viernes, 21 de agosto de 2026

Atado a la alegría

Estoy firmemente atado a la alegría. Dos ángeles, aprovechando uno de mis múltiples despistes, entre risas, me ataron a la alegría nuevamente. Parecían gemelos, o tendría que decir gemelas, pues tenían ambos la cara y la sonrisa de mi hermana muerta. Podrás escapar de todo menos de la alegría. No te preocupes por lo que pasa. Tu sigue como hasta ahora que lo estabas haciendo muy bien. Que nadie te tuerza el camino que bastante tortuoso es ya. Qué maravilla. Y yo aquí, atado y contento, riendo como en un sueño, feliz por nada y alegre por todo. Leo unos poemas, escucho una sinfonía, bailo sin música, río con el pensamiento y sonríen mis ojos. Los dos ángeles son ahora mi escolta anímica. Una múltiple carcajada sonora nos inunda a los tres. Lágrimas de risa, la alegría me desborda. Sigo atado y contento, se diluyó el último lamento. La alegría ha vuelto a mi vida, no importa cómo, ni por qué. Voy andando por el parque con una sonrisa inesperada, con un corazón libre pero atado a la alegría. Firmemente.

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