domingo, 4 de octubre de 2026

Tengo sueños muy raros

A veces sueño que las personas que me quieren ni me mienten y, cuando no tienen más remedio y lo hacen, no es por mala fe sino por ignorancia. Sueño que cuando una persona te dice te amo, es el comienzo de lo más maravilloso de la vida, y no sólo dos palabras sin importancia como hoy llueve, llego tarde o no voy. Tengo sueños muy raros porque veo a las personas que me mandaban millones de besos digitales, dármelos cuando me los encuentro de frente en cualquier calle o lugar. Sueño que paseo con mi amor, que su mano agarra la mía, que disfrutamos del sol y la brisa, que no hay prisa, que me mira y sonreímos de alegría. Desde luego que son sueños muy raros. El doctor me recomendó ver más la televisión para que desaparecieran los sueños raros, pero le dije que eso no era posible. ¡Qué no tiene televisión! Pero hombre de dios, ¿usted de dónde ha salido? No lea tantos libros y escriba poco. Abotarguese lo más que pueda, beba alcohol, vea el fútbol en el bar y grite como si le fuera la vida en ello, discuta por estupideces y ya verá como vuelven a usted los sueños normales: hacerse rico, tener sexo con una máquina o con su mano y unas gafas virtuales, terminar de pagar la casa, cambiar de coche y de móvil. Le di las gracias y dije: adiós doctor. Sigo teniendo sueños muy raros. Hoy, mismamente, soñé que la gente resolvía sus problemas hablando.

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