martes, 4 de agosto de 2026

La semilla

No soy nada, ni nadie tampoco, parte minúscula de un caldo biológíco llamado, erróneamente, humanidad. Pero en mi interior llevo la sensibilidad del universo, la esencia del sentimiento, una pequeña partícula de amor concentrada, como si fuera una semilla, que esconde el potencial del crecimiento y de la vida. Para una persona que no es nada ni nadie es mucho. Por eso un pequeño rechazo me ha destrozado, pero ese dolor ha alimentado a la semilla del amor de mi interior. Lo que todos llaman aprendizaje no ha sido más que crecimiento, un pequeño salto evolutivo, una zancada hacia el futuro. No soy nada, pero de la nada salió todo. El vacío está lleno de cosas y hay cosas y personas que están completamente vacías. La semilla que protejo con la cáscara de mi cuerpo va a dar unos frutos inimaginables en la conciencia cósmica. La revolución del amor se acerca y es imparable.

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