viernes, 11 de septiembre de 2026

Morir a plazos

Esa extraña sensación a la que vamos a tener que ir acostumbrándonos poco a poco. El sistema te lleva en la vida a desentenderte de lo importante a traves de sus subterfugios y estratagemas habituales: el éxito, la fama, el dinero... Por eso, cuando deberíamos estar cooperando estamos compitiendo. Es curioso porque, hasta que no ocurre algo drástico, no percibimos nuestra situación con nitidez. Tiene que haber una muerte, un haber estado a punto de morir, para que nos replanteemos la existencia. Y de pronto vemos que tenemos cuarenta, sesenta años o los que sea, que hemos perdido mucho tiempo, que, en definitiva, hemos ido muriendo a plazos, pues sólo hemos sobrevivido en vez de vivir. Se nos escapó el tiempo de amar, que lo cambiamos por una casa o un coche nuevo. Perdimos el tiempo haciendo dinero para gastarlo cuando seamos mayores, para obtener una falsa seguridad que, la mayoría de veces, se ve truncada por una enfermedad inesperada, por una o varias adicciones, por una soledad consumista que sólo nos da segundos de felicidad artifical. Y para vivir de una fomra más o men os desahogada, hemos tenido que pagar muchos plazos de muerte con timepo de vida, inlcuso hem os pagado nuestro ataúd antes de tiempo. Murió el amor, murió la calma, murió el placer natural, murió la sonrisa, murieron los paseos, murió la compañía linda, murió el vivir sin producir y el existir son consumir. Y cuando te quieres dar cuenta, ya estás pagando el último plazo de tu muerte.

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