martes, 11 de agosto de 2026

Dónde me encuentro

Ahora estoy en una calma chicha anímica y descubriendo dónde me ha dejado el último proceso de transformación. El dolor del verano ya se ha disipado, pero, donde residía la confianza ahora hay un vacío total. Cosas que antes me llamaban la atención, ahora me son indiferentes. Actos de personas que me producían crispación ahora me dan risa, pero una risa rellena de pena, como cuando un retrasado mental te cuenta un mal chiste y sonríe antes de terminarlo. Cualquier tipo de disimulo me ha abandonado. Ya no me enfurezco tanto, pero tampoco uso ningún tipo de fingimiento, ni por educación ni por nada por el estilo. Ahora me doy cuenta de que la estupidez lo domina todo, y me da mucha pena. Las redes sociales están llenas de idiotas que no paran de mentir, apoyados por la falsa seguridad de la distancia, o de repetir patrones y actitudes estúpidas que se ponen de moda. Así no vamos a llegar a ninguna parte. En este mundo de aburridos crónicos que insisten en no pensar, en no sufrir y en autoengañarse, en no aprender absolutamente nada de la vida, en dejarse llevar y ser fieles borregos del sistema, en quedar bien con un lenguaje amable lleno de falsedad, con emociones y sentimientos de mentira. Ahí es donde me encuentro, viendo toda esa mierda y siendo yo el raro por no seguir al rebaño, por generar la grieta.

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