viernes, 24 de julio de 2026

El jardín mental

Como no tengo mucho espacio en casa -ni siquera tengo un pequeño balcón- he decidido construir un maravilloso jardín mental. En el punto más álgido de un increíble estado de éxtasis que me invadió repentinamente encontré las semillas fantásticas que se hicieron realidad para mí solo de pensarlas. Una luz ancestral y espiritual las iluminaba y, casi casi, podía oírlas hablar. Muchas eran semillas de amor: amor a los amigos, amor a la vida, amor al conocimiento... Me llamó la atención que, una de las semillas de amor, tenía la sonrisa de Robin, mi amigo más tierno y sincero. Así que fue la que primero planté. Luego planté semillas de conocimiento: de lectura, de constancia, de pensamiento crítico. También algunas semillas imaginativas y creadoras. A lo lejos se divisaba una tormenta pero como no tenía miedo no me desesperé y seguí con mi jardín mental y llenándome de emociones maravillosas que provocarán, sin duda, actitudes de la misma índole. Y seguí pensando e imaginando, construyendo mi realidad, poquito a poco, en una mente ajardinada, organizada e imaginada con el mayor cariño del universo.

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