domingo, 9 de agosto de 2026

Saudade loca

Que quiere salir de mi boca. El corazón la expulsa a chorros pero la contengo. Y en mi pecho un dolor y, en mis labios, una grieta de los besos que no me dio. Prometió múltiples fantasías que parecían verdad que, cualquiera diría, solas se sostenían; sus ojos eran sinceros y sus palabras de calidad. Y ahora, saudade loca de algo que no pasó, de lo que se dijo muchas veces, de lo que el viento se llevó, saudade loca de lo que nunca pasará, de una pizca de verdad. Y la vida pasa, lenta o rápida, pero nunca entre rutinas, porque las rutinas no la dejan existir. Para vivir hace falta la maravilla, ver el amor en todo, digerir el dolor, transformar el sufrimiento y seguir a la alegría en el día a día, en lo simple, en lo común, en los misterios normales de la vida, en reír por nada, en llorar de alegría. Saudade loca de verte sonreír y, de que un día, me digas: estoy aquí. Saudade loca que vive en mi boca, en la oscuridad de mis lamentos no nombrados, en la humedad de mis deseos contenidos. Pasa la vida y el amor siempre va pero nunca viene. Se contiene, se arrepiente, acrecienta mi dolor silente que ahora está en mi boca llorando saudade loca.

No hay comentarios: