viernes, 23 de octubre de 2026

Todo ha sido un mal sueño

Es lo que me gusta pensar. Últimamente me obligo a creerlo. Sé que no es así, que la vida es una mierda a veces y que todavía hay mucho imbécil que no sabe lo que quiere y va jodiéndolo todo, todo lo que toca o dice querer tocar. Me baño todos los días con el autoengaño de que todo lo sucedido este verano no ha existido e intento seguir con mi vida que nunca ha sido normal. Todo ha sido un mal sueño, me repito, pero me pongo a llorar. He estado tanto rato llorando que se me olvidó por qué empecé. Me lavo la cara pero antes saboreo mis últimas lágrimas. Me gusta la sal del llanto. Todo ha sido un mal sueño y no debes pensar más en ello. Busco la grieta, el intersticio, esa pequeña puerta en el espacio, la ranura tridimensional que me absorba y me haga olvidar la catástrofe emocional vivida y me proporcione una catársis que limpie, incluso mi memoria, de este dolor que se empecina en continuar. Abro la ventana y escucho: todo ha sido un mal sueño. Un pájaro me mira y me guiña un ojo. Ya nada me sorprende, pienso, esbozando un uno por cien de sonrisa de asombro forzada. El pájaro se posa a mi lado, se fía de mi quietud. Le pongo un poco de agua en un pequeño recipiente. El pájaro bebe un poco y me mira, repetidas veces. Me olvide del mal sueño.

No hay comentarios: