedes dar más de lo que eres, lo que has aprendido. Tu amor es ese envoltorio digital que recibo con cariño que, al principio, me hacía la misma ilusión que a un niño cuando le invitan a un juego nuevo. Los decoradores del destino añadieron la tercera dimensión, y todo lo que había crecido hasta entonces se desintegró en pocos instantes, ilusión tras ilusión. Una guerra de realidad las fue acribillando a todas; no dejó ni una en pie. Pero el amor, de alguna extraña manera, continuaba. No hay nadie más triste que nosotros. No sabemos culminar el amor que en la distancia creció. Los besos que en los mensajes se multiplicaban, los masajes prometidos, la cercanía verbal anuló a la corporal. No hay nadie más triste que nosotros, escondidos en un coche, intentando un beso con miedo y vergüenza, evitando las caricias prometidas, olvidando el goce pactado, abortando el sexo inventado. Uno preocupado por el qué dirán y otro sufriendo por no encontrar la forma de actuar correcta. Somos tristes, los más tristes. Teniéndolo todo a nuestro favor destrozamos el momento, aniquilamos la oportunidad. No hay nadie más triste que nosotros.

lunes, 24 de agosto de 2026

Un poema que me duele

Tengo aquí dentro, moviéndose lentamente, reptando por el pecho, desacelerando el corazón. Tristes arritmias fagocitando ilusorias alegrías que abortó la vida. Se paraliza el instante pero no el dolor; la cosa está jodida, el dolor se eterniza. Estos versos son cuchillas que rasgan mi cuerpo de mantequilla. Un poema que me duele escupe en mis ojos lágrimas de mentira. Saco un verso cruzado del pecho todo sanguínolento. Lo lamo y leo 'pa una vez que dije te quiero'. Un poema que duele me da un beso y yo quiero corresponder creando un verso, pero lloro como un tonto, como un niño indefenso, y me convierto en lágrima, en océano salado. Y tú te das un chapuzón justo en el último verso. Imagino que esto es ser feliz.

Amar es intentarlo

El que ama gana siempre aunque no siempre tenga éxito. Lo más bonito del amor, y de la vida también, es intentarlo. El amor, más que química, es alquimia. Es la esencia de la vida, el arte más maravilloso, y todo arte se aprende, no sale de la nada sino del instante cósmico que catapulta al infinito. Una hormiga me sonríe, un caracol me saluda, la rama de un árbol abanica este instante. Todos parecen intentar algo, es el amor que está actuando. La vida es lo único que nos pide: el intento. No dejes pasar al amor sin zambullirte en él, saboréalo, intenta trascender. Viste tu cuerpo desnudo de besos de brisa que tu piel eriza, sonríele a la vida y a la hormiga, saluda al caracol, baila el baile del abanico con la rama del árbol justo en este instante. Inténtalo antes de que el amor se evapore y todo vuelva a ser como antes.

La niebla

Cuando desaparece la niebla de la ilusión y de las expectativas, uno vuelve a pisar en tierra firme, deja de flotar en ñoñas fantasías y descubre todo lo oscuro de la realidad que, inconscientemente, te estabas ocultando para sobrevivir sin sentir asco y pena. La niebla, al disiparse, te da una bofetada de realidad de despedida. La niebla era sólo la gran mentira vestida con un velo de fantasía que el viento tridimensional hizo añicos. Ahora tendrás que vivir con su recuerdo, con esa gran falsedad que inundó tu corazón, tus pensamientos e incluso tus poros. La niebla te ha desgastado hasta lo indecible y, pequeños grumos, entraron en tu pecho, al respirar con tanta ilusion y, ahora, vas a tener que extirparlos con lágrimas de sangre y dolor. La niebla es mucha niebla. Puta niebla. Pero un sol con cara de niño travieso ha puesto a volar sus cometas de imaginación y, el alma, llena de amor, vuelve a expandirse. Diminutos besos salen de mis poros paridos pòr el amor renacido para infectar este mundo de mierda y acabar con toda la niebla.

viernes, 21 de agosto de 2026

Soledad tranquila

¡Qué nadie me saque de mi soledad tranquila! No quiero besos, ni abrazos, ni mensajes de bienvenida. No quiero palabras bonitas que acaban diluidas en la realidad de la vida. No quiero amor digital que acaba transformado en víctima. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila. De esta paz que es dicha. No quiero más mentiras. Ni aunque las razonen, ni aunque entiendan luego mi postura, no quiero perdones ni falsas culpas. Qué nadie me saque de mi soledad tranquila.

Atado a la alegría

Estoy firmemente atado a la alegría. Dos ángeles, aprovechando uno de mis múltiples despistes, entre risas, me ataron a la alegría nuevamente. Parecían gemelos, o tendría que decir gemelas, pues tenían ambos la cara y la sonrisa de mi hermana muerta. Podrás escapar de todo menos de la alegría. No te preocupes por lo que pasa. Tu sigue como hasta ahora que lo estabas haciendo muy bien. Que nadie te tuerza el camino que bastante tortuoso es ya. Qué maravilla. Y yo aquí, atado y contento, riendo como en un sueño, feliz por nada y alegre por todo. Leo unos poemas, escucho una sinfonía, bailo sin música, río con el pensamiento y sonríen mis ojos. Los dos ángeles son ahora mi escolta anímica. Una múltiple carcajada sonora nos inunda a los tres. Lágrimas de risa, la alegría me desborda. Sigo atado y contento, se diluyó el último lamento. La alegría ha vuelto a mi vida, no importa cómo, ni por qué. Voy andando por el parque con una sonrisa inesperada, con un corazón libre pero atado a la alegría. Firmemente.

El mundo en el alma

Cuando sientes demasiado tienes el mundo en el alma. No puedes evitar el amor pero tampoco el dolor. El universo se desliza por la mente con sigilo y destreza y puede que, esta rareza, sea el motor de tu vida. Sentirlo todo a la máxima potencia, amar con intensidad embravecida, como un mar revuelto, como tempestad enloquecida. El mundo en el alma y la nada que espera que sucumbas al sistema. Nunca vas a encajar porque siempre vuelas, a veces en lo más alto y, otras, en lo más hondo, pero siempre volando. El mundo en el alma te canta las penas que produjo el amor que te falló tanto. El dolor se estira como la mentira que no termina, ¿para qué engañarme tanto?

miércoles, 19 de agosto de 2026

Algo mejor

Si piensas que encontrarás algo mejor, adelante, ve por ello. No te lo voy a impedir, al contrario, apoyaré tu decisión. Sólo el amor hará que te quedes a mi lado. Mi corazón mantendrá las puertas abiertas un tiempo, pero si crees que la alegría está en las rutinas, adelante, tu elección es libre, no voy a intentar convencerte de nada con palabras después de ver cómo las usas. Si más adelante me ves alegre y feliz, disfrutando de la vida que me sonríe, no pienses que has cometido un error ni que podrías estar conmigo si el pasado hubiese sido distinto porque nuestras acciones y decisiones construyen nuestras vidas, crean nuestra realidad, así que asume las consecuencias de lo que decides e intenta no arrepentirte más adelante. Hagas lo que hagas, cuídate mucho.

El mal consejo

A veces nos puede parecer una solución acertada a algo que no nos atrevemos a afrontar. Una tercera persona influye en la relación de otras dos. El mal consejo asesina la experiencia y creer evitar posibles riesgos, apagar los miedos, el desasosiego. Se trata de usar a una persona como un objeto, ahora te pongo aquí, ahora te quito, ahora te uso, ahora te evito. Después se busca la excusa perfecta pero, oh, qué mala suerte, solo suena bien en nuestras cabezas. Sabemos que estamos haciendo mal porque no es una cosa sino una persona con alma y corazón, un ser sintiente, pero insistimos en este error, el mal consejo, queremos que nos libere, no queremos confrontar, ni descubrir qué sentimos en realidad, no vaya a ser que el mal consejo se desintegre y tengamos que arriesgar, tengamos que vivir algo nuevo, sufrir, amar, sentir este dulce palpitar, este bello latir que es vivir en amor y amar para vivir. Y el mal consejo nos deja con mal cuerpo, sumidos en la rutina, pensando, alguna vez, en los si hubiera de la vida, momentos que no volverán, experiencias fallidas. Podía haber sido todo, pero sólo queda herida.

Qué significa

Que llenen tu cabeza y tu corazón de esperanzas, construyas junto a otra persona un futuro cercano de ensueño con palabras, que te lleven durante un tiempo al cenit de la ilusión para que, desde allí, la persona que tú crees que te ama y a la que amas, de un empujón, te lance al abismo con una frase lapidaria, y sepulte todos tus sueños sin dejar que hayan nacido. Qué significa el autoengaño y para qué sirve, ¿acaso tiene alguna utilidad o solo nos va descomponiendo por dentro? ¿Significa algo no correr riesgos, estar a salvo, que nos domine el miedo, que las decisiones las tome él y no nosotros? Qué significa que busquenmos excusas y explicaciones para nuestro comportamiento sin sentido. ¿Es sólo para sentirnos mejor y olvidarnos más rápido? ¿Qué significa el amor para una persona que no se atreve a vivirlo? Si aún no te has hecho estas preguntas o similares, posiblemente morirás sin haber vivido.

martes, 18 de agosto de 2026

Corazón a pedazos

Ruina de amor, rutina del resquebrajo. Busco yo en el camino del vivir unos lazos para envolver estos trozos y volverlos agasajos. Ya no hay lágrimas en mis ojos por tanto llorar el si hubiera, solo hay roquitas de sal de un llanto seco que espera. Tal vez la sal de la vida, de la vida nueva que crea una realidad distinta, tranquila, alegre y altanera. Corazón a pedazos, puzle de amor, piezas de múltiples regazos, soñados, imaginados, creados para calmar el dolor y, para con la risa, apagar el llanto. Ya basta de este espanto genocida, démonos ya una alegría.

lunes, 17 de agosto de 2026

Cuando creemos

Tengo un amigo que se ve reflejado en muchos de mis textos. Una vez llegó a decirme que siempre hablaba de él y eso no era cierto. Cuando hablas sobre temas de una forma generalizada, la mayoría de gente se ve reflejada en el texto. Ocurre lo mismo cuando un vidente te dice que vas a tener un pequeño accidente y tú, después de oírlo, tropiezas con una silla y piensas, ¡tenía razón, aquí está el accidente! Pero ese accidente hubiera ocurrido igual sin las palabras del vidente, no ha acertado nada porque todos tenemos pequeños accidentes a diario. Somos seres humanos bastante comunes y, muchas veces, diría yo, repetidos. Mis textos mezclan a personas y muchas veces parece que hable de una sola. En realidad hay muy pocos temas y también pocas personas. Yo diría que solo dos temas, amor y muerte, que, si lo piensas bien, van entrelazados. El amor es más fuerte que la muerte, por eso sigo amando a mi madre y a mi hermana. Y en cuanto a las personas, sí, hay pocas, pocas que valgan la pena, pocas a las que amar y, muchas menos, a las que amar y te correspondan. Cuando creemos que las cosas no podían ir peor, siempre ocurre algo que lo desmiente y lo empeora aún más. Y cuando creemos en la suerte, el amor sale de debajo de las piedras. Cuando creemos que hablan de nosotros, en realidad, hablan de todos y de muy pocos. Cuando creemos, creamos.

¿Y si me arranco el corazón?

Amar no puede ser tan complicado. Muchas personas creen que uno elige a quien ama, pero yo creo que no es así. La mayoría de gente, si no es correspondida, dejan de amar al instante. Pero mi concepto de amor es diferente. Puede que el otro no me ame y no me haya amado nunca, aunque me lo haya dicho varias veces. A lo mejor también me ha rechazado por el motivo que sea, da igual, eso no viene al caso. Pero eso no es óbice para que yo siga amando. Puede que el otro haya boicoteado la relación por miedo. Y, a lo mejor, yo la boicoteo por intentar comprender. El caso es que lo que comenzó como una bonita historia de amor ahora solo es dolor por mi parte y, tal vez, rencor por la suya. Y este amor me ha cambiado, ya no me deja ser el mismo. Me sigue a todas partes. Y ya no sé qué hacer. ¿Y si me arranco el corazón? Seguro que ahí dentro veo tu cara.

domingo, 16 de agosto de 2026

Si dudan de ti

No intentes explicarte. Si dudan de ti, espántalos. Si no están seguros de tu amor, desaparece. Si no se fían de tus palabras, habita el silencio. Muchas veces, no importa lo que hagas, siempre vas a ser mal interpretado. Si tu mirada genera desconfianza, date la vuelta y échate a andar. Si los demás no están seguros de los sentimientos hacia ti, corre, haz ejercicio, pasea solo y tranquilo. No busques la compañía de nadie, solo de libros. Si te preguntan por qué estás tan callado, sonríe y sigue en silencio. Las trampas del inepto son múltiples, no sucumbas a ninguna. Si dudan de ti, agradece que sea lo antes posible. No te expliques, no caigas en el error de faltar a tu verdad para agradar, no aguantes faltas de respeto y tomaduras de pelo camufladas en ofensas que nunca has hecho. Huye del victimismo y del triste pasado ajeno, no creas historias agrandadas para confundir al inexperto. Si dudan de ti, di simplemente hasta luego.

sábado, 15 de agosto de 2026

Imprevistos

Os habéis dado cuenta de que hay personas que dicen odiar según qué cosas que, a la postre, son ellos mismos. Por ejemplo, no les gusta esperar pero siempre llegan tarde. Otros dicen odiar los imprevistos y después te ponen excusas para todo. Cuando las excusas son las principales generadoras de imprevistos, pero ellos las usan como un comodín. El problema, siempre, es cuando le das la vuelta a la tortilla. El odiador de imprevistos quiere que salga todo como había planeado y, por eso, cuando dentro de sus planes hay excusas e imprevistos para el resto, para él dejan de serlo. En realidad el problema hoy en día es la definición de conceptos, que la solemos hacer según nos conviene a nosotros, puro auotoengaño en definitiva. Porque si odias los imprevistos no los provocas. La mejor manera de no caer en el imprevisto es cumplir las promesas, ser sincero, hacer que tu palabra tenga validez, y no esa obsesión de los últimos tiempos de creer que se queda bien mintiendo todo el rato. El mayor imprevisto es el autoengaño, usar mentiras con seres cercanos y en asuntos profundos. Y el falso odiador de imprevistos suele caer en un bucle cotidiano: odiar algo que provoca, mentir constantemente en su relato, barnizarlo con autoengaño para no percibir sus mentiras y, por último, hacerse la víctima cuando es descubierto. Sal del bucle, aún estás a tiempo.

Momentos que nunca existieron

Conservo los momentos que nunca existieron en mi memoria. Todas tus promesas e ilusiones a las cuales yo di vida en mi cabeza porque creía en ti, tenía plena confianza en tus palabras porque te amaba. Aún te amo, pero con la confianza muerta entre mis brazos, con sus ojos desorbitados y su cara llena de espanto. El amor ha pasado de ilusionante a doloroso, pero no quiere dejar de existir. Recuerdo cada una de tus frases, cada vez más cercanas y cariñosas, lo atento y cuidadoso que eras, el interés que me hacías creer sentir por mí. Todo eso fue derritiendo todas mis corazas y mi corazón era completamente tuyo. Entonces mi imaginación fue creando los recuerdos más bellos. Recreaba con anticipación todo lo que tus frases prometían y cada día me sentía más feliz. Las ganas de estar a tu lado se acrecentaban. Personas cercanas notaban la felicidad en mi rostro, me veían flotando, con una sonrisa encantadora perpetua, y yo decía que era el amor que en volandas em llevaba. Por eso, esos momentos que nunca existieron, que sólo fueron anunciados, una publicidad de un producto sentimental que nunca existió, pero que duele como una daga clavada en el corazón. Por eso sigo conservando esos recuerdos.

jueves, 13 de agosto de 2026

Lloro y deliro

Sí, lloro y deliro por mi amor. No quiero perderlo. ¿Pero es alguien en concreto? No, no, es el amor en general, ese amor que me hace sentir fenomenal para, al poco rato, verme a rastras buscándolo por todos los rincones de la casa. A veces se esconde, es entonces cuando acudo a la biblioteca y contemplo los libros como si fueran imágenes de santos en un templo. Me asaltan recuerdos, releo algunas líneas, veo un libro nuevo, alguno que aún no he leído y me sorprendo al recordar por qué lo adquirí, cómo llegué hasta él y, si no lo recuerdo, me lo invento, y tan contento. Voy cambiando de libro cada cierto tiempo, de este leo la contraportada, del otro acaricio el lomo y, en el siguiente, paso las hojas con rapidez mientras aspiro ese olor genuino a libro nuevo con una ligera capa de polvo que no veo. Lloro y deliro, leo un libro, empiezo otro, ay el amor, no quiero perderlo.

Visto el panorama

Me vuelvo a mi casa y continúo mandando mensajes de amor. El amor digital es fenomenal cuando no adquiere la tercera dimensión. Me sumerjo en las redes de mentiras sociales, para que me digan lo guapo que soy, lo inteligente que soy y como me aman cuando me desnudo. Deseo de pantalla, conversaciones de teclado, ¿para qué necesitar a nadie a tu lado? Hoy enseñas el pecho, mañana un costado, dejas entrever, entre sombras, parte de tu sexo y los unos y ceros se calientan. La pantalla se llena de babas digitales y una oleada de comentarios, pegajosamente espérmicos hace que tu ego de niño mimado se sienta hinchado. El mundo se masturba con tus fotos mientras tú comes un helado de supermercado. Visto el panorama, puedes ser un rey o una puta, o todo mezclado. Pero llega mañana y suena el despertador. Tienes que intervenir con la tercera dimensión, cumplir tu deber con el estado de chichinabo. Pero llevas un salvavidas para esos momentos en los que no puedes más y sacas el móvil para cotejar reacciones Trece 'me gusta' y seis comentarios. Te sientes aliviado. Valió la pena enseñar carnaza al populacho. Terminas en el trabajo y vuelves a casa. Una ducha, con fotos claro. Un vídeo mientras me seco. Aumentan las reacciones. Ya puedes dormir contento.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Nací sólo para amarte

Media vida buscando un sentido a mi existencia y, cuando lo encuentro, cuando descubro por fin que nací sólo para amarte, voy hacia ti con ilusiones compartidas y, cuando llego, no había ninguna, todas habían muerto vivas. Nací sólo para amarte y, cuando voy a buscarte, te pierdo. Recurro al arte para serenarme, quiero buscar la paz que murió con nuestro encuentro. Quiero entender y no puedo, no veo ningún sentido a este entuerto. Nací sólo para amarte, repite un eco que me sigue a todas partes. Siempre el mismo estribillo, nací sólo para amarte y lo voy a transformar en un arte. Va a ser un juego, y yo un niño. Voy a jugar con el amor en cada guiño. Cada palabra contendrá ternura y, cuando te piense, mi corazón, en paz y alegre, sonreirá con lo que pudo haber sido, con todo lo que imagino, sintiendo que no hay error, pues todo es un juego y yo un niño que nació sólo para amarte y recrearte para vencer al olvido.

¿Qué habrá después?

¿Será todo distinto a lo vivido o será más de lo mismo? Pero si es lo mismo, ¿para qué un ahora y un después? Imagino que, en parte, será distinto, porque tendré todo el tiempo del mundo para crear la diferencia, formando parte de la plena conciencia, siendo esencia de amor y, del espacio, gigante placenta que da a luz nuevos planetas, nuevos universos, nuevas metas. ¿Habrá tranquilidad o tendremos que seguir sufriendo a millones de imbéciles con sus impertinencias? Que no haya nada es algo que me gusta. Siempre he querido estar sin hacer nada, pero nunca lo consigo. Cuando estoy solo pienso y escribo y, la mayoría de veces que alguien me acompaña acaba tocándome las dos bolas de debajo de mi ombligo. La nada me espera y voy hacia ella, con los brazos abiertos y sin niguna promesa. La nada busca imaginación para decorar la habitación donde pasaré la vida eterna.

martes, 11 de agosto de 2026

La falsa perdida

La falsedad está a la orden del día. Noticias falsas, análisis falsos, políticos falsos... Poco a poco ha ido impregnando y contagiando a toda la sociedad. A veces uno cree perder algo que no existe. Y al principio duele igual hasta que percibes que solo era una creencia sin fundamentos, una mera ilusión. A veces crees perder un amigo porque te deja plantado, porque te miente, porque no tiene tiempo para ti, pero eso no es un amigo, es sólo una creencia falsa, los amigos no hacen eso,por tanto no hay tal perdida y el dolor que sentías se difumina. Lo mismo ocurre con el amor. Quien te ama no te miente, ni te rechaza, ni te pone excusas donde antes plantó promesas e ilusiones; entonces no pierdes un amor sino un error, una confusión, un despiste, lo que tu quieras menos un amor. A la larga, con el tiempo, las falsas perdidas acaban alegrándote la vida. Y cuánto antes las tengas, muchísimo mejor te irá todo en la vida.

Dónde me encuentro

Ahora estoy en una calma chicha anímica y descubriendo dónde me ha dejado el último proceso de transformación. El dolor del verano ya se ha disipado, pero, donde residía la confianza ahora hay un vacío total. Cosas que antes me llamaban la atención, ahora me son indiferentes. Actos de personas que me producían crispación ahora me dan risa, pero una risa rellena de pena, como cuando un retrasado mental te cuenta un mal chiste y sonríe antes de terminarlo. Cualquier tipo de disimulo me ha abandonado. Ya no me enfurezco tanto, pero tampoco uso ningún tipo de fingimiento, ni por educación ni por nada por el estilo. Ahora me doy cuenta de que la estupidez lo domina todo, y me da mucha pena. Las redes sociales están llenas de idiotas que no paran de mentir, apoyados por la falsa seguridad de la distancia, o de repetir patrones y actitudes estúpidas que se ponen de moda. Así no vamos a llegar a ninguna parte. En este mundo de aburridos crónicos que insisten en no pensar, en no sufrir y en autoengañarse, en no aprender absolutamente nada de la vida, en dejarse llevar y ser fieles borregos del sistema, en quedar bien con un lenguaje amable lleno de falsedad, con emociones y sentimientos de mentira. Ahí es donde me encuentro, viendo toda esa mierda y siendo yo el raro por no seguir al rebaño, por generar la grieta.

No quiero cuerpos bidimensionales

Cuerpos por internet que se te ofrecen, se muestran, enteros o por partes, que te desean en la distancia, desde la seguridad de sus casas, que te atraen, que dicen amarte, A veces, incluso, sexo digital, sin tacto, sin olor -los aromas hacen pensar, y eso no interesa-, sin la tercera dimensión que, casi casi, ya no nos hace falta para existir. Los mismos cuerpos que ves por la calle y ni se inmutan ni perciben tu presencia, intentan seducirte por internet. Cuerpos que son el cebo de un deseo que no existe, cuerpos que apagan y encienden la ansiedad, cuerpos retocados con IAM -inteligencia artificial de mierda-, cuerpos que ya no quiero ver, ni sus pechos, ni sus barrigas, ni sus sonrisas, cuerpos de mierda, flor de un día, cuerpos que ya están marchitos y, posiblemente, mañana muertos, porque son cuerpos que viven de fantasías de ceros y unos, de fantasias digitales que anulan los cerebros y los vuelven anormales. Cuerpos que repiten las mismas posturas cada tres días, cuerpos con memoria de pez, cuerpos de pacotilla.

La democracia no existe

Los derechos humanos se han ido por el sumidero de cualquier cloaca. La mayoría de conceptos han mutado. La libertad de expresión es solo para el delicuente y el corrupto. Los pobres somos esclavos que nos autovigilamos y algunos, los más tontos, aún se creen de clase media, una clase social fantasma que engulle al estúpido que piensa como le dicta el sistema. Con el voto elegimos entre dos partidos, aparentemente opuestos, pero que hacen las mismas políticas y acaban pactando todo lo importante. Globalmente, un violador y pederasta reconocido hace leyes para llamar al anarquista o al antifascista, terrorista. Y todos los países del primer mundo acatan sin rechistar. Dejamos todos nuestros datos y vidas en cualquier red social que nos manipula las veinticuatro horas del día. Creemos que la libertad es subir fotos, vídeos o hacer directos, cuando en realidad es una jaula mental que nos oprime, nos obliga a estar encerrados en casa para poder hacer este vídeo o para poder verlo. Y nos olvidamos de vivir. Estamos en una autodictadura tiránica y consumista donde comemos cualquier cosa para no perder tiempo y porque es más barato, pero tenemos un móvil de última generación que nos espia, que contabiliza los pedos que nos tiramos, las pajas que nos hacemos y las relaciones que perdemos por estar delante de una pantalla.

lunes, 10 de agosto de 2026

Cuántas personas

Cruzarán miles de kilómetros de mares y cielos para verte. Cuántas personas construirán un templo de amor en su corazón para adorarte a diario. Es difícil saber cuántas personas creen en tus palabras y construyen ilusiones llenas de amor que tú cada vez fomentas más y promueves y amplías, proyectando la aparición de una esperanza soñadora que crece a cada aurora, o mejor, a cada hora. Cuántas personas cuidarían sus palabras para no ofenderte y te escucharían contar tus historias, tus anécdotas más impactantes, tal vez, más íntimas, esos hechos que no los compartes con nadie. Cuántas personas llegarían a entenderte, a cuidarte, a enseñarte al ritmo que mereces, a demostrarte su amor con creces. Cuántas personas no juzgan tu cuerpo ni tu mente, al contrario, los desean, los protegen; cuántas personas tienen la paciencia de que niegues lo evidente, de no decirte nada ante una actitud de desafecto repentino, de desplante negligente. A veces me pregunto, cuánta gente.

Me falta mucho

La soledad me reclama. Y yo a ella. Es una necesidad imperiosa pues aún me falta mucho para conocerme. Estos últimos meses han habido muchos cambios y, algunos todavía, los estoy asimilando. Conocerse uno mismo es esencial para vivir en armonía, libertad, prosperidad y amor. Nos autoengañamos con burdas transformaciones de ego que no dejan de ser simples simulaciones, estrategias vacuas. No es tan sencillo conocerse a uno mismo. La soledad ayuda bastante pues saca todo lo que hay dentro de ti y te lo muestra. En soledad haces autoanálisis, exámenes de conciencia, meditas, creas, ríes y lloras. Y toda va construyendo el conocimiento que necesitas para una existencia plena, libre y creadora.

Hablando con el psicólogo

Tu problema es que intentas buscar una explicación a todo lo que te ocurre y, evidentemente, tú no puedes saberlo todo. El problema no está en ti sino en la otra persona. Tú has hecho lo que tenías que hacer y lo mejor posible, además. Había una atracción mutua, palabras de amor, una relación de más de un año que va creciendo... Es la otra persona la que actúa con un mal patrón que tú desconoces. Se llama apego evitativo. Quiere estar contigo, pero no está acostumbrada a sentir lo que siente y huye. Busca cualquier excusa para separarse, pero sufre y, sobre todo, hace sufrir. Quiere librarse de lo que lleva meses atrayendo. Piensa que es demasiado bueno para ser verdad. Y, cuando vuelvas a estar lejos, volverá a sentirse mejor y volverá la atracción de la que ahora está huyendo. Estas personas no se dan cuenta de su actitud debido al autoengaño repetido de ese patrón, que suele venir de la infancia o adolescencia, donde aprendieron a amar de forma errónea, donde para conseguir afecto tenían que ocultarse y no podían expresar lo que ellas sentían por temor a ser incomprendidas o no respetadas. Tú, sin embargo, curarás tu herida y podrás seguir amando, pero esa persona que te atrajo y luego te rechazó con falsas excusas nunca podrá tener una buena relación, por lo menos no de amor, porque no saben amar. Salí de la consulta, pensando y tal vez un poco más calmado.

domingo, 9 de agosto de 2026

Saudade loca

Que quiere salir de mi boca. El corazón la expulsa a chorros pero la contengo. Y en mi pecho un dolor y, en mis labios, una grieta de los besos que no me dio. Prometió múltiples fantasías que parecían verdad que, cualquiera diría, solas se sostenían; sus ojos eran sinceros y sus palabras de calidad. Y ahora, saudade loca de algo que no pasó, de lo que se dijo muchas veces, de lo que el viento se llevó, saudade loca de lo que nunca pasará, de una pizca de verdad. Y la vida pasa, lenta o rápida, pero nunca entre rutinas, porque las rutinas no la dejan existir. Para vivir hace falta la maravilla, ver el amor en todo, digerir el dolor, transformar el sufrimiento y seguir a la alegría en el día a día, en lo simple, en lo común, en los misterios normales de la vida, en reír por nada, en llorar de alegría. Saudade loca de verte sonreír y, de que un día, me digas: estoy aquí. Saudade loca que vive en mi boca, en la oscuridad de mis lamentos no nombrados, en la humedad de mis deseos contenidos. Pasa la vida y el amor siempre va pero nunca viene. Se contiene, se arrepiente, acrecienta mi dolor silente que ahora está en mi boca llorando saudade loca.

jueves, 6 de agosto de 2026

Devaneo perpetuo

Desvarío constante, locura que crece con todo lo que acontece. Devaneo perpetuo, que no mutuo, pues ahuyenta al inexperto. Qué puedo esperar de la vida, de la rutina social, sino incomprensión y desprecio. Alguien me quiere a su lado para rechazarme luego. Eres muy listo, me dicen, pero no encajan tus pensamientos. Mejor no hables que desordenas el tiempo. Zambúllete en la rutina, cumple con el acuerdo. Pero ya no aguanto más, no puedo. Desgarro mis vestiduras y, en mi desnudez más pura, aparece el devaneo perpetuo. De la maravillas voy libando todo lo que transforma mi cuerpo. Escucho a un árbol, leo en la piel sus más preciados secretos y converso con la aguda mirada de los perros. Bienvenido sea este devaneo perpetuo.

miércoles, 5 de agosto de 2026

Hoy se está haciendo muy largo

Sólo en el reflejo soy feliz. Intentando no ser yo, perdiendo el contacto con mi corazón. Busco en la locura la evasión del sinsentido del amor, del querer y no poder, del amar y estar callado, busco dejar de lado este sueño repetido que no me deja dormir, que no me dejar ser vivo. Quiero dejar de sentir, matar a la mariposa, ser sólo cosa, que ni ríe ni llora ni vuela, ser un parásito más y olvidarme de esta cantinela. Olvídate de lo que no puedes controlar, me dicen, refiriéndose a decisiones ajenas, pero tampoco puedo controlar el amor que siento ni por quien lo siento. No puedo evitar el dolor y me zambullo en el sufrimiento. Sonrío con los dientes llenos de lágrimas y no quiero sanar. Quiero seguir amando lo que nunca se a dar.

En el núcleo

De una estrella me encuentro, donde tiene lugar la transmutación y se produce la energía. Soy una partícula de amor perdida. Sé que cuando me percibas yo ya me habré ido, sólo quedará un brillo en tus retinas. En el núcleo permanezco, ahora puedes verme pero yo ya estoy tan lejos que ni siquiera existo. Esta estrella que aún brilla para ti murió hace ya tiempo, ni siquiera existe ese destello que te emociona y te recuerda a mi sonrisa, esa pequeña brisa que sentías cuando mis dedos exhalaban cariño con todas las caricias que te regalaba. Sólo queda esta luz viajando por el espacio, de una estrella que ya se fue, que desapareció, se desintegró, que contenía una partícula de amor en el núcleo. Búscame en el brillo.

martes, 4 de agosto de 2026

La semilla

No soy nada, ni nadie tampoco, parte minúscula de un caldo biológíco llamado, erróneamente, humanidad. Pero en mi interior llevo la sensibilidad del universo, la esencia del sentimiento, una pequeña partícula de amor concentrada, como si fuera una semilla, que esconde el potencial del crecimiento y de la vida. Para una persona que no es nada ni nadie es mucho. Por eso un pequeño rechazo me ha destrozado, pero ese dolor ha alimentado a la semilla del amor de mi interior. Lo que todos llaman aprendizaje no ha sido más que crecimiento, un pequeño salto evolutivo, una zancada hacia el futuro. No soy nada, pero de la nada salió todo. El vacío está lleno de cosas y hay cosas y personas que están completamente vacías. La semilla que protejo con la cáscara de mi cuerpo va a dar unos frutos inimaginables en la conciencia cósmica. La revolución del amor se acerca y es imparable.

domingo, 2 de agosto de 2026

Mentiras piadosas S.A.

Recuerdo que, cuando era joven, si oía una mentira en la conversación que mantenía, en seguida encendía todas las alarmas y decía que eso no era cierto. Con la edad me he dado cuenta de que es mucho mejor asentir y hacerse el idiota, y ver hasta dónde puede llegar tu interlocutor, tu supuesto amigo o lo que quiera que haya dicho que sea. Si este mentiroso en potencia además se auotengaña, le será mucho más fácil ir entrelazando las mentiras mientras te mira con dulzura porque, algunas veces, incluso, cree que te está haciendo un favor, que te miente para no hacerte daño. Este tipo de mentiroso busca cualquier excusa para darle valor a su acto de mentir. Miente por nuestro bien, para no hacernos daño, pero en realidad miente por costumbre, por miedo, porque le resulta muy difícil, cada vez más, afrontar la realidad que, detrás de la cortina de su mentira, le está susurrando que es un puto cobarde mentiroso. Pero no puede salir de su patrón de mentiras y, si le das a entender que no le crees, se enfurece y se hace la víctima con más mentiras que tiene en la recámara. No estamos en una matrix generalizada, sino en pequeñas matrix de chichinabo creadas por mentirosos compulsivos que no pueden salir de la creación de su apariencia porque se agobian, y se quedan sin aire, no pueden respirar en la verdad, les escuece, les hace toser, llorar, atragantarse y, cuando ya están convulsionando y cambiando de color, les dices, no pasa nada amigo, yo te creo, te creo. Y todo vuelve a su mentira de siempre, a su normalidad.

Lo bonito de la vida

Tu vida no vale nada, tienes un trabajo de mierda, a veces no llegas a fin de mes, tienes muchos falsos amigos, eres un fracaso ambulante, un error más del sistema (así funciona la cosa), un error con patas. Te quejas de todo y estás asqueado, pero no haces nada o, a lo mejor, te das a la bebida y te hundes más rápido. Un día te levantas con ganas de ver lo bonito de la vida. No ha cambiado nada, la mierda te sigue llegando al cuello, pero ahora sonríes. Tu actitud se ha transformado. Descubres a las personas que te mienten y ya no te importa; no sufres tú, ahora te dan pena ellas. Qué necesidad hay de aparentar y mentir, pudiendo ser feliz con la que ya tienes. La felicidad no está en el otro, está en nuestro interior. La alegría de vivir se encuentra en lo cotidiano, en ver la maravilla donde antes no veías nada. Lo bonito de la vida es sufrir y seguir. Nada ni nadie va a cambiar mi poderosa actitud. El amor es mi vida y, si no puedo compartirlo, amaré mi vida. No me hace falta nada más.

Todo está relacionado

La distancia nos proporciona seguridad, el poder enfrentarnos a nuestros miedos en dos dimensiones y a través de una pantalla lo hace todo más fácil, pero no es real. Nos sentimos atrevidos, dispuestos a desnudarnos ante el mundo, a difundir la imagen que nos gustaría ser de nosotros mismos, pero que, en realidad, no somos, aunque la frecuencia y constancia en internet han contribuido al autoengaño. Las pantallas, aparentemente, destruyen la distancia, pero sin tacto, sin sabor, sin olor, sin tener que culminar lo que decimos. Cuando aparece la tercera dimensión y las personas de la pantalla están a nuestro lado, nos entra el miedo. Miedo a darnos cuenta de que no vamos a poder seguir con la apariencia, miedo a que van a descubrir la verdad, aunque insistimos en el autoengaño. Y comenzamos a postergar, a dar excusas, a creer que todo vale menos la sinceridad. Nos creemos inmortales y vamos dejando todo para otro día, pero la vida es ahora. Y ese miedo no es más que el miedo a la muerte. Hay que afrontar la muerte, hablar de ella, conversar con ella. Es necesario para poder tener una vida plena. El cóctel de rutina, autoengaño, apariencia y redes sociales es el mayor fracaso del ser humano. De nada sirven las apariencias para vivir, las excusas anulan la vida. Quedar bien con todo el mundo es imposible. No existe nadie bueno o malo, todos somos un poco de todo. En eso consiste la vida, en intentar mejorar, en amar cada día un poco más. El amor en internet, como en cualquier otra parte, solo puede funcionar con sinceridad, mostrando nuestras vulnerabilidades y dejándonos de apariencias, filtros y mentiras. La muerte está acechando constantemente, ya va siendo hora de aprender a vivir.

sábado, 1 de agosto de 2026

El amor verdadero

Cuando me decido a buscar, el noventa y nueve por ciento de las veces elijo la peor opción. Tal vez sea cierto eso que dicen que no hay que buscar ni amor ni muerte, que ya te encontrarán ellos cuando sea el momento. El uno por ciento restante, llamémosle el uno por ciento exitoso, es cuando elijo no elegir y me quedo solo con mis libros. Puede que mi verdadero amor sea la lectura o la escritura. Una lectura que me lleva a otra, un escritor que me recomienda a otro, una fiesta de libros. Una fiesta tranquila, sin sobresaltos. Aunque ha habido libros que han sido una auténtica aventura de amor. Leerlo en el momento indicado o, tal vez, su búsqueda, tener que viajar a otra ciudad, ir a una pequeña librería que tenía un único ejemplar, pero cuando llegas ya no está, auque hay un cliente de la librería que te informa de otro sitio donde podrías enconmtrarlo, pero que vas a tener que darte un buen paseo para llegar allí, y llegas y está cerrado, y tienes que volver el lunes pero tu te vas el domingo, así que tienes que esperar a tu siguiente viaje, pasados unos meses y, al fin, consigues el libro que se transforma en un gran tesoro, en tu nuevo amor, el amor verdadero.