domingo, 21 de julio de 2013

Más que un sentimiento, una forma de vida

En el silencio de tu mirada están todas las palabras que mi corazón necesita escuchar. Es tu respiración la que sustenta mi tranquilidad; tu presencia, un concierto, un festival. Y si pienso en ti sonrío, me animo, me excito, cambia a un ritmo alegre mi palpitar. ¿Pero cómo no pensar en ti? En todos mis pensamientos hay parte tuya. Siempre hay una conexión hacia ti, un recuerdo que se engarza, una relación inesperada, una sorpresa instintiva, algo que se ilumina: ere tú que me agasajas. Oigo tu voz incluso cuando no dices nada. Y cuando estoy solo tu sonrisa siempre me acompaña. Esa es tu magia, tu eterna presencia a pesar de la distancia. Imagino tu mano en mi hombro, deslizándose con lentitud precisa hacia el pecho, tus labios rozando mi frente y mi rostro sonriente buscando tus labios. Y lo imagino tan bien que no sé si lo estoy soñando. Abro tu carta, dices que vendrás pronto, pero, en realidad, yo sé que nunca has marchado. Sigo leyendo y entre tus frases huelo tu encanto. Imagino, pienso, sueño... sé que siempre te estoy amando.

miércoles, 17 de julio de 2013

Desde la ventana

El aire estaba impregnado de calor y lleno de gritos de chavales, de pitidos de coche, de acelerones y frenadas, de golpes de pelota sin ningún tipo de ritmo o con una confusión de ellos. La copa del árbol saludaba con un ligero vaivén y un pájaro planeaba intentando romper el bochorno veraniego. El amor estaba en el aire pero desde la ventana no se veía, sólo se le oía sudar. El cielo eructó y, como los niños pequeños después de un biberón, regurgitó algo de comida y la vomitó, dejando grises a las nubes claras. Otro trueno más. El pájaro dejó de planear y cierta zozobra sobrevoló el entorno. La copa del árbol se agitaba sin consideración, parecía borracha. Los chillidos desaparecieron y la pelota dejó de botar. Dos truenos más y las nubes abrieron su puerta. Y, desde la ventana, una cortina de agua me filtraba el paisaje. El olor a mojado entró en casa y me susurró al oído el placer que afuera esperaba, la danza en la lluvia, me dijo, adéntrate en la tormenta, mójate. Salí de casa. La calle solitaria y limpia, la luz húmeda de las farolas sonreía, mi rostro mojado y, en el cielo, el sol guiñando un ojo y jugando con el arcoíris. El amor está en el aire, pensé.

domingo, 14 de julio de 2013

Me gusta

Escribir cartas donde poder contarte que me gusta ser la brisa que te envuelve en esos días calurosos que te gusta desnudarte para el sol que ilumina el mundo que le gusta que compartamos nuestros gustos. Me gusta gustarte, como no, y ver y sentir la felicidad que chisporrotea en tu rostro y que hace brillar tus ojos que me miran, en donde mi reflejo bucea y nada hasta tu corazón donde me gusta cantar y marcar un ritmo alegre que te incita al baile. Me gusta creer que soy importante para alguien, sin importar que sea cierto, me gusta ver dragones volar. Me gusta saber que te gusta que me guste abrazar nubes. Me gusta pensar que hay un diálogo cuando nos miramos en silencio, que cada caricia es un libro y cada beso, un cuento, que empieza como una aventura que nunca termina, pues después de un beso viene otro cuento y mientras te lo cuento te beso. Me gusta despertarme en medio de tus sueños y vivir en tus recuerdos. Me gusta susurrarte al oído que te quiero mucho mientras sueñas lo mucho que te quiero. Me gusta despertarme sabiendo que aunque no estés te tengo. Me gusta gustarte y que despiertes mi deseo. Me gusta despertarme con el sabor de tus besos.

La revolución sagrada del amor

Eres la nube que da agua a mi corazón. El árbol que da sombra a mi ardiente deseo sexual. Eres la luz, la risa y el llanto. Eres excepcional, eres normal, eres y no eres para tanto, pero para mí, de una u otra forma, eres, y eso ya es demasiado. Eres mi revolución particular, eres también a quien venero; por tanto, lo más sagrado. Y yo soy las caricias que me has dado, y las que sólo has pensado, las que no pudiste dar, las que pensabas dar y se te olvidaron, incluso las que diste a otros, y las que imaginaste con aquella ilusión borboteando. Soy tu prolongación y tú mi estado. Daría la vida por ti, mi nube, mi árbol, mi luz, mi risa y mi llanto. Tu amor revoluciona mi cuerpo y lo hace más sagrado.

jueves, 11 de julio de 2013

El aleteo

Contenía un mensaje que resultó ser también una sorpresa, pero no una sorpresa normal sino una sorpresa doble. Porque lo que nos sorprende siempre está ahí, pero la mayoría de veces no lo vemos, la cotidianidad lo camufla, la maravilla nos ronda pero se nos hace transparente. La realidad en sí es fantástica, sólo hay que estar predispuesto, a dar el aleteo, a verlo, a sorprendernos. Y una de las sorpresas del aleteo fue su ritmo, un batir de alas a contratiempo con la vulgaridad, que me hizo levantar la cabeza, comprender que para estrellarse hay que despegar primero, un aleteo con una sonrisa incorporada, con una visión de regalo, un batir de alas que era la contraseña para una vida plena, el click que abría la puerta a un nuevo mundo. El aleteo se incorporo a mi corazón y, mascando nubes, planeaba de la única forma posible: por el cielo. Un piano imaginado comenzó a tocar la melodía del instante que iba pasando de poro a poro hasta recorrer toda mi piel. Un coro de pájaros llevaba el ritmo con su aleteo. Abrí los ojos intentando pensar que todo había sido un sueño y al pasar la lengua por los labios de forma involuntaria, un trozo de nube se deshizo en mi paladar celebrando lo fantástico del momento.

domingo, 7 de julio de 2013

El camino apropiado

Una luz difuminó la nebulosa en la que me encontraba. La crisis se había apoderado incluso de los corazones. Las personas estaban tan mecanizadas como los trabajos mal remunerados. Los contenedores de basura eran los nuevos supermercados: un desperdicio, un centavo. Grandes almacenes de ropa de segunda mano. Coches usados como casas, colegios abandonados, comida basura pero en plan delicado, sin vitaminas ni proteínas pero en platos muy bien presentados. Sustancias para mitigar el dolor que tú mismo has provocado. Gobierno de descerebrados. Voy de camino al trabajo. Un loco recita versos con una flor en la mano: si quieres me das tu amor y al fin me harás millonario. Nadie quiere entender el mensaje del visionario. Sigo andando tres pasos más y me paro. Doy media vuelta y deshago los pasos dados. Toma un puñao de sonrisas y este cariñoso abrazo, termíname tu poesía y ahora me harás millonario. Por fin un alma gemela, un amigo, por fin la excepción de la regla. Un abrazo consumado y el poema he terminado. Y a la vez los dos decimos: este es el camino apropiado.

El amor es la virguería

Está latente en todos los actos de la vida, esperando un pequeño empujón, una cara de asombro y de alegría, una mirada que penetra y comprende, un ojo que ve y no uno que mira. El amor está en la alegría de la costumbre, en el asombro del día a día. Es la pura virguería pues no se compra ni se vende, no depende, el amor es tal maravilla que cuando se comprende, uno ni espera ni desespera, uno ama sin pensar jamás en ser comprendido porque es la única manera de amar a la vida. El amor es tan fantástico que nunca muere, es la suprema virguería que eterniza, es un beso que nunca termina, un abrazo sempiterno, una mente sin cortinas, un atleta sin tiempo, el continuo devenir, un descubrimiento lento, el amor es la aceptación de todo momento. El amor está en la muerte, en los llantos y en el descontento. El amor está esperando en tu pensamiento. Y también está en el alma, y en el corazón, y en el sexo.