miércoles, 9 de septiembre de 2026

Flores invisibles

Traeme flores para el mal de amores. Esas flores invisibles tuyas, tan delicadas, que tanto me gustan. Esa flor que tanto brilla que es tu mirada que siempre va unida a la única flor que me alegra la vida: tu sonrisa. Quiero tener el jardín lleno de tus flores invisibles, que la brisa me acaricie con el tacto de tus dedos cada vez que piense en ti. Regaré tus flores con mis abrazos, con los soñados, con los prometidos y con los imaginados. Y el centro del jardín todos los abrazos dados, sentados en grupo, como los abuelos del pueblo, mirando, recordando, disfrutando de todos sus retoños, de sus hijos y sus nietos, de todos los abrazos que aún no nos hemos dado, pero que ya han nacido. Una calma amorosa me invade en este jardín de flores invisibles, un arcoíris de ensueño entre unas nubes de besos. Sopla el viento y los pájaros lanzan sus cantos pa' que viajen por el tiempo, y van rebotando en las flores, y es el eco encantador del jardín el que me crea el camino, la realidad, mi destino.

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