Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
lunes, 8 de julio de 2024
La estrategia
Me busco en diferentes ciudades, en el contorno de las personas, entre un cuadro y mi mirada, cuando pienso y a pesar del ruido no escucho nada. Analizo mis reacciones, sobre todo las respuestas automáticas, por qué digo según qué cosas cuando siempre estoy pensando otras, por qué salen tópicos de mi boca, por qué a veces mi palabra es más rápida que mi pensamiento o, tal vez, es el homúnculo que habita en mí el que responde, el que me suplanta sin yo quererlo. ¿Quién manda en mí, quién me dirige? ¿Es el libre albedrío algo que ya se ha desvanecido? Puede que la monotonía acostumbrada esté anclada en nuestro ADN sin saberlo, que la supuesta originalidad no sea más que un invento y, ser auténtico, un autoengaño refinado que nos concedemos para creernos diferentes al resto. Me busco y casi nunca me encuentro. Voy perdido por un mundo de solitarios vagabundos que viven en grupos de puro desconocimiento. La superficialidad rige nuestras vidas y muero por dentro en el intento de conocerme a mí mismo, al descubrir, que mi propio mecanismo me observa con cinismo, se ríe de lo que creo ser, me empuja hacia el rebaño. Pero entonces abro un libro y ya nada puede hacerme daño.
No te veo
Pero te quiero. No te oigo pero te escucho. Porque soy capaz de descifrar los mensajes de tu silencio. Y si veo tu sonrisa, entreveo algún lamento. Y créeme, lo sé porque lo siento. No escondas la lágrima, no huyas cuando te bañe el sufrimiento. Déjate ver. Porque para mí verte, de cualquier forma, me pone contento, porque al verte te siento, puedo vivir tu lamento contigo, puedo sentir tu sufrimiento y ya no estás solo pues es un sufrimiento compartido. No te veo pero te amo, no te escucho pero oigo tu canto. No te veo pero te sueño. Y aunque no te vea te imagino y te sueño incluso despierto. No huyas de la vida ni del dolor, tráelo aquí, a mi lado, compártelo, quiero todo lo tuyo, tu risa y tu llanto, porque en todo lo tuyo hay encanto. Pasaré tus lágrimas por el tamiz de mi abrazo y encontraremos el oro de tu llanto. Sanaré tu dolor con mi encanto. Convertiré tu tristeza, con mis besos, mis palabras, mis silencios, con todo el amor que tengo y en todas sus formas, en pura alegría mi vida porque, aunque no te veo, te siento y también te llevo dentro. No te oigo pero al palpitar pienso que es tu caminar el que late, son tus pasos los que mi corazón mueven y tu alegría es el aire que necesitan mis pulmones. Tu sonrisa me da la vida, y aunque no te oigo ni te veo, te quiero como el primer día.
jueves, 4 de julio de 2024
De qué está hecha la ficción
Tengo un libro entre las manos. Un personaje le dice a otro: los escritores como tú acaban atrapados en sus ficciones. Pienso que mi caso es distinto. Mis ficciones están hechas de mi vida futura. Por eso mucha gente dice que estoy loco, incluso personas cercanas, porque ciertas afirmaciones que hago y me definen, a ellos solo les parecen chorradas. Así que para mí la pregunta correcta sería de qué está hecha mi realidad. Es un compendio de vivencias absurdas protagonizadas por un ser atípico donde un sistema agónico intenta absorberlo y, seres que pululan se ponen en medio, pasan de largo o ambas cosas. Cualquiera pensaría que es una triste realidad, pero sólo imaginar lo que pensaría un andoba, de ser eso posible, me pone contento. Y este absurdo de la vida corre por mis venas desde pequeño mutando en leves alegrías que intento agrandar en el espacio tiempo. De qué está hecha la ficción, ¿y tú me lo preguntas Mari Pili?, aposentada en un mueble tras un cristal que sostiene tu linda mirada y tu bella sonrisa que me acompaña todos los días, como si fuera mi misa diaria, en esta religión que es la realidad de mi ficción, la vida de un anormal que escribe para si mismo, porque solo él sabe disfrutar hasta de los espacios entre tanto signo. Mi realidad no me gusta y me la invento; eso me pone contento. Y la ficción que me invento la realizo, haciendo vivir a lo creado en un momento dado. ¿Fantaseas, cariño? No, qué va, estoy respirando.
miércoles, 3 de julio de 2024
Decir te quiero y dejar de hacerlo
Es conveniente decir te quiero a otra persona cuando es eso cierto. Al principio nos invade cierta euforia y lo repetimos constantemente. Pero el amor también tiene sus silencios y no es indispensable decir te quiero constantemente, por lo menos no de viva voz. Hay que empezar a decirlo con los hechos, con el trato, con la libertad que se deja al otro en medio de este bello proceso. Decir te quiero en silencio es dejar que pase el tiempo y seguir queriendo y, si algún día se produce un nuevo encuentro, tener el mismo brillo en los ojos, ese brillo de puro contento. Dejar de decir te quiero con la boca porque tu corazón sigue chillando a los cuatro vientos que no hacen falta movimientos, ni palabras, ni siquiera volver a vernos para que te siga queriendo. Puede que nunca más te vea pero en mí habitarás la vida entera. Puede que muera, pero mi amor perdurará en esta tierra y también fuera. Decir te quiero tiene su momento pero mi amor va a ser eterno.
Obrero de mundo
Con la revolución del amor estamos construyendo mundo. Hoy leí (es curioso, casi todo lo maravilloso comienza leyendo) que hay una estrecha relación entre leer y hacer mundo porque cuando lees un texto estás en disposición de crear más texto, y lo mismo ocurre cuando lees el mundo. Pero es que, estando inmerso en la revolución del amor, la construcción del mundo es muy necesaria y, además, se trata de un mundo fantástico pues todo es mucho mejor siempre con amor. Los obreros de mundo van construyendo poco a poco, pero gracias al amor revolucionario que se propaga y expande por el universo, puedo sentir, tanto dentro como fuera de mi corazón, que este mundo construido en cooperación avanza y crece a pasos agigantados. Cada día puedo verlo crecer, pues aumenta el amor, aumentan también los obreros de mundo, y van apareciendo conexiones nuevas y la estructura crece y toma forma. Obrero de mundo soy y mi materia prima es el amor y, como también soy un gran lector, voy leyendo este nuevo mundo, leo también a los obreros que aparecen en escena, leo en la piel y en los libros, leo en mi propio mecanismo, es una lectura constante, leo el ambiente, leo cuando voy por la calle, leo en la belleza que contemplo, en los amigos que me quieren, en los que se fueron, y con todas estas lecturas voy construyendo, juntos a los obreros cooperantes, un mundo mejor al que teníamos antes.
martes, 2 de julio de 2024
Tu voz
Ya no oigo a las voces que me dicen eres un vicioso, estás sucio, no vales nada y nadie nunca te querrá. Durante años estuvieron conmigo día tras día, acompañándome, cada vez que mis ojos se impregnaban de lascivia al mirar fugazmente a un cuerpo prohibido pero deseado. Desaparecieron todas el día que percibí tu ternura, la soltura con la que mostrabas tu desnudez, tu intimidad jadeante, y podía ver en tu rostro lleno de placer, mientras pronunciabas mi nombre entre leves gemidos, el brillo de lo que yo creía en un principio tu osadía, como se colaba hasta mi corazón para aposentarse, buscar el mejor sitio y comenzar a construir nuestro amor. Ya no oigo las voces porque ahora estás tú haciendo que mi corazón palpite a tu ritmo y, cuando te veo, se enciende todo mi cuerpo, tus palabras perduran en el tiempo, y en mis sueños te oigo cantar, susurrarme, tu voz hablándome entre risas, tu voz acariciándome cuando llega cualquier brisa, tu voz deslizándose por mi piel, esa voz con manos de miel, con yemas invisibles que me llenan de placer. Tu voz pintándome en el cuerpo el amor que ha revolucionado mi vida.
lunes, 1 de julio de 2024
La vaciedad que agota
Víctimas de lo inmediato vamos perdiendo los momentos reflexivos y acumulando reacciones impulsivas que achacamos a nuestra firme personalidad. Lo inmediato es una droga en la que no hace falta camello pues se te proporciona en todas partes. La vaciedad está en las conversaciones, en los problemas, de hiperbanalidad supina por mucho que insistamos en untarlos de importancia, en la forma de vida, en la construcción de nuestra personalidad de cartón piedra que, a la mínima, se la lleva el viento, mostrándonos, ipso facto, que la vida moderna es una auténtica mierda. La gente se vanagloria de no leer, todo el mundo cree que tiene derecho a opinar de todo, pero la opinión es un juicio o una valoración que hacemos de algo de lo que debemos tener conocimiento y, sinceramente, tener conocimiento de algo no es leer un titular, oír a un tertuliano o escuchar un podcast. Es algo más. Se nos llena la boca con la palabra derecho, derecho a manchar, derecho a opinar... Pero la opinión que no se sustenta con argumentos no vale nada. Toda esta vaciedad imperante que agota menoscaba nuestras vidas, destroza nuestros estados de ánimo, nos lleva, como decía mi madre, por la calle de la amargura. Debemos volver a la calma, a la contemplación, reflexionar, dialogar, volver a saber medir los tiempos, olvidarnos de la prisa y de la inmediatez, pues más rápido de lo que imaginamos se trasnforman en idiotez. La vaciedad que agota no nos dejar ser, ni amar, nos zarandea, nos agita, nos transforma en bayeta humana, nos estruja, nos transforma en amasijo incólume de tontería innata, sin vida, sin amor, sin nada.
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