domingo, 2 de agosto de 2026

Mentiras piadosas S.A.

Recuerdo que, cuando era joven, si oía una mentira en la conversación que mantenía, en seguida encendía todas las alarmas y decía que eso no era cierto. Con la edad me he dado cuenta de que es mucho mejor asentir y hacerse el idiota, y ver hasta dónde puede llegar tu interlocutor, tu supuesto amigo o lo que quiera que haya dicho que sea. Si este mentiroso en potencia además se auotengaña, le será mucho más fácil ir entrelazando las mentiras mientras te mira con dulzura porque, algunas veces, incluso, cree que te está haciendo un favor, que te miente para no hacerte daño. Este tipo de mentiroso busca cualquier excusa para darle valor a su acto de mentir. Miente por nuestro bien, para no hacernos daño, pero en realidad miente por costumbre, por miedo, porque le resulta muy difícil, cada vez más, afrontar la realidad que, detrás de la cortina de su mentira, le está susurrando que es un puto cobarde mentiroso. Pero no puede salir de su patrón de mentiras y, si le das a entender que no le crees, se enfurece y se hace la víctima con más mentiras que tiene en la recámara. No estamos en una matrix generalizada, sino en pequeñas matrix de chichinabo creadas por mentirosos compulsivos que no pueden salir de la creación de su apariencia porque se agobian, y se quedan sin aire, no pueden respirar en la verdad, les escuece, les hace toser, llorar, atragantarse y, cuando ya están convulsionando y cambiando de color, les dices, no pasa nada amigo, yo te creo, te creo. Y todo vuelve a su mentira de siempre, a su normalidad.

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