jueves, 13 de agosto de 2026

Visto el panorama

Me vuelvo a mi casa y continúo mandando mensajes de amor. El amor digital es fenomenal cuando no adquiere la tercera dimensión. Me sumerjo en las redes de mentiras sociales, para que me digan lo guapo que soy, lo inteligente que soy y como me aman cuando me desnudo. Deseo de pantalla, conversaciones de teclado, ¿para qué necesitar a nadie a tu lado? Hoy enseñas el pecho, mañana un costado, dejas entrever, entre sombras, parte de tu sexo y los unos y ceros se calientan. La pantalla se llena de babas digitales y una oleada de comentarios, pegajosamente espérmicos hace que tu ego de niño mimado se sienta hinchado. El mundo se masturba con tus fotos mientras tú comes un helado de supermercado. Visto el panorama, puedes ser un rey o una puta, o todo mezclado. Pero llega mañana y suena el despertador. Tienes que intervenir con la tercera dimensión, cumplir tu deber con el estado de chichinabo. Pero llevas un salvavidas para esos momentos en los que no puedes más y sacas el móvil para cotejar reacciones Trece 'me gusta' y seis comentarios. Te sientes aliviado. Valió la pena enseñar carnaza al populacho. Terminas en el trabajo y vuelves a casa. Una ducha, con fotos claro. Un vídeo mientras me seco. Aumentan las reacciones. Ya puedes dormir contento.

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