viernes, 18 de abril de 2025

Todas mis sombras

Una húmeda pues siempre llora de forma silenciosa, nunca sonora. Otra colérica, otra perezosa, la sombra que procrastina y la que charla con la vecina. Me las encuentro en el rellano, todas reunidas; me estaban esperando, sus ojos brillan. Todas mis sombras preocupadas por mi vida. ¿Qué es lo que ocurre, qué acontece, qué pasa, qué sucede? Me cuestionan todas como un coro de una tragedia futura que se acerca a zancadas por esta inhóspita calzada del destino. ¿Qué está pasando, dinos? Desde el rellano subo flotando a mi piso. Me da la risa, mis sombras no dan crédito a lo visto. Sigo cantando lo que el corazón me ha dicho. Ellas tuercen el gesto y yo haciendo gorgoritos. ¡Hablanos maldito! Canto y canto con el corazón fuera del sitio, voy supurando amor y esparciendo mil besitos. Todo ahora es distinto a pesar de ser lo mismo. Me desnudo y chillo: ¡estoy vivo! Las sombras se acurrucan en una esquina, junto a mi cotilla vecina. Ahora dejo de cantar y doy gemidos. Una ola de placer me ha invadido. Estoy pensando en mis amorcitos. Durante un instante, todo el amor del mundo en mí se ha detenido. Mi vello erizado, mis poros abiertos, soy todo sensibilidad. El aire me abraza, la brisa me besa, toco cualquier cosa, la silla, la mesa, todo me excita, qué barbaridad, el amor puro me habita. Todas mis sombras me miran, asustadas, no entienden nada. De repente, una luz las difumina. Las sombras desaparecen junto a mi vecina y, en su lugar, mis mejores amigos me dan la bienvenida. Besos, abrazos, todo alegría.

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