Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
miércoles, 21 de octubre de 2026
Lo oculto y lo evidente
Es curioso lo que ocurre en la vida con estas cosas, se separan, se juntan, se entremezclan y, lo que creías seguro y bien oculto, termina por ser lo más evidente y viceversa. Hay personas que creen no haber salido del armario cuando su verdadera condición la conoce todo el mundo, a excepción de él mismo. Abanderados de la sinceridad hilvanan una mentira tras otra con un desparpajo que sólo engañan cinco minutos, hasta que aparece la primera contradicción. Porque la mentira es una adicción que no se sostiene, se descubre enseguida cuando mientes constantemente. En este sistema donde la verdad da vergüenza y es encorsetada con apariencias que definen al personaje que interpretamos, pero que no podemos ocultar siempre, porque el yo verdadero se siente oprimido y quiere escapar, intentar ser él mismo por una vez, un día, en una frase, en un gesto que no sabemos controlar y nos delata. Y si por alguna casualidad bebemos alcohol, la lucha es encarnizada, el yo verdadero emborracha a la apariencia para poder ser él mismo unos instantes. Y lo oculto se hace evidente. Otras veces lo que parece evidente es solo una interpretación hecha con prisas y sin fundamentos. No se puede juzgar a una persona por cada frase que dice y, mucho menos, si apenas la conoces. No sabes si habla en broma o en serio, si es un maestro de la ironía o el rey del autoengaño. Pero la mayoría de veces no hace falta mucho tiempo para descubrir lo oculto o desmontar lo evidente. Si dejas que un mentiroso te mienta aún sabiendo que lo hace, el mentiroso sigue mintiendo con toda tranquilidad y sin mucho esfuerzo pues piensa que siempre le crees. Por eso cuando se te ocurre descubrirles una mentira se enfadan tanto, su orgullo de mentiroso profesional ha sido herido y, algo paradójico, insiste en su sinceridad y acaban victimizándose el doble. Y todo esto genera situaciones incomprensibles: desear algo que mantienes oculto, aparentar placer o amor cuando no es cierto y cosas por el estilo en este mundo de falsedades y mentiras compartidas que se resquebraja pero insistimos en mantener sin saber por qué.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario