viernes, 18 de septiembre de 2026

Asilvestrado

La mejor forma de volver al amor, de sentirse libre y percibir la vida con plena intensidad es transformarse en asilvestrado. Pasear por los bosques como por tu casa, salir al balcón de esta o aquella montaña, bailar entre las flores, desnudo, para que se me impregnen todos los olores. Hablar con poca gente, solo lo imprescindible, no dar detalles ni explicar absolutamente nada, descentrar con la mirada, no escuchar comentarios ajenos, desentenderse lo máximo posible del sistema, conversar con animales, mirar al cielo a menudo, sentirlo, leerlo, vivirlo. Asilvestrado perdido me hallo, danzando al borde un abismo, con un pie fuera de la sociedad y el espíritu saltando de rama en rama o de nube en nube. Maravillado me tiene este estado asilvestrado. Salvaje como mis ancestros vuelvo a ser el mago de los charcos, el hechicero de las hierbas, la pitonisa de la risa o el dios del universo.

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