Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
viernes, 23 de octubre de 2026
La transformación
Todo comenzó con un desplante amoroso. Ese fue el comienzo de mi futuro éxito. Un rechazo en el amor me llevó a tocar fondo. Fueron unas vacaciones horribles. Digamos que este fue el detonante. En el trabajo las cosas tampoco irían mejor, pero allí ya estaba más que acostumbrado. Entonces, casi sin darme cuenta, comenzó mi transformación. Decidí que, todos los días, iría dando un paseo al parque y elegiría un banco en un sitio tranquilo para leer y escribir. Fui ordenando la casa poco a poco, intentando disimular el caos reinante, lentamente, sin prisas. El ordenador usarlo, a ser posible, el mayor rato para escribir y no perder tanto el tiempo con las redes sociales. No hablar tanto de mí, asentir con la cabeza aunque hayan dicho una idiotez, decir sí o no sin ninguna explicación posterior, no dejar que me chupe la energía ningún descerebrado de turno (hay muchos y, por alguna razón que desconozco, los atraigo), no discutir de política (ni de cualquier otra cosa) con la gente que no piensa. Al cabo de unos pocos días comenzaba a sentirme mejor. Escribía y leía más, y todos los días tenía tiempo para limpiar u ordenar algo en casa. El tiempo parecía estirarse y mi cuerpo supuraba ataraxia de la forma más linda.
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