viernes, 20 de julio de 2018

El descubrimiento

Me veo desbordado por acontecimientos inefables que andan a mi alrededor en todos los sentidos. De alguna manera que no entiendo pierdo el conocimiento aunque sigo estando consciente, con los ojos abiertos pero la mirada perdida. Tal vez solo haya perdido parte del conocimiento porque percibo un atisbo de respuesta acercándose, puedo olerla. Y esos pequeños detalles que conseguían dibujar media sonrisa en mi rostro de estatua internáutica se llenan de importancia, y un cartel de luces fosforescentes parpadea en mi mente como en la entrada de un club nocturno, y en ese texto que va y viene, que te grita en silencio con su luz chillona, puede leerse: esto es ser feliz.

domingo, 24 de junio de 2018

El abrazo

Esa sensación de tiempo perdido que se disipa en unos versos leídos en una tarde de domingo veraniega que me tiene en calzoncillos aposentado en una silla mientras un contrabajo me hace cosquillas, también veraniegas, por qué no decirlo, es la que me embarga y me desarma, fundiendo mis sentidos, dejando mi corazón desnudo, dispuesto a un abrazo de similares características, a un abrazo tuyo, donde tu respiración deja grabada en mi hombro una melodía que incita al bamboleo, un estado apacible que ahora, no sé por qué, es lo que más deseo, y muevo mi cuerpo para que tus dedos quietos me acaricien por entero. Puede que todo sea un estrago más del calor, o puede que no, solo sé que te quiero. Y aunque sea un abrazo imaginado estoy sudando de placer, reconfortado, me sigo moviendo, me acerco a tus labios, y su humedad canta en silencio junto a los míos mientras seguimos bamboleando. Nunca un tiempo perdido fue tan bien aprovechado. Abrázame en tus sueños, mantenme siempre a tu lado.

lunes, 16 de abril de 2018

De la piel al corazón

El viaje de una auténtica caricia se inicia sin ninguna razón. Tal vez el comienzo sea la valentía de un instinto, la temeridad de un deseo oculto, la osadía de transformar un instante en placentero. Pero eso es solo el principio. Si la caricia continúa el viaje, pasará por el pensamiento, activará la imaginación, proyectará un futuro con diferentes desenlaces, originará un recuerdo para la posteridad.Los poros se abrirán, al igual que las expectativas, se erizará el vello, cierto calor agradable aparecerá en la zona acariciada. Todo ocurrirá en el instante de realizarse la caricia. La respiración se acelerará, el pecho se ensanchará, el corazón bombeará más sangre para recibir a la nueva caricia que, como una hoja en otoño, se deslizará en un vaivén acompasado hasta aposentarse en el mejor de los escenarios, en la caja fuerte de sentimientos más segura, en el hogar perfecto para una caricia tuya, en el final de trayecto idóneo: corazón.

miércoles, 11 de abril de 2018

El vuelo de un alma

Lo estoy observando desde el pensamiento donde se confunden los recuerdos y, a la vez, mis ojos pueden verlo en algunos gestos. El vuelo de un alma zigzagueando entre las chiribitas de lo cotidiano. Hay que estar muy atento para percibirlo, o tal vez muy despistado, todo es tan parecido que la concentración despista. Aturdido de realidad repetida y manipulada, no sé cómo, consigo vislumbrar el vuelo de un alma y, otra vez, en mi interior, todo está en calma. La cáscara se resquebraja y se desborda, con densa lentitud, el amor al unísono del vuelo de un alma.

martes, 3 de abril de 2018

Espiritismo poético

Me reuní con unos versos con alma y cara de poetas. No había un vaso invertido deslizándose por una mesa sino unos dedos acariciando los lomos de ejemplares variopintos en una estantería repleta de la historia de mi vida, de la historia de mis lecturas. Si al pasar las yemas de los dedos, con extremada delicadeza y sutil lentitud, notaba cierta presión del libro por salir de su aposento, paraba mi caricia libresca y, con los ojos cerrados, abría (podría decir al azar, pero sé que no sería cierto) el libro a la vez que los ojos y leía en voz alta. ¡Qué maravilla! Cada verso era el idóneo, el justo y necesario para ese preciso momento, y los versos de un libro conectaban mágicamente con los del otro. Poetas vivos, poetas muertos, daba lo mismo, no importaba, estaban los versos, y en ellos su espíritu, las palabras palpitaban al pronunciarlas y, con cada verso, podía oír sus respiraciones en perfecta armonía: espiritismo poético. No sé cuánto tiempo transcurrió, pero desperté con la mesa revuelta, llena de libros abiertos, al igual que varios botones de la camisa, algunos vasos manoseados, sonrisas flotando. Todo parecía indicar que había ocurrido, que había dejado su huella, impregnado el ambiente, transformado el momento. Nada volvería a ser lo mismo. Espiritismo poético.

viernes, 30 de marzo de 2018

Ciudadano del universo

En un mundo donde los países quieren independizarse y las personas son cada vez más dependientes, me declaro ciudadano del universo. Porque claro que hay otros mundos y están en este, en este universo, en este mundo, en este cuerpo, en este corazón, en este sentimiento, y podría seguir pero se haría infinito, así que me quedo en los detalles del sentimiento, en los sentimientos del corazón y de corazón, en el cuerpo que habito, en los cuerpos que fui y que amo, en el cuerpo de bomberos, por qué no, que aunque no pueden apagar el fuego de los sentimientos de mi corazón en mi actual cuerpo, apagan otros fuegos del universo, donde gravitan, orbitan, pasean y aman otros mundos. Ciudadano del universo también porque hay un único verso que es el amor donde todos nos encontramos o nos perdemos o, tal vez, nos buscamos, circulando unos en otros, como decía Diderot, porque no hay más individuo que la totalidad, el universo del que soy ciudadano, y si lo soy es porque amo este sentimiento que mueve mi corazón hacia tu cuerpo en busca de un nuevo mundo en el maravilloso universo.

sábado, 10 de marzo de 2018

Viento

Que agitas el sentimiento que llevo dentro. Viento que despejas la mente de desvaríos y aireas el corazón que tengo ardiendo. Viento que soplas la hojarasca de mi pensamiento, refrescas la idea que brilla en la entraña profunda y, ahora, sin pretenderlo, mi presente inunda. Viento, qué viento, el que me tiene contento, trayendo sonidos que acompañan recuerdos, recuerdos que renacen en el presente para mostrarme el futuro que, seguramente, será al lado tuyo. Y aquí estoy, dejándome abrazar por el viento, traduciendo sus silbidos como tus futuros besos. Sóplame viento, sóplame por todo el cuerpo.