viernes, 17 de julio de 2026

La filosofía

Decía Hegel que la filosofía es el arte de no ser engañado por las palabras. Si eso es verdad, he de reconocer que todavía soy un mal filósofo, pues soy un ingenuo, confío en las palabras, sobre todo si son de amor, creo en la sinceridad de las personas, abro mi corazón ante las miradas que me apasionan. El amor va más allá que la filosofía, pues es el arte de no sucumbir ante las caricias, ante los besos, no sólo ante las palabras, es el arte de comprender que, lo importante del amor, es amar, no ser amado, que no hay que buscar reciprocidad, sino esperar que surja y, si no surge, aceptarlo, con dolor, sí, pero aceptarlo. Podríamos llamarlo filosofía del amor, ese sería el nombre perfecto. Comprender que en el amor uno no es engañado porque no le amen, sino que es engañado, la mayoría de veces por uno mismo, por no saber amar. Porque a amar se aprende amando. Y a filosofar, según Hegel, no dejándose engañar con las palabras. Hoy quería filosofar sobre el amor, sobre mi vida, sobre mis últimas experiencias, sobre mis errores del día a día. La filosofía es el amor por el conocimiento, amor por la sabiduría, es descubrir el engaño antes de que destroce tu alegría. Yo he llegado tarde, pero de los errores se aprende, el dolor enseña y el amor perdura. Por eso pongo siempre mi actitud en duda, para pensar, para poder amar con mayor facilidad y gratitud.

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