Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
jueves, 10 de septiembre de 2026
Explicaciones
La gente que no quiere escuchar explicaciones suelen ser los que primero encuentran explicaciones a sus actos o actitudes estúpidas. En realidad todos necesitamos de explicaciones: qué hacer, cómo vivir, cómo actuar, adónde ir. Pueden, a veces, comenzar siendo eleciones; eliges a dónde ir, pero luego te explicas por qué has decidido eso. A mí me encanta dar explicaciones pero, últimamente, por motivos de guión vital, se me están quitando las ganas de darlas ante tanto idiota cósmico que me sale al paso. Lo que se lleva ahora son explicaciones rápidas, porque sí, porque soy así, porque de pequeño me pasó o me hiceron no sé qué. Cualquier mierda vale para explicar lo inexplicable. La mayoría de gente no quiere explicaciones argumentadas porque destruyen su autoengaño y les ponen un espejo delante donde, obviamente, se percatan de que están en el bando de los imbéciles, y eso no les gusta. Tampoco es bueno dar muchas explicaciones, sobre todo si no te las han pedido y además es tu jefe. Pero intentar explicar y solucionar cosas con amigos y amantes creo, sinceramante, que es más que conveniente para una buena salud mental y un buen transcurso de esas relaciones. Si nos limitamos a las explicaciones de chichinabo, mejor quedarnos callados.
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