viernes, 17 de julio de 2026

Todas las historias

Las que no he contado y las que sí. No hay que decirlo todo, ni tampoco callarlo todo. Tanto hablar como el silencio son decisiones con consecuencias. Por eso hay historias que uno no debe contar porque los protagonistas ya las conocen. Uno puede decidir olvidarlas, pero hay historias que siempre vuelven, que ni el tiempo se puede llevar. Podemos autoengañarnos, pero siempre será peor para nosotros, porque las volveremos a repetir, con los mismos errores de siempre y no conseguiremos avanzar. Todas las historias forman la vida. Cuando las podemos revivir sin dolor, sin engaños, es que forman parte de una buena vida. Cuando no conseguimos olvidarlas a pesar de nuestro empeño pasan a ser una lección que aún no hemos aprendido. Las historias nos construyen, nos crean, al igual que nosotros construimos nuestra realidad con nuestros pensamientos.

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