Cualquier cosa puede ser interesante, eso depende de cada uno. Y en un acto de humildad en el que apenas me reconozco, bajaré un escalón más, y adoptaré todo aquello que me suene interesante, para moldearlo con mi intelecto, transmitirlo con mis dedos en pleno tecleteo, donde un sonido maquinal se transforma en fenomenal, y ahí es donde lo interesante empieza a sonar, y la música de la comunicación fluye y se expande, generando un baile vital del que todos formamos parte.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Aprendiendo a ver
No es fácil ver en el inframundo. Llevamos siglos aprendiendo. Según la tradición antigua allí es donde se deciden los destinos y se sellan los futuros. Caminos que se bifurcan para parir nuestra elección, situaciones en donde podríamos ser elegidos o no. Acierto y error, aceptación y rechazo, y un batiburrillo entre las cuatro. Puede ser que tras un error, o tal vez un rechazo, uno recapacite. Y uno comprende que antes de una decisión importante ha habido un juicio, se sopesan pros y contras, y el que juzga luego decide en consecuencia, aparentemente. Pero cuando aprendes a ver en el inframundo te das cuenta de que no es tan sencillo. Las decisiones son como personas, pueden que sean buenas en la niñez y, más tarde, sean malas. Entonces un error puede acabar siendo un acierto, y un rechazo, lo mejor que te haya pasado en la vida. Si el amor desaparece y habla el miedo, la sustancia, la esencia que nos guía determinará nuestras elecciones, aparentemente libres, pero condicionadas por mil cosas diferentes. Por eso un corazón herido debe encontrar el reposo, y no volver a ninguna parte sino transformarse. Aprendiendo a ver en el inframundo creo mi destino como el niño que fui pero con todas las heridas del guerrero. Con amor zurzo el corazón roto que me sonríe de nuevo al comprobar todo lo que he aprendido.
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