jueves, 10 de septiembre de 2026

Infinita soledad de papel

Me encanta escribir. Últimemente no paro. Debido a diversos problemas sentimentales y como uso la escritura como terapia, una cosa me lleva a la otra. Y parece que está funcionando bastante bien. Me encuentro mucho mejor anímicamente, ya se me fueron las ganas de matar, de destruir y de autocastigarme. Escribo regodeándome en mi sufrimiento y en mi dolor, transformando ambos, a través de un largo proceso, en algo cómico, para poder, en definitiva, reírme de mí mismo, y de las estupideces que tengo que transitar en esta vida. Pero bueno, si me hace escribir, todo es bienvenido. Hay vidas que se cruzan contigo para decirte dos cosas: podía haber sido una persona maravillosa que creías, al fin, haber encontrado pero, a la postre, he decidido convertirme en este imbécil inesperado que estás sufriendo. Por eso la infinita soledad de papel me hace tanto bien. Mientras escribo hago terapia, me explico, cuento, creo, construyo la realidad a mi antojo, aquí trincho y corto, y hago de la basura sentimental una buena poesía.

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