miércoles, 22 de julio de 2026

Dando tumbos

En el amor voy dando tumbos. Y va pasando la vida. No puedo dejar de amar, pero, por lo visto, tampoco de sufrir. Soy capaz de recorrer miles de kilómetros para ir en busca de la persona amada. Pero las personas cambian de opinión, tienen miedo o indecisión, o a lo mejor llegué antes de tiempo o, quién sabe, un poco después de apagarse la llama de amor que creí ver encendida. Pero no puedo decir que nunca acierto porque yo he amado con intensidad y pasión y, para saber amar, hay que darlo todo y, también, saber irse aunque duela. Sigo amando a las personas que amé y me rechazaron. Sigo amando a las personas que amé y dejaron de vivir. Sigo amando a las personas que amé y nunca vivieron y, a pesar de que solo fueron rutina y apariencia, les ofrecí mi amor como una ciencia, de cambio, de transformación, un amor que podía haber sido la chispa de una revolución. No importa, yo sigo amando. Con o sin dolor, el amor es siempre lo mejor.

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